Breve introducción a la Guerra Cognitiva – Por Pablo J. Davoli

BREVE INTRODUCCIÓN A LA GUERRA COGNITIVA

Por Pablo J. Davoli [*]

I.- QUÉ ES:

La guerra cognitiva es un conflicto cuyo objeto de ataque y campo de batalla es la psiquis humana. Quienes la provocan y llevan a cabo tienen como objetivo inmediato influir, controlar, modificar y/o alterar en todo o en parte:

El funcionamiento de dicha estructura psíquica, en cualquiera de sus partes (razón, pasiones e instintos superiores e inferiores) o bien, en todas ellas.

El comportamiento (consciente o no) de las personas atacadas.

En términos resumidos: la guerra cognitiva apunta directamente a incidir de algún modo en aquello que la gente siente y/o piensa (es una batalla por las mentes y los corazones), repercutiendo así en el comportamiento de la misma.

Tomando en consideración la definición básica de psicopolítica postulada por Kenneth Goff: el arte o técnica de cambiar los cauces del pensamiento y los sentimientos ajenos [1], resulta válido afirmar que la guerra cognitiva constituye psicopolítica en ejecución sostenida, a gran escala y conforme a un criterio o plan estratégico. También puede aseverarse que la guerra cognitiva es la expresión bélica de la psicopolítica o sea, su manifestación polemológica (la polemología es el estudio científico de la guerra como fenómeno social).

A nuestro juicio, este es el modo más completo de concebir a la guerra cognitiva. Sin perjuicio de ello, es menester señalar aquí que diversos expertos han ensayado definiciones focalizadas en ciertos aspectos o aplicaciones clave de la misma.

Así, verbigracia, para Paul Ottewell (alto oficial de la Royal Navy y ex miembro de la Academia de Defensa del Reino Unido), la guerra cognitiva busca ante todo alterar las percepciones de un grupo de personas, con la pretensión de que tal alteración se manifieste en determinadas acciones o reacciones. [2] Su campo de batalla está dado por la percepción colectiva (sostenida por un grupo) de una determinada situación. Ella define el -así llamado- dominio cognitivo. [3] Dominio, éste, que, entendido de modo bien amplio, podría definirse como el universo simbólico de una determinada comunidad.

Por su parte, la OTAN y Schwab definen a la guerra cognitiva como una estrategia enfocada en alterar, a través de los medios de información, cómo piensa una población objetivo y, a través de eso, moldear sus actuaciones. [4]

A su turno, en el marco de un trabajo colaborativo no oficial realizado por diversas ONG y universidades, de redes profesionales de las que el ya citado Pacheco es parte, se ha intentado definir a la guerra cognitiva como un nuevo tipo de conflicto consistente en la militarización de la opinión pública por parte de entidades externas, cuyo propósito es influir o desestabilizar una nación. [5]

La máxima que enseña que, en toda guerra, la primera víctima es la verdad, adquiere especial significación y peso en la guerra cognitiva. Al respecto y en relación a ella, Pacheco destaca que: en la era actual, signada por la complejidad y los pensamientos disruptivos, la búsqueda de la verdad se enfrenta a un nuevo desafío en el dominio cognitivo. Añadiendo más adelante que: la guerra cognitiva degrada la capacidad de saber y producir conocimientos; siendo por ello que: Las ciencias cognitivas, que abarcan la psicología, la lingüística, la neurociencia y las ciencias del comportamiento, entre otras, se vuelven centrales en la comprensión y el desarrollo de estrategias en este probable nuevo dominio. [6]

II.- TIPOLOGÍA:

La guerra cognitiva es un tipo específico de guerra híbrida o, por lo menos, forma parte de la misma.

Ello así, dado que la guerra híbrida constituye un enfrentamiento en el que se mezclan medios convencionales (como las fuerzas militares) con herramientas no convencionales (ciberataques, propaganda, operaciones psicológicas, presión económica, etc.). Se caracteriza por:

Difuminar los límites entre la guerra y la paz, produciéndose muchas veces sin que medie ninguna declaración formal de conflicto.

Su enorme capacidad para operar en múltiples frentes al mismo tiempo.

Las dificultades que suele presentar al momento de discernir el origen de los ataques (característica, ésta, que complica la respuesta por parte de las naciones afectadas). [7]

Paralelamente, debe señalarse que, de acuerdo con varios autores, el dominio cognitivo (en el que se libra y opera la guerra cognitiva) constituye el sexto teatro de operaciones. Escenario, éste, que se ha añadido al terrestre, el naval, el aéreo, el espacial y el ciberespacial.

III.- INSTRUMENTOS Y MÉTODOS:

Conforme advierte Pacheco, en la guerra cognitiva, los instrumentos de la guerra de la información, junto con la sumatoria de armas neuronales, se suman a las infraestructuras tecnológicas actuales. [8]

Dicho autor profundiza su análisis agregando que: las actividades de propaganda, las campañas de desinformación y la operatividad en torno a internet, los medios de comunicación tradicionales, hegemónicos y las distintas redes sociales, asociadas a canales alternativos de consumo de información y entretenimiento, se configuran como elementos centrales de un conflicto que se expande no solo en términos territoriales sino también en el sistema de creencias y en la subjetividad de cada uno. [9]

Con indudable acierto, Pacheco destaca que, en este contexto, tiene sentido que los dispositivos “inteligentes” sean completamente adictivos, ya que, para poder controlar la realidad de los demás con esa herramienta, primero debes procurar que su realidad o vida esté dentro de ella. [10]

Luego, el referido autor subraya el rol de las narrativas estratégicas en el marco de la guerra cognitiva. Lo hace evocando nada menos que al gran Tucídides y apelando al concepto fundamental y axial de Logos. Veamos:

Respecto al rol del lenguaje y la verdad, Tucídides, quien distinguía su relato de las exageraciones de los poetas y la búsqueda de entretenimiento de los logógrafos, podría analizar cómo la “batalla de las narrativas estratégicas” en la guerra cognitiva busca “anular el discernimiento, la capacidad de pensar y de crear por uno mismo”. Él podría ver a la guerra cognitiva como una forma de corromper el “logos” para obtener ventaja estratégica.

Finalmente, Tucídides podría observar que la guerra cognitiva “desdibuja las líneas entre objetivos civiles y militares” y “cambia la aplicación de la fuerza de los dominios físicos a los virtuales”. [11]

Arribada nuestra exposición al presente punto, conviene ensayar brevemente algunas observaciones en torno a las armas neuronales arriba indicadas (también conocidas como neuro-armas y armas cerebrales): a este respecto, cabe aquí evocar el siniestro presagio que, hace ya más de medio siglo, hiciera Aldous Huxley en una conferencia que dictó en la Facultad de Medicina de San Francisco (vaticinio, éste, que Huxley reiteró al poco tiempo en un discurso transmitido radialmente por The Voice of America):

En la próxima generación, o en la siguiente, habrá un método farmacológico que consiga que las personas adoren su condición de siervas y que permitan una dictadura sin lágrimas, por así decirlo. Que produzca una especie de campo de concentración indoloro para sociedades enteras, de tal modo que las personas habrán sido despojadas de sus libertades y, sin embargo, estarán contentas de que sea así, porque habrán perdido todo deseo de rebelarse, gracias a la propaganda o al lavado de cerebro, o a un lavado de cerebro profundo conseguido con métodos farmacológicos. Y al parecer esa será la última revolución. [12]

En la actualidad, el biólogo Malcolm Dando, perteneciente a la Universidad de Bradford, denuncia: el mismo conocimiento que nos ayuda a tratar los trastornos neurológicos podría utilizarse para alterar la cognición (…) e inducir la obediencia. Por su parte, su colega Michael Crowley, perteneciente a la misma casa de altos estudios, advierte: las herramientas para manipular el sistema nervioso central (para sedar, confundir o incluso coaccionar) son cada vez más precisas, accesibles y atractivas para los gobiernos. [13] Ambos investigadores se han explayado sobre tan inquietante asunto en su libro titulado Preventing Weaponization of CNS-Acting Chemicals: A Holistic Arms Control Analysis, publicado el año pasado.

Comentando tal obra, el periodista Ben Cost ha dicho:

Ahora, los neurocientíficos están avanzando mucho en la comprensión de cómo funcionan los “circuitos de supervivencia” del cerebro, vías neuronales que controlan el miedo, el sueño, la agresividad y la toma de decisiones.

Comprender este circuito neural es esencial para el tratamiento de los trastornos cerebrales, pero también podría allanar el camino para armas neuroquímicas más precisas y potentes. [14]

Para finalizar este apartado, nos parece pertinente aclarar que la intrusión y el ataque neurológico y cerebral (que, por nuestra parte, categorizamos dentro de la fase orgánica de la psicopolítica [15]) no sólo puede efectuarse por medios neuroquímicos. También pueden utilizarse ondas electromagnéticas, nano-robótica y electricidad. [16]

IV.- CÓMO DEFENDERSE:

En este sentido y sin pretensión alguna de exhaustividad, es dable postular las siguientes pautas estratégicas:

Preservar la integridad personal en todas las dimensiones antropológicas.

En nuestro artículo Psicopolítica: acción psicológica, revolución cultural e ingeniería social, ya citado ut supra, apuntamos al respecto:

Hablamos aquí de una equilibrada y sólida constitución física y psíquica; así como -también- de buena salud y vigorosa energía, tanto a nivel físico como a nivel mental. Ello supone: alimentación nutritiva y saludable; práctica gimnástica sistemática y adecuada; vínculos afectivos estrechos; autoconsciencia profunda (conócete a ti mismo); fuerza de voluntad firme y autodominio (señorío de sí mismo); vida ordenada y hábitos virtuosos; evitar vicios, la influencia de factores perturbadores y la incorporación de elementos extraños intrusivos; y un largo etcétera.

Reforzar el sentido de la privacidad, mantener en reserva la información sensible y proceder con extrema cautela al momento de brindar datos atinentes a nuestra persona, familia, entorno social, actividades y/o patrimonio.

Al respecto, comenta Pacheco que, en la guerra cognitiva, se busca explotar las vulnerabilidades cognitivas inherentes a los seres humanos, quienes contribuyen al proporcionar información sobre sí mismos, lo que facilita las labores de los adversarios. Las herramientas de IA aplicada no solo se alimentan con prompts, sino que además pueden mapear estilos psicológicos masivos. [17]

Difundir e incrementar el nivel educativo de los integrantes de la propia sociedad política, potenciando con especial énfasis: la capacidad de análisis crítico, la cultura general, la creatividad, la fuerza de voluntad y las virtudes. En suma: una paideia que propicie la formación integral del eleúteros antropos [18] y permita depurar y consolidar el Logos comunitario, aportando así el fundamento de la politeia.

En relación a parte de tal cometido, Pacheco advierte que: las “operaciones cibernéticas de influencia” son identificadas como un problema central para la región latinoamericana, en particular por la alta tasa de uso y consumo digital en silos de información en conjunción con limitados niveles de instrucción en un gran porcentaje de la población. [19]

Conocer la problemática y encontrarse lo suficientemente prevenido y alerta respecto de ella.

Sobre el particular, Pacheco remarca: para los estrategas en defensa y seguridad, se hace imperativo entender cómo la guerra se puede librar en este probable nuevo dominio cognitivo. Esto obliga a identificar los nuevos roles y desafíos que este tipo de guerra representa para las naciones y a establecer las medidas necesarias para hacerle frente.

Mantener la cohesión social, fomentar el diálogo público libre e incrementar la eficiencia y credibilidad institucional, haciendo especial hincapié en armonizar, reforzar y coordinar sinérgicamente las relaciones intracomunitarias entre pueblo, gobierno y fuerzas armadas.

Al respecto, Pacheco afirma: la confianza mutua entre el Estado, el pueblo y las fuerzas militares, la trinidad de Clausewitz, es un blanco en riesgo constante en tiempos de guerra cognitiva. [20]

[*] Pablo J. Davoli es abogado, docente, conferencista y escritor argentino.

 

1 Goff se explayó al respecto en su libro Psicopolítica. Técnica del lavado del cerebro.

Por nuestra parte, hemos ensayado una introducción al conocimiento de esta técnica y su historia en nuestro artículo Psicopolítica: acción psicológica, revolución cultural e ingeniería social, publicado por KontraInfo en fecha 16/01/23 (disponible aquí: https://noticiasholisticas.com.ar/psicopolitica-accion-psicologica-revolucion-cultural-e-ingenieria-social-por-pablo-javier-davoli/, compulsa: 03/04/26). Dicho artículo también obra en nuestro website: www.pablodavoli.com.ar, bajo el título Psicopolítica: una acepción. Mapa para iniciar la exploración.

2 Cfr.: Pacheco, Horacio M. F., La guerra cognitiva, la sociedad y usted: el nuevo campo de batalla por la mente humana, revista Defensa Nacional, nro. 11, Octubre de 2025, págs. 422 a 438, disponible aquí: https://undef.edu.ar/wp-content/uploads/2025/10/REVISTA-11-DIGITAL-16.pdf, compulsa: 30/03/26).

3 Cfr.: Ottewell, Paul, Definición del dominio cognitivo, Over The Horizon Journal, 07/12/20, disponible aquí: https://othjournal.com/2020/12/07/defining-the-cognitive-domain/ (compulsa: 03/04/26).

4 Cfr.: Pacheco, Horacio M. F., artículo citado.

5 Ídem anterior.

6 Ídem anterior.

7 Cfr.: artículo ¿Qué es una guerra híbrida?, Universidad Europea, 13/10/25, disponible aquí: https://universidadeuropea.com/blog/guerra-hibrida/ (compulsa: 03/04/26).

8 Cfr.: Pacheco, Horacio M. F., artículo citado (la negrita es nuestra).

9 Cfr.: ídem anterior (la negrita es nuestra).

10 Cfr.: ídem anterior (la negrita es nuestra).

11 Cfr.: ídem anterior (la negrita es nuestra).

12 Cfr.: Estulin, Daniel, El instituto Tavistock, Ediciones B, Buenos Aires, 2012, pág. 125 (reproducido por: Carena, Lucas y Davoli, Pablo J., La guerra invisible. Acción psicológica y revolución cultural, Ethos Guerrero, Florida, 2016, pág. 279).

13 Cfr.: artículo Nuevo campo de batalla: advierten que los avances en neurociencia podrían usarse para crear “armas cerebrales”, TN, 25/11/25, disponible aquí: https://tn.com.ar/tecno/novedades/2025/11/25/nuevo-campo-de-batalla-advierten-que-los-avances-en-neurociencia-podrian-usarse-para-crear-armas-cerebrales/ (compulsa: 03/04/26).

14 Cost, Ben, Los avances médicos podrían usarse para desarrollar armas cerebrales que alteran la mente, advierten los científicos: ‘llamada de atención’, New York Post, 24/11/25, disponible aquí: https://nypost.com/2025/11/24/science/scientists-issue-wake-up-call-over-mind-altering-brain-weapons/ (compulsa: 03/04/26).

15 Cfr.: Davoli, Pablo J., artículo citado.

16 Sobre esta temática, invitamos al amigo lector a ver la edición titulada Asalto psicotrónico: ¿verdad o ficción?, del programa La Brújula (de Lucas Carena y Pablo J. Davoli), publicada el 11/11/21 y disponible aquí: https://www.youtube.com/watch?v=R30k1nzUi2s (compulsa: 03/04/26).

17 Cfr.: Pacheco, Horacio M. F., artículo citado (la negrita es nuestra).

18 Hombre cabal, pleno y libre, integrado armónicamente en la sociedad política y servidor del bien de la misma.

19 Cfr.: Pacheco, Horacio M. F., obra citada.

20 Cfr.: ídem anterior.

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