El código de Hammurabi – superó la ley del que “a hierro mata a hierro muere”

Por Enrique Juan Box

Cuando se pierde la brújula política, por la incapacidad de conducir los destinos de la Nación, se puede apelar a mecanismos supuestamente legales que parecen remitir a un lejano pasado.

Este compendio jurídico que incluye la llamada “Ley del Talión”, temida ley que aparenta agitar la retaliación con su propuesta espeluznante de “ojo por ojo, diente por diente”…

Con pavor, observo que prevalece el criterio “pre Hammurabi” entre el pueblo y también entre ciertos comunicadores, que aprueban este procedimiento tan apartado de la justicia y tan lejano en la situación tiempo y espacio, ya que coinciden con los criterios que el código de Hammurabi tuvo que frenar hace casi cuatro mil años…

El registro de leyes más antiguo que la humanidad conoce, es el Código de Hammurabi; fue un rey babilónico (1790-1750 A. C.) que dijo haber recibido un mandato del dios Samash (Dios del sol y la justicia). Este compendio jurídico que incluye la llamada “Ley del Talión”, temida ley que aparenta agitar la represalia con su propuesta espeluznante de “ojo por ojo, diente por diente”… pero que bajo su carácter amenazante, se expresa con claridad un límite: que por un diente no quieran cortarte la cabeza.

Este sencillo razonamiento aleja el resultado muerte, de prácticamente todos los pleitos… Estamos hablando de hace miles de años. Ya en estos días del tecnológico siglo veintiuno, un ladronzuelo arrebata una filmadora a un turista y un policía de civil, lo ejecuta de varios disparos por la espalda.

Con pavor, observo que prevalece el criterio “pre Hammurabi” entre el pueblo y también entre ciertos comunicadores, que aprueban este procedimiento tan apartado de la justicia y tan lejano en la situación tiempo y espacio, ya que coinciden con los criterios que el código de Hammurabi tuvo que frenar hace casi cuatro mil años

Pero la cúspide del estremecimiento, se produce cuando el mismísimo presidente de la nación, lo va a ver al verdugo… y lo felicita: “Estoy orgulloso de saber que hay policías como vos” le habría dicho el presidente al verdugo sin capucha.

Entonces deduzco que mezclados entre la gente de bien y sin que se noten, hay personas con un sentido ético que atrasa esos cuatro mil años. Son los Pre-Hammurabis, individuos peligrosos para sí mismos y para terceros. Portan en sus cabezas sentencias de muerte firmadas en blanco, para ser aplicarlas sumariamente en cualquier momento, cualquiera contra quien fuere, ante la más mínima sospecha.

Y el presidente, que también es un Pre-Hammurabi, está de acuerdo y lo promociona. Estamos en peligro.

Fuente: www.radiorebelde.com.ar

 

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