
Por Alfredo Jalife Rahme
La cumbre de los BRICS+ en Kazán tiene probabilidad de ser un ‘game changer’ cuando por fin se atreverán a cruzar el Rubicón del dólarcentrismo unipolar para iniciar la travesía, nada fácil, de la desdolarización, que se esperaba desde la pasada cumbre en Johannesburgo, pero que carecía de la musculatura nuclear y misilística hipersónica de Rusia.
En la anterior cumbre en Johannesburgo, todavía de cinco miembros, los BRICS estuvieron a punto de lanzar la altisonante «divisa BRICS», como había adelantado James Rickards, exconsultor financiero del Pentágono.
In extremis, Sudáfrica —que, a propósito, tenía armas nucleares que luego desechó en forma admirable— no se atrevió a cruzar el Rubicón debido a las circunstancias geopolíticas nada favorables del momento y que habían estimulado la iracundia silenciosa de EEUU.
La muy cantada «desdolarización de los BRICS» forma parte nodal de la conceptualización de un nuevo orden multipolar y policéntrico, donde el ascendente Sur Global jugaría un preponderante rol plural.
Evidentemente que la hipotética «desdolarización de Kazán» —que comporta la idílica pluralidad cosmopolita de ser una ciudad donde conviven los musulmanes sunnitas tártaros con los cristianos ortodoxos eslavos— exhibe fuertes escollos donde resalta el pánico de India de ver la coronación de la divisa china como el caballo de batalla de los BRICS+ frente al dólar y, en menor medida, el euro del declinante G-7.
Aún si se manejase la controvertida medición del PIB, hoy los BRICS han superado al G-7.
Existen muchas versiones de lo que puede significar el lanzamiento de la divisa BRICS en Kazán. Se puede tratar del lanzamiento de una canasta de las cinco «divisas R» de sus miembros iniciales: el real brasileño, el rublo ruso, la rupia india, el renminmi chino y el rand sudafricano, que serían apuntaladas por materias primas como el oro, petróleo, gas natural, trigo, uranio, etcétera.
Dígase lo que se diga, a mi juicio, la «militarización del dólar» por EEUU increpó al Sur Global carente de bombas nucleares y misiles hipersónicos cuando Washington aplicó una serie de sanciones contra Rusia y su sistema financiero al haberse apropiado, con la instrumentación de sus aliados, de más de 300.000 millones de dólares de reservas que tenía Moscú en la banca estadunidense/europea y que, en última instancia, tuvo un efecto búmeran.
El connotado autor libanés Nassim Nicholas Taleb, autor del libro «El Cisne Negro», expone la acelerada desdolarización cuando el gobierno de EEUU se está ahogando en medio de su creciente deuda.
Por su parte, el favorito candidato presidencial Donald Trump amenaza imponer una multa del 100%, metafóricamente definida como tarifa, a los países que abandonen el dólar. Por cierto, en su inesperada entrevista con Bloomberg, Trump juró y perjuró «proteger al dólar como divisa de reserva».
En paralelo, se maneja la propulsión del «mBridge» que ya reconoce el Banco Internacional de Pagos (BIP).
Según Bloomberg, muy cercano a George Soros y al partido Demócrata, el ministerio de Finanzas de Rusia y el Banco de Rusia analizan un «sistema de multidivisas» con el fin de construir una «delimitación de sus participantes de cualquier presión externa como las sanciones extraterritoriales», al unísono de crear centros de comercio común de las materias primas como petróleo, gas natural, granos y oro.
Asimismo, Rusia, un país con alta tecnología cibernética, empuja al uso del DLT (Distributed Ledger Technology): una nueva plataforma multinacional que permita los pagos y que elimina el «riesgo de crédito».
