#IndioenOlavarría: cuando cierta izquierda confluye con la derecha

Cuando el poder económico real en la Argentina se tira con sus grandes medios a destruir con todo su odio a un artista popular como el Indio Solari, ¿tiene sentido confluir en esa destrucción saliendo a pegarle también con “argumentos de izquierda”?

Que un artista haga una empresa de sí mismo y gane dinero con eso, no lo convierte automáticamente en un agente del sistema a quien debamos atacar y destruir. No pasa a ser un enemigo del campo popular. Como tampoco lo son las cientos de miles de pequeñas y medianas empresas de este país, por el solo hecho de ser “capitalistas”. Hoy la mayoría están simplemente intentando sobrevivir en medio de un proyecto económico que las destruye. El clasismo de cierta izquierda impide identificar al enemigo, que obviamente se frota las manos viendo cómo nos enfrentamos con potenciales aliados tácticos.

El enemigo es quien dirige este sistema: el poder financiero concentrado, y todos sus agentes económicos y mediático-culturales subordinados que juegan a favor de que se imponga el proyecto que ese poder pretende e impulsa con todas sus armas (en la Argentina representado por la oligarquía de siempre, bajo sus distintos nombres y transformaciones: Asociación Empresaria Argentina -AEA-, Asociación de Bancos de la Argentina -ABA-, Sociedad Rural Argentina, Clarín con sus 300 medios, Techint, Grupo Macri, etc.). Se podría incluir subsidiariamente y en un escalón muy inferior a aquellos artistas que apoyan actualmente el proyecto económico que se intenta imponer. Pero justamente no es el caso del Indio Solari, quien siempre ayudó a difundir ideas críticas del sistema y particularmente en esta etapa en que comenzó a pronunciarse de maneras cada vez más duras contra el actual gobierno.

¿El problema es la riqueza del artista? ¿En un sistema que empobrece al 99% para enriquecer al 1% del planeta nos la vamos a agarrar con aquellos que se la rebuscaron a través del arte para reunir dinero? ¿Deberían los artistas morirse de hambre y vivir debajo de un puente para poder criticar al sistema? Es obvio que no, nada sería más funcional que eso, ya que carecerían de recursos para difundir masivamente sus críticas.

¿El problema es el consumismo capitalista? El consumismo sí es un problema, pero ir una vez al año o cada tantos años a ver un recital es un tipo de consumo cultural difícil de encuadrar como “consumismo”. ¿El consumo cultural le quita energía a las luchas por la liberación? Es muy cuestionable esa tesis, más en un caso como éste en el que el encuentro de cientos de miles de personas permitió tejer nuevos lazos sociales, compartir experiencias, escuchar y cantar consignas políticas contra el actual régimen neoliberal (como se sabe que ocurrió), incluso debatir política y la realidad social que se está viviendo, etc. ¿El culpable fue el capitalismo? Si el recital hubiese sido gratuito y organizado por el Estado, ¿se habrían evitado los 2 muertos por paro cardíaco y los 12 hospitalizados en su mayoría por alcoholismo? Difícilmente la situación hubiera sido muy distinta (quizá un poco mejor, quizá un poco peor, pero no muy distinta).

Casi como en una partitura de piano, la mano izquierda toca notas distintas pero armónicas a las de la mano derecha, cierta “izquierda” política vuelve a confluir con los intereses de la derecha más recalcitrante.

Las notas que originaron esta reflexión, casi calcadas en cuanto a su objetivo, pero con fraseología distinta:

http://www.po.org.ar/prensaObrera/online/politicas/indioenolavarria-otra-vez-el-lucro-capitalista

http://www.clarin.com/opinion/lujosa-vulgaridad-indio-solari_0_Hy5BWUrse.html

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