El despectivo gesto del nuevo ministro de Educación de la Argentina hacia la religión mayoritaria del país

El exsecretario de Políticas Universitarias de la Argentina, Jaime Perzyck, asumió formalmente este lunes por la tarde como ministro de Educación, reemplazando a Nicolás Trotta, uno de los “funcionarios que no funcionaban”, cuestionado por su pobre gestión.

Perczyk juró solo “por la patria”, al igual que Daniel Filmus y Santiago Cafiero, y a diferencia de los otros nuevos ministros que también lo hicieron “por Dios”. Pero la forma particular en que Perczyk eligió hacerlo, dejó en evidencia su desprecio por la religión mayoritaria de los argentinos: empujando con desdén la Biblia lejos de la Constitución.

El gesto, entre obsceno y payasesco, muestra a las claras cómo eligió presentarse. El ministro puede jurar sobre lo que quiera, y creer en lo que quiera, pero no apartar así el libro sagrado de otra religión. Con cambiar la fórmula y apoyar su mano solo sobre la Constitución bastaba. Quizá desconozca que la propia Carta Magna enuncia en su Preámbulo: “invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia” y que en su artículo 2do. “El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”.

Cabe recordar que, en los últimos estudios realizados sobre las creencias religiosas de los argentinos , entre católicos y evangélicos constituyen más del 80% del país.

El nuevo ministro de Educación es licenciado en Educación Física por la Universidad Nacional de Luján (UNLu) y especialista en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Con la llegada al gobierno de Alberto Fernández, Perzcyk pasó a desempeñarse como secretario de Políticas Universitarias, desde donde promovió el pasaje de todas las carreras que se dictaban en forma presencial al entorno virtual, por causa del Covid-19.

Más allá de sus antecedentes, Perczyk eligió lamentablemente iniciar su función dejando en claro que de educación y respeto, entiende poco y nada.