Recreando el antiperonismo como instrumento de difamación

Iván Pablo Orbuch *

En la historia argentina el odio ha sido un instrumento utilizado para el descrédito de las conquistas sociales. Los medios de información ligados al establishment acompañaron esas campañas de difamación. El autor revisa esas historias.

El diario digital Infobae, uno de los tres más leídos en el mundo de habla hispana junto a Clarín y El País de España, se encargó en estos días de difundir a través de su plataforma virtual el diario íntimo de Nelly Rivas, la supuesta amante adolescente de Juan Domingo Perón en las postrimerías de su segundo gobierno. Vale la pena aclarar que dichos recuerdos fueron publicados contemporáneamente por Joseph Newman, entonces representante para América latina de dos medios prestigiosos estadounidenses como New York Herald Tribune y Editors Press Service Inc. Apenas producido el derrocamiento de Perón, el representante le ofreció firmar a la joven un suculento contrato para publicar sus memorias en forma de libro dado el interés y el morbo que esto provocaría en amplios lugares del planeta. Nelly Rivas, quien pasaba apremios económicos, aceptó y el contrato quedó rubricado con la promesa de una publicación en diez capítulos bajo el título “Mis relaciones con Perón”.

En nuestro país, el diario Clarín adquirió los derechos de las memorias de Nelly Rivas. Esto puede leerse en la portada del 22 de mayo de 1957 del medio creado por Roberto Noble, que anunció la publicación del primer capítulo, con un recuadro ilustrado con el popular gorro pochito que Perón usaba de modo frecuente durante esos años. El anuncio de ese primer capítulo prometía “el relato objetivo de las relaciones del déspota con una colegiala de 14 años” y calificaba al destituido gobierno peronista como “el periodo más negro de la historia argentina”. El testimonio de Rivas mostraría “la intimidad del ex dictador”, donde se describirían “las fiestas en la quinta de San Vicente” y el “odio del mayordomo Renzi”, entre otros avances destinados a generar interés y a mantener viva la llama del odio.

Parecen no quedar dudas que ciertos sucesos pasados se dirimen en el presente, y que el propósito de la línea editorial de Infobae radica en mantener activo el profundo antiperonismo que un porcentaje importante de la sociedad profesa. Lo vemos en sus notas diarias, donde el sindicalismo y el gobierno kirchnerista se erigen como la razón de todos los males. Ambos, además, abrevan en la tradición peronista, que también es fuertemente denostada en las plumas de sus máximos escritores, quienes, con notas como la mencionada, se encargan de difundir una pedagogía del antiperonismo orientada a sus lectores más jóvenes.

Así como el momento fundacional del movimiento pergeñado por Perón fue el 17 de octubre con la irrupción del subsuelo de la Patria sublevado, al decir de Raúl Scalabrini Ortiz, y la aparición en el espacio público de sectores sociales que antes lo tenían expresamente vedado, podemos datar a la oposición antiperonista en el mismo momento de la génesis del peronismo. En efecto, la constitución de la misma atravesó todo el espectro ideológico incluyendo socialistas, comunistas, conservadores, radicales, la mayor parte de la prensa tradicional (liderada por La Prensa y La Nación), y el llamado establishment económico donde los grandes propietarios de campos aún no podían digerir la implementación del Estatuto del Peón un año antes, con el consiguiente avance en el reconocimiento estatal de los derechos de los trabajadores.

Existía, pese a las discrepancias políticas entre esta oposición, consenso para caracterizar al peronismo como un gobierno totalitario similar al fascismo italiano y al nazismo alemán, en lo que concierne al plano internacional, y heredero de las tradiciones caudillistas, consideradas de modo negativo como aquellas encarnadas en la figura de Juan Manuel de Rosas. De hecho, para esta mirada de la historia, que se reveló extraordinariamente eficaz en la generación de un potente sentido común que permeó la mayoría de las tradiciones escolares durante un larguísimo tiempo, el gobierno rosista será la primera tiranía, y el peronista será un cabal exponente de la segunda.

Como vemos, sucesos del pasado se revelan funcionales para la construcción de un determinado clima epocal que impregna las subjetividades contemporáneas de amplios espectros poblacionales. Si a partir de 1955 la finalidad era mantener viva en la memoria las supuestas atrocidades del “tirano prófugo”, en el 2017 se trata de hacer pasear por Tribunales a la ex Presidenta con el mismo objetivo que es demostrar que además de corruptos, los peronistas son inmorales. Hete aquí una clave interpretativa que conecta a ambos antiperonismos: al de 1955 con el de 2017, y como todo eso se convierte en una didáctica destinada a los jóvenes lectores, quienes en 50 años legaran su antiperonismo a las nuevas generaciones.

* Iván Pablo Orbuch – Licenciado y Profesor de Historia por la UBA; Maestría en Ciencias Sociales con Orientación en Educación en FLACSO; Docente de la UBA, de la de Hurlingham y de la de Avellaneda, dicta Historia Social y Política de la Educación Argentina.

Fuente: www.pagina12.com.ar – 30-8-17

 

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