
Por Ignacio Cloppet*
La falsificación histórica en torno al peronismo y a la figura de Perón tiene una larga tradición que llega hasta el día de hoy. Historiografía, periodismo, cine, televisión y varios etc. y, claro está, política práctica, que por décadas usufructúa su nombre para hacer todo lo contrario a su ideario, doctrina y realizaciones históricas. Esto último, sin la deformación del pasado histórico, no podría haber sido posible y esta es una de las razones por las que he dedicado años de mi vida a estudiar documentos y testimoniar la verdad. Pero vayamos al grano del reverdecer presente de la infamia: el caso “Nelly Rivas”.
Fuimos testigos los pasados días del accionar de personajes histriónicos que sin el más elemental conocimiento de la ciencia histórica ni sustento documental alguno, se han largado a la labor de acusar a Perón de pederasta repitiendo falsedades, que ya han sido desmentidas documentalmente. Quién sabe si estos hijos putativos de una farisea moralina no intentan eclipsar con esta maniobra la demoníaca degeneración que emerge de los Epstein y sus satélites vernáculos y foráneos.
Inmediatamente acontecido el golpe militar de Lonardi, se intentó acusar infructuosamente a Perón de haber mantenido una relación amorosa con la joven Nelly Rivas. Con tal objeto se organizó el “Tribunal Superior de Honor – causante: General de Ejército D. Juan D. Perón. Expediente 8353 – 73625 del Ejército Argentino”, sumario instruido por un tribunal integrado por militares adversos al régimen depuesto, iniciado el 15 de octubre de 1955 y terminado el 26 de octubre del mismo año.
Comenzó entonces a circular profusamente la acusación de pederastia, sin que nadie se ocupase de consultar la veracidad de la fuente documental de la que, aparentemente, surgía tan brutal cargo. El caso es que el expediente del Tribunal de Honor contra Perón había sido profusamente adulterado. Las actuaciones de dicho Tribunal Superior, las testimoniales y otros actos procesales estaban escritos por una única mano con tinta y no tenían ninguna firma que los avalara. Las declaraciones de los testigos habían sido cambiadas y reemplazadas por otras. Junto con la falsificación del expediente, el abogado de la familia Rivas, doctor Juan O. Zavala –comando civil antiperonista promovido como director Nacional del Servicio Penitenciario en el período–, también mintió a diestra y siniestra aglutinando la infamia instaurada por el general Aramburu y el capitán de fragata Francisco “Paco” Manrique, entonces subjefe de la Casa Militar.
Hace dos años, en Perón. Mitos y realidades. A 50 años (Sb), publiqué casi en su totalidad las declaraciones testimoniales del expediente original, ocultado por décadas del conocimiento de la verdad para los argentinos. Allí puede observarse que las declaraciones de los principales testigos que trabajaban en la Residencia Presidencial –Héctor Ricardo Cabrera (mayordomo), Calogero Romano (valet), Héctor Coria (mozo), Nicolás Fernández (valet), y de la misma Nelly Rivas– difieren absolutamente de las que figuran en el expediente falsificado que viene oficiando de prueba. De aquellas no surge de ninguno de los testimonios acusación alguna con respecto a la aparente inconducta de Perón con relación al grave delito del que se lo acusó. Transcribo a continuación un ejemplo, entre cientos, para entendimiento del lector.
En la declaración de Romano, el expediente original consigna: “Fojas 18. Declaración del Testigo CALOGERO ROMANO. El 18-X-1955, quien previo juramento DIJO: que se ha desempeñado durante 10 años como valet del General PERÓN en la residencia Presidencial y que en tal carácter ha tenido la oportunidad de conocer a la señorita NELLY RIVAS, a quien se la llamaba señorita NELLY, quien era asidua visitante y huésped de esta Residencia Presidencial acompañando al General PERÓN y a sus colaboradores e invitados, que nunca había visto nada anormal en esa relación que el General le dispensaba un trato de padre o padrino, que él tenía entendido que la señorita RIVAS tenía la misión de formar y organizar una delegación de la U.E.S. en la Residencia de Olivos o en la casa de Gelly y Obes, según recuerda, desde fines de 1954”.
En cambio, en el expediente fraguado se sostiene: “Declaración del Testigo Calogero Romano (…) quien previo juramento dijo: Que se ha desempeñado durante 10 años como valet del general Perón en la Residencia Presidencial, que en tal carácter ha tenido oportunidad de presenciar relaciones íntimas que existían entre el General Perón y la Señorita Nélida Rivas a quien se la llamaba Señorita Nelly, que en numerosas oportunidades los ha visto compartir la cama del General Perón. Que la Rivas vivió permanentemente en la Residencia desde diciembre de 1953 aproximadamente y que se comportaba como dueña de casa”.
Sin dudas, estamos en presencia de la doctrina de “los frutos del árbol envenenado”: la prueba nula es ilegítima y su nulidad resulta insubsanable y, en consecuencia, arrastra a todas aquellas pruebas directamente relacionadas y derivadas. De la versión fraguada del Expediente Nº 8353 del Tribunal de Honor se valen absolutamente todos los calumniadores pasados y presentes de Perón.
Estas son algunas de las tantas declaraciones y documentación verídica del Tribunal de Honor al que fue sometido Perón:
Expediente Oficial Falsificado:
“Declaración del Testigo Héctor Ricardo Cabrera. El 18-X-1955 (…) dijo que se desempeñaba desde hacía 10 años como Mayordomo de la Residencia Presidencial, conociendo y teniendo trato con el General Perón. Que desde diciembre de 1953 vivía en forma permanente en la Residencia Presidencial la Señorita Nelly Rivas, dándose el tratamiento con el gral Perón de papi y nenita, siendo dicha joven la amante del Gral Perón, con un dormitorio próximo al del presidente y compartiendo el tiempo con él y sus allegados tales el Mayor Cialcetta, el Mayor Renner, el ex–gobernador Aloe y el ex–ministro Méndez San Martin (…)”.
Expediente Original:
“Foja 18. Declaración del Testigo Héctor Ricardo Cabrera. El 18-X-1955 (…): que se desempeñaba desde hacía 10 años como Mayordomo de la Residencia Presidencial, conociendo y teniendo trato con el General PERÓN. Que desde diciembre de 1953 era asidua invitada a la Residencia Presidencial la Señorita NELLY RIVAS, dándose el tratamiento del General PERÓN de nenita, que a veces la Señorita NELLY RIVAS se quedaba a dormir en la Residencia Presidencial en un cuarto del primer piso, y que compartía el tiempo cuando se quedaba de día con el General PERÓN y sus allegados tales como el Mayor CIALCETA, el Mayor RENNER, el cadete Antonio PERÓN, sobrino del Presidente, el Gobernador Aloe y el ex–ministro MÉNDEZ SAN MARTÍN, con quienes la Señorita NELLY RIVAS compartía la charla y las comidas. A otras preguntas que se le formularon, DIJO: que el General PERÓN siempre la trataba con respeto pero ella se tomaba atribuciones que mayormente no le correspondían” (sic).
Expediente Oficial Falsificado:
“Declaración del Testigo Héctor Coria. El 18-X-1955 a las 18 hs (…) quien manifestó que hace 12 años era mozo de comedor de la Residencia Presidencial y que expresa bajo juramento que la señorita Rivas vivió permanentemente en la residencia presidencial desde fines de 1953, que era opinión del personal que era la amante del General, habiendo visto con este en la cama que la señorita se levantaba mucho después que el General. Que solía salir en automóvil que ella misma manejaba. Que comía casi todos los días con el general y sus invitados íntimos, Méndez San Martín, el Dr. Cámpora, los mayores Cialcetta y Renner y Aloe y Mendé. Que ella daba órdenes en la casa con desconsideración. Que en ocasión del Festival de Cine de Mar del Plata ambos se alojaron en el Hotel Provincial en piezas comunicadas”.
Expediente Original:
“Fojas 19. Declaración del Testigo HÉCTOR CORIA. A las 18 horas del día 18 de octubre del año 1955, (…) quien manifestó a lo PREGUNTADO: que hace 12 años es mozo de comedor de la Residencia Presidencial y que expresa bajo juramento que la señorita RIVAS vivió permanentemente en esta Residencia desde fines de 1953, que era opinión del personal que no era lo más adecuado para el General PERÓN pero que nunca él vio ni oyó nada que lo haga pensar lo contrario, que ella dormía en un cuarto separado por otro en el primer piso y que se levantaba mucho después que el Presidente se retiraba a la Casa de Gobierno, que solía salir con un auto que ella misma manejaba, que comía muy seguido con el General y con sus allegados como el Dr. CÁMPORA, el Mayor CIALCETA y el Mayor RENNER, (…)” (sic).
Expediente Oficial Falsificado:
“Declaración del Testigo Nicolás Fernández. El día 18-X-1955 siendo las 18 y 20 hs. Previo juramento expresó que era valet en la Residencia Presidencial desde 1945. Que la señorita Rivas habitó en la Residencia desde Diciembre de 1953 hasta que el Presidente se asiló en la Cañonera paraguaya. Que las relaciones entre ambos era de carácter íntimo por haberlos visto siempre que entró al dormitorio juntos en la cama, teniéndolos por amantes. Que en el festival cinematográfico de Mar del Plata en marzo de 1954 compartían un departamento juntos”.
Expediente Original:
“Fojas 19. Declaración del Testigo NICOLÁS FERNÁNDEZ. El día 18 de octubre, siendo las 1820 horas, expresando previo juramento, a lo PREGUNTADO: que desde 1945 era valet en la Residencia Presidencial, que la señorita RIVAS habitó en la Residencia desde Diciembre de 1953, hasta que el Presidente se asiló en la cañonera paraguaya, que las relaciones entre ambos eran de confianza como un padre a una hija a pesar que los comentarios de terceros, que en el Festival cinematográfico de Mar del Plata del año pasado ella viajó en la comitiva oficial. Que no tiene más que agregar” (sic). (Imágenes 5, 6 y 7: Declaración Cabrera y Romano; Declaración Coria y Fernández; Firmas después de las declaraciones).
Expediente Oficial Falsificado:
“Declaración de la Señorita Nélida Haydee Rivas (…) 5) Que durante ese tiempo compartió con el General uno de los dormitorios de la casa habiendo sido vista en tal situación por el personal de servicio. 6) Que en ocasión del Festival de Cine de Mar del Plata se trasladó con el General a dicha ciudad y compartió su departamento en el Hotel Provincial, en cuya oportunidad el General Perón le obsequió las alhajas que le secuestró la policía. Que mientras vivió en la residencia su vida era muy aburrida y que a veces iba a visitar a sus padres en el auto que le facilitaba Renner y a la tarde veía cine en una sala de la Residencia (…)”.
Expediente Original:
«Fojas 21/22. Declaración de NÉLIDA HAYDEE RIVAS. (…) que en abril de 1953 se afilió a la Unión de Estudiantes Secundarios (U.E.S.) de la Escuela Profesional Nro. 6, y que concurrió a la Quinta Presidencial de Olivos, junto con sus compañeras de Escuela en esa época conociendo al General PERÓN que le tocó sentarse muy cerca de él en un almuerzo y que le preguntó el General si estaba contenta y si había aprendido a andar en moto (…) ella y otras compañeras se ofrecieron para ayudarlo en su trabajo diario, que a partir de allí la señorita RIVAS y otras chicas comenzaron a concurrir asiduamente a la Residencia Presidencial para tratar de distraerlo y ayudarlo en sus tareas, con lo que se incrementó la confianza, recibiendo junto con otras compañeras el nombramiento de delegada de la U.E.S. y concurriendo casi todos los días a la Residencia con el permiso de su padre, permaneciendo en la misma hasta el 19 de septiembre de este año, que dormía en un cuarto del primer piso, a dos del dormitorio del General y compartía la mesa en forma cotidiana junto a él y a otros invitados y amigos del General, que en ocasión del festival de Cine de Mar del Plata, ella acompañó a su pedido al General PERÓN, a dicha ciudad, compartiendo el piso del Hotel Provincial, junto con otros invitados y colaboradores, que mientras vivió en la Residencia el General la trataba como un padre y que se aburría mucho, que muchas veces iba a la casa de sus padres en el auto que le facilitaba el Mayor RENNER, que iba muy poco a la U.E.S. (…)” (sic).
Expediente Original:
“Fojas 23/24. Declaración del Subof. My. (R) ATILIO RENZI. El 18-X-1955 (…) Encargado de la Residencia Presidencial de Agüero, de Olivos y de San Vicente, ayudante y colaborador del General Perón, que previo al juramento, DIJO ante lo PREGUNTADO: que se desempeñó en tal carácter, desde 1947 y, (…) que en la Residencia Presidencial de Agüero, él estaba a cargo de todo lo referente a la casa y las necesidades del General Perón, y que en tal carácter conoció a la señorita NELIDA HAYDEE RIVAS, cree que a finales de 1953, que el trato que le dispensaba el Ex-Presidente era de cariño paternal, que en alguna oportunidad, el General Perón le dijo a él que le hubiera gustado adoptarla pues le recordaba a la menor de alguna de sus sobrinas, que el General Perón le encargó las tareas de organizar un complejo que iba a ser instalado en las dependencias del edificio de la calle Gelly y Obes de la Capital Federal, que la había hecho designar Delegada de su Escuela ante esta responsabilidad y, que nunca vio nada extraño ni fuera de lo común entre ellos, que, sin embargo, debía decir que la menor NELIDA HAYDEE RIVAS se comportaba como si fuera la dueña de la casa cuando se encontraba en ella o almorzaba con todos los invitados, que algunas veces observó que ella lo trataba al General Perón en forma desubicada y que éste la ponía en su lugar, que se llevaba mal con todo el personal de la Residencia y, que él cree que sacaba objetos y otros elementos del estudio del primer piso del ex–Presidente, cuando éste no se encontraba y que así lo había indicado al ex–Presidente en su momento, que él cree que la menor se acercó al General Perón para ocasionarle trastornos políticos y personales en su propia casa, que no tenía nada más que agregar” (sic).
De todas las declaraciones aquí transcriptas, de las originales, no surge de parte de los testigos ninguna acusación, ni calumnia, ni inconducta de Perón con relación a Nelly Rivas. Esta es la verdadera historia, la que desenmascara la mentira instalada hace tantos años, cuyos autores principales fueron el general Aramburu y el capitán de fragata Francisco “Paco” Manrique, entonces subjefe de la Casa Militar.
* Abogado y escritor, miembro de la Academia de Historia.









