Cap. VII: Fundaciones internacionales: Soros, Rockefeller, Ford. El rol de Kissinger. Teoría de género, aborto libre y “progresismo”

CAPÍTULO 7: Fundaciones internacionales: Soros, Rockefeller, Ford, el ecologismo y el control de la natalidad para asegurar recursos a las potencias centrales y mantener en el subdesarrollo al Tercer Mundo.
La pata “izquierda” del poder financiero transnacional

El poder real se ejerce no solo a través de la derecha militarista y neoliberal sino también a través del llamado “soft power” o “poder suave”, y dentro de éste el poder cultural. Para este tipo de dominación ha resultado muy útil gran parte de la llamada “izquierda” liberal. Este “poder suave” se ha venido instrumentando mediante el apoyo activo, sistemático y sostenido durante por los menos las últimas cuatro décadas de fundaciones internacionales como la Open Society Foundations (de George Soros), Ford Foundation,  Gates Foundation, Kellogg Foundation, Hewlett Foundation, Rockefeller Foundation, junto a los gobiernos de Gran Bretaña, Holanda, EEUU y Noruega, que financian a miles de organizaciones sociales y otras fundaciones, publicaciones, autores y hasta pequeñas ONG’s de supuesta izquierda. A las políticas de destrucción de empleos, hambre y exclusión del neoliberalismo (económicamente de derecha) se le suma la sutil acción cultural “por izquierda” de cierto “progresismo” (hegemónica en ciertos medios de comunicación y ámbitos académicos), en muchos casos utilizada para deslegitimar y criticar a las alternativas nacionales y populares y en otros para imponer cuestiones como la “teoría de género” y la despenalización del aborto, como parte de proyectos antinatalistas de control de la población, que se vienen aplicando como conquistas de “derechos individuales” cuando por detrás vienen siendo impulsadas por personajes tan nefastos como Henry Kissinger y la banca del clan Rockefeller.

Antes de analizar las distintas fundaciones y ONG’s transnacionales detrás de la difusión de todas estas corrientes ideológicas, veamos como introducción este análisis de Nancy Giampaolo sobre “La política de género como herramienta del liberalismo”:

Palabras como “visibilización”, “víctima” y “discriminación” ¿no se aplican casi exclusivamente a ciertos grupos tildados de minoritarios, en detrimento de otros que son actualmente discriminados, cuando no violentamente oprimidos? Un punto de partida posible para empezar a indagar en un panorama que, a grandes rasgos, considera a las mujeres y a las minorías sexuales como los blancos más golpeados por lo que denomina “patriarcado”, es la definición clásica de las Tres generaciones de Derechos Humanos. En la primera se cuentan el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad, a la propiedad, al voto, a la asociación, a la actividad sindical. En la segunda, el derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a una vivienda digna; y en la tercera generación de derechos aparecen los derechos particulares, dentro de los cuales se engloban las cuestiones de género, cada día más amplias, variopintas y segmentadas. “Desde finales de los ochenta, el feminismo va a la deriva: está resucitando los viejos estereotipos pre feministas más trasnochados. La imagen que tienen de la mujer oscila entre la de un niño impotente y la reina-madre. Una mujer-niña irresponsable, una mujer que no sabe decir que no y que necesita protección”, dijo la escritora e historiadora francesa Elisabeth Badinter. La investigadora, docente y crítica de arte norteamericana, Camille Paglia, a su vez, ubica en las principales universidades de Estados Unidos y Europa los focos desde dónde emanan estas corrientes de pensamiento, en las que los derechos particulares vinculados al género se entienden como derechos de primera generación. Para muchos, la percepción sexual de sí mismo parece ser más prioritaria que tener trabajo o educación, y es leída como una expresión de libertad casi revolucionaria.

A partir de esa importancia sobredimensionada de los derechos vinculados a la sexualidad, otro tipo de derechos de primera, segunda y tercera generación se soslayan sistemáticamente en un procedimiento de mercantilización de las demandas. Dice, a propósito, el académico norteamericano Steve Turley: “La moral y las costumbres tradicionales son ahora consideradas como malas y discriminatorias. (…) El neoliberalismo, básicamente, hace de la cultura una elección personal. Usted es libre de elegir la cultura que desee. La libertad es la capacidad de hacer lo que quiera hacer y nadie puede interponerse en su camino”. Es importante destacar que las “costumbres tradicionales” se relacionan al acervo cultural de los pueblos y que el hecho de poder permutarlas por usos y costumbres globalizados, encierra el riesgo de perder la identidad, tanto para el individuo como para la sociedad de la que forma parte. En Argentina, buena parte de la militancia LGBT y del feminismo se referencia en movimientos similares de Estados Unidos y Europa, sin siquiera plantearse algún tipo de soberanía ideológica. En esto no se diferencian demasiado del resto del espectro político, que importa del inglés términos como “empoderamiento”, en el caso del llamado “progresismo” o “emprendedurismo”, tan caro a la derecha liberal, sin preguntarse por el sentido que cobran en un contexto que dista tanto del norteamericano. Está claro que la “elección”, en cualquier caso, sólo puede efectuarse dentro del estrecho margen que ofrece la cultura dominante. Y también resulta obvio que los dos lados de “la grieta” pueden estar de acuerdo en este punto: ni niunamenos, ni la Marcha del Orgullo Gay son fenómenos cooptados enteramente por un partido político. ¿Por qué en un periodo de tiempo tan breve los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales tienen una visibilización mediática mucho mayor a la de grupos con dificultades enormemente más graves, como los niños que no tienen acceso a los derechos de primera y segunda generación? ¿Por qué los diarios incluyen secciones y suplementos vinculados al género y no a cuestiones que empeoran de forma alarmante en el país como la contaminación de tierra, agua y alimentos? ¿Por qué las mujeres son catalogadas como un grupo minoritario pese a ser numéricamente superiores a los hombres? ¿Por qué hay colectivos feministas que prefieren legitimarse apelando a la figura del travesti? ¿Mujer es equivalente a travesti?

La historiadora española María del Prado Esteban viene analizando estas cuestiones desde hace muchos años y, a partir de ciertos ejes accesibles a casi cualquier tipo de compresión, desenmaraña eficazmente los argumentos cruzados de estas nuevas militancias ejercidas desde el género. Habla, por ejemplo, de la mujer que pide a la sociedad tener “la misma libertad” que los hombres, asumiendo que el hombre contemporáneo -ese que se encuentra cada vez más oprimido por el sistema neo liberal- es libre. A partir de un pedido tan poco reflexionado (cuando no avieso y digitado por el mismo aparato capitalista) se legitima el sistema al que se cree combatir. ¿Cómo es posible entonces que el feminismo actual y la militancia LGBT apelen a términos como “anti sistema” o “anti patriarcado” para justificar sus acciones y armar sus relatos? ¿Cuál es el primer rasgo que define a una persona: su nacionalidad o su orientación sexual? ¿Utilizar una X o una E, en vez de una A o una O, al final de un vocablo, es un acto revolucionario o un empobrecimiento del lenguaje? Y para este viralizado fenómeno de ablación del género en el artículo, de nuevo hemos recurrido al inglés. ¿Casualidad, tilinguería, moda, complejo?

Aún no hay demasiadas voces en Argentina que se hayan puesto a buscar perspectivas autóctonas para estos temas, y así es como falta información sobre las estrategias más usadas por el liberalismo actual a la hora de hacer leña de sus presuntos objetores. Lo primero es acercarles una causa que, en apariencia, se relaciona a algún tipo de liberación. Si tiene algún toque revanchístico mejor, incluso para caer en gafes como el mentado “macho cagón ni olvido ni perdón” de algunas de las asistentes a las marchas niunamenos que, para colmo, banaliza las consignas usadas en la lucha contra la última dictadura militar. La causa, por supuesto, tiene que ser, por debajo de la mesa, funcional al poder que dice batallar. ¿Y qué más útil a la hegemonía capitalista que el enfrentamiento entre hombres y mujeres, y la proliferación de minorías sexuales que se planten contra los valores tradicionales, tan imbricados con la idea de argentinidad? Una sociedad como la nuestra, segmentada hoy por género, preferencia sexual, nivel económico, nivel cultural, franja etaria, etnia, religión, moda y hasta marca de celular, facilita a sus gobernantes la identificación de pequeños grupos que son potenciales “nichos” de mercado aptos para enfrentarse y controlarse unos a otros. No vamos a pormenorizar acá, pero alcanza decir que la diversidad sexual y el feminismo mueven mucho dinero, pues se benefician de ellos desde los abogados hasta la medicina de alta complejidad, el turismo o la industria farmacéutica.

Y en este estado de cosas, cada vez se vuelve más lejana la idea de discutir con sinceridad términos como Pueblo, Nación o Patria, palabras que, automáticamente y sin mayor explicación, empiezan a cobrar una sonoridad fascistoide dentro de ciertos grupos. Citamos, para facilitar la comprensión de esta dinámica perversa, textualmente a del Prado Esteban: “El poder enfrenta a hombres y mujeres para crear una criatura que sólo trabaja y consume. Las clases en el poder han tenido desde el siglo XIX un objetivo muy claro: ampliar las funciones del Estado para sustituir el ámbito propio del pueblo. En esa estrategia, el enfrentar a las mujeres con los hombres es fundamental. Destruir las células de convivencia básicas con el fin de crear una nueva sociedad, con una nueva criatura que es ésta de hoy: un animal laborans que sólo trabaja y consume.”

Que las personas se agrupen bajo argumentos que parecen diseñados para soslayar las causas culturales, sociales, políticas y económicas de la opresión, analogando la idea de lo femenino -ya sea concreta o autopercibida- a la idea de víctima per sé, es síntoma de una época en la que la libertad se pregona en la medida en que se pierde. Y en su infinita habilidad para manipular a las masas bien intencionadas y, sobre todo cómodas, el sistema, operado a través de think tanks de la prensa, gestores culturales y el grueso de los cuerpos docentes de universidades públicas y privadas, nos hace creer que, porque aceptamos que un nene pueda autopercibirse nena y sus padres le gestionen un nuevo DNI, hemos dejado la discriminación atrás.

Lejos de haber terminado con el acto de discriminar, lo único que realmente cambió es el blanco de la discriminación. Sirven para ilustrar este punto las palabras de la escritora y periodista danesa Iben Thranholm: “En cuanto escritora católica y conservadora cristiana, las cosas se han vuelto más y más difíciles para mí. Ha sido más difícil publicar. Los cristianos en Occidente somos perseguidos psicológicamente. Esto significa que, si usted es muy abierto acerca de su fe, si no tiene una fe débil levantada desde lo secular y adaptada a la corrección política, será socialmente marginado, la gente le dirá que no es muy inteligente. Y esto puede suceder incluso entre amigos. Actualmente, hay trabajos que usted no puede conseguir si está contra el aborto o el matrimonio homosexual”. Ahora bien, más allá de un panorama internacional con el que estamos en consonancia: ¿Por qué está bien visto en Argentina tildar de retrógrado a un creyente? ¿Somos tan idiotas como para creer que cualquier cristiano es lo mismo que Cecilia Pando? ¿Qué es exactamente respetar las diferencias? ¿Qué es ser “diferente”? ¿Diferente respecto de quién? ¿Cuál es el modelo hegemónico de hoy? ¿Existen aún los ideales nacionales o sólo los individuales o de grupo? ¿Estamos estableciendo realmente nuestras prioridades cuando hablamos de “derechos”? Hay que tener respuestas a todo esto, pero venimos un poco demorados. En los mismos países que gestaron estos discursos, las voces críticas suenan hace mucho y no sólo pertenecen al sector académico del que nos servimos en esta nota. Basta con echar un vistazo a Shoe 0n head, el popular canal de youtube de la simpática, bonita y jovencísima June Lapine quien, en clave humorística, despedaza los argumentos más pueriles de las feministas prototípicas de su país y de algunos celebrados militantes LGBT.

Y vale la pena volver a del Prado Esteban para revisar un punto más, que tiene que ver con los riesgos de mezclar sexo y política y con la importancia de acordarse de que no todo pasa por el cuerpo y la genitalidad: “La erótica libre y no politizada está desapareciendo, ahora la corrección política ha llegado a la intimidad y duerme con nosotros. La sexualidad es un tema que hoy se trata profusamente en el campo universitario. Las universidades son centros de adoctrinamiento que organizan verbalmente aspectos del sexo, cuando lo mejor sería practicarlo. (…) Las mujeres no somos solo cuerpo, vida erótica y maternal. Debemos hablar más de los grandes valores humanos, las virtudes intelectivas, éticas, estéticas, épicas y heroicas, que son para nosotras tan fundamentales como para los varones. Y hemos de cultivarlas sin renunciar a darles forma femenina”. Pero estamos en Argentina y, quizás, concentrarnos en ese simple hecho primordial de haber nacido en un país, sea una puerta de salida a la hora de pensar en nuevas militancias que verdaderamente se opongan a la hegemonía neo liberal. Va, a propósito, y como cierre, un elocuente intercambio que tuvo lugar entre la madre de un chico transgénero y la directora de una escuela estatal de Buenos Aires. La madre reclamó a las autoridades la construcción de un tercer baño “trans” en el establecimiento. La respuesta de la docente fue, tal vez brutal, pero muy concreta por lo que la citaremos tal cual: “Señora, en los dos baños que tenemos están pendientes varios arreglos desde hace más de cuatro años por falta de presupuesto. Su hijo, de todos modos, puede usar cualquiera de los dos”

Similar situación denunció la escritora Nancy Fraser en su famoso texto sobre el “neoliberalismo progresista” en EEUU:

Lo que los votantes de Trump  rechazaron no fue el neoliberalismo sin más, sino el neoliberalismo progresista. Esto puede sonar como un oxímoron, pero se trata de un alineamiento, aunque perverso, muy real: es la clave para entender los resultados electorales en los EEUU y acaso también para comprender la evolución de los acontecimientos en otras partes. En la forma que ha cobrado en los EEUU, el neoliberalismo progresista es una alianza de las corrientes principales de los nuevos movimientos sociales (feminismo, antirracismo, multiculturalismo y derechos de los LGBTQ), por un lado, y, por el otro, sectores de negocios de gama alta “simbólica” y sectores de servicios (Wall Street, Silicon Valley y Hollywood). En esta alianza, las fuerzas progresistas se han unido efectivamente con las fuerzas del capitalismo cognitivo, especialmente la financiarización. Aunque maldita sea la gracia, lo cierto es que las primeras prestan su carisma a este último. Ideales como la diversidad y el “empoderamiento”, que, en principio podrían servir a diferentes propósitos, ahora dan lustre a políticas que han resultado devastadoras para la industria manufacturera y para las vidas de lo que otrora era la clase media.

El neoliberalismo progresista se desarrolló en los EEUU durante estas tres últimas décadas y fue ratificado por el triunfo electoral de Bill Clinton en 1992. Clinton fue el principal ingeniero y portaestandarte de los “Nuevos Demócratas”, el equivalente estadounidense del “Nuevo Laborismo” de Tony Blair. En vez de la coalición del New Deal entre obreros industriales sindicalizados, afroamericanos y clases medias urbanas, Clinton forjó una nueva alianza de empresarios, suburbanitas, nuevos movimientos sociales y juventud: todos proclamando orgullosos su bona fides moderna y progresista, amante de la diversidad, el multiculturalismo y los derechos de las mujeres.


FUNDACIONES TRANSNACIONALES

Veamos ahora algunas de las principales fundaciones globales que promueven esta agenda de dominación cultural “por izquierda”:

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A través de estas instituciones, reclamos auténticos, necesarios y nobles, como pueden ser las luchas contra violaciones a los DDHH, la protección del medio ambiente y la ecología, las libertades civiles, los derechos de las mujeres, los derechos de minorías étnicas y sexuales discriminadas, etc. son desvirtuados y redirigidos, redireccionados, hacia fines cuyos objetivos últimos quedan ocultos detrás de esta maraña de entidades civiles financiadas por estas fundaciones.

Curiosa revolución anticapitalista pretenden muchas de estas organizaciones, haciéndola de la mano, alentadas y promovidas (no como un hecho aislado, sino de manera sistemática y organizada) durante las últimas cuatro décadas por la cúspide del poder capitalista que dicen enfrentar.

Para citar solo un ejemplo: George Soros, a través de la Open Society Foundations, promueve en todo el mundo publicaciones de “izquierda”, la legalización irrestricta del aborto (un reclamo de Henry Kissinger y como se verá luego, de las principales entidades financieras y fundaciones ligadas a ellas) junto a otras medidas para frenar el crecimiento poblacional (con su consiguiente consumo de recursos en el Tercer Mundo, recursos estratégicos para las potencias centrales) y el incentivo a la libre comercialización de drogas (financiando revistas, música, proyectos legislativos, etc.) en lo que podría ser tanto un enorme negocio a futuro (no así el autocultivo) a través de la producción industrial de drogas a gran escala.

Solo la industria millonaria alrededor de la marihuana en los EEUU alcanzaría los USD 50,000 millones en 2026, según la empresa de servicios financieros Cowen & Co. y se ha sabido que Soros fue accionista de Monsanto de 2009 a 2012, lo que disparó teorías que especulaban incluso con una posible marihuana transgénica. La juventud fue identificada como un potencial peligro para las élites luego de la creciente participación política evidenciada a partir de la década de 1960 (es sabido el accionar de la CIA a partir de esos años para promover todo tipo de drogas que favorecieran la despolitización y la alienación de las personas). Soros financió junto a la CIA las “revoluciones de colores” en Medio Oriente, lo que desembocó en la balcanización de países como Libia, Siria y el surgimiento del ISIS o “Estado Islámico” (otro engendro de las centrales de inteligencia norteamericana e inglesa).

Bajo la excusa de defender los derechos de las mujeres (una finalidad más que justa y necesaria en medio de una sociedad machista y desigual como en la que vivimos), estas fundaciones internacionales, ligadas a megacorporaciones financieras, promueven planes de disminución de la natalidad mediante prácticas abortivas y culturales. El abortismo fue promovido por Henry Kissinger desde la década del ’70 y hoy por múltiples fundaciones transnacionales como una libertad individual más, “el derecho a decidir sobre mi cuerpo”, lo que filosóficamente constituye una falacia: cualquier estudio biológico podría corroborar que el feto que se elimina con un aborto es una entidad viviente humana dependiente pero autónoma del cuerpo de la madre del cual se nutre. El objetivo detrás de la promoción del aborto, por parte de estas ONGs internacionales, no es otro que el de controlar la tasa de natalidad, requisito necesario, como ha expresado el mismo Kissinger, para asegurar en las próximas décadas el acceso para las grandes potencias a los recursos estratégicos mundiales que no deben ser consumidos por el exceso de población aún en crecimiento. Claro que para lograr este objetivo la “legalización del aborto libre” es solo uno más entre todo un cambio cultural que incluye a la teoría de género (especialmente en su vertiente queer que tratamos más abajo), cambios en la educación, posposición de la maternidad y promoción de ideas contrarias a la misma, etc. Nadie afirma que la “legalización del aborto” hará que al mes siguiente miles de mujeres acuda en masa a abortar, las estadísticas muestran que los cambios son graduales a medida que una cultura los va interiorizando. Las estadísticas también muestran que la caída de las tasas de natalidad en los países que aplican estos cambios culturales es sostenida.

El informe desclasificado de Henry Kissinger NSSM 200 (originalmente de 1974), al igual que el informe de la Comisión Rockefeller de 1972 sugieren impulsar la despenalización del aborto para un mejor aprovechamiento de los recursos estratégicos del mundo. Estos informes a su vez continúan las disposiciones del Population Council (Consejo de la Población) fundado en 1952 por John D. Rockefeller III, las ideas de La bomba demográfica (1968) de Paul Ehrlich y de Los Límites del Crecimiento del poderoso y elitista Club de Roma de 1972. Por eso no extraña para nada que si uno sigue la línea de financiación actualmente de los principales grupos que se dicen “feministas” y de promoción de la teoría de género en la Argentina uno se encuentre casi siempre con: Open Society de George Soros, Fundación Rockefeller, Fundación Ford, Fundación Hewlett Packard, Gobiernos de Gran Bretaña, Holanda y EEUU. Muy “revolucionario” todo, ¿no?

Como dijimos, estos objetivos fueron planteados con mucha claridad en el Informe Rockefeller de 1972 y especialmente el Informe Kissinger de 1974, que transcribimos parcialmente aquí abajo.

Memorando de Estudio de Seguridad Nacional 200:
“Implicancias del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de EE.UU. e intereses de ultramar”
(National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests), NSSM200.

Fue adoptado como política oficial de EE.UU. por el presidente Gerald Ford en noviembre de 1975. El documento originalmente fue “clasificado”, pero más tarde se desclasificó y fue obtenido por investigadores en 1989:

“Donde sea que una disminución de las presiones poblacionales por medio de menores tasas de natalidad puede incrementar las perspectivas de estabilidad, la política poblacional se convierte en relevante para el suministro de recursos y para los intereses económicos de los EE.UU.”.
-Informe Kissinger, 1974, NSSM. 200

“El rápido crecimiento poblacional afecta negativamente todos los aspectos del progreso social y económico de los países en desarrollo (…) esto lleva a preguntar cuánto más fácil serían los desembolsos para combatir la natalidad, que los destinados a incrementar la producción por medio de inversiones directas en irrigación, o proyectos para generar energía construir fábricas”.
-Informe Kissinger, 1974, NSSM. 200, Cap IV

“Se cree que serán necesarios algo más que servicios de planificación familiar para motivar a las parejas a querer familias pequeñas. Este factor lleva a la necesidad de programas a gran escala de información, educación y persuasión dirigida a disminuir la fertilidad”.
-Informe Kissinger, 1974, NSSM. 200

“La economía EE.UU. requerirá abundante y crecientes minerales extranjeros, especialmente de países menos desarrollados. Este hecho da mayor interés a EE.UU. en la estabilidad política, económica y social de los países proveedores. Dondequiera que una disminución de las presiones poblacionales, a través de la reducción de la tasa de natalidad, puede aumentar las posibilidades de dicha estabilidad, la política demográfica se hace relevante para los suministros de recursos y para los intereses económicos de los Estados Unidos. . . . La ubicación de reservas conocidas de minerales de grado superior favorece la creciente dependencia de todas las regiones industrializadas en las importaciones procedentes de los países menos desarrollados”.
-Informe Kissinger, 1974, NSSM. 200, Cap III

“Algunos hechos sobre el aborto deben ser tenidos en cuenta:
ningún país ha reducido su crecimiento poblacional sin recurrir al aborto.”

-Informe Kissinger, 1974, NSSM. 200, Parte II, Sección IV

“Ya sea a través de la acción del gobierno, los conflictos laborales, sabotaje, o disturbios civiles, el flujo continuo de materiales necesarios se verá en peligro. Aunque la presión poblacional no es el único factor involucrado, este tipo de frustraciones son mucho menos probables en condiciones de crecimiento demográfico lento o nulo”.
-Informe Kissinger, 1974, NSSM. 200, Cap III

“Las poblaciones con una alta proporción de crecimiento. Los jóvenes, que se encuentran en proporciones mucho más altas en muchos países menos desarrollados, es probable que sea más volátil, inestable y propenso a los extremos, la alienación y la violencia que una población de mayor edad. “Estos jóvenes pueden ser persuadidos más fácilmente para atacar a instituciones legales del gobierno, o bienes inmuebles del ‘establishment’, ‘imperialistas, corporaciones multinacionales, u otras frecuentes influencias extranjeras culpadas por sus problemas”.
-Informe Kissinger, 1974, NSSM. 200, Cap V

REPORTE DE LA COMISIÓN ROCKEFELLER (1972):

“Desde el punto de vista ambiental y de los recursos, no hay ventajas de un mayor crecimiento de la población más allá del nivel al que ya nos ha comprometido nuestro rápido crecimiento. De hecho, estaríamos mucho mejor en los próximos 30 a 50 años si hubiera una pronta reducción de nuestra tasa de crecimiento de la población. Esto es especialmente cierto con respecto a problemas de agua, tierras agrícolas y recreación al aire libre.
(…)
Con un crecimiento continuo, nos comprometemos a un conjunto particular de problemas: un agotamiento más rápido de los recursos nacionales e internacionales, mayores presiones sobre el medio ambiente, una mayor dependencia del rápido desarrollo tecnológico para resolver estos problemas y una sociedad más artificial y reglamentada. Mientras el crecimiento de la población continúe, estos problemas crecerán y lentamente, pero irreversiblemente, forzarán cambios en nuestra forma de vida. Y hay más riesgos: un número cada vez mayor nos presiona para adoptar nuevas tecnologías antes de que sepamos lo que estamos haciendo. Cuanto más de nosotros hay, mayor es la tentación de introducir soluciones antes de conocer sus efectos secundarios. Con el crecimiento demográfico más lento que conduce a una población estabilizada, ganamos tiempo para diseñar soluciones, recursos para implementarlos y mayor libertad de elección para decidir cómo queremos vivir en el futuro.
(…)
El futuro americano no puede aislarse de lo que está sucediendo en el resto del mundo. En la actualidad hay serios problemas en la distribución de recursos, ingresos y riqueza entre los países. El crecimiento de la población mundial va a empeorar estos problemas antes de mejorar. Estados Unidos necesita emprender esfuerzos mucho mayores para entender estos problemas y desarrollar políticas internacionales para tratarlos.
(…)
En nuestra investigación, examinamos la demanda de 19 minerales no combustibles: cromo, hierro, níquel, potasio, cobalto, vanadio, magnesio, fósforo, nitrógeno manganeso, molibdeno, tungsteno, aluminio, cobre, plomo, zinc, estaño, titanio y azufre.
(…)
El consumo de recursos aumentará más lentamente si la población crece más lentamente. Nuestras estimaciones indican que la cantidad de minerales consumidos en el año 2000 sería un promedio de nueve por ciento menor bajo la proyección de 2 hijos por pareja que bajo la proyección de población de 3 hijos. La diferencia en el consumo anual sería de 17 por ciento en el año 2020, y crecería rápidamente a partir de entonces.
(…)
El aumento de nuestras necesidades energéticas será inmenso bajo cualquier proyección, aunque no tan grande bajo la proyección de población de 2 niños como en la proyección de 3 hijos. La diferencia relativa en las demandas de energía bajo las diferentes proyecciones de población es aproximadamente la misma que para los minerales, y se vuelve muy grande después de que la población con la menor tasa de crecimiento se estabilice.
(…)
El resultado es que dentro de 50 años la población resultante del
 promedio de 3 hijos podría verse obligado a pagar los precios de los alimentos agrícolas unos 40 a 50 por ciento más de lo que sería de otra manera. Las necesidades de la población con la menor tasa de crecimiento podrían satisfacerse prácticamente sin aumento de precios.
La mayor población podría evitar el aumento de los precios al pasar del consumo de ganado animal a hortalizas y carnes sintéticas. Tal vez pasaría a un sistema cerrado de agricultura-alimentos industriales”.
-Reporte de la Comisión Rockefeller, 1972, Capítulo 5
http://www.population-security.org/rockefeller/005_resources_and_the_environment.htm

“La Comisión considera que las diversas prohibiciones contra el aborto en los Estados Unidos constituyen obstáculos para el ejercicio de la libertad individual: la libertad de las mujeres para tomar decisiones morales difíciles basadas en sus valores personales, la libertad de las mujeres para controlar su propia fecundidad y, finalmente, la libertad de las cargas de la maternidad no deseada. Los estatutos restrictivos también violan la justicia social, pues cuando el aborto está prohibido, las mujeres recurren a abortos ilegales para prevenir los nacimientos no deseados. Los abortos médicamente seguros siempre han estado disponibles para los ricos, para aquellos que podrían pagar los altos costos de los médicos y los viajes al extranjero; pero la mujer pobre se ha visto obligada a arriesgar su vida y su salud con remedios populares y practicantes deshonestos.
(…)
Al revisar la cuestión del aborto, una preocupación central ha sido la evaluación del impacto demográfico del aborto. Apreciamos la importancia histórica de hacer recomendaciones sobre el aborto en un contexto demográfico.
(…)
La mayoría de la Comisión cree que las mujeres deben ser libres para determinar su propia fecundidad, que la cuestión del aborto debe dejarse en la conciencia de la persona afectada, en consulta con su médico, y que los estados deben ser alentados a promulgar estatutos afirmativos creando un marco claro y positivo para la práctica del aborto a petición.
(…)
La Comisión recomienda: Que los gobiernos federal, estatal y local pongan fondos disponibles para apoyar los servicios de aborto en estados con leyes liberalizadas. Que el aborto se incluya específicamente en beneficios integrales del seguro de salud, tanto públicos como privados”.
-Reporte de la Comisión Rockefeller, 1972, Capítulo 11
http://www.population-security.org/rockefeller/011_human_reproduction.htm

La Declaración sobre Población (“World leaders declaration on population”) fue firmada por 12 países y presentada al Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, el 10 de diciembre de 1966. John D. Rockefeller III, Presidente del Population Council logró ampliar el número de firmantes a 30 jefes de Estado, lo que fue presentado al Secretario General de Naciones Unidas en diciembre 1967.

La paz del mundo es de suprema importancia para la comunidad de las naciones, y nuestros gobiernos están dedicando sus mejores esfuerzos para mejorar las perspectivas de la paz en esta y en las siguientes generaciones. Pero otro gran problema amenaza al mundo –un problema menos visible pero no menos inmediato. Éste es el problema del crecimiento poblacional no planificado.
Desde los comienzos de la historia hasta la mitad del último siglo es el tiempo que le llevó a la humanidad alcanzar una población de mil millones de personas. Pero le tomó menos de un siglo alcanzar los 2 mil millones, y solo treinta años alcanzar los 3 mil millones. Al ritmo de crecimiento actual, habrá 4 mil millones para 1975 y cerca de 7 mil millones para el año 2000. (…)

Como jefes de gobierno activamente preocupados por el problema poblacional, compartimos estas convicciones:
Creemos que el problema poblacional debe ser reconocido como un elemento principal en la planificación nacional a largo plazo si los gobiernos han de alcanzar sus metas económicas y satisfacer las aspiraciones de sus pueblos.
Creemos que la gran mayoría de los padres desean tener el conocimiento y los medios para planificar sus familias; que la oportunidad para decidir el número y el espaciamiento de los hijos es un derecho humano básico.
Creemos que una paz duradera y significativa dependerá en medida considerable del modo en que se afronten con éxito los desafíos que plantea el crecimiento de la población.
Creemos que el objetivo de la planificación familiar es el enriquecimiento de la vida humana, no su restricción; que la planificación familiar, al asegurar mayores oportunidades a cada persona, libera al hombre para alcanzar su dignidad individual y lograr su potencial pleno.
Al reconocer que la planificación familiar favorece los intereses vitales de la nación y de la familia, nosotros, los abajo firmantes, esperamos realmente que los líderes de todo el mundo compartirán nuestros puntos de vista y se unirán a nosotros para afrontar este gran desafío, para el bienestar y felicidad de todas las personas del mundo.

Fuentes:
https://growthmadness.files.wordpress.com/2010/02/population-statement-from-world-leaders.pdf
https://www.jstor.org/stable/1965194?seq=1#page_scan_tab_contents
http://www.un.org/en/development/desa/population/theme/rights/
Traducción de J. Quarracino


-En el informe “Proyectos a largo plazo”, el periodista Gabriel Martín explica en detalle las implicancias del Memorandum 200 y relata también algunos ejemplos de su aplicación en América Latina:

“El caso de México sirve como caso testigo de la inversión estadounidense en las últimas décadas sobre planificación familiar en los LDCs: de forma directa o indirecta (por organismos oficiales o fundaciones) Estados Unidos financió por lo menos 64 planes de anticoncepción en México en los últimos once años, y más de la mitad de ellos eran auspiciados directamente por las fundaciones Ford, Rockefeller, MacArthur y Hewlett. Estados Unidos exige por ley, como condición para las ayudas al desarrollo, que los países receptores de ayuda internacional, tomen medidas para reducir el crecimiento demográfico (“Embarazo adolescente: El dramático incremento”, El Norte, Monterrey, México, 15/3/98.)”.

“En Perú también se han denunciado las campañas de esterilización en las que se emplean presiones, promesas de dinero o alimentos y engaños (“Perú, 250,000 mujeres esterilizadas con engaños”, El País, Madrid, 20/12/98.)”.

“En la IV Conferencia Sobre la Mujer, realizada en Pekín en 1995, Hilaria Supa Huamán, de la Federación de la Mujer Campesina de Anta, tuvo una curiosa charlaron el entonces presidente peruano, el hoy prófugo Alberto Fujimori: “Me habló de un programa sanitario de planificación familiar”. Luego, en las localidades de Mollepata, Limatambo y Ancahuasi, las mujeres fueron convocadas a un control sanitario y vacunación: en la sala eran encerradas en grupos de 10 a 20 mujeres y eran inmediatamente anestesiadas”.

“Luego del escape de Fujimori a Japón, el Ministerio de Salud dio a conocer en julio de 2002, un informe de 137 páginas, denunciando que por medio de presiones, extorsión y amenazas y sin brindar información, entre 1995-2000 fueron esterilizadas 331.600 mujeres y a 25.590 se les realizaron vasectomías. Fujimori recibía reportes mensuales por los ministros de Salud Eduardo Motta, Mariano C. Bauer y Alejandro Aguinaga (“Esterilización forzada en Perú”, Le Monde Diplomatique, Buenos Aires, mayo 2004.)”.

La “planificación forzada” se aplicó primordialmente entre las comunidades indígenas y zonas pobres. El propio Mariano Bauer justificó: “Un 90% de las mujeres en edad fértil están totalmente satisfechas con los métodos aplicados” (La República, Lima, 25/06/02.)”.

“El ex rector de la Universidad de Arequipa señaló que en las negociaciones por la deuda externa, “el FMI y el Banco Mundial exigieron privatizaciones, apertura al capital extranjero y un plan de control de crecimiento demográfico, especialmente sobre pobres considerados potencialmente peligrosos” (“Esterilización forzada en Perú”, Le Monde Diplomatique, Buenos Aires, mayo 2004.), el cual fue financiada por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), del que curiosamente participaron las FF.AA. y la Policía Nacional bajo la tutela de la OMS”.



Así explicaba con precisión este problema el escritor uruguayo de izquierda, Eduardo Galeano,
en su clásico “Las Venas Abiertas de América Latina”:

“Ciento veinte millones de niños se agitan en el centro de esta tormenta. La población de América latina crece como ninguna otra; en medio siglo se triplicó con creces. Cada minuto muere un niño de enfermedad o hambre, pero en el año 2000 habrá seiscientos cincuenta millones de latinoamericanos, y la mitad tendrá menos de quince años de edad: una bomba de tiempo. (…)

El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que sobra es gente. Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. Cada vez queda más gente a la vera del camino, sin trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las máquinas: el sistema vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masivamente mujeres y siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcados, pero cosechan niños; porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo el sol en estas tierras espléndidas que podrían brindar a todos lo que a casi todos niegan. (…)

Son secretas las matanzas de la miseria en América Latina; cada año estallan, silenciosamente, sin estrépito alguno, tres bombas de Hiroshima sobre estos pueblos que tienen la costumbre de sufrir con los dientes apretados.

«Combata la pobreza, ¡mate a un mendigo!», garabateó un maestro del humor negro sobre un muro de la ciudad de La Paz. ¿Qué se proponen los herederos de Malthus sino matar a todos los próximos mendigos antes de que nazcan? Robert McNamara, el presidente del Banco Mundial que había sido presidente de la Ford y Secretario de Defensa, afirma que la explosión demográfica constituye el mayor obstáculo para el progreso de América Latina y anuncia que el Banco Mundial otorgará prioridad, en sus préstamos, a los países que apliquen planes para el control de la natalidad. McNamara comprueba con lástima que los cerebros de los pobres piensan un veinticinco por ciento menos, y los tecnócratas del Banco Mundial (que ya nacieron) hacen zumbar las computadoras y generan complicadísimos trabalenguas sobre las ventajas de no nacer: «Si un país en desarrollo que tiene una renta media per capita de 150 a 200 dólares anuales logra reducir su fertilidad en un 50 por ciento en un período de 25 años, al cabo de 30 años su renta per capita será superior por lo menos en un 40 por ciento al nivel que hubiera alcanzado de lo contrario, y dos veces más elevada al cabo de 60 años», asegura uno de los documentos del organismo. Se ha hecho célebre la frase de Lyndon Johnson: «Cinco dólares invertidos contra el crecimiento de la población son más eficaces que den dólares invertidos en el crecimiento económico». Dwight Eisenhower pronosticó que si los habitantes de la tierra seguían multiplicándose al mismo ritmo no sólo se agudizaría el peligro de la revolución, sino que además se produciría «una degradación del nivel de vida de todos los pueblos, el nuestro inclusive».

Los Estados Unidos no sufren, fronteras adentro, el problema de la explosión de la natalidad, pero se preocupan como nadie por difundir e imponer, en los cuatro puntos cardinales, la planificación familiar. No sólo el gobierno; también Rockefeller y la Fundación Ford padecen pesadillas con millones de niños que avanzan, como langostas, desde los horizontes del Tercer Mundo. Platón y Aristóteles se habían ocupado del tema antes que Malthus y McNamara; sin embargo, en nuestros tiempos, toda esta ofensiva universal cumple una función bien definida: se propone justificar la muy desigual distribución de la renta entre los países y entre las clases sociales, convencer a los pobres de que la pobreza es el resultado de los hijos que no se evitan y poner un dique al avance de la furia de las masas en movimiento y rebelión.

Los dispositivos intrauterinos compiten con las bombas y la metralla, en el sudeste asiático, en el esfuerzo por detener el crecimiento de la población de Vietnam. En América Latina resulta más higiénico y eficaz matar a los guerrilleros en los úteros que en las sierras o en las calles. Diversas misiones norteamericanas han esterilizado a millares de mujeres en la Amazonía, pese a que ésta es la zona habitable más desierta del planeta. En la mayor parte de los países latinoamericanos, la gente no sobra: falta. Brasil tiene 38 veces menos habitantes por kilómetro cuadrado que Bélgica; Paraguay, 49 veces menos que Inglaterra; Perú, 32 veces menos que Japón. Haití y El Salvador, hormigueros humanos de América Latina, tienen una densidad de población menor que la de Italia. Los pretextos invocados ofenden la inteligencia; las intenciones reales encienden la indignación. Al fin y al cabo, no menos de la mitad de los territorios de Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Venezuela está habitada por nadie. Ninguna población latinoamericana crece menos que la del Uruguay, país de viejos, y sin embargo ninguna otra nación ha sido tan castigada, en los años recientes, por una crisis que parece arrastrarla al último círculo de los infiernos. Uruguay está vacío y sus praderas fértiles podrían dar de comer a una población infinitamente mayor que la que hoy padece, sobre su suelo, tantas penurias”.

La visión del estadista argentino y tres veces presidente, Juan Domingo Perón:

“Somos uno de los países más despoblados de América Latina”.
“Nuestro bajo crecimiento demográfico se debe a la constante declinación de la natalidad”.
“Si bien esta tendencia cultural es difícilmente reversible, puede moderarse en su intensidad mediante una
política de protección a la familia, por la cual el tener hijos no sea económicamente gravoso”.
Esos eran algunos de los argumentos presentados en el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional (1974-1977) presentado por Juan Domingo Perón al iniciarse su tercer mandato presidencial, en diciembre de 1973.

Allí advertía acerca de las “serias consecuencias sociales (del envejecimiento de la estructura poblacional) en lo referente a la vitalidad del país y a las perspectivas para su futuro” y sus “graves consecuencias económicas, que se reflejan en la excesiva proporción de población pasiva con respecto a la activa”.

Proponía entonces como objetivos básicos “reducir la mortalidad, aumentar la natalidad y aumentar y
orientar la inmigración”. Todo ello con el fin de alcanzar la meta de 50 millones de argentinos para el año 2000.

Desde el exilio, en diciembre del 68, Perón ya había aludido al tema, en una entrevista con el periodista
Bernardo Neustadt.
“¿Usted sabe que Robert McNamara [presidente en ese momento del Banco Mundial, ex secretario de Defensa de los EEUU y ferviente abortista] fue a Buenos Aires y pronunció un discurso en el que condicionaba los préstamos al control de la natalidad…?”, preguntó Neustadt.
Perón respondió: “Cosas americanas. Si él cree que eso es un problema para la Argentina con 23 millones de habitantes, ¿cuánto más lo será para EEUU con 200? ¿Y por qué ellos no limitan su natalidad? (…) Vea, para mí esto es un disparate. (…) …la Argentina necesita más población y no tiene por qué limitar su natalidad”.

Un informe oficial, presentado por Perón a los dirigentes peronistas provinciales, demostraba que Argentina estaba siendo sometida a un “sutil plan exterior del largo alcance para despoblarla de hombres y mujeres en edad útil”, apoyado en una campaña psicológica y material que promovía las esterilizaciones femeninas (Clarín, 1974).

El 28 de febrero de 1974, Perón firma el Decreto 659/74 que disponía el control de la comercialización y venta de productos anticonceptivos, junto a la prohibición de desarrollar actividades relacionadas, directa o indirectamente, con el control de la natalidad.

Esta “amenaza que compromete seriamente aspectos fundamentales del destino de la República” se consideraba fruto del accionar de “intereses no argentinos” que desalentaban la consolidación y expansión de las familias, “promoviendo el control de la natalidad, desnaturalizando la fundamental función maternal de la mujer y distrayendo en fin a nuestros jóvenes de su natural deber como protagonistas del futuro de la Patria” (Decreto 659,1974).

LINEA DE TIEMPO:

-1952 John D. Rockefeller III, funda el Population Council (Consejo de la Población)
-1952 se creó en Bombay, India, la International Planned Parenthood Federation (IPPF)
-1966/1967 World leaders Declaration on Population (de John D. Rockefeller III y el Population Council, presentado ante Naciones Unidas)
-1968 Banco Mundial, 1968, bajo la presidencia de Robert McNamara (que antes se había desempeñado como Secretario de Defensa durante las gestiones de John Kennedy y Lyndon Johnson), quien declara: “El rápido crecimiento demográfico es una de las mayores barreras que obstaculizan el crecimiento económico y el bienestar social de nuestros Estados miembros”.
-1968 se publica “La bomba demográfica”, de Paul Ehrlich, de enorme influencia.
-1972 el Club de Roma publica “Los Límites del Crecimiento”.
-1973 se funda en los Estados Unidos “Catholics For Choise” (Católicas por el Derecho a Deidir), afiliada a la Coalición Religiosa Pro Derecho al Aborto (Religious Coalition for Abortion Rights).
-1974 Henry Kissinger elabora el informe NSSM 200.
-El Fondo de Población de Naciones Unidas impuso desde entonces programas antinatalistas a los gobiernos de Asia, America del Sur y África a cambio de ayuda económicas.
-En cooperación con el dictador Alberto Fujimori, el Fondo de Población de la ONU esterilizó a 300.000 mujeres pobres en Perú sin su consentimiento (1995-2000).
-1995, la organización abrazó la “teoría de género” en la Conferencia de Pekín de la Mujer.
-2003, “Católicas por el Derecho a Decidir” y otras ONG’s financiadas por Soros y fundaciones como Ford, Rockefeller y otras asociadas a gobiernos como los de Gran Bretaña, EEUU y Holanda crean en la Argentina la “Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito” en la “Asamblea por el derecho al aborto”. Esto luego se presentó en el  “XIX Encuentro Nacional de Mujeres”, llevado a cabo en Mendoza en 2004. Finalmente la campaña se lanzó el 28 de mayo de 2005.

 


 

Algunos ejemplos concretos de financiación de las principales fundaciones transnacionales a organizaciones que promueven políticas abortistas y de izquierda cultural (en muchos casos seguramente sin conocer los motivos de esta financiación):

Una de las principales organizaciones transnacionales, con sede en Londres, que financia a agrupaciones en la Argentina es sin dudas la International Planned Parenthood Federation (ver más abajo un análisis de dicha institución):

Fuente: https://www.cels.org.ar/web/organizacion/financiamiento/

 

-ILGA (International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Asociation)
http://ilga.org/downloads/ILGA_Annual_Report_2016.pdf
financiada por: Open Society (Soros), Ford Foundation, Gobierno de Suecia, Gobierno de Finlandia.
Sostiene en la Argentina a la CHA (Comunidad Homosexual Argentina).

-Hivos International
https://www.hivos.org/reports-and-audits
https://www.hivos.org/sites/default/files/hi_annual_report_2016_final.pdf
Financiado por: Gobierno de Holanda, Inter-American Development Bank, Hewlett Foundation, Ford Foundation, The Global Fund

Relaciones con Open Society (Soros):
https://latin-america.hivos.org/donor/open-society-institute-osi

Su director desde 2013 es Edward Huizin, quien viene de ser director regional de la oficina para el sur y este de África de la UNFPA (United Nations Population Fund, agencia especializada de las Naciones Unidas que patrocina programas de política demográfica desde 1967)

 

-Women on Web y Women Help financian en la Argentina a “Socorristas en Red” y son parte de:


Women’s Global Network for Reproductive Rights
http://wgnrr.org/resources-and-materials/annual-report/
Financiada por: IPAS, SAAF (safe abortion action fund), Oxfam Novib.
Veamos quiénes financian a estas instituciones:


-IPPF (International Planned Parenthood Foundation)
http://www.ippf.org/resource/financial-statement-2014
http://www.ippf.org/sites/default/files/2017-06/FinancialReport_2016.pdf
Es una de las fundaciones transnacionales promotoras de la legalización del aborto más importantes, al punto que muchos la conocen como la “Internacional del Aborto”.
Financiación de: Gates Foundation, Hewlett Foundation, Packard Foundation, Ford Foundation
Gobiernos de: Inglaterra, Holanda, Noruega
En la Argentina financia a “Católicas por el Derecho a Decidir”, Casa FUSA, CEDES, CELS y otras “ONG’s”., puede verse el registro acá.

Recientemente, esta organización se vio involucrada en un escándalo por la venta de órganos de los fetos extraídos por las prácticas abortivas realizadas en sus clínicas:

-La campaña argentina “Aborto Sin Barreras” (abortosinbarreras.org) está  financiada entre otras por: FUSA y Católicas por el Derecho a Decidir. FUSA es miembro de International Planned Parenthood Federation.  Católicas por el Derecho a Decidir tiene financiación internacional de la IPPF, de SAAF (ver más abajo) y de George Soros vía la Open Society Foundation, al igual que sitio web periodístico argentino ampliamente citado en estas temáticas, CosechaRoja.org.


La globalista y criminal de guerra (responsable de la destrucción de Libia y Siria), Hillary Clinton, apoyando a la multinacional del abortismo.

-SAAF (Safe Abortion Action Fund):
http://www.saafund.org/donor-partners/
Financiado por: Gobierno de Inglaterra (UKAid), Gobierno de Holanda,Gobierno de Dinamarca, Gobierno de Noruega (Norad).
http://www.saafund.org/latin-america


Financia en Argentina a: “Católicas por el Derecho a Decidir”, CEDES
http://www.saafund.org/the-secretariat/
Directivos: todos de la International Planned Parenthood Federation (IPPF).
Tanto CDD como CEDES a su vez reciben financiación de George Soros vía la Open Society.

 


-Inroads (International Networl for the Reduction of Abortion Discrimination and Stigma):

Se crea en 2013 en la Rockefeller Foundation en Italia.
http://endabortionstigma.org/~/media/Inroads/Files/inroads-bg-report-LR%2008_15%20pdf.ashx?la=en
Apoyada por la Packard Foundation:
http://endabortionstigma.org/en/About-inroads/Who-Makes-inroads.aspx
Comparte directivos con:
IPPF http://www.ippf.org/
Population Council http://www.popcouncil.org/


-Population Council:
http://www.popcouncil.org/uploads/pdfs/AR2015.pdf

http://www.popcouncil.org/uploads/pdfs/2015_Financials.pdf

Fue fundado en 1952 por John David Rockefeller III (miembro de la dinastía Rockefeller, dueña de EXXON-Mobil y Chase Manhattan Bank).

Actualmente recibe finaciación de:
Gobiernos: EEUU, Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Irlanda, Suecia
Instituciones: Banco Mundial, Bayer, Ford Foundation, Gates Foundation, Hewlett Foundation, IPPF, Kellogg Foundation,USAID (CIA).
Benefactores: David Rockefeller (JP Morgan Chase, fundador Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral, Council of the Americas).
Junta Directiva: Victor Halberstadt (miembro de Bilderberg)
Presidenta: Julia Bunting, premiada por Gran Bretaña con la medalla Officer of the Order of the British Empire (OBE) by Her Majesty Queen Elizabeth II por su labor en las políticas reproductivas de los países en desarrollo. Colaboró en proyectos con el Banco Mundial y el FMI y eventos ejecutados por el gobierno de Gran Bretaña, Bill & Melinda Gates Foundation, UNFPA, USAID.
http://www.popcouncil.org/research/expert/julia-bunting

 

 

Robert Carr Fund
http://robertcarrfund.org/donors/donors/
Financiada por: Gobierno de Inglaterra (UKAid), Gobierno de Noruega (Norad), Gobierno de EEUU (PEPFAR), Bill and Melinda Gates Foundation.
Financia en la Argentina a: ATTTA (Asociación Travestis Transgénero Transexuales Arg) que a su vez sostiene a la Federación Argentina LGBT.




-Women on Waves:

ONG conocida por practicar abortos en barcos en zonas extraterritoriales. No informa de quién reciben información. Sin embargo, el documental sobre este grupo (“Vessel”) fue financiado por Hivos e Ipas. http://vesselthefilm.com/
Ante un reclamo judicial se mencionó financiación de Global Fund for Women (United States), Mondrian Foundation (Netherlands), y Mama Cash Foundation (Netherlands).
http://www.wipo.int/amc/en/domains/decisions/html/2000/d2000-1608.html

-Global Fund for Women / Prospera – International Network of Women’s Funds:
http://www.prospera-resources.org/Content/ECM001/CINWF.aspx
Financiado por: Open Society (Soros), Oak Foundation, The Rita Fund.

-Vital Voices
(representante en Argentina es la dirigente del PRO, Laura Alonso)
https://issuu.com/vitalvoices/docs/final_2015_annual_report-high_res
Financiado por: Bank of America, Gates Foundation, Citi Foundation, ExxonMobil Foundation (Rockefeller), Departamento de Estado de EEUU, Gobierno de Inglaterra.
Financia en la Argentina a: Mujeres en Igualdad.

-The Rita Fund / International Human Rights Funders:
https://www.ihrfg.org/about-us/supporters
Financiado por: Ford Foundation, NoVo Foundation, Oak Foundation, Open Society Foundations, Hivos.

-IPAS (International Pregnancy  Advisory Services):
http://www.ipas.org/en/Who-We-Are/The-Ipas-Story.aspx
La historia de IPAS y la USAID (CIA), tomado del sitio oficial:
“A partir de 1971, la Oficina de Población de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) financió el trabajo de Battelle Laboratories para crear el instrumental no eléctrico de aspiración por vacío para la evacuación endouterina. Pero en 1973, el Congreso aprobó la Enmienda Helms a la Ley de EE. UU. de Ayuda Financiera al Extranjero, que prohibió el uso de fondos de de EE. UU. para apoyar servicios de aborto en el extranjero. En respuesta a esta enmienda, un grupo de investigadores y otras personas afiliadas a la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill se unieron para finalizar la creación de la tecnología de aspiración manual endouterina (AMEU) que había iniciado Battelle. Así nació International Pregnancy Advisory Services (Servicios Internacionales de Asesoría sobre el Embarazo), conocida como Ipas. Además de la fabricación y distribución del instrumental de AMEU, el enfoque inicial de Ipas fue establecer clínicas de aborto en países en desarrollo. Entre 1974 y 1980, Ipas apoyó la apertura de 13 clínicas en 11 países. A lo largo de la década de los ochenta y principios de los noventa, Ipas amplió su rol en el campo de salud internacional, ayudando a incrementar el entendimiento de que el aborto inseguro es una importante causa de las muertes y lesiones maternas y, por ende, un problema de salud pública. Ipas acuñó el término “atención postaborto”, que fue acogido rápidamente por la comunidad de salud reproductiva, incluso por USAID”.

-The Global Fund:
https://www.theglobalfund.org/en/government/
-Finaciando por: Gobiernos de EEUU, Inglaterra, Noruega, Suecia, Gates Foundation, Chevron, BHP Billiton.


El rol del Banco Mundial

Desde que los lineamientos de estos informes comenzaron a ser aplicados desde los centros de poder mundial, el Fondo de Población de Naciones Unidas impuso programas antinatalistas a los gobiernos de Asia, America del Sur y África, pero el otro organismo transnacional que fomenta esta agenda es el Banco Mundial. Ya desde 1968, cuando su presidente Robert McNamara (que antes se había desempeñado como Secretario de Defensa durante las gestiones de John Kennedy y Lyndon Johnson), declaró: “El rápido crecimiento demográfico es una de las mayores barreras que obstaculizan el crecimiento económico y el bienestar social de nuestros Estados miembros”. Margo Thomas, ex funcionaria del Banco Mundial y co-presidenta del grupo de trabajo de género del T20, estuvo en Argentina a principios de 2018 por la cumbre del G20 y continuando con la misma línea afirmó: “el acceso al aborto mejora la capacidad de las mujeres de actuar en la esféra económica”. Si bien el monitoreo sobre los planes reproductivos y abortistas en el mundo por parte del Banco Mundial son usuales, algunos documentos son sistemáticos al revisar su implementación, especialmente en el Tercer Mundo.

Ejemplo de este tipo de documento es “La Revolución Mundial de la Planificación Familiar. Tres décadas de políticas y programas de población“, editado por el propio Banco Mundial:

Luego de repasar las idas y venidas de la implementación del aborto en el Tercer Mundo, blanquea el importantísimo rol sistemático que han tenido las fundaciones transnacionales (páginas 549-550):

El informe es de 2007, por lo que evidentemente las políticas impulsadas por Henry Kissinger gozan de buena salud y han venido siendo instrumentadas de manera sistemática y con éxito.

 

 

Los argumentos estadísticos y de salud pública

La estrategia para imponer esta agenda en distintos países ha sido muy similar: difundir un número exageradamente alto de “abortos practicados” y afirmar que el aborto es “la primera causa de muertes de las mujeres”. Veamos cómo ambas afirmaciones son engañosas: Si tomamos el caso de la Argentina, las distintas campañas abortistas afirman que se realizan “500.000 abortos clandestinos por año”. Basta chequear el número total de nacimientos por año para darse cuenta de que la cifra es imposible: por año nacen en la Argentina alrededor de 700.000 bebés por lo que es poco verosímil si no directamente imposible y falso que se aborten casi tantos embarazos como los que terminan en nacimientos. Con respecto a la segunda afirmación: Si tomamos como cierto que el aborto es la “primera causa de muerte de mujeres” (sumado a la sorprendente cifra de los 500.000 supuestos abortos), uno podría imaginarse que hay miles de mujeres que mueren por esta causa al año en la Argentina. Sin embargo, es fácil chequear estadísticas y descubrir que, por ejemplo, en 2015 murieron 55 mujeres a causa de abortos (Fuente: Ministerio de Salud de la República Argentina, 2015), este número bajó a 43 muertes en 2016.

En la Argentina, durante el año 2016 -según la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS)-, se produjeron 245 muertes maternas. De ellas, 135 se debieron a causas obstétricas directas, o sea, como resultado de complicaciones del propio embarazo o parto; 67 fueron por causas indirectas, por problemas de salud preexistentes -diabetes, alta presión- o contraídos durante la gestación -virus H1N1, por ejemplo-; y 43 se debieron a “embarazos terminados en aborto”. Por lo que tampoco es “la primera causa de muerte materna” como se afirma.

Por otra parte estas 43 muertes “por aborto” incluye además las muertes por abortos espontáneos, o sea, no discrimina entre abortos inducidos y espontáneos, por lo que la cifra real es incluso menor (la categoría engloba, además de los abortos provocados, a otras siete subcausas: molas/anomalías de la placenta, embarazos ectópicos -el feto se implanta fuera del útero- y abortos espontáneos; todos casos en los que la legalización no influye en nada). Luego de ser solicitado por escrito al Ministerio de Salud de la Argentina por la licenciada Mónica del Río se pudo determinar que la crifra desciende de 43 a 31 si se desglosa la estadística y se quitan causales distintas al del aborto inducido, por lo que se refuerza la idea de que no es cierto que “el aborto es la principal causa de muerte materna”, lejos de esa definición alarmista que es usada para instalar el tema como una “cuestión urgente de salud pública” ya que representa el 12% del total de 245 muertes maternas, muertes que podrían evitarse con un mejor sistema de salud pública, prevención y atención integral de las mujeres:

El descenso de 55 a 43 muertes por otra parte en solo un año (un 20%, lo que no es poco) marca una tendencia a la baja en las últimas décadas, lo que demuestra que estas muertes pueden evitarse con mejor educación, mejores hospitales, desarrollo de un sistema de salud obstétrica y neonatal que acompañe a las mujeres con asistencia económica y psicológica para mujeres embarazadas en situación vulnerable, acceso a agua potable de calidad, mejores sistemas cloacales lo que evita infecciones y enfermedades, mejores condiciones de vida en general, resolvamos entonces la condición de pobreza en la viven millones de mujeres y hombres en nuestro país y seguramente habremos terminado con el porcentaje evitable de esas 43 (31) muertes anuales.

De acuerdo a Elard Koch, doctor en ciencias biomédicas de la Universidad de Chile y director de investigación del MELISA Institute, “los factores que habían influido (en reducir la mortalidad materna) eran: cuánto había aumentado la educación de las mujeres, el acceso a la atención obstétrica de emergencia, el acceso al control prenatal temprano, el acceso a la atención profesional del parto por equipo obstétrico calificado, el acceso al agua potable y al alcantarillado porque disminuye las infecciones y el riesgo de infecciones puerperales y otras variables, como la disminución de la desnutrición; básicamente, éstas son las políticas públicas que mostraron un efecto claro en la reducción de la mortalidad materna”.

Koch afirma que en América Latina, “la mortalidad por aborto ha ido disminuyendo y en algunos casos ha desaparecido; en Chile por ejemplo la mortalidad por aborto prácticamente desapareció”. Y esto se verificó antes del cambio legislativo. “Los cambios legislativos no tienen ningún efecto en la tasa de mortalidad materna desde el punto de vista de la evidencia científica”, sostiene.

Si contextualizamos además esta cifra de 43 muertes en 2016, encontramos que por año mueren 31.323 mujeres por tumores cancerígenos, 14.843 por neumonía, 14.092 por problemas cardíacos, 6713 por enfermedades infecciosas, 4668 por hipertensión arterial. Muchas de estas muertes también serían evitables por cambios culturales y no se ven campañas para disminuir estas muertes.  En el mismo año, 2016, murieron 525 mujeres por deficiencias de nutrición y anemias nutricionales, sin que se produjeran movilizaciones ni debates legislativos por este problema y cuya solución no requiere costosos medicamentos, sino algo mucho más simple: comida.

Claro que una sola muerte debería poder evitarse, pero la solución parecería ser legalizando más muerte. Otro tema de gran importancia para cualquier lucha por los derechos de las mujeres debería ser sin duda la lucha contra la trata de personas, solo en la Argentina se denuncia la desaparición de más 250 mujeres por año, sin embargo, este tema no suele ser bandera como tema prioritario por muchas de estas organizaciones y sí se le dedica decenas de veces más energía a campañas de todo tipo para legalizar el aborto, ¿por qué será?.

Fuente: http://www.deis.msal.gov.ar/index.php/estadisticas-vitales/

Al argumento de “legalizar el aborto” reduce la mortalidad materna, se le pueden oponer variedad de ejemplos que demuestran que la mortalidad materna puede reducirse por otras vías. En base a los datos provistos por Hogan y otros (autores del informe Maternal mortality for 181 countries, 1980-2008), Irlanda, en donde está prohibido el aborto, cuenta con las mejores estadísticas de baja mortalidad materna dentro de Europa, mientras que países como El Salvador, Polonia o Nicaragua, que prohibieron el aborto después de haberlo permitido previamente, no han visto incrementada su mortalidad materna, sino que siguió descendiendo, en otros casos, como en Sudáfrica, se incrementó después de la legalización del aborto, por lo que se puede concluir que lo que más incide sobre este problema no es la despenalización del aborto sino la implementación de mejores condiciones en el cuidado de la salud, el acompañamiento con mejores programas de salud materno infantil, mejor educación sexual, etc.

Veamos el caso de Chile:

Chile disminuye mortalidad materna sin legalizar el aborto

Los factores clave habrían sido la promoción del embarazo seguro, la reducción del analfabetismo y el incremento en la educación promedio de la mujer

En 1960 morían en Chile 870 mujeres durante el embarazo o parto, de las cuales 275 lo hacía por complicaciones relacionadas con el aborto. Sin embargo, las estadísticas actuales demuestran que durante esta etapa fallecen 44 mujeres y sólo dos perecen por alguna dificultad vinculada con la interrupción del embarazo.

“Si consideramos que entre 1931 y 1988 existió en Chile aborto terapéutico, el cual fue prohibido a partir de 1989, y comparamos ambos periodos, vemos que su estatus legal no produjo ningún impacto en la tendencia a la reducción de la mortalidad materna”, explica el doctor Elard Koch, epidemiólogo y académico del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Más aún, añade el experto, después que el aborto terapéutico fuera impedido, la mortalidad materna y por aborto disminuyeron adicionalmente: de 41,3 a 18,2 (-44,1%) y 16,5 a 1,7 (-10.3%) por 100.000 nacidos vivos, respectivamente.

El Dr. Koch y su equipo están realizando un estudio sobre mortalidad materna y fallecimiento por aborto en Chile sobre el cual el académico presentó algunos avances en la reunión inaugural del Grupo de Trabajo Internacional para la Investigación de Salud de la Mujer, que se llevó a cabo en Washington DC.

“El caso chileno es un ejemplo a nivel mundial porque nuestra mortalidad por aborto es mínima, similar a la de los países desarrollados. Incluso, es mucho menor en comparación con Guyana, India o algunos países africanos, donde esta práctica es legal”, plantea.

Asimismo, el epidemiólogo sostiene que, según se desprende de los datos estadísticos de egresos hospitalarios, el aborto en Chile se mantendría estable y en cifras mucho más bajas que donde es legal. “Pero no sólo eso, nuestros hallazgos sugieren que incluso los abortos clandestinos se llevan a cabo con métodos y condiciones de bajo riesgo porque, de lo contrario, nuestras estadísticas vitales darían cuenta de una mayor incidencia de mortalidad por complicaciones secundarias, como sepsis y hemorragias”, apunta.

Factores clave

El doctor Koch resalta que, sin duda, junto con la promoción de embarazos seguros que incluye el control prenatal precoz, la atención profesional del parto y la atención obstétrica de alto riesgo, los factores clave que están asociados a esta “baja tan notable de la mortalidad materna “serían la reducción del analfabetismo de la madre, que era mayor a 154 por cada 1.000 nacidos vivos en 1960 versus 1,4 por cada 1.000 nacidos vivos registrados en la actualidad, y el incremento en la educación promedio de la mujer en edad económicamente activa: en 1960 era menor a cuatro años mientras que hoy supera los 12 años”.

En tanto, un tercer factor involucrado, de acuerdo a los modelos de regresión para series temporales aplicados por el doctor Koch, correspondería a la cobertura de atención profesional del parto que en 1960 llegaba a 69% y hoy alcanza 99,7%.

“Vale la pena destacar que la reducción de la fertilidad en Chile (el número de hijos promedio disminuyó de 5.1 en 1960 a 1.88 en 2007) no presenta un efecto detectable en la baja de la mortalidad materna general luego de controlar por el nivel educativo, aunque si tuvo una influencia en la mortalidad específica por aborto”, comenta.

En tanto, el epidemiólogo añade que los métodos de regulación de fertilidad utilizados a partir de 1964 se orientaron más bien a las mujeres que habían experimentado su primer embarazo o multíparas, mientras que la reducción de la mortalidad materna habría generado paralelamente un incremento importante de las primíparas sobrevivientes al primer parto. Enfatiza que “es el nivel de educación el que, probablemente, influye simultáneamente sobre la conducta reproductiva y la mortalidad”.

“Tras analizar la experiencia chilena en 50 años podemos concluir que la educación juega un rol fundamental para reducir la mortalidad materna. Una mejor formación de la madre permite el uso más adecuado de los servicios de salud materna disponibles, mientras que su mayor instrucción se asocia con el ingreso al mercado laboral, lo que retrasa el matrimonio y embarazo. Además, la mujer desarrolla su autonomía y autocuidado mediante el uso eficiente de distintos métodos de planificación familiar, lo que disminuye embarazos no intencionados y, en consecuencia, los abortos”, acota el doctor Koch.

Añade que una mejor educación “puede facilitar que muchas mujeres reconozcan al embrión o feto como un ser humano, optando por tener al bebe aún cuando en principio ese embarazo haya sido no intencionado, lo que también disminuiría los abortos”. En resumen, dice, el caso chileno demuestra que las políticas públicas destinadas a mejorar la educación de la mujer y promover el embarazo seguro logran reducir la mortalidad materna sin la paradoja de legalizar el aborto inducido. Esto, puede orientar a otros países en vías de desarrollo para mejorar sus indicadores de salud materno-infantiles.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad de Chile

El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa (a quien nadie podría acusar de ser de derecha), amenazó con renunciar si los proyectos abortistas se aprobaban bajo su mandato:

También ha tenido una postura contraria el ex presidente venezolano Hugo Chávez, quien en 2008 declaró: “En otras partes aplican el aborto, yo en eso, califíquenme de conservador pero no estoy de acuerdo con el aborto para detener un parto”. Por su parte, Cristina Fernández de Kirchner históricamente ha sostenido una postura en contra del abortismo (si bien se ha manifestado a favor del debate público). Nadie podría tildar a estos mandatarios de “ultraderechistas conservadores”.

En el mismo “paquete” del abortismo, estas organizaciones financiadas por la cúspide del poder capitalista mundial promocionan también la agenda de relaciones interpersonales no reproductivas. Claro que es importante el respeto por la diversidad y la no discriminación de las minorías, en este caso por tener orientaciones sexuales diferentes a la mayoritaria heterosexual. Pero una cosa es el respeto (total e irrestricto) y otra muy distinta es la activa promoción de teorías como la Queer, que pretenden un cambio cultural que en la práctica implica la destrucción de la identidad sexual de las personas, diluyéndolas en un construccionismo falaz y arbitrario, un reduccionismo culturalista que niega la dialéctica entre cultura y biología, para absolutizar uno de estos polos, donde cada uno “elige” qué “es”, según cómo va sintiendo y deseando de acuerdo a su “autopercepción” en cada momento, enajenando a la persona de su naturaleza biológica y su realidad circundante, alienación coherente con el relativismo posmodernista que niega la existencia de toda realidad objetiva.

De esta forma, el globalismo financiero impulsa un cambio cultural y civilizatorio en el que se destruye toda subjetividad que se oponga a sus intereses, fomentando en cambio un posmodernismo individualista y nihilista que le quita a la persona las distintas facetas que hacen a su identidad: como en círculos concéntricos son eliminados todos los anclajes con su realidad: su propia corporalidad biológica, su potencialidad para conformar una familia con capacidad reproductiva, su pertenencia a una comunidad nacional (los Estados Nación que pueden ponerle límites legales a la expansión y explotación del capital global basándose en su soberanía), su sentido de trascendencia religiosa (el sistema necesita individuos centrados en sí mismos) y hasta la concepción histórica del tiempo (hay que “vivir el ahora” como enseña la New Age cada día más extendida y promovida). Por este motivo, la cultura que propone el neoliberalismo financiero y sus expresiones de derecha (explícitas) e izquierda (embozadas) ataca por igual: Estado, sindicatos, Iglesia, partidos políticos y familias, ya que necesita que el individuo quede indemne e indefenso frente al Mercado,  sin mediaciones que limiten esa absolutamente desigual relación. El resultado entonces son individuos centrados en sí mismos, esclavos de sus impulsos y consumidores acríticos de productos e ideas difundidas por los medios hegemónicos culturales y de comunicación. Sociedades disgregadas, incapaces de identificar a su verdadero enemigo, confundidas en falsas batallas y divididas hasta el cansancio por contradicciones ficticias, débiles e indefensas frente al avance avasallante del capital financiero global y sus doctrinas insectificantes que transforman a los pueblos en simples masas aborregadas y contentas con su situación de dominación, individuos teledirigidos que celebran con orgullo su sometimiento al más rancio capitalismo.

Diversos Jefes de Estado, adoptando una postura de defensa de sus comunidades, han denunciado los intereses detrás de esta agenda, entre ellos, dos presidentes históricamente enfrentados al Imperio Anglonorteamericano, como Rafael Correa de Ecuador y Vladimir Putin de Rusia:

 

 

Vladimir Putin de hecho prohibió por ley la propaganda sistemática de tendencias sexuales no reproductivas. En entrevista con el director de cine Oliver Stone, Putin afirmó que la ley “prohíbe la propaganda de la homosexualidad orientada a menores de edad. La lógica de esta ley es dar a los niños la oportunidad de crecer tranquilamente sin que nadie influya en sus conciencias. Ya cuando crezca, puede decidir libremente cómo hacer su vida, incluida la sexual. Desde el momento en que un menor se convierte en mayor de edad, no hay ningún tipo de restricción. Puedo afirmar que, como jefe de Estado, considero que mi obligación es defender los valores tradicionales y familiares. ¿Por qué?, porque el matrimonio entre personas del mismo sexo no produce descendencia. Mientras que nosotros debemos cuidar la tasa de natalidad del país”.

 

Una de las principales exponentes de la Teoría Queer, en boga dentro de la agenda de destrucción del género, es Judith Butler, “casualmente” reconoce ser financiada por la Fundación Rockefeller:

“Comprender el género como una categoría histórica es aceptar que el género, entendido como una forma cultural de configurar el cuerpo, está abierto a su continua reforma, y que la «anatomía» y el «sexo» no existen sin un marco cultural (como el movimiento intersex ha demostrado claramente). La atribución misma de la feminidad a los cuerpos femeninos como si fuera una propiedad natural o necesaria tiene lugar dentro de un marco normativo
en el cual la asignación de la feminidad a lo femenil es un mecanismo para la producción misma del género. Términos tales como «masculino» y «femenino» son notoriamente intercambiables; cada término tiene su historia social; sus significados varían de forma radical dependiendo de limites geopolíticos y de restricciones culturales sobre quién imagina a quién, y con qué propósito. Que los términos sean recurrentes es bastante interesante, pero la recurrencia no indica una igualdad, sino más bien la manera por la cual la articulación social del término depende de su repetición, lo cual constituye una dimensión de la estructura performativa del género. Los términos para designar el género nunca se establecen de una vez por todas, sino que están siempre en el proceso de estar siendo rehechos“.
-Judith Butler, Deshacer el género, página 25

Sigamos leyendo a Butler para comprender cómo “deconstruye” incluso la idea biológica de sexo considerando a esta categoría (no solo a la categoría “género”), como culturalmente construida y por lo tanto también algo a desdibujar:

Si el género es los significados culturales que acepta el cuerpo sexuado, entonces no puede afirmarse que un género únicamente sea producto de un sexo. Llevada hasta su límite lógico, la distinción sexo/género muestra una discontinuidad radical entre cuerpos sexuados y géneros culturalmente construidos. Si por el momento presuponemos la estabilidad del sexo binario, no está claro que la construcción de «hombres» dará como resultado únicamente cuerpos masculinos o que las «mujeres» interpreten sólo cuerpos femeninos.

Además, aunque los sexos parezcan ser claramente binarios en su morfología y constitución (algo que tendrá que ponerse en duda), no hay ningún motivo para creer que también los géneros seguirán siendo sólo dos. La hipótesis de un sistema binario de géneros sostiene de manera implícita la idea de una relación mimética entre género y sexo, en la cual el género refleja al sexo o, de lo contrario, está limitado por él. Cuando la condición construida del género se teoriza como algo completamente independiente del sexo, el género mismo pasa a ser un artificio ambiguo, con el resultado de que hombre y masculino pueden significar tanto un cuerpo de mujer como uno de hombre, y mujer y femenino tanto uno de hombre como uno de mujer.

Esta separación radical del sujeto con género plantea otros problemas. ¿Podemos hacer referencia a un sexo «dado» o a un género «dado» sin aclarar primero cómo se dan uno y otro y a través de qué medios? ¿Y al fin y al cabo qué es el «sexo»? ¿Es natural, anatómico, cromosómico, hormonal, y cómo puede una crítica feminista apreciar los discursos científicos que intentan establecer tales «hechos»?” ¿Tiene el sexo una historia?” ¿Tiene cada sexo una historia distinta, o varias historias? ¿Existe una historia de cómo se determinó la dualidad del sexo, una genealogía que presente las opciones binarias como una construcción variable? ¿Acaso los hechos aparentemente naturales del sexo tienen lugar discursivamente mediante diferentes discursos científicos supeditados a otros intereses políticos y sociales? Si se refuta el carácter invariable del sexo, quizás esta construcción denominada «sexo» esté tan culturalmente construida como el género; de hecho, quizá siempre fue género, con el resultado de que la distinción entre sexo y género no existe como tal.”

En ese caso no tendría sentido definir el género como la interpretación cultural del sexo, si éste es ya de por sí una categoría dotada de género. No debe ser visto únicamente como la inscripción cultural del significado en un sexo predeterminado (concepto jurídico), sino que también debe indicar el aparato mismo de producción mediante el cual se determinan los sexos en sí. Como consecuencia, el género no es a la cultura lo que el sexo es a la naturaleza; el género también es el medio discursivo/cultural a través del cual la «naturaleza sexuada» o «un sexo natural» se forma y establece como «prediscursivo», anterior a la cultura, una superficie políticamente neutral sobre la cual actúa la cultura.

Trataremos de nuevo esta construcción del «sexo» como lo radicalmente no construido al recordar en el capítulo 2  qué afirman Lévi-Strauss y el estructuralismo. En esta coyuntura ya queda patente que una de las formas de asegurar de manera efectiva la estabilidad interna y el marco binario del sexo es situar la dualidad del sexo en un campo prediscursivo. Esta producción del sexo como lo prediscursivo debe entenderse como el resultado del aparato de construcción cultural nombrado por el género. Entonces, ¿cómo debe reformularse el género para incluir las relaciones de poder que provocan el efecto de un sexo prediscursivo y esconden de esta manera ese mismo procedimiento de producción
discursiva?

(Judith Butler, El género en disputa, págs. 54-56, Paidos, 2007)

 

Por su parte la autora Shulamith Firestone, propone directamente la destrucción de la familia reproductiva:
“Después de muchas generaciones de vida no-familiar, nuestras estructuras psicosexuales podrán alterarse tan radicalmente que la pareja monógama se volvería obsoleta. Sólo podemos adivinar lo que podría reemplazarla: ¿quizás matrimonios por grupos, grupos maritales transexuales los cuales también involucran niños mayores? No lo sabemos”.

Firestone avanza hasta dar un marco teórico para lo que podría ser un “siguiente paso” de esta agenda, la legalización de la pedofilia:
“Las relaciones entre personas de edades muy dispares se conviertan en algo común (…) si el niño puede elegir relacionarse sexualmente con los adultos, incluso si él debe escoger su propia madre genética, no habría razones a priori para que ella rechace los avances sexuales, debido a que el tabú del incesto habría perdido su función. (…) Las relaciones con niños incluirían tanto sexo genital como el niño sea capaz de recibir -probablemente considerablemente más de lo que ahora creemos-, porque el sexo genital ya no sería el foco central de la relación, pues la falta de orgasmo no presentaría un problema grave. El tabú de las relaciones adulto/niño y homosexuales desaparecerían”.
-Firestone, Shulamith. The dialectic of sex. The case feminist revolution. New York, Bantam Book, 1971, pp. 229, 233 y 240.

Históricamente los imperios han aplicado a las sociedades el “divide et impera” de Julio César. En la Modernidad y la Posmodernidad, esto se ha logrado a través de la generación de enfrentamientos innecesarios en el seno de las sociedades dominadas, confundiendo al enemigo, redireccionando las distintas rebeldías de las subjetividades oprimidas hacia entelequias inasibles y batallas fratricidas.

Otra exponente de este movimiento,  Monique Wittig, utiliza la clásica teoría marxista del enfrentamiento dialéctico clasista para sostener una reversionada “lucha de clases” entre mujeres y hombres:

La heterosexualidad para Wittig, lejos de ser una orientación sexual que le permite a las especies reproducirse y continuar existiendo, es un “régimen político que se basa en la sumisión y apropiación de las mujeres” (!?), un tipo de “esclavitud”:

El enfoque político y filosófico que he adoptado para la primera mitad de esta colección de ensayos lo he denominado «lesbianismo materialista». Con él describo la heterosexualidad no como una institución sino como un régimen político que se basa en la sumisión y la apropiación de las mujeres. En situaciones desesperadas, como ocurría a siervos y esclavos, las mujeres pueden «elegir» convertirse en fugitivas e intentar escapar de su clase o grupo (como hacen las lesbianas) y/o renegociar diariamente, término a término, el contrato social .
-Monique Wittig, El pensamiento heterosexual, p. 15

¿Pueden hombres y mujeres establecer relaciones de complementariedad y amor? Parece que no:

La continua presencia de los sexos y la de los esclavos y los amos provienen de la misma creencia. Como no existen esclavos sin amos, no existen mujeres sin hombres.
-Monique Wittig, El pensamiento heterosexual, p. 17

Según Wittig no existe la categoría “sexo”, podríamos decir que la entera ciencia biológica es un mero epifenómeno de la opresión del conjunto de los hombres hacia las mujeres:

No hay ningún sexo. Sólo hay un sexo que es oprimido y otro que oprime. Es la opresión la que crea el sexo, y no al revés.

-Monique Wittig, El pensamiento heterosexual, p. 22

Promueve una lucha entre hombres y mujeres:

La lucha de clases entre hombres y mujeres —que debería ser emprendida por todas las mujeres— es lo que resuelve las contradicciones entre los sexos, los destituye cuando los hace comprensibles.
-Monique Wittig, El pensamiento heterosexual, p. 23

Procede a la demonización de la misma idea de “sexo” como categoría de la identidad de una persona:

La categoría de sexo es una categoría que determina la esclavitud de las mujeres, y actúa de forma muy precisa por medio de una operación de reducción, como en el caso de los esclavos negros, tomando una parte por el todo, una parte (el color, el sexo) por la cual tiene que pasar todo un grupo humano como a través de un filtro. Hay que señalar que, en lo referente al estado civil, tanto el color como el sexo deben ser «declarados». Sin embargo, gracias a la abolición de la esclavitud, la «declaración» del «color» se considera
ahora una discriminación. Pero esto no ocurre en el caso de la «declaración» del «sexo», algo que ni siquiera las mujeres han pensado en abolir. Yo me digo: ¿a qué esperamos?
-Monique Wittig, El pensamiento heterosexual, p. 28

Considera al embarazo como una “producción forzada”:

Al admitir que hay una división «natural» entre mujeres y hombres, naturalizamos la historia, asumimos que «hombres» y «mujeres» siempre han existido y siempre existirán. No sólo naturalizamos la historia sino que también, en consecuencia, naturalizamos los fenómenos sociales que manifiestan nuestra opresión, haciendo imposible cualquier cambio. Por ejemplo, no se considera el embarazo como una producción forzada, sino como un proceso «natural», «biológico», olvidando que en nuestras sociedades la natalidad es planificada (demografía), olvidando que nosotras mismas somos programadas para producir niños, aunque es la única actividad social, «con la excepción de la guerra», que implica tanto peligro de muerte.
-Monique Wittig, El pensamiento heterosexual, p. 33

En la misma línea encontramos a Beatriz Gimeno, quien fue presidenta de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) en España:

“La heterosexualidad no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres;

“Olvidar que en la mayor parte de los periodos históricos las mujeres, si hubieran podido elegir, hubieran escogido no mantener relaciones sexuales con los hombres, no vivir con ellos, no relacionarse con ellos, es olvidar algo fundamental en la historia de las mujeres (y de los hombres)”

 

Así usan las megacorporaciones financieras y gigantes del capitalismo globalizado (JP Morgan Chase, Goldman Sachs, HSBC, Baclays, etc.) la temática de la diversidad, propia de cierta izquierda cultural, en su provecho. Evidentemente no parece ser una temática contrahegemónica del poder económico más concentrado:

 

          

Las fuerzas armadas del Imperio Británico:

Los medios de comunicación de la élite financiera transnacional (CNN, The Economist, Time, etc.) también aparecen apoyando esta agenda:




 



También es notorio el impulso de instituciones del poder mundial, como el Banco Mundial:




Fuentes:
http://www.worldbank.org/en/events/2016/11/16/investing-in-research-for-lgbti-inclusion

http://www.bancomundial.org/es/topic/socialdevelopment/brief/sexual-orientation-and-gender-identity

https://blogs.worldbank.org/voices/miga/es/el-grupo-banco-mundial-avanza-paso-paso-en-la-creacion-de-un-entorno-amigable-para-la-comunidad

https://www.worldbank.org/en/topic/socialdevelopment/publication/investing-in-a-research-revolution-for-lgbti-inclusion

http://blogs.worldbank.org/voices/node/1368

 

La misma agenda se impulsa desde los think tanks más elitistas del mundo como el Council on Foreign Relations (CFR), el que de hecho actualiza en una de sus publicaciones el Memorandum 200 de Kissinger de 1974.

Fuente: https://www.cfr.org/expert-brief/family-planning-and-us-foreign-policy

Casi con los mismos argumentos o el Council of the Americas / Americas Society (la institución fundada por David Rockefeller para coordinar el desarrollo capitalista en América Latina), a través de su órgano difusor, Americas Quarterly, con informes en los que incluso evalúan el grado de implementación de las “políticas de género”, aborto y agenda LGBT:

 

 


“FUNDACIONES FILANTRÓPICAS: El caso de la Fundación Ford”

La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta.
por James Petras – Traductor: Germán Leyens

La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios sobre su origen. Desde principios de los años 50 al presente, la intrusión de la CIA en el campo de las fundaciones fue y es inmensa. Una investigación del congreso de EE.UU. en 1976, reveló que cerca de un 50% de las 700 subvenciones otorgadas en el campo de las actividades internacionales por las principales fundaciones fue financiado por la CIA (Saunders, pp. 134-135). La CIA considera a fundaciones como Ford “la mejor y más plausible forma de cobertura para financiamientos (Saunders 135).1 La colaboración de fundaciones respetables y prestigiosas, según un antiguo agente de la CIA, permitió que la Agencia financiara una “variedad aparentemente ilimitada de programas de acción clandestina que afectan a grupos juveniles, sindicatos, universidades, editoriales y otras instituciones privadas.” (p. 135). Estas últimas incluyeron a grupos de “derechos humanos” desde comienzos de los años 50 al presente. Una de las “fundaciones privadas” más importantes que han colaborado con la CIA durante un período prolongado en proyectos significativos en la Guerra Fría cultural es la Fundación Ford.

(…) -> ver nota completa acá.

La historia y la experiencia contemporánea nos dicen algo diferente. En circunstancias en las que un financiamiento de actividades culturales por Washington se hace sospechoso, la FF llena una función muy importante en la proyección de las políticas culturales de EE.UU. como una organización aparentemente “privada,” filantrópica y no política. Los lazos entre los principales funcionarios de la FF y del gobierno de EE.UU. son explícitos y continuos. Una revisión de los proyectos recientemente financiados por la FF revela que nunca ha financiado un proyecto de importancia que contravenga la política de EE.UU.

Presenciamos una importante ofensiva político-militar de EE.UU. Washington ha presentado la alternativa como “terrorismo o democracia,” igual como durante la Guerra Fría cuando se trataba de “Comunismo o democracia.” En ambos casos, el imperio reclutó y financió “organizaciones, intelectuales y periodistas de fachada, para atacar a sus adversarios antiimperialistas y neutralizar a sus críticos democráticos. La Fundación Ford está bien ubicada para volver a jugar su papel para contribuir una cobertura para la Nueva Guerra Fría Cultural.

Fuente: https://www.rebelion.org/hemeroteca/petras/ciaford.htm


EL ECOLOGISMO: brazo del poder real para impedir la industrialización
y el desarrollo energético de los países del Tercer Mundo

La World Wildlife Fund (Fundación Vida Silvestre)

La WWF es una de las ONG “ecologistas” más importantes del mundo. Tiene la particularidad de haber sido fundada en 1961 por la crema de la élite mundial:
-El Príncipe Bernardo de Holanda (uno de los fundadores de Bilderberg)
-El Príncipe Felipe de Edimburgo (esposo de la Reina Isabel II de Inglaterra)
-Godfrey Anderson Rockefeller (miembro de la famosa familia de banqueros)
-Julian Huxley, hermano del escritor, destacado eugenista y transhumanista, primer director de la UNESCO.

Entre sus socios se encuentran el Banco Mundial, la USAID (pantalla de la CIA) y la Comisión Europea.

La Fundación se encarga de “proteger los recursos naturales del mundo”. La pregunta, con esos fundadores y patrocinadores, sería: ¿para quién?

Otro tanto puede decirse de “Greenpeace”, la ONG multinacional con base en Holanda que financia actividades en países del tercer mundo contra su industrialización y especialmente contra su desarrollo nuclear. La necesidad de evitar el desarrollo nuclear de los países del Tercer Mundo reviste a los intereses geopolíticos de las principales potencias.

El ecologismo actual surge en gran parte de los desarrollos planteados a partir de 1971 por el Club de Roma, otra entidad transnacional de la élite plutocrática global.

Entre sus miembros (algunos compartidos con la WWF) encontramos a conspicuos asistentes a reuniones globalistas como:

-Reina Beatriz de Holanda (miembro de Bilderberg)
-Fernando Henrique Cardoso (ex presidente de Brasil)
-Rey Juan Carlos de España
-Horst Köhler (Ex canciller de Alemania, miembro de Bilderberg, ex director del FMI)
-César Gaviria (ex presidente de Colombia)
-Reina Sofía de España (miembro de Bilberberg)
-Juan Luis Cebrián (Grupo PRISA, miembro de Bildeberg)
-Mikhail Gorbachev (responsable de pactar con las élites occidentales la caída de la URSS)

En Argentina el Club de Roma es presidido por el intelectual macrista y ultraliberal Santiago Kovadloff.


El Poder Real

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