Macri avanza con el desguace de la estratégica industria nuclear de la Argentina: Atucha III y la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP)

 

Desde que Macri asumió, el estratégico sector industrial nuclear de la Argentina, reconocido por sus logros en todo el mundo, viene siendo desfinanciado con el único objetivo de conducirlo a una situación de quiebra y desguace. Esto no es así por mero capricho sino que responde a intereses geopolíticos transnacionales: las potencias centrales históricamente han asignado a los países del Tercer Mundo un rol de meros productores de materias primas, no de competidores con productos industriales y mucho menos en un área estratégica como la de la energía nuclear, por más que en sus primeras etapas de desarrollo solo puedan tener fines pacíficos. A la paralización desde hace ya dos años de Atucha III con una enorme cantidad de despidos, ahora se suma el intento de desguace de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP). En esta operatoria cumple un rol por demás siniestro el representante de la angloholandesa Shell en la Argentina, el actual ocupante del Ministerio de Energía, Juan José Aranguren.

Leemos en una preocupante nota del periodista Fernando Krakowiak: “La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de la localidad neuquina de Arroyito paralizó su producción a fines de mayo del año pasado y todavía no está claro cuando retomará la actividad (…) luego de más de dos años de gobierno los contratos con China para avanzar con Atucha III siguen sin firmarse y la producción de agua pesada continúa interrumpida en un contexto de desfinanciamiento generalizado del sector nuclear. Este mes a los empleados de la planta comenzaron a pagarle el sueldo en cuotas y temen por el futuro de su fuente de trabajo”.

El desmanejo de Cambiemos con esta empresa estratégica con mas de 450 trabajadores es notorio: “En PIAP se produce el agua pesada que modera y refrigera la reacción nuclear en centrales atómicas que utilizan uranio natural. PIAP interrumpió su producción en mayo del año pasado debido a una parada técnica e inicialmente se había prometido que retomaría la producción en agosto de 2017, pero eso no ocurrió por una combinación de factores entre los que sobresalen la falta de nuevos contratos y la escasez de recursos para operar. Desde entonces, las autoridades vienen corriendo el arco a la hora de prometer la puesta en funcionamiento de la planta. Si hubiese comenzado la construcción de Atucha III, PIAP podría haberse asegurado un nuevo contrato y empezar a producir agua pesada con ese objetivo”.

Mientras que en las potencias centrales el área se encuentra subsidiada, en la Argentina de Cambiemos, se obliga perversamente a “competir” sin subsidios, “libremente”, contra los precios internacionales: “Mientras se producía el agua pesada para Atucha II, Nucleoeléctrica compraba el gas que luego usaba PIAP y pagaba una tarifa fuertemente subsidiada, que costaba cerca de 1,5 dólar el millón de BTU. Luego del cambio de gobierno, el Ministerio de Energía le ordenó a PIAP comprar su propio gas a precio de mercado y hoy lo paga en torno a 4,3 dólares el millón de BTU”.

Finalmente, es el representante de la angloholandesa Shell en la Argentina, quien hoy ocupa el Ministerio de Energía, Juan José Aranguren, quien se está encargando de asfixiar a nuestras empresas estatales estratégicas: El año pasado en algunas reuniones Aranguren aseguró que debemos estar en valores inferiores a los del mercado internacional, que es bastante restringido, básicamente se produce agua pesada en Rumania e India. En esas reuniones se habló de que se podía llegar a importar de Rumania a 650 dólares el kilogramo y acá con la energía a costo de mercado el año pasado estábamos a 1200 dólares el kilo y ahora con la devaluación cayó a 970 dólares. Hay muy pocas posibilidades de reducir el costo del agua pesada a 650 dólares el kilo, como dijo Aranguren que lo ofrece Rumania, porque la empresa de ese país está fuertemente subsidiada y acá los subsidios se están recortando, concluyó Marcelo Garro, secretario gremial de la seccional Arroyito de Apcnean.

Actualmente así se encuentran los trabajadores de PIAP gracias a Cambiemos, volanteando en las rutas de Neuquén en lugar de estar pudiendo aportar su conocimiento y esfuerzo para el desarrollo del país:

Por este camino y con estas políticas, pocas industrias quedarán en pie en la Argentina y mucho menos aquellas que molestan a los poderes mundiales.

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