Marcos Peña, impulsa una “agenda progre” para matizar el ajuste

La “nueva derecha”, como se autodenomina el gobierno macrista, intenta correrse hacia el centro, por iniciativa de Marcos Peña, buscando una imagen más socialdemócrata. Es una operación de maquillaje para atemperar la dureza del programa que se está implementando.

Marcos Peña es el impulsor del guiño a la centroizquierda que empezó a desplegar el Gobierno de Mauricio Macri, que incluye algunas iniciativas que buscan moderar la percepción pública de un proceso de ajuste duro ante proyectos como la reforma laboral y el ajuste de las jubilaciones.

El jefe de Gabinete encabeza el ala más “progre” del Gobierno. Además de ser el impulsor del gradualismo en las medidas económicas, es siempre un contrapeso de las ideas más ortodoxas de funcionarios de primera línea, como Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, que por instinto le cierran más a Macri. Sin embargo, el presidente escucha como a nadie a su jefe de gabinete y por eso hace un equilibrio entre ambos polos.

Son parte de esta agenda la reforma impositiva que implica fuertes imposiciones al sector financiero y enardeció a los liberales; la reforma de la ley de alquileres que rechaza el sector inmobiliario; la ley de “compre argentino” que busca incrementar los porcentajes de compras de industrias nacionales en las contrataciones del Estado; la ley de defensa de la competencia y el banco de alimentos que impulsa Elisa Carrió, que se peleó por este tema con los progresistas en plena sesión, dejando en evidencia que el Gobierno no quiere resignar la búsqueda de ese voto.

El enojo de Carrió contra el “progresismo estúpido” que cuestionó su ley de banco de alimentos, dejó en evidencia que el gobierno no quiere resignar la pelea por el voto de centroizquierda.

Peña cultiva un perfil de socialdemócrata europeo o demócrata norteamericano y busca correrlo a Macri del perfil conservador del estilo del Partido Popular (PP) del español Mariano Rajoy, explicaron a LPO fuentes al tanto de las razones políticas de la serie de medidas de corte progresista que lanzó la Casa Rosada en medio de un anunciado ajuste del gasto público.

El jefe de gabinete marcó el inició de este desplazamiento con una carta en la que reivindica el rol fuerte del Estado, contrario a las teorías de un Estado reducido a sus funciones básicas de las posturas más liberales.

En su carta, Peña afirma que el desafío de “Pobreza Cero” va a llevar tiempo y que la tarea “recién comienza”, pero aclara que en el Gabinete estamos convencidos de que “no hay desarrollo económico posible sin desarrollo social”.

Por eso, de inmediato le llovieron críticas de economistas liberales como Roberto Cachanosky, que le pidió dejar de “exprimir” al sector privado con impuestos para financiar la pobreza o Carlos Rodríguez, que le aconsejó que activamente disminuya la interfencia del Estado en la economía.

La carta de Marcos viene acompañada de una serie de iniciativas del Gobierno que forman parte de una agenda “progre”, aunque en el Casa Rosada se cuidan de decir que esto no tiene nada que ver con el populismo del kirchnerismo y se combina con una supuesta contención del gasto fiscal, que hasta ahora ha sido más declamativa que real.

Cerca de Peña señalaron a LPO que con esta agenda, busca dejar como principal oposición al populismo que encarna Cristina Kirchner y atraer a Cambiemos al resto del electorado que se inclinó por la “tercera vía” que proponían candidatos como Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Martín Lousteau.

Fuente: www.lapoliticaonline.com – 14-11-17

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