Sin autocríticas, Alberto Fernández se despidió de su funesto gobierno reivindicando el aborto – Por Fausto Frank

Por Fausto Frank

Alberto Fernández dio por terminado su gobierno con un balance sin autocríticas de sus cuatro años de funesta gestión, con un mensaje grabado y emitido por cadena nacional.

Lejos de pedirle perdón a la ciudadanía por el fracaso de su administración, el mandatario saliente insistió en que “Argentina es un país mucho mejor que hace cuatro años: con más trabajo, más obras de infraestructura construidas, más viviendas, más industria, más universidades, más derechos para las mujeres y disidencias, más desarrollo de ciencia y tecnología”, sentenció. Un país que ha mejorado tanto que le impidió presentarse como candidato a la reelección y llevó al candidato oficialista, Sergio Massa, a perder por 12% contra su contrincante en el ballottage.

En un contexto de crisis económica, con una inflación anual arriba del 150% y el aumento récord de la pobreza, que ya alcanza al 63% de nuestros niños, Fernández optó por los autoelogios y el deslinde de responsabilidades hacia factores externos: “Sabemos que no alcanzamos los objetivos que nos propusimos en el fortalecimiento del ingreso, la lucha contra la inflación y la disminución de la pobreza. Porque las circunstancias y el contexto no nos acompañaron”, contexto que explicó en base a la “pandemia de Covid-19”, “la guerra en Ucrania” y “la sequía”, fenómenos que afectaron en la práctica a muchísimos países del mundo, aunque sin los resultados desastrosos del gobierno argentino.

“Los factores de poder siempre buscan domesticar al pueblo sin importarles lo que al pueblo le cuesta satisfacer tanta avaricia. En estos cuatro años hemos sufrido los efectos negativos de una deuda que irresponsablemente tomó el gobierno que me precedió. Esa es la principal causa de nuestra crisis social y económica”, agregó el mandatario, ocultando que fue su gobierno el que avaló desde el Congreso Nacional esa ilegítima e infame deuda.

Fernández destacó que la economía creció un 16% entre 2021 y 2022: no así los salarios, por lo que cabe preguntarse quién se apropió de ese crecimiento.

“El empleo registrado comenzó un crecimiento que lleva 37 meses ininterrumpidos”, remarcó, sin alusión alguna a la calidad del mismo, en su gran mayoría precario y con las remuneraciones en dólares más bajas de la región.

Acompañado por una corbata color verde, Fernández afirmó que “Este gobierno acompañó las transformaciones que reclamaba la marea del feminismo en las calles, y así logramos hacer historia: conseguimos sancionar el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Era una deuda de la democracia, siguiendo el camino de ampliación de derechos individuales que tuvo tantos avances en democracia y que debe continuar”, reivindicando el asesinato intrauterino avalado por el Estado, un horror ético al tiempo que un dislate geopolítico, al promover el antinatalismo en una Argentina de enormes extensiones estratégicas, prácticamente despobladas. Oficialmente 245.000 argentinos que no pudieron nacer desde la sanción de la abyecta ley.

Por supuesto, no se abstuvo de destacar “la implementación de la Educación Sexual Integral”, eufemismo para el adoctrinamiento en las aulas, desde el jardín de infantes a la universidad, de la penosa ideología de género, con base en especulaciones filosóficas delirantes, como la posmoderna Teoría Queer, que promueve sexualidades ambiguas en los niños. En la práctica, una forma de corrupción de menores instrumentada desde el Estado.

Aseguró también que “gracias al Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSES, tenemos un sistema de seguridad social sólido y confiable” y sostuvo que durante su gestión, alcanzó los US$ 76.000 millones, “el valor más alto de su historia”, algo que nunca se vio reflejado en los paupérrimos haberes que cobran nuestros jubilados.

En el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María no saludó al pueblo católico, mayoritario en la Argentina, pero sí tuvo tiempo en su discurso para reivindicar la “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, lema masónico por excelencia.

Alberto Fernández terminó su triste y deslucido gobierno con la soberbia que lo caracterizó a lo largo de su mandato y el cinismo propio de los perversos.

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