La bomba de las Leliq que terminará en hiperinflación o en un plan Bonex que confiscará depósitos de ahorristas

Economistas de distintas corrientes comienzan a advertir la crisis que se avecina con la bomba de las Leliq. La nueva “bola de nieve” financiera que reemplazó a las Lebac agravó enormemente el problema: los vencimientos que eran a 30 días ahora son semanales y los intereses que antes eran del 30% ahora son del 74%. Los bancos apuestan hasta último minuto para extraer esas jugosas tasas antes de que todo explote en mil pedazos. Lo llamativo es que esta situación ya ocurrió a fines de los ’80 y terminó en hiperinflación y confiscación de los depósitos a cambio de darle bonos compulsivos a los ahorristas. Los economistas ven casi inexorable ese desenlace, solo resta saber la fecha en la que terminará ocurriendo.

De acuerdo al director de la consultora Mecronomic, Gustavo Reija: “Para tener una idea del impactor, digamos que el monto de intereses que devenga por día el stock de Leliq es de aproximadamente $1000 millones, equivalentes al costo de construcción de mil viviendas sociales de 50 metros cuadrados. Esto está todo atado con alambre, y cuando se toca una cosa, el castillo de naipes se puede venir encima. Hacia fines de junio de 2019, es decir hasta la fecha en que rige el compromiso de expansión de base (monetaria) cero, el stock de Leliq superará el $1 billón, pudiendo llegar incluso a $1,3 billones. Dado el compromiso de emisión cero, eso representará cerca del 100% de la base monetaria. En este punto existirá una base monetaria formal y otra virtual, en Leliq”.

Desde la heterodoxia económica, Alfredo Zaiat advierte: “Es un cuadro monetario-financiero explosivo y más peligroso que el que había con las Lebac (…) En la primera semana, los intereses devengados sumaron 5900 millones de pesos. En la segunda, subieron a 6300 millones pesos. En la tercera, avanzaron hasta más de 8400 millones de pesos. La proyección es creciente y exponencial en la cuenta intereses a pagar por las Letras de Liquidez (Leliq) emitidas por el Banco Central (…) El factor distintivo con respecto a las Lebac es que una porción de las Leliq son contrapartida de depósitos a plazo, por eso esta bomba es más peligrosa (…) La evidencia histórica muestra que esas experiencias culminaron en crisis traumáticas (…) Con una inflación minorista muy elevada, del 6,5 por ciento de septiembre y de un piso del 5,0 por ciento en octubre, y una inflación mayorista desbocada en el 16,0 por ciento en septiembre, la tasa de interés del 50 por ciento anual por plazos fijos sólo neutraliza en el cortísimo plazo la fuga hacia el dólar. Se posterga así el derrumbe de la demanda de dinero, que en el momento que se produzca no habrá tasa de interés que pueda detenerlo (…) La estrategia de restricción monetaria encierra su propia contradicción, puesto que se presenta como la vía para controlar la emisión de dinero para provocar una reducción de la tasa de inflación, pero va acumulando creciente emisión futura por la tendencia exponencial de intereses devengados, lo que termina acelerado el desborde monetario. En esa lógica económica monetarista, el saldo es una inflación descontrolada”.

Desde el liberalismo, el economista Carlos Rodríguez del CEMA también advirtió: “Cuando el público quiera llevarse el dinero de las entidades financieras, estas solo tienen que esperar unos días para tomar a su vez sus pesos, y el BCRA tendrá que emitir para cubrir esas necesidades, lo que implicará inflación o una reestructuración de los plazos fijos. Esto es así porque los banos y el público perciben que el BCRA está dispuesto a pagar cualquier cosa para que los pesos no se vayan a la compra de dólares, y paga tasas de 72% que, como son por interés compuesto en realidad llegan al 104% mensual, por las Leliq que le vende a las entidades financieras, y estas las usan para apalancar plazos fijos por los que pagan tasas exorbitantes del 40% o 50%. Hay unos U$S 20.000 depositados en los bancos por el sector privado, y además, hay encajes bancarios. Las Leliq serían una manera de remunerar encajes por los depósitos. Si se expropiaran, habría un default de los plazos fijos. Por ahora ls situación se mantiene, pero en algún momento las tasas y el plazo de las Leliq se van a convertir en inflaión. O sea, cuando estalle esta burbuja de las Leliq. Tuvimos episodios de hiperinflación en 1989 y en 1990 se reestructuran los plazos fijos porque estaban todos a 7 días y respaldados con papeles del BCRA, y después vino la convertibilidad. La única salida genuina sería que la economía tenga el suficiente superávit para que el Gobierno pudiera recomprar las Leliq sin emitir. esta situación es deseable pero no probable. Por ese motivo, los dos escenarios que quedan son una hiperinflación que tienda al 104% de la tasa real de las Leliq o una reestructuración de los plazos fijos, como hizo el Plan Bonex en 1990”.

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