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	<title>Hispanidad &#8211; KontraInfo</title>
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	<title>Hispanidad &#8211; KontraInfo</title>
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		<title>Hispanidad o ‘hispanchidad’ – Por Juan Manuel de Prada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Sep 2025 06:39:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna de Juan Manuel de Prada]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel de Prada]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Juan Manuel de Prada Entre las generaciones más jóvenes aflora un malestar que se desagua de las formas más variopintas, desde la flojera y pesadumbre de vivir hasta la&#8230; ]]></description>
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<p><em><strong>Por Juan Manuel de Prada</strong></em></p>
<p>Entre las generaciones más jóvenes aflora un malestar que se desagua de las formas más variopintas, desde la flojera y pesadumbre de vivir hasta la rabia más feroz; expresiones todas ellas propias de pueblos sin futuro. Y entre estas expresiones se cuenta un rechazo creciente a los «panchitos», que es como ahora llaman a las gentes procedentes de la América hispánica. En ese rechazo se entremezclan en zurriburri todos los detritos del pensamiento antiespañol y anticatólico, desde el «supremacismo» racial más abyecto hasta el europeísmo más servil; y, para denigrar el concepto de Hispanidad, se ha acuñado el parónimo burlesco de «Hispanchidad». Curiosamente, este rechazo a los «panchitos» está aflorando sobre todo en ámbitos derechoides, donde en apariencia más se promueve la idea de Hispanidad. ¿O será que en realidad se promueven sucedáneos?</p>
<p>Hace algún tiempo un líder de la derecha autóctona, invitado por un lobi gringo, remató su lamentable discurso con un grotesco «God bless America and Hispanicity». Donde por «America» no se refería al continente americano, sino a los Estados Unidos, según la abusiva sinécdoque que los yanquis han convertido en lema de su imperialismo rapaz. Pero pedir a Dios que bendiga de una tacada a Estados Unidos y a la Hispanidad es tan delirante (y maligno) como pedir que bendiga a la vez la gonorrea y el amor conyugal. Esta misma confusión se ha naturalizado en Madrid, donde se engalanan las calles y se disponen recursos públicos para que diversas comunidades hispanoamericanas celebren ignominiosamente las «independencias» de sus respectivos países. Permitir que se celebren esas festividades antiespañolas (sufragándolas, para más inri, a costa del erario) nada tiene que ver con la Hispanidad; como tampoco tiene nada que ver con la Hispanidad contratar por cifras millonarias a cantantes «latinas» más viejas que la Tana que han probado su servilismo a los Estados Unidos. Desde la derecha se está promoviendo desnortadamente una «Hispanchidad» que acabará convirtiendo nuestras capitales en imitaciones casposas de la muy casposa Miami, donde las sectas protestantes hacen su agosto entre los hispanoamericanos más pobres, mientras los más ricos acaparan los pisos de los barrios pijos, inflando el mercado inmobiliario, y nos advierten de los peligros de las dictaduras bolivarianas fumándose un puro. La derecha española, en fin, está promoviendo una «Hispanchidad» colonizada mentalmente por los Estados Unidos que es la antítesis de la Hispanidad. Frente a la unidad civilizadora y orgánica de la Hispanidad, bajo el fundente de una fe común, se promueve la unidad de hormiguero que interesa al mundialismo, con pueblos hispánicos convertidos en masa colectánea degradada por los subproductos culturales gringos.</p>
<p>Y esa «Hispanchidad», en una sociedad desnortada, está engendrando rechazo hacia los pueblos de la América hispánica, que es la mayor vileza en la que un español puede incurrir.</p>
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		<title>Crónica de la gira de Marcelo Gullo por la “Madre Patria” &#8211; Por Javier Navascués</title>
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		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Jul 2024 05:10:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Madre Patria]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Gullo]]></category>
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					<description><![CDATA[El 13 de mayo y después de numerosas actividades y reuniones de trabajo, deja transitoriamente España para trasladarse a la heroica ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia. El viaje&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-35005" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2024/07/MarceloGulloEspana.webp" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2024/07/MarceloGulloEspana.webp 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2024/07/MarceloGulloEspana-640x360.webp 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p>El 13 de mayo y después de numerosas actividades y reuniones de trabajo, deja transitoriamente España para trasladarse a la heroica ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia. El viaje tuvo por objeto participar en el I Congreso para la Reunificación Hispana. Allí tuvo el honor de inaugurar ese cónclave, elegido para la tarea por sus pares. Numerosos hispanistas del más alto nivel y toda América, participan de la iniciativa tales como Alberto Gil Ibáñez, Patricio Lons, y Antonio Vereda entre otros.</p>
<p>En el marco de ese encuentro histórico, sostuvo un almuerzo de trabajo, el 18 de mayo con Carmen Iglesias, Directora de la Real Academia de la Historia, y con el Conde de Elda, D. Enrique Falcó. La temática versó respecto de la tergiversación de la historia de la presencia de España en América. (Recordemos al pasar que, en 2022, doña Carmen Iglesias prologó el libro Nada por lo que pedir perdón de Don Marcelo).</p>
<p>Sin duda, la idea de una Reunificación Hispana, resulta una iniciativa que, aunque parezca lejana o dificultosa es posible, cualquiera sea el modo en que pudiere llevarse a cabo. Sobre la base de una cultura, lengua y religión comunes, más de 600 millones de personas, en un territorio pletórico de riquezas y diseminado en 4 continentes sería una potencia mundial de primer orden y pondría por encima de su enorme potencial y poder, la bandera de los valores superiores de verdadera igualdad (en la hermandad de ser hijos de un solo padre celestial), capaz de sentarse a la mesa de los poderes mundiales dominantes con voz y alto valor de voto. En el espíritu de Grecia y Roma renovados en la Fe por la sangre de Cristo y de los mártires, que España llevó y que América absorbió, resinificando ambas culturas y fundiéndolas en una.</p>
<p>La historia posterior, quizás más conocida pero igualmente deformada transformó la Unidad en un sinnúmero de Estados impotentes ante el Mundo. Una historia plagada de fraccionamientos innecesarios, torpezas, errores de apreciación, buenas intenciones mal dirigidas y una larga serie de errores (y no debe omitirse, también de traiciones), llevaron a la implosión (y consecuente impotencia), de las Españas: en un increíble número de países que juntos serían, sin duda, una potencia de primer orden y el resguardo de un modo de vida únicos, basados en el catolicismo y con él, en la armonía de la convivencia, la paz, la fusión infinita de razas y el desarrollo armónico.</p>
<p>La cultura única de la Hispanidad que no es sino la cultura de todas las sangres (en palabras de Arguedas, el exquisito poeta peruano) o la de la Raza Cósmica de educador y filósofo mexicano Vasconcelos (una raza que no es de esta tierra ni es de la piel sino del cielo, una raza única de la humanidad hija de Dios y por tal, profundamente equitativa e igualitaria), que se tradujo en el decreto del presidente argentino Hipólito Irigoyen designando el 12 de octubre como Día de la Raza y reconociendo a la Madre Patria, como tal. Diferente y única de sus hijas, como ninguna otra cultura, como familia que se ha disgregado.</p>
<p>La iniciativa de este I Congreso de Reunificación no sólo tiene un valor simbólico: es un primer paso para acortar distancia con un futuro deseable…y contra todo poder, posible.</p>
<p>Hecha la aclaración conviene continuar con la gira de Marcelo Gullo Omodeo por España en donde ya el día 20 de mayo se encontraba nuevamente de regreso. Sin cejar en la labor difusiva de la Hispanidad disertó sobre ella en el Instituto Virgen del Carmen, en la ciudad de Puerto Real. El 30 de mayo, dicta, en Orense, Galicia, la Conferencia: “La leyenda negra, el huevo de la serpiente de la destrucción de España”que, con la destacada presentación del eminente historiador español Pedro Insúa se desarrolla en el Foro de la Región y el 3 de junio sostiene una esclarecedora entrevista durante la transmisión del importante el noticiero gallego Telemiño.</p>
<p>Vuelve a Madrid para presentar su trilogía durante la Feria del Libro de Madrid , a la que asiste al calor de los muchos concurrentes a ella los días 5 y 7 junio, mientras que el 6 de junio dicta una importante Conferencia: Verdades y Mitos de la Conquista Española, en el Real casino de Madrid.</p>
<p>Las muestras de afecto y la afinidad natural de Don Marcelo con las personas del pueblo se suceden una y otra vez. Gullo se siente cómodo, verdaderamente en casa, rodeado de amigos y gente de pueblo. Así el sábado 8 de junio, en Segovia, mientras comía en restaurante El Mesón de Cándido, uno de los meseros que derrochaba hispanidad, el propio mesero se acerca a Don Marcelo pidiendo darle un abrazo, un gesto que conmueve a Marcelo, quien accede con naturalidad y el mesero, no sin sorprender y emocionar a Gullo le dice con orgullo español: Tengo todos sus libros.</p>
<p>El caso sencillo, tal y como es el Profesor Gullo, trasciende hasta su Argentina en donde recogiendo el hecho la Editora General del prestigioso diario de Buenos Aires Infobae, la historiadora Claudia Peiró, postea en su cuenta de twitter: “El politólogo Marcelo Gullo, best seller en España. Acá (refiriéndose a la Argentina) no se editan ni venden sus libros porque lo impide la “corrección” política… Años de difundir la leyenda negra antiespañola sumada a la vocación por la censura del progre-estalinismo privan a los argentinos de su obra”.</p>
<p>La difusión de la obra de España en América y la contribución a desmontar la Leyenda Negra que se ha cernido, por siglos, sobre ella, claro, no es cosa nueva, pues tiene grandes antecedentes en autores y difusores de enorme valía desde Julián Juderías a Elvira Roca Barea. La necesidad de recuperar el orgullo y la trascendencia histórica de aquel “espíritu de cruzada” que España llevó a América y de aquella casi inverosímil aventura de integración (mal llamada “conquista”), destaca sin duda el valor y la capacidad de comunicación de Gullo, para transmitirlo a todos los niveles. Curiosamente un hombre que no nació en España, ha sabido comprender la esencia del Imperio Católico Español, de la verdadera cristiandad que supo transmitir a América.</p>
<p>Tal vez, ese espíritu único de España sea el mayor “pecado” que le endilgan los crematísticos imperialismos protestantes que se abalanzaron sobre el mundo, desde Europa, para literalmente “saquearlo”. Y aún lo dominan.</p>
<p>Lo de España fue muy diferente. No conquistó, incorporó reinos de ultramar en tal pie de igualdad con los reinos peninsulares que no había distingos de derechos ni dudas de pertenencia. España se extendió a un mundo mucho más amplio pero su objeto fue cristianizar, desarrollar e imbuir de una superior cultura a aquello que hoy, en extemporánea malicia, se nos ha presentado como un paraíso. Si los imperialistas de verdad (básicamente la anglósfera protestante y saqueadora junto a sus corifeos, holandeses y franceses), se encargaron de denostar la obra de España en América, quizás para encubrir sus iniquidades.</p>
<p>Esas iniquidades que España no cometió y en las cuales, los imperialismos protestantes incurrieron reiteradamente y ex-profeso. Todo esto ha demostrado Gullo en sus libros Madre Patria, Nada por lo que pedir perdón y Lo que América le debe a España. Prosiguiendo con la gira de Gullo, poco después del sentido encuentro con un trabajador español fundiéndose en fraternal abrazo, marcha a Villaviciosa de Odeón el 10 de junio, en acto organizado por la Asociación Cultural Héroes de Cavite vuelve a exponer su trilogía llevando a cada rincón de España que le es posible, su prédica.</p>
<p>Su verdadera maratón expositiva lo lleva al Colegio Mayor Juan XXIII-Roncalli, de origen hispano-filipino y adscripto a la Universidad Complutense de Madrid, el 13 de junio, donde dicta la Conferencia: La Leyenda Negra de España. ¿Qué hicimos para que nos odien?</p>
<p>El 17 del mismo mes dicta en Oviedo, en el Salón de Actos del periódico La Nueva España una Conferencia titulada: Lo que América le debe a España. En su reseña de la ponencia, el diario La Nueva España calificó al Dr. Marcelo Gullo de “adalid de la Hispanidad” y destacó que la sala nunca había estado tan colmada en los últimos 20 años.</p>
<p>Al día siguiente, el 18 de junio, Don Marcelo, vuelve a recibir un reconocimiento oficial a través del premio Panel Cívico. La importante entidad le otorga el no menos importante premio Panel Cívico justificando el galardón con las siguientes palabras:</p>
<p>El historiador e hispanista argentino Marcelo Gullo recibió este martes el Primer Premio del Panel Cívico en un acto celebrado en el Real Club Puerta del Hierro. El evento sirvió también como homenaje al presidente de honor del Panel Cívico, Ricardo Díez Hochleitner, que falleció en abril del año 2020. Gullo recibió el premio, una escultura del artista Eduardo Bañuelos, por su extensa y reconocida obra sobre la necesidad de comprender adecuadamente la Historia de España e Hispanoamérica, los lazos y los innumerables puntos en común que nos unen, huyendo de la errónea leyenda que se ha transmitido desde hace décadas. Los detalles se pueden consultar <a href="https://www.eldebate.com/sociedad/20240620/historiador-marcelo-gullo-distinguido-i-premio-panel-civico_206952.html?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR1JUZSfZCJFgZAgaTRm7fN9GFdw_ePPw0RQ4ewHYjvfDlnq_R6l_T_knhk_aem_H_iuQauyMwqtJewSKsRcR">aquí</a>.</p>
<p>Un punto culminante de la gira lo constituyó la invitación del 19 de junio. DON MARCELO GULLO OMODEO tuvo el honor de ser invitado por el mismísimo Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid con motivo de celebrarse el décimo aniversario de la asunción del Trono Real de España por parte de Su Majestad el rey Felipe VI. En un emotivo acto (que según las propias palabras de Don Marcelo, significó un honor tan inesperado como enorme) el Dr. Gullo- invitado a hacerlo, en la ocasión, por el Conde de Paredes de Navas- pronunció unas palabras sobre el significado de la Hispanidad. El Acto se desarrolló en el Real Club de Puerta de Hierro y fue presidido por Su Alteza Real Don Pedro de Borbón – Dos Sicilias.</p>
<p>Luego de ello se trasladó a Las Canarias, sitio al que nunca había concurrido y allí fue calurosamente recibido el historiador José de Armas y el jurista José Antonio Martín, en donde en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, el 21 de junio, Gullo tuvo ocasión de presentar su trilogía completa: Madre Patria, Nada por lo que pedir perdón y Lo que América le debe a España, Las Palmas y en la sala mayor del Hotel Santa Catalina. Lo aguardaba una sala colmada de bote a bote, esperando ansiosa su ponencia. Don Marcelo, principió su exposición con un profundo agradecimiento: Estoy profundamente emocionado por el cariño que recibido desde que he llegado a Las Palmas de Gran Canaria y por la cantidad de personas que hoy colman esta sala</p>
<p>Este acto, puso fin oficial a su gira por su querida Madre Patria.</p>
<p>Respecto de esa Conferencia dictada en Las Palmas, el prestigioso periodista y ensayista Luis Nantón Díaz, pocos días después – el 28 de junio &#8211; en el emblemático periódico canario “Las Palmas de Gran Canaria” :</p>
<p>Hace una semana tuve la oportunidad de deleitarme con una magistral conferencia del profesor Marcelo Gullo, aquí en Las Palmas de Gran Canaria. Un verdadero lujo disfrutar de ponente tan clarividente y valiente…Una sala abarrotada de público y lo efusivo de la participación, sí suponen un verdadero regalo, tanto para el señor Gullo, como para los que aprendimos y disfrutamos con sus palabras. Lo dicho…</p>
<p>El profesor de historia, escritor y politólogo Marcelo Gullo es un hombre decidido y corajudo. No es fácil luchar por la verdad y enfrentarse a la falsificación de la historia. No solo te arriesgas a ser agredido físicamente, sino a ser cancelado social y profesionalmente. El poder castiga la disidencia y no hay nada más cruel que el buenismo progre, siempre crucificando a cualquiera que no comparta el pensamiento único.</p>
<p>No queremos robarle las palabras a Gullo sino hacerlas nuestras, difundirlas y tornarlas más visibles de lo que ya son. Difundir a Don Marcelo, sin desmedrar a personalidades hispanistas de la talla de Julián Juderías o Ramiro de Maeztu, significa difundir las ideas de alguien que, como pocos, ha podido demostrar con la sencillez de la verdad y con irrefutables argumentos y pruebas históricas, ha podido demostrar que España llevó adelante en América quizás la Epopeya más sublime que haya contemplado la Historia Universal.</p>
<p>La anglósfera voraz, protestante, sin escrúpulos y profundamente racista se encargó, como resalta Gullo, de “vender” al mundo, mediante el primer ejercicio de propaganda política que conozca la Historia, una supuesta colonización y saqueo despiadados – por parte de España- de un no menos supuesto “paraíso” pre-existente en América.</p>
<p>Con la ayuda de un clérigo (que según los propios evangelizadores españoles en América), jamás ejerció de cura, (De Las Casas) inventó y difundió la conocida “Leyenda Negra” con el fin de destruir el Imperio, la Unidad de las Américas con la península, su Madre Patria. Y, lamentablemente, con el correr de los siglos y las mentiras, los anglo-protestantes, lograron su objetivo: el mundo entero – España y sus reinos de ultramar insólitamente incluidos- “compraron” el producto en mal estado que vendía la anglósfera, precisamente, esa Leyenda Negra de la conquista española.</p>
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		<item>
		<title>La Hispanidad unida desde la fe en defensa de la familia: medidas conjuntas para la batalla cultural</title>
		<link>https://kontrainfo.com/la-hispanidad-unida-desde-la-fe-en-defensa-de-la-familia-medidas-conjuntas-para-la-batalla-cultural/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Apr 2024 19:41:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Por José María Carrera La de una articulación política, social, económica o cultural de los países que en su día conformaron la España virreinal es una idea con casi tantos años&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-34126" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2024/04/Hispanidad1.jpeg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2024/04/Hispanidad1.jpeg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2024/04/Hispanidad1-640x360.jpeg 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><em><strong>Por José María Carrera</strong></em></p>
<p>La de una articulación política, social, económica o cultural de los países que en su día conformaron la España virreinal es una idea con casi tantos años como los que restan de independencia. Desde la <em>Patria común y la integración política</em> de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Enrique_Rod%C3%B3" target="_blank" rel="nofollow noopener">José Enrique Rodó</a> o la <em>Hispanidad</em> de Zacarías de Vizcarra, hasta la <em>Iberofonía</em> de <a href="https://www.amazon.es/Iberofon%C3%ADa-Socialismo-%C3%9Altima-L%C3%ADnea-Ensayo/dp/8418492287" target="_blank" rel="nofollow noopener">Santiago Armesilla</a>, pasando por la <em>Confederación Hispánica de Naciones</em> o la <a href="https://www.sndeditores.com/libro/blas-pinar-y-la-hispanidad_130555/" target="_blank" rel="nofollow noopener"><em>Comunidad de Pueblos Hispánicos</em></a> de Blas Piñar, son muchos los que durante dos siglos han aventurado la posibilidad de la integración o, al menos, al estrechamiento de relaciones.</p>
<p>El último en incorporarse a esta corriente lo hace desde el ámbito que mejor conoce: el empresarial. Nacido en una aldea de Lugo en 1948, José Castro de Pardo aterrizó en Madrid con 17 años y a los 22 fundó la empresa del sector metalúrgico que le vería jubilarse a los 67, heredando su familia la gestión. <em><a href="https://www.amazon.es/POR-COMUNIDAD-ECON%C3%93MICA-SOCIAL-HISPANIDAD/dp/B0CY8P97RQ" target="_blank" rel="nofollow noopener">El por qué de la baja autoestima de los Hispanos</a>. Por una Comunidad Económica y Social de la Hispanidad</em> supone el vuelco de décadas de experiencia en la iniciativa privada al proyecto comunitario del hispanismo, cuya vocación le viene de cuna.</p>
<p>Cuenta a <em>Religión en Libertad</em> que en su aldea natal de Lugo, familia y conocidos emigraban con frecuencia a Cuba o Argentina, por lo que se hablaba y conocía más Buenos Aires que Madrid. Si comenzó como un afecto que le acompaña desde la infancia, el «despertar y revivir» de Castro a la Hispanidad comenzó tras leer <a href="https://www.casadellibro.com/libro-imperiofobia-y-la-leyenda-negra/9788416854233/4692761" target="_blank" rel="nofollow noopener"><em>Imperiofobia y Leyenda Negra</em></a> (Elvira Roca Barea) y <a href="https://www.religionenlibertad.com/cultura/618053139/madre-patria-alegato-espana-america-alaba-alfonso-guerra-irrita-lopez-obrador.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Madre Patria</em></a> (Marcelo Gullo). Leyendo a los dos exponentes comenzaría a fraguar su propia propuesta que acaba de ver la luz en 2024, tras una década de estudio y reflexión.</p>
<p>Su afirmación de la «baja autoestima» parte de la práctica y de la experiencia, pues «cuando tienes que emigrar, el complejo de inferioridad es inevitable porque buscas algo que no encuentras en tu país. Y el que recibe al migrante, recibe también `un chute´ de autoestima».</p>
<p>La emigración de España o México a Estados Unidos es un hecho palpable a día de hoy que según Castro contribuye a ese sentimiento de inferioridad, como también lo hace una Leyenda Negra que «destruye completamente la gran obra de la Hispanidad» y que «ha sido asumida por la izquierda y también por la derecha».</p>
<p>Castro se presenta sincero, sin importarle reconocerse «desnudo de títulos», autodidacta y apasionado de la empresa, lo que muestra su exitosa carrera. También se reconoce católico y partidario de la libertad de elegir o el libre mercado, si bien rehúye de los postulados liberal o socialista en su propuesta.</p>
<p>Según el análisis del ámbito empresarial, su diagnóstico es aparentemente sencillo, pues como comunidad «no somos autosuficientes, ni capaces de producir lo que se consume. Necesitamos industrializarnos y para ello crear una comunidad económica y social».</p>
<p>Aunque es un proyecto frecuentemente catalogado de «quimérico» -en alguna ocasión lo define como una «bonita utopía»- propone medidas concretas para lograrlo. Y también considera que hay antecedentes de éxito, como la Comunidad Económica Europea fundada por los católicos Schumann, Adenauer, de Gasperi y Monnet.</p>
<p>«Y señalo lo de católicos porque la Leyenda Negra dice que los proyectos económicos suelen ser protestantes y que los católicos estamos incapacitados para la economía. Por más que se empeñen luteranos, afrancesados y demás enemigos del bien común, los católicos no estamos incapacitados», remarca.</p>
<p>Por ello, como parte de su propuesta, alude a la necesidad de «crear industrias donde no hay tradición industrial copiando lo que hizo España en los años 40 y 50 o Corea del Sur tras la guerra con Corea del Norte. Hay poco que inventar, solo aprender de los que tuvieron éxito».</p>
<p>Ante la duda de las desigualdades y superioridad económica de unos países sobre otros en la hipotética Comunidad Económica y Social Hispana, contempla que si bien las desigualdades siempre estarán presentes, «todos se benefician de un proyecto común, por la sencilla razón de que el mercado se amplía, se unen fuerzas y levantar una fábrica para un país siempre será más complicado que hacerlo para veinte».</p>
<p>También aborda la cuestión de los «olvidados de la Hispanidad», como Guinea Ecuatorial, actualmente con un 80% de la población que se define católica y un porcentaje de habitantes que habla español de entre el 60 y el 90%. Para Castro, países como Guinea deben entrar en esa hipotética comunidad porque esta «se forma básicamente por el idioma y la religión» pero también por la sangre, común tras el mestizaje. Simplificando, compara la relación como si fuesen primos, pues «tenemos la misma sangre».</p>
<p>Si se tuviese que dar forma a esta Comunidad Económica y Social de la Hispanidad, apunta a que no tiene por qué ser «ni de inmediato, ni todos los integrantes al mismo tiempo». Habla de un caldo de cultivo previo que, al menos en lo cultural, «está, y con mucha fuerza en los últimos cinco años».</p>
<p>Eso sí, para él dicha Comunidad «no será posible si no se combate con fuerza la Leyenda Negra», que es lo que a su juicio se hace cada vez más exitosamente desde el ámbito editorial y de redes sociales.</p>
<p>Como expone, el programa general e inicial de esa Comunidad Económica y Social de la Hispanidad debería configurarse «acabando con la pobreza, defendiendo la familia y cuidando la naturaleza». Pero propone que todo ello se dé de forma coordinada también desde el ámbito político y especialmente encauzado desde la fe.</p>
<p>Una de las propuestas es la de un «Partido social católico de la Hispanidad», invitando a los católicos a «salir de sus casas y dar la batalla cultural también en la política, pero con marca propia».</p>
<p>«No se trata de disfrazarnos de otro partido, sino impulsar un partido católico de la Hispanidad, que debe tener un programa económico y social propio, y que no debe ser ni liberal ni socialista, sino católico»; explica. Un partido que sería inicialmente nacional, aplicable a «las necesidades y circunstancias concretas de cada país», como pueden ser las de Argentina, Perú o México.</p>
<p>«Cuando la Hispanidad sea una gran comunidad, se podrá funcionar como partido conjunto. Pero ahora, a nivel nacional, uno argentino, español o peruano, produciendo el ideario y la forma operativa y la manera de hacer. No se trata de inventar uno en cada país, sino tener una base, que es el conjunto, y estar unidos para tener una acción común y dar una batalla de las ideas en común», expone.</p>
<p>Lejos de quedarse en el ámbito de las ideas, la propuesta de Castro se concreta en tres pilares, que son «acabar con la pobreza, defender la familia y cuidar la naturaleza».</p>
<p>Entre esas medidas, considera que acabar con la pobreza no es solo «una inquietud de todo católico»; sino una «obligación del Evangelio» y «el motor» que mueve su propuesta en la misión de «servir al prójimo».</p>
<p>Por ello, a lo largo de <em>El por qué de la baja autoestima de los Hispanos,</em> propone actuaciones comunitarias muy concretas respecto a la pobreza y medidas a favor de la familia, la cual considera que debe ser «uno de los grandes objetivos de la Hispanidad».</p>
<p>El autor del libro se refiere a un programa comunitario de máximos y aunque propone realizarlo «sin pausa pero con prisa», es consciente de las enormes dificultades. Por eso, invita a los cada vez más entusiastas del hispanismo a «colaborar» en la medida de sus posibilidades. «Se puede ayudar y mucho, sumándose a los distintos proyectos que ya hay. Es importantísimo el trabajo contra la Leyenda Negra, defendiendo la verdad de lo que fue el imperio, el mestizaje, la evangelización y los que están ahí, deben seguir».</p>
<p>También hay un plano empresarial para el que «aún no hay abierto ningún foro de debate», si bien sugiere que la posibilidad podría no ser lejana. En todo caso, concluye con un llamado a la acción concreta de cada interesado, involucrando también su economía, aunque sea en pequeña medida: «Hay que apoyar a los grupos y youtubers que ya hay, también económicamente, con una suscripción mensual. Hay que apoyarles».</p>
<p><em>Fuente: Religión en libertad</em></p>
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		<title>12 de octubre, día de la Hispanidad &#8211; Por Francisco Javier Viejobueno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Oct 2023 20:24:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hispanoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[12 de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[Día de la Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Javier Viejobueno]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Francisco Javier Viejobueno* Hablar de Hispanidad en el mundo contemporáneo, en la América y en la Argentina de hoy puede resultar extraño e incomprensible, pareciera ser un concepto anacrónico&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-32128" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2023/10/DiadelaHispanidad.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2023/10/DiadelaHispanidad.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2023/10/DiadelaHispanidad-640x360.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><em><strong>Por Francisco Javier Viejobueno*</strong></em></p>
<p>Hablar de Hispanidad en el mundo contemporáneo, en la América y en la Argentina de hoy puede resultar extraño e incomprensible, pareciera ser un concepto anacrónico y ajeno a nuestra constitución, historia y latir como patrias hispanoamericanas. Sin embargo, y muy a pesar de numerosas corrientes de pensamiento y de poder que han querido y aún quieren erradicarla, la Hispanidad, en muchos de sus principios aún late y forma parte de nuestra esencia y singularidad, más en las costumbres del hombre común que en los procederes del Estado y otras cúpulas de poder. Se puede decir que la Hispanidad es a nuestros pueblos como el espíritu es al cuerpo; por ello quienes pretenden erradicar lo primero no hacen más que debilitar y matar lo segundo; ya que es una imposibilidad y una contradicción a la naturaleza y a toda lógica pretender sostenerlo si se elimina su principio vital; a menos que se pretenda la invención de un engendro o llevar deliberadamente a las patrias a su negación, aniquilación y a una errática búsqueda del no ser y del sinsentido.</p>
<p>Quien se nombra y siente verdaderamente argentino e hispanoamericano se sabe profundamente hispánico, y esto no sólo por la actualidad de su herencia, sino también y sobre todo en su porvenir, porque quien comprende el espíritu hispánico advierte que su obra está a medio hacer y ello, en sí mismo, abre un horizonte, un desafío y una misión a emprender, algo muy necesario para nuestra Argentina y todos los pueblos de la América de hoy tan aletargados por espíritus ajenos y carentes de aquel legítimo ideal que las aúna y proyecta a un verdadero progreso.</p>
<p>Si se dirige la mirada a la configuración actual de los pueblos de América se vislumbra que todas las patrias que la componen y que en algún momento fueron miembros de pleno derecho del Imperio Español bajo el reinado de los Reyes Católicos y que los sucesivos monarcas legítimos y verdaderamente católicos continúan en alguna medida con el ímpetu de su obra y más aún con la vocación de lo hispánico. Todo esto queda muy bien detallado y fundamentado en el magnífico y claro libro de Don Ramiro De Maeztu titulado: «Defensa de la Hispanidad».</p>
<p>Este autor nos señala que a principios del siglo XX un sacerdote español que residió en Argentina, Don Zacarías de Viscarra, afirmaba que el día 12 de octubre (día de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Hispanidad y del Descubrimiento de América) estaba mal titulado como «día de la raza», y que en lo sucesivo debería ser denominado como «Día de la Hispanidad», ya que este concepto comprende y caracteriza a la totalidad y diversidad de los pueblos hispánicos.</p>
<p>La Hispanidad está muy lejos de ser una raza y nada tiene que ver con cuestiones de genética superior que, como sabemos por la historia reciente, hizo sufrir demasiado a la humanidad.</p>
<p>Ante esto nos damos cuenta de que nos une algo muy diferente, noble y perteneciente a otro plano: el del espíritu y todas sus manifestaciones: el habla, el credo y las costumbres.</p>
<p>Con sólo recorrer América de punta a punta se hace evidente que la Hispanidad está compuesta por hombres de todas las razas y sus combinaciones; el habitante común de nuestras tierras bien lo sabe y lo vive porque lleva en sí la unión no sólo carnal, sino de igual modo cultural y espiritual entre lo grecorromano, lo católico y lo aborigen. Es esta una unión tan diversa que originó eso tan particular que denominamos «La Hispanidad». Tampoco es un territorio específico, ya que habita los más variados climas y rincones del mundo. La Hispanidad no es un producto natural y su espíritu no es el de una tierra ni el de una raza determinada</p>
<p>También, mucho se escucha y se ha escrito acerca de este día como el «De la Diversidad Cultural» queriendo eliminar y sustituir todo lo que venimos señalando, pero esta intención no es más que contradictoria y un sin sentido, ya que el concepto mismo de Hispanidad es de carácter universal y de por sí unificador y, como vimos, abarca a la totalidad de los pueblos hispánicos y por lo tanto los incluye en el respeto y la realidad de sus particularidades culturales que son de lo más diversas.</p>
<p>Tan arraigado está en nosotros este principio de universalidad, que hemos instituido la fiesta del 12 de octubre, que es la fecha del descubrimiento de América, para celebrar el momento en que se inició la comunidad de todos los pueblos: blancos, negros, indios, malayos o mestizos que hablamos una misma lengua y profesamos una misma fe; es decir compartimos un mismo espíritu</p>
<p>La Hispanidad y su comunidad no es fruto de la aventura mezquina y azarosa de los viajeros de un barco que, después de haber convivido unos días, se despiden para no volver a verse. Al contrario, todos ellos conservan un fuerte sentimiento de unidad, que no se debe tan sólo a hablar la misma lengua o a compartir la comunidad de origen histórico, ni por solidaridad, ya que aquí no se trata de una adhesión circunstancial, sino de una comunidad permanente, porque perennes y trascendentes fueron, son y serán sus principios y el espíritu que motivó sus intenciones</p>
<p>Ahora bien, al abordar conceptualmente la Hispanidad y por ser la misma tan inherente, como dijimos, a la vida de un conjunto de patrias nos encontramos con que implica un amplio abanico de elementos y aspectos: cultura, historia, economía, formas de gobierno, estado, religión, filosofía, costumbres, sociedad, etc. Es por ello, que en esta oportunidad nos circunscribiremos tan sólo a bosquejar la introducción a uno de sus elementos más relevantes: su concepción antropológica, su sentido del hombre tan particular</p>
<p>Señala don Ramiro De Maeztu que el primer elemento que encontramos como fundamental dentro del espíritu hispánico es el de poseer una fe profunda en la igualdad esencial de todos los hombres, y ello sin negar y ponderar el valor de sus diferencias y el justo lugar que ocupan en el universo. Este hispanismo es de origen religioso; es la doctrina del hombre que enseña el Magisterio y la Tradición de la Iglesia Católica junto al Evangelio de Jesucristo. Para esta concepción todo hombre sea cualquiera su posición social, su deber, su carácter, su nación o su raza, es siempre un hombre y como tal siempre un hermano</p>
<p>El sentido de este hispanismo bien podemos encontrarlo formulado en las sabias palabras de Don Quijote de la Mancha cuando dice a su fiel escudero: «repara, hermano Sancho, que nadie es más que otro sino hace más que otro». Por supuesto que hay hombres que se encuentran en posición de hacer más que otros, no se dejan de aceptar las diferencias sociales, de jerarquía y de actos. Hay diferencias de posición y de méritos, pero en lo que se refiere al «ser», en lo que afecta a la esencia, nadie es más que el otro sino hace más que el otro; pero no se es más que el otro en el ser sino en el hacer, porque son las obras las que son mejores o peores, y el que hoy las hace buenas mañana puede hacerlas malas, por ello nadie ha de erigirse en juez del otro, sólo Dios. Nosotros hemos de contentarnos con juzgar las obras. En lo esencial somos iguales. Este hispanismo, explica la gran indulgencia que nos caracteriza y que reina en todos los órdenes de la vida de nuestros pueblos. Y es que no creemos que el alma de un hombre esté perdida para siempre por haber errado o pecado. Todos somos pecadores y todos podemos cambiar y redimirnos</p>
<p>La Hispanidad dice a la humanidad entera que todos los hombres pueden ser buenos y que no necesitan para ello sino creer en el Bien y realizarlo. De esto se desprende que la misión histórica de los pueblos hispánicos consiste en enseñar a todos los hombres de la tierra que si quieren pueden mejorar y salvarse, y que esta superación depende de su adhesión a la Fe y de su voluntad de obrar libre y consecuentemente en todos los órdenes de lo humano.</p>
<p>La invitación a creer en la posibilidad de superación y salvación de todos los hombres y el obrar en consecuencia, es el mayor tesoro de los pueblos hispánicos desde el cual nació y ha de renacer el ímpetu de ponernos al servicio de comunicarlo. Es esta la piedra fundamental sobre la que se alzarán y progresarán los pueblos de toda la América.</p>
<p>En definitiva, ante la angustiante realidad de nuestras naciones, tristemente llamadas de tercera para un mundanal y nihilista anhelo de logros materiales; cuando sabemos que nuestras patrias poseen un espíritu de primerísima que las hermana en una sola y verdadera patria grande y, sin embargo, las vemos sumidas en la carrera diaria de tapar agujeros, tratando de solucionar lo urgente sin poder levantar la mirada a lo importante. Cuando lamentamos verlas dependientes de voluntades ideológicas afectas a lo foráneo y sojuzgadas por los intereses económicos de deudas injustamente eternas; y hundidas en la pobreza por la falta de conciencia de un ideal y de una misión verdaderos, justos y buenos.</p>
<p>Ante el estado actual de nuestros pueblos, llenos de falsas y embelesadas voces intrusas que no dejan oír la propia y que aturden con ideas, estilos de vida, políticas y soluciones enlatadas que conllevan a la pérdida de tiempo, al mayor deterioro, al extravío y la confusión. Voces que se presentan como propias y que nos llevan a estimar lo extranjero como si fuera lo más nuestro; las mismas que nos inducen a despreciar y sentir como ajeno lo que es realmente propio, natural y patrio.</p>
<p>En medio de este panorama se encuentra la piedra fundamental antaño labrada, con su actualidad y porvenir incorrupto: la Hispanidad. La misma no deja de llamar e invitar a conocerla y amarla; porque bien sabemos que no se puede amar lo que no se conoce; y es que conociéndola y amándola nos reconoceremos verdaderamente como hombres y como pueblos, y sólo así tendremos un sano y justo amor propio y una buena estima por lo nuestro.</p>
<p>Siempre está allí, entre nosotros y en nosotros el ideal hispánico de nuestros ancestros, al cual nos debemos y debemos a nuestras futuras generaciones; espíritu fundacional que nos impela retornar a nuestras raíces y vivificar plenamente esa vocación primera y tan propia que nos dio la vida como patrias. Porque como bien dice De Maeztu: «los pueblos que no son fieles a su origen son pueblos perdidos. Y el ser de los pueblos es la defensa de sí mismos, en cuanto tienen de valioso».</p>
<p>Ya es tiempo de defender nuestro ser y de reconocer a la Hispanidad en su totalidad, de estudiarla y hacerla carne, de volver a abrazarla y amarla para reencauzarnos en su promesa de grandeza, y de volver a oírla porque es la voz primera que nos insuflo espíritu y que nos hermanó como patrias bajo una misma fe y en un mismo servicio para la salvación de los hombres y de los pueblos.</p>
<p><em>*Francisco Javier Viejobueno, Círculo Tradicionalista del Río de la Plata. Periódico La Esperanza.</em></p>
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		<title>La Hispanidad y el Reinado de Cristo &#8211; Por Elijah Francis Morales</title>
		<link>https://kontrainfo.com/la-hispanidad-y-el-reinado-de-cristo-por-elijah-francis-morales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Oct 2022 05:17:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Carlismo]]></category>
		<category><![CDATA[Elijah Francis Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Reinado de Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Tradicionalismo Carlista]]></category>
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					<description><![CDATA[La Hispanidad y el Reinado de Cristo Por Elijah Francis Morales* El Reinado Social de Cristo puede definirse de una manera sencilla como la ordenación de todos los aspectos de&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-29726" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2022/10/CristoRey1.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2022/10/CristoRey1.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2022/10/CristoRey1-640x360.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><strong>La Hispanidad y el Reinado de Cristo</strong><br />
<em><strong>Por Elijah Francis Morales*</strong></em></p>
<p>El Reinado Social de Cristo puede definirse de una manera sencilla como la ordenación de todos los aspectos de la sociedad de acuerdo con las leyes de Dios Todopoderoso, tal y como cree y enseña la Iglesia Católica, para que la Humanidad pueda alcanzar con mayor facilidad el propósito último de su vida: conocer, amar y servir a Dios Todopoderoso en esta vida y ser feliz con él en la siguiente en el Paraíso. Aunque la aplicación de tal concepto es más o menos idéntica en cada país, varía en sus especificidades de acuerdo con los talentos y el comportamiento de cada pueblo. Por lo tanto, cada nación de la Cristiandad, esa gran unión de todas las naciones católicas del mundo, tiene una vocación diferente para contribuir a la gloria de Dios y a la salvación de las almas. Según el Dr. Correa de Oliveira en su obra Vocaciones de los pueblos europeos</p>
<p>«Todo pueblo católico tiene la obligación de ser fiel a los principios de nuestra Santa Fe, y de profesarla sin mancha de error. Esto es básico. Sin embargo, dos pueblos -el español y el portugués- llevaron esta fidelidad hasta sus últimas consecuencias. Hay un tipo de fidelidad que se caracteriza por establecer la mayor separación posible entre el bien y el mal, para promover el bien y aborrecer el mal».</p>
<p>El español es, por tanto, un guerrero de Cristo, pues desde la fundación de su país, había dedicado su vida a la guerra por amor a Dios. Su primer oponente fue el moro que había conquistado su hogar original en Iberia, y aunque le costó un penoso proceso de más de 7 siglos y medio, finalmente se impuso. Luego partió hacia nuevas y diferentes tierras, para conquistar más almas para su Señor Jesucristo, para que fueran rescatadas de la oscuridad del paganismo. Sin embargo, estas nuevas tierras no se convirtieron en colonias de España, en el mismo sentido que muchos países de África y Asia serían colonias de otras potencias europeas, sino que se incorporaron como parte de la propia España. Para ser más exactos, se convirtieron en otras Españas.</p>
<p>Si la frase «De muchos, uno» puede aplicarse a la naturaleza de los Estados Unidos de América, la frase «Uno, pero muchos» puede aplicarse a la Hispanidad. Aunque todos los pueblos de la Hispanidad comparten una misma Patria, es en realidad una unión de muchos y diversos pueblos con leyes y tradiciones propias que permiten distinguirlos unos de otros. Sin embargo, al igual que los diferentes miembros del cuerpo humano están unidos como un solo organismo, el vínculo entre estos muchos pueblos no puede romperse y, en consecuencia, no pueden funcionar adecuadamente de forma independiente unos de otros.</p>
<p>La Hispanidad, por tanto, está compuesta por diferentes Reinos, cada uno con su propio gobierno, todos ellos, sin embargo, bajo una misma corona. Estos gobiernos se agrupaban en Consejos, cada uno de los cuales tenía una autoridad en sus propios dominios que no era inferior a nadie, excepto el propio Rey. En el caso de la América española y de las Filipinas, en el año 1524 se estableció un Consejo de este tipo, conocido como Consejo de Indias. Así, estos territorios se equipararon jurídicamente a los reinos españoles de la Península Ibérica.</p>
<p><em>*Elijah Francis Morales, Círculo Carlista Felipe II de Manila / periodicolaesperanza</em></p>
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		<item>
		<title>La Leyenda Negra de la conquista española como ingrediente del imperialismo cultural anglosajón para dominar Hispanoamérica. Por Marcelo Gullo</title>
		<link>https://kontrainfo.com/la-leyenda-negra-de-la-conquista-espanola-como-ingrediente-del-imperialismo-cultural-anglosajon-para-dominar-hispanoamerica-por-marcelo-gullo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Oct 2022 22:20:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[12 de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Leyenda Negra]]></category>
		<category><![CDATA[Leyenda Negra de la Conquista de América]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Gullo]]></category>
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					<description><![CDATA[20 Conferencia Magistral pronunciada por Marcelo Gullo en la Universidad de Sevilla el 10 de octubre del 2018. “La madre patria como caso práctico de subordinación pasiva» Estamos apenas, a&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="center">20<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-21830" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/Marcelo_Gullo_Hispanoamerica1.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/Marcelo_Gullo_Hispanoamerica1.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/Marcelo_Gullo_Hispanoamerica1-640x360.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p align="center"><span style="color: #26282a;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: large;">Conferencia Magistral pronunciada por Marcelo Gullo en la Universidad de Sevilla el 10 de octubre del 2018.</span></span><br />
<em>“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: large;">La madre patria como caso práctico de subordinación pasiva»</span></span></em></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Estamos apenas, a algunas horas de festejar el día de la Hispanidad. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">¿Cómo no referirnos, entonces, en nuestras primeras palabras, justamente en la ciudad de Sevilla -que fue informalmente la capital de Hispanoamérica aunque ella, hoy, lo ignore-, a tan importante fecha?</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Sin embargo, por otra parte, la lógica nos indica que es preciso comenzar esta conferencia explicando el título elegido para la misma, que guarda, aunque las apariencias engañen, una relación íntima y estrecha con el hecho histórico que nos aprestamos a conmemorar. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">De la mera observación objetiva del escenario internacional, se desprende que la igualdad jurídica de los Estados es una simple ficción, por la sencilla razón de que algunos estados son más poderosos que otros, lo cual lleva a que el derecho internacional sea un obstáculo imposible de sortear por el más débil y sencillo de atravesar para el más fuerte. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Los Estados existen como sujetos activos del sistema internacional en tanto y en cuanto poseen poder. Poder militar, poder económico y, sobre todo, poder cultural. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Sólo los Estados que poseen poder, son capaces de dirigir su propio destino. Aquellos estados sin poder militar, económico y cultural suficientes para resistir la imposición de la voluntad de otro Estado, son </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>objeto </b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">de la historia porque son incapaces de dirigir su propio destino. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Por la propia naturaleza del sistema internacional, los Estados con poder, tienden a constituirse en estados líderes o a transformarse, en Estados subordinantes y, por lógica consecuencia, los Estados desprovistos de los atributos del poder suficiente, en materia militar, económica y cultural, para mantener su autonomía, tienden a devenir en Estados vasallos o Estados subordinados, es decir, a convertirse en colonias informales o semicolonias, más allá de que logren conservar los aspectos formales de la soberanía. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">En esos Estados, cuando son Estados democráticos, las grandes decisiones nacionales, no son tomadas por sus instituciones formales como los Parlamentos, sino que se toman de espaldas a la mayoría de su población y, casi siempre, allende sus fronteras. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Los Estados democráticos subordinados, poseen una democracia de baja intensidad. Lógicamente, existen grados en la relación de subordinación, que es una relación dinámica y no estática.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">La hipótesis sobre la que reposan las Relaciones Internacionales, como sostiene Raymond Aron, está dada por el hecho de que las unidades políticas se esfuerzan en imponer, unas a otras, su voluntad.</span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc">1</a></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">La Política Internacional comporta, siempre, una pugna de voluntades: voluntad para imponer o voluntad para no dejarse imponer, la voluntad del otro. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Para imponer su voluntad, los Estados más poderosos tienden, en primera instancia, a tratar de imponer su dominación cultural.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Las más de las veces, esta dominación cultural la logran, los Estados poderosos, falsificando la historia del propio Estado que se proponen dominar. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">El ejercicio de la dominación, de no encontrar una adecuada resistencia por parte del Estado receptor, provoca la subordinación ideológico-cultural que da, como resultado, que el Estado subordinado sufra de una especie de </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i><b>síndrome de inmunodeficiencia ideológica</b></i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">, debido al cual, el Estado receptor pierde incluso, la voluntad de defensa cultural y toma la historia construida por el otro, como propia. Cae entonces, dicha Nación, la Nación receptora, en un estado de subordinación pasiva inevitable y muchas veces irreversible. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Podemos afirmar, siguiendo el pensamiento de Hans Morgenthau, que el objetivo ideal o teleológico de la dominación cultural, en términos de Morgenthau, </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i><b>“imperialismo cultural”</b></i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> consiste en la conquista de las mentalidades de todos los ciudadanos que hacen la política del Estado en particular y la cultura de los ciudadanos en general, al cual se quiere subordinar. Definiendo el concepto de </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>“Imperialismo cultural”, </i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Hans Morgenthau afirma:</span></span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Si se pudiera imaginar la cultura y, más particularmente, la ideología política de un Estado A con todos sus objetivos imperialistas concretos en trance de conquistar las mentalidades de todos los ciudadanos que hacen la política de un Estado B, observaríamos que el primero de los Estados habría logrado una victoria más que completa y habría establecido su dominio sobre una base más sólida que la de cualquier conquistador militar o amo económico. El Estado A no necesitaría amenazar con la fuerza militar o usar presiones económicas para lograr sus fines. Para ello, la subordinación del Estado B a su voluntad se habría producido por la persuasión de una cultura superior y por el mayor atractivo de su filosofía política.”</i></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i> <a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc">2</a></i></span></span></span></sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>,</i></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Sin embargo, para algunos pensadores, como Juan José Hernández Arregui, la política de subordinación cultural tiene como finalidad última, no sólo la “conquista de las mentalidades” sino la destrucción misma del “ser nacional” del Estado sujeto a la política de subordinación. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Y, aunque generalmente, reconoce Hernández Arregui, el Estado emisor de la dominación cultural (el “Estado metrópoli”, en términos de Hernández Arregui), no logra el aniquilamiento del ser nacional del Estado receptor, el emisor sí logra crear en el receptor, </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>“…un conjunto orgánico de formas de pensar y de sentir, un mundo-visión extremado y finamente fabricado, que se transforma en actitud «normal» de conceptualización de la realidad</i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i> [que]</i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i> se expresa como una consideración pesimista de la realidad, como un sentimiento generalizado de menorvalía, de falta de seguridad ante lo propio, y en la convicción de que la subordinación del país y su desjerarquización cultural, es una predestinación histórica, con su equivalente, la ambigua sensación de la ineptitud congénita del pueblo en que se ha nacido y del que sólo la ayuda extranjera puede redimirlo.” </i></span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote3sym" name="sdfootnote3anc">3</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Preciso es destacar que, aunque el ejercicio de la subordinación cultural por parte del Estado emisor no logre la subordinación ideológica cultural total del Estado receptor, puede dañar profundamente la estructura de poder de este último, si engendra, mediante el convencimiento ideológico y la falsificación de la historia, una vulnerabilidad ideológica que resulta ser -en tiempos de paz &#8211; la más peligrosa y grave de las vulnerabilidades posibles para el poder nacional porque, al condicionar el proceso de la formación de la visión del mundo de una parte importante de la ciudadanía y de la elite dirigente, condiciona, por lo tanto, la orientación estratégica de la política económica, de la política externa y, lo que es más grave aún, corroe la autoestima de la población, debilitando la moral y el carácter nacionales, ingredientes indispensables &#8211; como enseñara Morgenthau &#8211; del poder nacional necesario para llevar adelante una política tendiente a alcanzar los objetivos del interés nacional. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Preciso es afirmar, a esta altura de nuestro discurso, que la </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><b>“Leyenda negra”</b></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">, de la conquista española de América constituyó el principal ingrediente del imperialismo cultural anglosajón para derrotar a España y dominar Hispanoamérica. </span></span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>El menosprecio hacia España arranca de los siglos XVII y XVIII como parte de la política nacional de Inglaterra”,</i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> afirma el filósofo marxista, Hernández Arregui, a quien nadie, en su sano juicio, podría acusar de “falangista.” </span></span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>Es un desprestigio de origen extranjero </i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">–sostiene Arregui- </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i> que se inicia con la traducción al inglés, muy difundida en la Europa de entonces, del libro de Bartolomé de las Casas. Lágrimas de los indios: relación verídica e histórica de las crueles matanzas y asesinatos cometidos en veinte millones de gentes inocentes por los españoles. </i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i><b>El título lo dice todo. Un libelo</b></i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>.</i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">”</span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote4sym" name="sdfootnote4anc">4</a></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">Reflexionando sobre el descubrimiento y conquista de América, el gran historiador argentino Jorge Abelardo Ramos, enrolado desde muy joven en las filas del socialismo de inspiración trotskista, afirma que, (cuando) </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i>“…el 12 de octubre de 1492, el ligur Cristóbal Colón descubre a Europa la existencia de un Orbis Novo…no sólo fue el eclipse de la tradición ptoloméica y el fin de la geografía medieval. Hubo algo más. Ese día nació América Latina y con ella, se gestaría un gran pueblo nuevo, fundado en la fusión de las culturas antiguas.” </i></span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote5sym" name="sdfootnote5anc">5</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">Para el mismo Jorge Abelardo Ramos, el 12 de octubre, es el día de nacimiento de América Latina y esto, es un hecho irreversible &#8211; según Ramos &#8211; independientemente de que esa fecha sea nominada (como) </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i>“…descubrimiento de América, o Doble Descubrimiento o Encuentro de dos Mundos, o genocidio, según los gustos, y sobre todo, según los intereses, no siempre claros…” </i></span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote6sym" name="sdfootnote6anc">6</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">Prístinas, son las palabras de Abelardo Ramos que nos señala la existencia de intereses </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i><b>“no siempre claros”</b></i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">, al momento de reflexionar sobre el descubrimiento de América. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">Sin embargo, aún ese gran historiador argentino cae en un error conceptual que es precisamente el origen de nuestra pasiva subordinación cultural tanto de un lado como del otro del océano Atlántico. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Nosotros, no somos latinoamericanos somos hispanoamericanos. Y no lo somos porque, -como explica el gran pensador marxista Juan José Hernández Arregui, a quien, como ya dijimos resulta imposible catalogar de franquista-, porque el concepto de América latina, es un concepto falso, un término creado en Francia y luego, utilizado por los Estados Unidos que, </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“disfraza una de las tantas formas de colonización mental”</i></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote7sym" name="sdfootnote7anc">7</a></i></span></span></sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">, tan viva hoy en Hispanoamérica, como en España. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Pasivamente subordinados ideológicamente, por el peso de la “Leyenda Negra”, de un lado y del otro del Atlántico, desechamos el término Hispanoamérica, concepto que, revindicado a comienzos del siglo XX, por el gran escritor uruguayo José Enrique Rodo, no deja de lado, a su entender, al Brasil sino que lo incluye, pues de la Hispania Romana formaron parte tanto la actual España, como el Portugal de nuestros días. Porque Portugal, agregamos nosotros, nació del Reino de León, y toda su existencia desde su nacimiento hasta la muerte del querido Rey Sebastián, -acontecida en 1578, en las tórridas tierras de Marruecos bañadas por el Alcazalquivir cuando intentara la reconquista del norte del África para la Fe de Cristo-, giró en torno a la dialéctica unidad-independencia, que llevó a que las dos coronas, durante todo ese tiempo, buscaran la reunificación, a través del matrimonio de sus hijos. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Pasivamente subordinada, ideológica y culturalmente, a través de la falsificación de la historia de la conquista, Hispanoamérica olvidó a su progenitora pero, más grave aún, España también pasivamente subordinada, ideológica y culturalmente, por la historia que construyeron sus enemigos, olvido su “maternidad metafísica.” Leyenda Negra, de la conquista de América que fue pulverizada por la crítica histórica seria, tal y como lo reconoce el mismísimo literato y abanderado del pensamiento liberal, Mario Vargas Llosa, de quien nadie podría sospechar simpatías franquistas o abrigo de viejos sueños imperiales trasnochados. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Una “Leyenda Negra” que, como reconoce Vargas Llosa, es una “construcción intelectual ficticia” que, desde </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“hace siglos distorsiona profundamente la historia de España y ridiculiza a su pueblo”.</i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"> Pero una Leyenda Negra que, como justamente reconoce el gran escritor peruano esta </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“todavía muy viva porque los propios españoles no han querido ni sabido contradecirla.”</i></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote8sym" name="sdfootnote8anc">8</a></i></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Es por ello que, siguiendo a Hernández Arregui afirmamos que: </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“La leyenda contra España erigida por los anglosajones, debe ser desarmada por los hispanoamericanos, más que por los españoles…España tendrá que reconquistarse a sí misma desde América.” </i></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote9sym" name="sdfootnote9anc">9</a></i></span></span></sup><i> </i></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Y a esa tarea nos abocamos también en esta conferencia. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Según Elvira Roca Barea –afirma Vargas Llosa -,</span></span></span> <span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“la leyenda negra antiespañola fue una operación de propaganda montada y alimentada a lo largo del tiempo por el protestantismo -sobre todo en sus ramas anglicana y calvinista- contra el imperio español y la religión católica para afirmar su propio nacionalismo, satanizándolos hasta extremos pavorosos y privándolos incluso de humanidad. Da, de ello, ejemplos abundantes y de toda índole: tratados teológicos, libros de</i></span></span></span> <span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>historia, novelas, documentales y películas de ficción, cómics, chascarrillos y hasta chistes de sobremesa.”</i></span></span></span> <span style="color: #000000;"><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote10sym" name="sdfootnote10anc">10</a></i></span></span></sup></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Conviene recordar aquí, algunas de las voces que en Hispanoamérica se atrevieron a contradecirla esa leyenda. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">En mi patria chica, la República Argentina,</span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"> todos nuestros grandes líderes populares, Artigas, Quiroga, Rosas, Yrigoyen y Perón se enfrentaron a la leyenda negra porque intuían, en esa falsa interpretación de la historia de la conquista española de América, la mano oculta de la “pérfida Albión”.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Permítaseme precisar y recordar, en tiempos en que en mi patria chica se usa la figura de Evita para justificar un endeble </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“progresismo indigenista”</i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">, aquello que con esa pasión que le brotaba del corazón y le quemaba el alma repitiera, una y mil veces, Evita, adelantándose con intuición femenina, a aquello que científicamente comprueba, en nuestros días, la historiadora María Elvira Roca Barea, </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“La leyenda negra </i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">– afirma Eva Perón-</span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i> con la que la Reforma se ingenió en denigrar la empresa más grande y más noble que conocen los siglos, como fueron el descubrimiento y la conquista, sólo tuvo validez en el mercado de los tontos o de los interesados.”</i></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote11sym" name="sdfootnote11anc">11</a></i></span></span></sup><i> </i></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">También, en honor a la verdad histórica, a propósito de la conquista de América, permítaseme citar aquí el pensamiento de Juan Domingo Perón quien, conviene recordarlo, murió envuelto en el amor de su pueblo y cercado por el odio de la oligarquía y el desprecio de algunas agrupaciones juveniles que, optando por el camino de la muerte y la violencia, llevaron a la muerte de toda política. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">El 12 de octubre de 1947 Perón, refiriéndose a la conquista española de América, afirmaba:</span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">Su empresa tuvo el sino de una auténtica misión. Ella no vino a las Indias ávida de ganancias y dispuesta a volver la espalda y marcharse una vez exprimido y saboreado el fruto. Llegaba para que fuera cumplida y hermosa realidad, el mandato póstumo de la Reina Isabel de </span></i></span><span style="font-size: medium;"><i><b><span style="font-family: Arial, serif;">“atraer a los pueblos de Indias y convertirlos al servicio de Dios”.</span></b></i></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;"> Traía para ello la buena nueva de la</span></i></span> <span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">verdad revelada, expresada en el idioma más hermoso de la tierra. Venía para que esos pueblos se organizaran bajo el imperio del derecho y vivieran pacíficamente. </span></i></span><span style="font-size: medium;"><i><b><span style="font-family: Arial, serif;">No aspiraban a destruir al indio sino a ganarlo para la fe y dignificarlo como ser humano…</span></b></i></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">como no podía ocurrir de otra manera, su empresa fue desprestigiada por sus enemigos, y su epopeya objeto de escarnio, pasto de la intriga y blanco de la calumnia, </span></i></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>juzgándose con criterio de mercaderes, lo que había sido una empresa de héroes</i></span></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">. Todas las armas fueron probadas: </span></i></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>se</i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i> recurrió a la mentira, se tergiversó cuanto se había hecho, se tejió en torno suyo una leyenda plagada de infundios y se la propaló a los cuatro vientos</i></span></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">.</span></i></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;"><br />
</span></i></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">Y todo, con un propósito avieso… fomentar así, en nosotros, una inferioridad espiritual propicia a sus fines imperialistas, cuyos asalariados y encumbradísimos voceros, repetían, por encargo, el ominoso estribillo cuya remunerada difusión corría por cuenta de los llamados órganos de información nacional…</span></i></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>E</i></span></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">spaña, nuevo Prometeo, fue así amarrada durante siglos a la roca de la Historia.”</span></i></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><sup><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote12sym" name="sdfootnote12anc">12</a></sup></i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Por si cupiese alguna duda, la motivación proselitista religiosa de la conquista de América, de las que nos habla el presidente argentino Juan Domingo Perón, fue claramente identificada, también por dos grandes autoridades del marxismo hispanoamericano como fueron, el peruano José Carlos Mariátegui y el argentino Rodolfo Puiggrós. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Es, en ese sentido que </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">José Carlos Mariátegui afirma: </span></span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i>He dicho ya que la Conquista fue la última cruzada y que con los conquistadores tramontó la grandeza española. Su carácter de cruzada define a la Conquista como empresa esencialmente militar y religiosa. La realizaron en comandita soldados y misioneros… La ejecución de Atahualpa, aunque, obedeciese sólo al rudimentario maquiavelismo político de Pizarro, se revistió de razones religiosas…Después de la tragedia de Cajamarca, el misionero continuó dictando celosamente su ley a la Conquista. El poder espiritual inspiraba y manejaba al poder temporal… el cruzado, el caballero, personificaba una época que concluía, el Medioevo católico.” </i></span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote13sym" name="sdfootnote13anc">13</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">En el mismo sentido, Rodolfo Puiggrós sostiene que:</span></span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i>La conquista de América, prolongó las cruzadas a un escenario de magnitud y características desconocidas por el soldado europeo…Ninguno estaba habilitado, como el español, para tarea tan gigantesca. Casi tres siglos antes (1212) , en la gran batalla de las Navas de Tolosa que deshizo al ejército musulmán, los cincuenta mil caballeros y peones franceses, provenzales, bretones, italianos, alemanes e ingleses defeccionaron y los ibéricos solos (soli hispani), dieron la pelea y obtuvieron la victoria. Desde entonces guerrearon contra el Islam sin ayuda extranjera…De no aparecer en su camino el Nuevo Mundo, es seguro que los castellanos hubiesen perseguido a los súbditos del Islam, más allá del estrecho de Gibraltar. El ambicioso sueño de exterminarlos y reconstruir a lo largo del litoral surmediterráneo, los dominios de los primeros cristianos no fue abandonado, mientras América no absorbió las energías de España hasta dejarla exhausta…España &#8211;</i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">concluye Puiggrós -,</span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i> volcó en el Nuevo Mundo su sentido misional cristiano que, formado en la guerra antiislámica… inyectó a las sociedades que creó del otro lado del océano, el trascendentalismo religioso que, en las postrimerías del feudalismo, sobrevivía a los grandes cambios sociales en marcha en el Viejo Mundo.” </i></span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote14sym" name="sdfootnote14anc">14</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="color: #000000;">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Contribuyó a la extensión y duración de la leyenda negra</i></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"> –afirma Vargas Llosa- </span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>la indiferencia con que el imperio español, primero, y, luego sus intelectuales, escritores y artistas, en vez de defenderse, en muchos casos hicieron suya la leyenda negra, avalando sus excesos y fabricaciones como parte de una feroz autocrítica que hacía de España un país intolerante, machista, lascivo y reñido con el espíritu científico y la libertad.”</i></span></span></span><span style="color: #000000;"><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote15sym" name="sdfootnote15anc">15</a></i></span></span></sup></span><i> </i></p>
<p align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">En definitiva la </span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“</i></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>Leyenda negra”</b></i></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"> a través de la cual se produjo la subordinación cultural pasiva de España, que dura hasta nuestros días y que la lleva a no reconocer a sus hijos y a preferir en su suelo a los rubios teutones o a los árabes musulmanes, fue la obra más genial del marketing político británico. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">El libro del padre De las Casas fue </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">el primer caso en que los órganos de inteligencia de una unidad política lograban convertir una obra literaria o histórica, en un éxito mundial. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">En el siglo XV, Holanda e Inglaterra, que se encontraban empeñadas en una guerra a muerte con España, decidieron utilizar, como instrumento de propaganda antiespañola, el libro </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Brevísima relación de la destrucción de las Indias, </i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">del sacerdote español Bartolomé de las Casas y lograron convertirlo, en poco tiempo, en un éxito mundial. El libro </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Brevísima relación de la destrucción de las Indias, </i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">fue escrito por Fray Bartolomé, en España, hacia 1541 y publicado en Sevilla en 1552. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Desde 1579 y hasta 1648 (es decir desde la rebelión de los Países Bajos a la Paz de Westfalia), se imprimieron, en Holanda -enemiga mortal de España-, 33 ediciones de la obra de Bartolomé de las Casas ilustradas, casi todas ellas, por el grabador y editor holandés Teodoro de Bry, con láminas que expresaban en imágenes </span></span><span style="color: #2d2d2d;"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">la narración que el dominico hacía de las supuestas atrocidades realizadas por los españoles en América. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Al respecto, el historiador marxista Jorge Abelardo Ramos afirma:</span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>En su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, y luego en su Historia General de las Indias, el Padre Las Casas ofreció una versión, exagerada por su pasión y frecuentemente plagada de inexactitudes dictadas por los peores recursos polémicos, de la crueldad española en la Conquista. La destrucción crítica de su Brevísima es sencilla y los hispanófilos ya la han realizado. Importa reiterar aquí que los rivales europeos de España, famosos genocidas y vampiros de pueblos enteros, como los ingleses y holandeses, se lanzaron sobre la obra de Las Casas como moscas sobre la miel. En las prensas de Alemania, Holanda y Gran Bretaña, se difundieron enseguida las traducciones. Al parecer, España en sus conquistas empleaba métodos sangrientos. Sus rivales, en cambio, eran filántropos rebosantes de piedad.”</i></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote16sym" name="sdfootnote16anc">16</a></i></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Arial, serif;">Preciso es aclarar que, en Hispanoamérica, </span></span><span style="font-size: medium;"><i><span style="font-family: Arial, serif;">“la denegación de España, de parte de la oligarquía, en su nuez, no es más que el residuo cultural mortecino de su servidumbre material al Imperio británico. Los pueblos, -afirma Hernández Arregui- se mantuvieron hispánicos, filiados al pasado, a la cultura anterior. Lo cual prueba el poder de esa cultura española que la oligarquía repudio para vivir en delante de prestado.”</span></i></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><sup><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote17sym" name="sdfootnote17anc">17</a></sup></i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Es por las razones expuestas que, siguiendo al gran jesuita arequipeño Guzmán y Vizcardo, quien fuera el primero en plantear la necesidad de la independencia de la madre patria, quisiera recordarles que nosotros somos españoles americanos y ustedes españoles peninsulares. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Por ello, España fue y sigue siendo, nuestra </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Madre Patria</i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><b>Nosotros, no nos quisimos independizar de España sino del imperialismo borbón</b></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">, de una Casa Real que se había hecho del trono de España y que, paradójicamente, había odiado siempre a la España eterna y a todo lo que España había representado. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Casa real, que habiéndose hecho dueña del trono de Isabel la Católica, la más grande mujer de la historia de España, procedió a la expulsión de la Compañía de Jesús, de las tierras de Indias, dejándonos, de esa forma, en el más completo desamparo geopolítico, militar y cultural.</span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote18sym" name="sdfootnote18anc">18</a></i></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">La expulsión de los jesuitas quebró el proceso de evangelización, dejó por años las aulas de las Universidades y Colegios vacías de grandes profesores y maestros y permitió que los </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>“bandeirantes”</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"> se lanzaran sobre las misiones jesuíticas como aves de rapiña, quemando pueblos e iglesias, con la finalidad de ocupar nuestras tierras y capturar a los mejores hombres del pueblo guaraní, para llevarlos como esclavos a las minas de San Pablo y Mina Gerais. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Una Casa Real que, habiéndose hecho dueña del trono del gran Felipe II, estableció, el año 1778, el Reglamento de Libre Comercio que truncó nuestro proceso de </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>“protoindustrialización”</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"> y que llevó, de ese modo, a la miseria a una gigantesca masa de hispanoamericanos que desde Bogotá a Córdoba vivían de la producción artesanal de ponchos, botas, casacas y de todas las vestimentas necesarias para una vida digna porque Hispanoamérica se autoabastecía de todo lo que necesitaba. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Conviene recordar que después de la terrible derrota de la flota española en el Canal de la Mancha, </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">América tuvo, entonces, que producir las manufacturas que España no podía enviarle o le enviaba demasiado caras o bien le despachaba muy esporádicamente. </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i>“América tuvo que bastarse a sí misma. Y ello le significó un enorme bien: se pobló de industrias para abastecer en casi su totalidad el mercado interno. Malaspina, escritor del siglo XVII, nos dice que ‘el movimiento fabril de México y el Perú eran notables’. Habla de 150 obrajes en el Perú, que a 20 telares cada uno, daban un total de 3000 telares. Y Cochabamba, según Haenke, consumía de 30 a 40 mil arrobas de algodón, en sus manufacturas.”</i></span></span></span> <sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote19sym" name="sdfootnote19anc">19</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">Se había iniciado en la América española, la etapa manufacturera. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Con el Reglamento de Libre Comercio de 1778, la mayoría de la población, comenzó a empobrecerse. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">El gran historiador socialista Vivian Trías, nos dice al respecto,</span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i>La avalancha de importaciones que fluyó tierra adentro planteó una terrible competencia a la manufactura y a la artesanía vernáculas. Las tejedurías, talabarterías, etc., de las provincias mediterráneas no estaban en condiciones de competir con artículos confeccionados en los centros fabriles mecanizados de Manchester o Glasgow </i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">(entonces)</span></span><i> </i><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i>el interior se estancó y luego comenzó a languidecer…” </i></span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote20sym" name="sdfootnote20anc">20</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Sin embargo, es preciso aclarar que, a pesar de la miseria y desamparo que los borbones trajeron a Hispanoamérica, los pueblos andinos se mantuvieron fieles a la monarquía, porque creían que de esa forma, eran fieles a España. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Sólo en las tierras del Plata, donde la indignación por los daños provocados por los borbones era más fuerte y donde la intriga inglesa había logrado penetrar más hondamente, los pueblos se lanzaron decididamente a la lucha por la independencia.</span></span> <span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-PE">Importa destacar que la independencia, tal como la concebían los sectores populares rioplatenses, no implicaba, de modo alguno, renegar de la hispanidad – es decir de la cultura, la lengua y la religión traída por Castilla a América- sino renegar del imperialismo Borbón, de la Casa de los Borbones que, desde su llegada al trono de España, había dejado a las tierras del Plata en un absoluto desamparo económico, militar y cultural. Los sectores populares del Río de la Plata no le perdonaban a los Borbones el Reglamento de Libre Comercio, la entrega de la provincia de Río Grande del Sur a los portugueses y expulsión de los jesuitas. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Sólo en la Cuenca del Plata la independencia fue popular. En otras partes de Hispanoamérica como el Perú o Venezuela, los sectores populares eran partidarios de mantener el vínculo de unidad con España. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Hernández Arregui se atrevió a afirmar, contra la historia oficial de todas las repúblicas hispanoamericanas, que “</span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>la emancipación de España no fue en su momento deseada por los pueblos americanos…Los pueblos no anhelaban la separación de España….No se dice </i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">– sostiene Hernández Arregui-</span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i> que en 1810 las masas venezolanas siguieron al capitán de fragata español Monteverde, vencedor de Miranda. Y no a Bolívar…Esas masas, ya desacreditado Monteverde, en 1813, no acompañaron a Bolívar sino a Boves, el jefe español que acaudillaba efectivamente a las clases bajas contra la aristocracia española y criolla. Boves condujo a las masas oprimidas que, en 1814, enfrentaron sangrientamente a Bolívar”</i></span></span></span> <sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote21sym" name="sdfootnote21anc">21</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Por otra parte, es imposible soslayar el hecho indiscutible e indiscutido de que el pueblo llano del Perú fue el nervio del ejército realista asentado en los Andes y que conformó, sin duda, el grueso de sus filas. </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>“El ejército estaba formado por 23.000 individuos de línea y 8000 milicianos. En ese poderoso ejército (para aquella época) hubo solamente 1500 españoles europeos. Todo el resto estuvo formado por peruanos.”</i></span></span></span> <sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote22sym" name="sdfootnote22anc">22</a></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Por otra parte, es imposible pasar por alto que, de Lima, de Arequipa, Cuzco y demás provincias peruanas, salieron las tropas criollo-indígenas que derrotaron, en Huaqui, al ejército enviado desde Buenos Aires. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Cuando San Martín desembarcó en las costas del Perú, los indios, en general, no se adhirieron, en los primeros tiempos, a las fuerzas revolucionarias y siguieron, por el contrario, fieles al virrey. Los indios lucharon como soldados bajo la bandera hispánica. Cuando el virrey La Serna abandonó Lima y se instaló en Cuzco, constituyó un ejército, integrado, casi totalmente, con indios que eran fieles a la monarquía española y contrarios a la independencia y, con este ejército indio, continuó la lucha hasta el final, en 1824. </span></span></span></p>
<p align="justify"><a name="_GoBack"></a> <span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Agudamente, Abelardo Ramos, analizando el proceso acaecido a partir de 1810, observó que:</span></span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>Oficiales españoles eran indios como Santa Cruz, que luchaba contra los americanos varios años antes de plegarse a la lucha por la independencia”</i></span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"> Y que, curiosamente, </span></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i>“en los llanos venezolanos, o en Colombia, los españoles contaban con el apoyo de los más humildes, llamados castas, hombres de color, y que eran jinetes y combatientes de primera categoría.”</i></span></span></span> <sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote23sym" name="sdfootnote23anc">23</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Por otra parte, muchos pueblos originarios como los araucanos, se mantuvieron fieles, hasta el final, a la monarquía española y combatieron ferozmente contra los ejércitos independentistas. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Como bien destaca el historiador chileno, <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=979321">Eduardo Cavieres Figueroa</a>, entre 1810 y 1818, período en que se gestó el proceso independentista chileno, la guerra entre tropas patriotas y realistas se libró en el centro de Chile, entre la región de La Serena por el norte y la región de Concepción por el sur, siendo los araucanos por lo tanto, ajenos a dicho proceso. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES">Sin embargo, esa situación cambiaría bruscamente por el desplazamiento del escenario bélico hacia el sur. En esa nueva etapa de la guerra, que se extendió hasta 1828, los españoles se instalaron en la Araucanía encontrando en el pueblo mapuche un poderoso y fiel aliado. La política del gobierno chileno para con la población indígena fue ambigua, y a pesar de que procuraron su amistad por necesidad, los mapuches apoyaron masivamente y, hasta último momento, a la causa realista en su guerra a muerte, contra el proceso independentista. </span></span></span><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-ES"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote24sym" name="sdfootnote24anc">24</a></i></span></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Solo a modos de ejemplo, permítasenos citar que tan fuerte fue la lealtad de la mayoría de la población indígena a la Corona española y su rechazo a la independencia que el general del Ejército Real del Perú, don Antonio Huachaca – indio huantino- siguió combatiendo contra la Republica, junto con el pueblo huantino, hasta 1839. Con un ejército que llegó a contar cuatro mil hombres armados sólo de lanzas y hondas el general Huachaca llevó a cabo, durante casi dos décadas, una guerra de guerrillas que fue conocida como la guerra de los castillos de Iquicha, porque las altas cumbres andinas sirvieron de fortalezas para la resistencia monárquica del campesinado indígena. En esa guerra, las masas indígenas fueron acompañadas por el bajo clero católico que estuvo a cargo de la logística del ejército indio. Por esa acción los humildes curas de Ayacucho fueron excomulgados por el alto clero residente en Lima que estaba subordinado a las autoridades de la República. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Tres años después de la batalla de Ayacucho, el indio Huachaca, en una carta dirigida al prefecto, increpaba a las fuerzas de la República, diciendo: </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>“Ustedes son más bien los usurpadores de la religión, de la Corona y del suelo patrio</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><b>, </b></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>¿Qué se ha obtenido de vosotros durante estos tres años de vuestro poder? La tiranía, el desconsuelo y la ruina de un reino que fue tan generoso. ¿Qué habitante, sea rico o pobre, no se queja hoy?</b></i></span></span><b> </b></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>¿En quién recae la responsabilidad de los crímenes? Nosotros no cargamos semejante tiranía.”</b></i></span></span><i> </i><sup><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote25sym" name="sdfootnote25anc">25</a></i></span></span></sup></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">La guerra contra la República y la independencia terminó recién el 15 de noviembre de 1839 cuando las fuerzas indígenas firmaron el tratado de Yanallay. Así, la guerra de Iquicha concluía con un tratado de paz y no con una rendición, incondicional como habían buscado siempre las fuerzas republicanas. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">Por haber olvidado su historia España abre hoy ingenuamente sus puertas a los descendientes del antiguo invasor musulmán. Por no recordar su historia prefiere a los rubios teutónicos antes que a sus hijos hispanoamericanos. Por hacer suya la </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>Leyenda Negra</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">, España olvidó que ningún hispanoamericano, moreno, indio, o criollo es extranjero en tierras de Isabel y de Fernando. Es por ello que, la Madre Patria creyendo estar libre, está subordinada, subordinada a esa </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>Leyenda Negra</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">,</span></span><i> </i><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">primer eslabón de su subordinación pasiva. De aquel remoto eslabón, se irán concatenando todos los demás eslabones que nos traen hasta el presente. </span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>La leyenda contra España erigida por los anglosajones, debe ser desarmada por los hispanoamericano, más que por los españoles”</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">, postuló como principio político Hernández Arregui. </span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><i><b>“España tendrá que reconquistarse a sí misma desde América”</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;">, plantó como imperativo categórico el gran Unamuno. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span style="font-size: medium;"><b>Pues bien, esa reconquista ha comenzado esta noche aquí en Sevilla. </b></span></span></p>
<hr />
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span lang="es-PE"><b>Marcelo Gullo </b></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span lang="es-ES"><i><b>en 1981, comenzó su militancia política contra la dictadura militar que, desde 1976 había usurpado el poder. Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, Magister en Relaciones Internacionales, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de la Universidad de Ginebra. </b></i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><span lang="es-ES"><i><b>Discípulo del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré, ha publicado numerosos artículos y libros, entre ellos Argentina Brasil: La gran oportunidad (prólogo de Helio Jaguaribe y epílogo de Alberto Methol Ferré)</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span lang="es-ES"><i>; </i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span lang="es-ES"><i><b>La costruzione del Potere</b></i></span></span><span style="font-family: Arial, serif;"><span lang="es-ES"><i>; Insubordinación y desarrollo: las claves del éxito y el fracaso de las naciones (prólogo de Aldo Ferrer); La historia oculta. La lucha del pueblo argentino por su independencia del imperio inglés (prólogo de Pacho O’Donnell); Haya de la Torre: La lucha por la Patria Grande; y Conversaciones con Alberto Methol Ferre. Relaciones Internacionales. Una teoría crítica desde la periferia sudamericana. </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Arial, serif;"><i><b>Asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC) . Profesor de la Maestría en Estrategia y Geopolítica de la Escuela Superior de Guerra y de Universidad Nacional de Lanús. Prosecretario del Instituto de Revisionismo Histórico Nacional e Iberoamericano Manuel Dorrego. Asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de la República Argentina. </b></i></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="sdfootnote1">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES" align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a><sup></sup><span lang="fr-FR"> Al respecto ver ARON, Raymond, Paix et guerre entre les nations (avec une presentation inédite de l’auteur), París, Ed. </span>Calmann-Lévy, 1984.</p>
</div>
<div id="sdfootnote2">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES" align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a><sup></sup> . MORGENTHAU, Hans, Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1986, p. 86.</p>
</div>
<div id="sdfootnote3">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote3anc" name="sdfootnote3sym">3</a><sup></sup>. HERNÁNDEZ ARREGUI,, Juan José, Nacionalismo y liberación, Buenos Aires, Ed. Peña Lillo, 2004, p. 140</p>
</div>
<div id="sdfootnote4">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote4anc" name="sdfootnote4sym">4</a><sup></sup> <span lang="es-AR">Hernández Arregui, Juan José, ¿Qué es el ser nacional, Ed. Peña Lillo, Buenos Aires, 2005, p. 24. </span></p>
</div>
<div id="sdfootnote5">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote5anc" name="sdfootnote5sym">5</a><sup></sup><span lang="es-AR">. RAMOS, Jorge Abelardo, Historia de la Nación Latinoamericana, Ed. Dirección de publicaciones del Senado de la Nación, Buenos Aires, 2006, p. 34. </span></p>
</div>
<div id="sdfootnote6">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote6anc" name="sdfootnote6sym">6</a><sup></sup><span lang="es-AR">. </span><span lang="es-AR"><u>Ibíd</u></span><span lang="es-AR">., p. 34. </span></p>
</div>
<div id="sdfootnote7">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote7anc" name="sdfootnote7sym">7</a><sup></sup> HERNANDEZ ARREGUI, Juan José, op. cit. p. 7.</p>
</div>
<div id="sdfootnote8">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote8anc" name="sdfootnote8sym">8</a><sup></sup> <span style="font-size: small;"><b>Vargas Llosa, Mario, </b></span><span style="font-size: small;"><b>Leyendas negras que horadan el poder del enemigo. </b></span><span style="color: #0000ff;"><u><a href="https://www.lanacion.com.ar/2172654-leyendas-negras-horadan-poder-del-enemigo"><span style="font-size: small;">https://www.lanacion.com.ar/2172654-leyendas-negras-horadan-poder-del-enemigo</span></a></u></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote9">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote9anc" name="sdfootnote9sym">9</a><sup></sup> HERNANDEZ ARREGUI, Juan José, op. cit. p. 29.</p>
</div>
<div id="sdfootnote10">
<p class="western"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote10anc" name="sdfootnote10sym">10</a><sup><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;"></span></span></span></sup><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;"> VARGAS LLOSA, Mario, </span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;">Leyendas negras que horadan el poder del enemigo. </span></span></span><span style="color: #0000ff;"><u><a href="https://www.lanacion.com.ar/2172654-leyendas-negras-horadan-poder-del-enemigo"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;">https://www.lanacion.com.ar/2172654-leyendas-negras-horadan-poder-del-enemigo</span></span></a></u></span></p>
<p><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote11anc" name="sdfootnote11sym">11</a><sup></sup> YURMAN, Pablo, Instantes decisivos de la Historia argentina, Buenos Aires, Ed. Imago Mundi, 2018, p.XI.</p>
</div>
<div id="sdfootnote12">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES" align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote12anc" name="sdfootnote12sym">12</a><sup></sup> PERON, Juan Domingo, La comunidad organizada y otros discursos académicos, ed. Machaca Guemes, Buenos Aires, 1973, p. 138.</p>
</div>
<div id="sdfootnote13">
<p align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote13anc" name="sdfootnote13sym">13</a><sup><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;"></span></span></sup><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;"> MARIATEGUI, José Carlos, 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, Lima, Ed. Amauta, 1994, Págs. 169 y 170. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote14">
<p align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote14anc" name="sdfootnote14sym">14</a><sup><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;"></span></span></sup><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: small;"> PUIGGROS, Rodolfo, La España que conquistó el Nuevo Mundo, Buenos Aires, Ed. Altamira, 2005, p. 17. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote15">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote15anc" name="sdfootnote15sym">15</a><sup></sup> <span style="font-size: small;"><b>VARGAS LLOSA, Mario, </b></span><span style="font-size: small;"><b>Leyendas negras que horadan el poder del enemigo. </b></span><span style="color: #0000ff;"><u><a href="https://www.lanacion.com.ar/2172654-leyendas-negras-horadan-poder-del-enemigo"><span style="font-size: small;">https://www.lanacion.com.ar/2172654-leyendas-negras-horadan-poder-del-enemigo</span></a></u></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote16">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote16anc" name="sdfootnote16sym">16</a><sup></sup> RAMOS, Jorge Abelardo, op.cit., p. 83.</p>
</div>
<div id="sdfootnote17">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote17anc" name="sdfootnote17sym">17</a><sup></sup> HERNANDEZ ARREGUI, Juan José, op. cit. p. 25.</p>
</div>
<div id="sdfootnote18">
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><span style="font-size: medium;"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote18anc" name="sdfootnote18sym">18</a><sup><span style="font-size: small;"></span></sup> <span style="color: #000000;"><span style="font-size: small;">El 27 de febrero 1767 el rey de España Carlos III dictó la pragmática sanción por la que  expulsó a la Compañía de Jesús de todos los dominios de la monarquía española. </span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: small;"><span lang="es-ES">En una sola noche, la del 2 al 3 de abril de 1767, todos las casas, residencias, universidades, iglesias y colegios pertenecientes a los jesuitas en España y en América fueron brutalmente invadidos por las tropas del rey Carlos III. Dos importantes consejeros del monarca, ligados, a través de la Masonería, a la diplomacia británica, el conde de Aranda y el futuro conde de Floridablanca, fueron los principales responsables de la operación. Unos 6.000 jesuitas fueron violentamente detenidos, amontonados  en las bodegas de los buques de guerra españoles y transportados a los Estados Pontificios, donde fueron arrojados a la playa sin contemplación alguna. El conjunto de la operación española, que había requerido catorce meses de preparación, fue uno de los más importantes triunfos del espionaje secreto británico.</span></span></span></span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote19">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote19anc" name="sdfootnote19sym">19</a><sup></sup>. <span lang="es-ES-u-co-trad">ROSA, José María, Defensa y pérdida de nuestra independencia económica, Ed. Huemul, p. 21. </span></p>
</div>
<div id="sdfootnote20">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote20anc" name="sdfootnote20sym">20</a><sup></sup> <span lang="es-ES-u-co-trad">. TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Montevideo, Ed. De la Banda Oriental, 1970, p. 14.</span></p>
</div>
<div id="sdfootnote21">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES" align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote21anc" name="sdfootnote21sym">21</a><sup></sup> HERNANDEZ ARREGUI, Juan José, Nacionalismo y liberación, op.cit., págs. 86 a 89.</p>
</div>
<div id="sdfootnote22">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote22anc" name="sdfootnote22sym">22</a><sup></sup> ALBORNOZ Santiago, EL Perú más Allá de sus Fronteras, Buenos Aires, Ed. Del Autor, p. 28</p>
</div>
<div id="sdfootnote23">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES" align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote23anc" name="sdfootnote23sym">23</a><sup></sup> RAMOS, Jorge Abelardo, op. cit. p.127.</p>
</div>
<div id="sdfootnote24">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES" align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote24anc" name="sdfootnote24sym">24</a><sup></sup> Al respecto ver, CAVIERES FIGUEROA, Eduardo, Revista Historia Contemporánea Nª 27, Santiago, 2009, págs. 75-98.</p>
</div>
<div id="sdfootnote25">
<p class="sdfootnote-western" lang="es-ES" align="justify"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote25anc" name="sdfootnote25sym">25</a><sup></sup> ALTUVE FEBRES LORES, Fernán, Los reinos del Perú. Apuntes sobre la monarquía peruana. Lima, ed. Febres y Dupuy, 1996, p. 214.</p>
<hr />
<p lang="es-ES" align="justify"><em>Nota originariamente publicada el 23 de octubre de 2021</em></p>
</div>
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		<title>La Hispanidad: historia de una misión inconclusa. Por Padre Alfredo Sáenz</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2022 17:25:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La Hispanidad: historia de una misión inconclusa Por Padre Alfredo Sáenz Resulta imprescindible considerar ante todo cuál era el estado político y religioso de la España que se aprestaba a&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-21810" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/Hispanidad-aspa-de-borgona-ImperioEspanol.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/Hispanidad-aspa-de-borgona-ImperioEspanol.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/Hispanidad-aspa-de-borgona-ImperioEspanol-640x360.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><strong>La Hispanidad: historia de una misión inconclusa</strong><br />
<strong>Por Padre Alfredo Sáenz</strong></p>
<p>Resulta imprescindible considerar ante todo cuál era el estado político y religioso de la España que se aprestaba a encarar la empresa ciclópea de la conquista.</p>
<p><em>Situación espiritual de España</em></p>
<p>El descubrimiento de América ocurre en un momento de verdadera encrucijada histórica. Comienza la Conquista al culminar el siglo XV y se desarrolla en el siglo XVI, es decir, cuando en el resto de Europa la edad media ya no era casi sino un recuerdo del pasado, en medio de una terrible crisis, en camino de una desintegración progresiva. El edificio de la cristiandad estaba profundamente conmovido. Las actividades humanas como el arte, la cultura, la economía etc. , que antes se desarrollaban en jerarquía y gozosa subordinación a la teología, ahora buscaban «liberarse» en sus principios rectores. Sobre este edificio ya averiado la reforma cayó como un rayo.</p>
<p>España trató de preservar contra viento y marea, la fe de sus padres. Para ello debió sacudir el poder de la Media Luna. Recordemos que la conquista de Granada acaeció precisamente en 1492, tras siete siglos de incesante lucha. Asimismo decretaban la expulsión de los judíos no bautizados, medida dictada no por consideraciones racistas, como aseguran los redactores de panfletos, sino por motivos religiosos exclusivamente para preservar la fe del pueblo español, y ello a pensar de que los Reyes Católicos no ignoraban el enorme quebranto económico que dicha medida iba necesariamente a ocasionar. Doce años antes los Reyes Católicos habían solicitado del Papa la institución en España del Tribunal de la Santa Inquisición.</p>
<p>Con estas medidas España quedó exenta de la invasión protestantizante que conmovió el resto de Europa. O mejor, la supo enfrentar e incluso anticipar en su propio terreno, con una reforma verdaderamente Católica. Ya en 1473, la decadencia espiritual del clero español había sido considerada en los sínodos locales. La voluntad de autocorregirse fue por cierto eficaz. Al diagnostico certero siguieron los remedios adecuados. Pensemos que el que por aquel entonces ocupaba la sede pontificia fue Alejandro VI, de quien dice Pastor que «la iglesia antigua no hubiera admitido a los grados inferiores del clero, a causa de su vida, desarreglada» Así que España mal podía buscar respaldo para su proyecto de autorreforma en la Santa Sede, demasiado atareada en preocupaciones mundanas y renacentistas.</p>
<p>Fueron pues los Reyes Católicos quienes, ayudados por eclesiásticos lúcidos y llenos de coraje, debieron asumir la responsabilidad de la reforma de las instituciones eclesiásticas. Lo hicieron con la ayuda del Cardenal Mendoza primero, y del gran Cardenal Cisneros después. Ante todo, lograron del Papa el nombramiento de un grupo de excelentes Obispos. Cisneros se abocó principalmente a la restauración de los monasterios, realizando una reforma que habría de figurar entre las más impresionantes de la historia eclesiástica. Por otro lado, y gracias a la inspiración divina, también en aquellas décadas brotaron del suelo español nuevas congregaciones y ordenes religiosas, especialmente la militante compañía de Jesús, con cuya ayuda España se pondría a la cabeza del movimiento de la contrareforma, llegando a ser el alma del concilio de Trento.<br />
Los hombres del siglo XVI no eran, por cierto, muy distintos a los españoles de nuestro tiempo. Y por eso cabe preguntarse cómo una España menos poblada, menos rica, pudo conocer un siglo de oro tan esplendoroso, engendrando tantos sabios de renombre universal, tantos poetas, tantos héroes, tantos Santos. Los hombres eran como los de ahora, pero la sociedad estaba organizada de cara a Dios, conspirando hacia un mismo fin la Iglesia y el Estado, la Universidad y el teatro, las leyes y las costumbres. Si bien los hombres del siglo XVI no fueron distintos a los de hoy, el ambiente era otro. Se los inducía a vivir y a morir para la mayor gloria de Dios.</p>
<p>Y así España conservó en su seno todo el ímpetu de la Edad Media, ya en disolución en el resto de Europa, se autopreservó de la corrupción protestante &#8211; cosa que nunca le sería perdonada -, y la corriente renacentista que provenía de Roma, realizando un renacimiento propio, de cuño español cuya concreción arquitectónica sería el Escorial; al tiempo que liberaba al estamento clerical de la tentación temporalista, neutralizaba el influjo de los espíritus intermedios y conciliantes al estilo de Erasmo, y propiciaba el cultivo intenso de los estudios teológicos. Así se puso en condiciones de afrontar el desafío de la conquista.</p>
<p><em>El sentido imperial.</em></p>
<p>Si bien aún no se había proclamado el imperio, la España del descubrimiento y de la conquista estaba signada por la vocación imperial. Para que el Rey llegase a ser Emperador, para que aquella vocación se concretase, era menester que una sola mano reuniese la totalidad, era preciso que España se hiciese universal. La idea tradicional del imperio exigía que sus miembros constituyesen una sola familia, unidos por el culto a un mismo Dios, la misma cultura, la misma sangre, el mismo comercio. No de otro modo había sido el Imperio Romano de los primeros siglos, así como el que patrocinara Orosio y San Agustín; así lo fue desde Augusto hasta Justiniano; después, aunque en un grado menor, el imperio Carolingio de los siglos IX y X, y luego, si bien más restringido todavía, el Sacro Imperio Romano-Germánico. La España sojuzgada por el Islam durante ocho siglos, hizo surgir de sus entrañas liberadas el proyecto de un gran destino universal que, en lo político no necesitaba sino asumir las propias raíces romanas para transformarse en vocación imperial. La savia católica, por otra parte, ya había impregnado la sociedad con su espíritu de aventura, la tendencia a intentar lo imposible, el menosprecio de los bienes materiales, el sentido de la hidalguía, elementos constitutivos del espíritu caballeresco, un estilo tan propio de la hispanidad.</p>
<p>Carlos, nieto de los Reyes Católicos, solo hablaba francés y flamenco, ignorando la lengua española, estaba rodeado por una camarilla de holandeses sin el menor sentido imperial. Sin embargo y a pesar de todo, no fue otro sino él quien tomó de España la antigua noción de Imperio, y sobre esta base, se dedico a construirlo. Cuando estaba a punto de salir de España para dirigirse a Alemania y ser allí coronado, hizo ya su primera declaración imperial. Fue en las Cortes, precisamente de la Coruña, localidad de donde siglos atrás había salido Adriano, el gran conductor español del Imperio Romano. Refiriéndose a dicha declaración, comento el P. Mota allí presente que Carlos no era un rey como los demás sino «rey de reyes», pues su imperio constituía la continuación del Romano-Germánico, y así como ayer España había exportado emperadores a Roma, «ahora viene el imperio a buscar (otra vez) el emperador a España, y nuestro rey de España es hecho, por la gracia de Dios, rey de los romanos y emperador del mundo». Menéndez y Pidal sintetizó así el discurso de Mota: «Este imperio no lo acepta Carlos para ganar nuevos reinos, pues le sobran los heredados que son más y mejores que los de ningún rey; aceptó el Imperio para cumplir las muy trabajosas obligaciones que implica, para desviar los grandes males que amenazan la religión cristiana y acometer la empresa contra los infieles enemigos de la Santa Fe Católica, en la cual entiende, con la ayuda de Dios, emplear su real persona». España sería el corazón de dicho imperio, su fundamento, su tesoro, su espada.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-21809" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/D_NQ_NP_22310-MLA20228522653_012015-O.jpg" alt="" width="799" height="454" /></p>
<p>Desde entonces Carlos se comportó con el gran estilo de un emperador. Incluso su enfrentamiento con Lutero no careció de ribetes imperiales. Al día siguiente de la Dieta de Worms, Carlos V les dijo a los príncipes allí reunidos que les daría su opinión al respecto. Fue su primera declaración en un trascendente asunto político, completamente suya, así relatada por el cronista: «Como descendiente de los cristianísimos Emperadores de la noble nación alemana, de los Reyes Católicos de España, de los archiduques de Austria y de los duques de Borgoña, se declaró resuelto a administrar su cargo de defensor de la iglesia Católica, de la fe Católica, y de los sagrados usos, ordenamientos y costumbres, y a proceder contra Lutero por manifiesto hereje». Ello significaba la pena para Lutero. Los príncipes le respondieron que acaso sería mejor tratar de convertirlo. Carlos accedió a discutir, lo cual no opto a que al mismo tiempo publicase el edicto de Worms, y se transformase en el paladín del concilio, buscando el medio de recuperar a los disidentes merced a auténticas reformas eclesiásticas. Al tiempo que luchaba en defensa de la ortodoxia, anhelaba que desapareciesen las manchas de la Iglesia, y que en todas las naciones se llevase a cabo la reforma que ya se había realizado en España. Y así fue como a pesar de las reticencias de la curia de Roma, el Papa se resolvió a convocar el concilio. Trento es obra netamente española. Más allá de su contenido estrictamente religioso, fue una obra imperial española. Lo fue no solo en su aspecto espiritual, sino incluso en sus aspiraciones políticas de unir a todos los pueblos de Europa bajo el mismo signo imperial.</p>
<p>Esta es la España que descubre América.</p>
<p>Bien ha escrito Caturelli que no se trató de un mero «hallazgo». Hallar es, simplemente, dar con algo, chocar o topar con una cosa. Por tanto hallar no significa, necesariamente, descubrir, aunque descubrir debe siempre suponer hallar. El mero hallar no descubre no devela, quedando lo hallado encerrado en su ser que permanece velado . De ahí que si fuera comprobado alguna vez que los vikingos llegaron a Groenlandia hacia el 982 y alcanzaron la bahía de Hudson y El Labrador, lo único que se probaría es que solamente «hallaron», toparon con algo sin hacerse cargo de su ser y su sentido, manteniéndolo en su historicidad.</p>
<p>Dos cosas nos trajo España a los del nuevo mundo: el Cristianismo y la cristiandad.</p>
<p><em>La conquista como evangelización</em></p>
<p>No se puede volver los ojos a los orígenes de América sin tropezar con el pergamino de las Bulas Pontificias promulgadas por Alejandro VI, por las que aquel Papa donaba las tierras descubiertas y por descubrir, al tiempo que las demarcaba con precisión. Es que tras la noticia del Descubrimiento, los Reyes Católicos se habían dirigido al Papa con el objeto de plantearle sus dudas morales acerca de sus derechos para ejercer soberanía sobre las tierras recién descubiertas. En carta al Papa le habían solicitado la concesión de dicha soberanía dándole un motivo esencial que el Papa haría suyo como razón principal de dicha donación, a saber, la tarea de la evangelización de las tierras descubiertas y por descubrir.</p>
<p>En la «Inter Caetera», del 4 de mayo de 1493, señala el Papa que los dos caracteres propios de la gran empresa son: ante todo, la continuidad natural con la cruzada de la Reconquista española concluida con la toma de Granada y de la cual Colón había sido testigo; además el carácter misional que asume la persona del Almirante. Respecto de lo primero, dice el Papa «no dudo en concederos. . . aquello con lo cual podáis, con ánimo cada día más fervoroso, proseguir tal propósito. . . para honra del mismo Dios y extensión del imperio Cristiano».</p>
<p>Respecto del Descubridor, «destinareis al caro hijo Cristóbal Colón varón por todos conceptos merecedor y el más recomendable y apto para tamaña empresa (para que) buscara<br />
cuidadosamente, por el mar donde hasta ahora no se había navegado, tierras firmes e islas remotas y desconocidas. Como se ve, tanto el espíritu de la reconquista de España para Cristo como la misionalidad de Colón, conllevan el mandato de la evangelización, a la que los Reyes Católicos están obligados. Precisamente en cuanto católicos; por eso les dice que «tratéis de proseguir y asumir, en todo y por todo, semejante empresa, con ánimo impulsado por la fe ortodoxa, como a que queráis y debáis conducir a los pueblos que habitan tales islas y tierras a recibir la religión cristiana». Así comprobamos que en aquel «ir hacía», donde comienza el descubrimiento, progresivo, se unen el impulso de la Reconquista, la extensión del imperio cristiano y la obligatoriedad de la evangelización.</p>
<p>Los Reyes Católicos se habían comprometido a la evangelización de los indios. Pero tenían plena conciencia de los obstáculos. Por eso, ocho años después de las instrucciones a Colón, y cuando éste ya habla sido despojado de todo poder de gobierno, las instrucciones al Gobernador Ovando (1501) recogen las experiencias, algunas muy amargas, y tratan de controlar el comportamiento de los españoles. Dada la necesidad de supervivencia, reconocen y permiten el trabajo obligatorio de los indios, pagando el salario justo; pero, ante todo, reafirma que «Nos deseamos que los indios se conviertan a nuestra Santa Fe Católica y sus ánimas se salven, porque este es el mayor bien que les podemos desear, para lo cual es menester que sean informados en las cosas de nuestra Fe, para que vengan a conocimiento de ella; tendréis mucho cuidado de procurar, sin les hacer fuerza alguna, cómo los religiosos que allá están los informen y amonesten para ello con mucho amor, de manera que lo más presto que se pueda se conviertan . . . »<br />
(Tal fue la respuesta del Papa a las dudas morales que los Reyes Católicos le habían planteado acerca de sus derechos). El problema moral de «los justos títulos» siguió acuciando la delicada conciencia de los soberanos. El único título que los Reyes invocan una y otra vez ante el Papa, y el único que este acepta, es, el declarado propósito evangelizador.</p>
<p>Para quien desconoce las bases religiosas sobre las que descansaba la conciencia social del medievo, perdurante en España, la actitud de los Reyes resulta desconcertante, sino increíble. Por supuesto que hubo también intenciones políticas, tanto en Fernando al pedir las Bulas, como en el Papa al concederlas, pero no se puede negar que Fernando  puso lo mejor de su voluntad para cumplir el mandato evangelizador de la Conquista, y Alejandro VI, a pesar de lo turbio de su personalidad, se apasionó sinceramente por la conquista espiritual del Nuevo Mundo.</p>
<p>Colón por su parte, fue consciente del sentido religioso de su empresa. En carta a los Reyes les dice: «La sancta Trinidad movió a Vuestras Altezas a esta empresa de las Indias y por su infinita bondad hizo a mí mensajero de ellos». Se sabia «Cristóforo», «el que lleva a Cristo». Desde el 12 de octubre siente Colón su descubrimiento como una ampliación del Occidente cristiano. Por eso a las tierras que descubre, dice, «la primera que yo falle puse nombre Sant Salvador»; y a la segunda «puse Santa María de Concepción». Estaba convencido de que «toda la cristiandad debe tomar alegría» ya que tantos pueblos pueden ser incorporados «a nuestra sancta fe».</p>
<p>Los Reyes Católicos fueron fieles a su designio. «Nuestra principal intención &#8211; dejó dicho Isabel en su testamento- fue, al tiempo que le suplicamos al Papa Alejandro VI, de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir y traer los pueblos de ellas, y los convertir a nuestra Santa Fe Católica, y enviar a las dichas Islas y tierras firmes, prelados y religiosos, clérigos y otras personas devotas y temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas a la Fe Católica y los adoctrinar y enseñar buenas costumbres&#8230;». La Reina cierra ese magnífico documento con una súplica a sus sucesores «que así lo hagan y cumplan, y sea este su principal fin». No resulta, pues, extraño, que en las primeras instrucciones dadas a Colón, antes de su segundo viaje, se lea: «Sus altezas, deseando que nuestra Santa Fe Católica sea aumentada y acrecentada, me dan y encargan al Almirante Cristóbal Colón que por todas las vías y maneras que pudiere procure e trabaje a trae a los moradores de las dichas islas y tierra firme a que se conviertan a nuestra Santa Fe Católica, y para ayuda a ello Sus Altezas envían allí el devoto padre Fray Buil juntamente con otros religioso que dicho Almirante consigo ha de llevar&#8230; » Podemos así afirmar que fue el afán de conversión el que inspiró principalmente a la España idealista y heroica a la conquista de América, entrando en la empresa el misticismo como elemento histórico fundacional. Los Reyes que así hablaban se encuentran, para gloria nuestra, en las primeras páginas de la historia de América, suplicando a sus sucesores que cumplieran su intento como «principal fin» de la Conquista y población de nuestras tierras.</p>
<p>Es cierto que en América encontraron cierto eco desde el comienzo, como «semillas del Verbo» (Logos spermatikós). Cada cultura se mueve hacia Dios, en cierta manera. Y así hubo en algunos indígenas cierto conocimiento de Dios y de verdades naturales que podrían conducirlos a la salvación, esbozos de la idea de un Dios uno, de la sobrevivencia allende la muerte, semillas de verdad. Pero al mismo tiempo, grandes obstáculos como la idolatría, el politeísmo, la magia, etc. Era preciso liberarlos de esos obstáculos mediante la evangelización.</p>
<p>Los habitantes del Nuevo Mundo debían ser «nuevas criaturas», exorcizadas y bautizadas. Pues bien, como ordenó Fernando en 1511: «Mandamos, y cuanto podemos encargamos a los de nuestro Consejo de Indias, que pospuesto todo otro respeto de aprovechamiento, e interese nuestro, tengan por principal cuidado las cosas de la Conversión y Doctrina &#8230;». El principal cuidado del descubrimiento, la exploración y la conquista, que deja en segundo plano otros fines, perfectamente lícitos, siempre que no se transformen en absolutamente primeros y estén subordinados al fin principal, constituyó como el humus del cual surgieron dos tipos humanos en cierto modo irrepetibles: el conquistador y el misionero. Entre los primeros Hernán Cortes, y Pizarro, don Pedro de Mendoza en Argentina, que recibió instrucciones de Carlos V en 1534 de llevar consigo a religiosos, y de que no haya de ejecutar acción alguna de trascendencia sin la previa aprobación de los mismos. Así se pasó del logos sparmatikós (semillas del verbo) al logos pantós (la plenitud católica de la verdad). Como resulta obvio, el propósito esencial de la Conquista no se habría alcanzado sin una verdadera compenetración de los dos poderes, el temporal y el espiritual, simbiosis que no conoce mejor ejemplo en la historia. «El militar español en América &#8211; escribe Ramiro de Maeztu &#8211; tenía conciencia de que su función esencial e importante, era primera solamente en el orden del tiempo, pero que la acción fundamental era la del misionero que catequizaba a los indios. De otra parte, el misionero sabía que el soldado y el virrey y el oidor y el alto funcionario, no perseguían otros fines que los que el mismo buscaba».</p>
<p>Esto diferencia sustancialmente la evangelización de América de otras evangelizaciones. Francisco Javier, por ejemplo, misionero sin duda exímio, predicó incansablemente en la<br />
India, campanilla en mano, enseñando la doctrina y los mandamientos en los idiomas indígenas, trabajosamente aprendidos. Pero a su labor misionera le faltó el apoyo de un Gobierno como el español, el apoyo del poder temporal. Resulta una constante histórica que solo en aquellas regiones donde la evangelización se realizó con la colaboración de los dos poderes, o mejor, del poder temporal y de la autoridad espiritual, sólo allí hubo cristiandades, es decir, pueblos cristianos, como en Filipinas, única nación del Oriente plenamente evangelizada.</p>
<p>En su magnífica obra «Política Indiana», su autor, Solórzano Pereira, comienza la parte que dedica a las cosas eclesiásticas y al Patronato con esta tajante afirmación: «La conservación y el aumento de la fe es el fundamento de la monarquía». El espectáculo de una Corona al servicio de una misión tan elevada, no dejó de entusiasmar al erudito escritor: «Si, según sentencia de Aristóteles solo al hablar o descubrir algún arte, ya liberal o mecánica, o alguna piedra, planta y otra cosa, que puede ser de uso y servicio a los hombres, les debe granjear alabanza, ¿de qué gloria no serán dignos los que han descubierto un mundo en que se hallan y encierran tan innumerables grandezas? Y no es menos, estimable el beneficio de este mismo descubrimiento habido respecto al propio mundo nuevo sino antes de mucho mayores, pues además de la luz de la Fe que dimos a sus habitantes, de que luego diré, les hemos puesto en vida sociable y política, desterrando su barbarismo, trocando en humanas sus costumbres luciferinas y comunicándoles tantas cosas tan provechosas y necesarias como se les han llevado de nuestro orbe, Y enseñándolos la verdadera cultura de la tierra, edificar<br />
casas, juntarse en pueblos, leer escribir y otras muchas artes de que antes totalmente estaban ajenos».</p>
<p>La España de la conquista fue un pueblo en misión. Toda España fue evangelizadora en el siglo XVI, lo mismo los reyes que los prelados y soldados, todos los Españoles del siglo XVI parecen misioneros.</p>
<p><em>La conquista como Cristiandad.</em></p>
<p>En segundo lugar España llevó a América la Cristiandad, la hizo incorporarse a la Cristiandad. Después de la ruptura de la Reforma, la hispanidad de los Reyes Católicos, del Cardenal Cisneros y de los grandes Austrias, incluida Iberoamérica, constituía una cristiandad.</p>
<p>Toda la sociedad hispanoamericana estaba impregnada del espíritu y la doctrina de la Iglesia y se expresaba en sus leyes, como puede verse por el admirable monumento de las Leyes de Indias, así como en sus instituciones tanto peninsulares como americanas, vividos por todas las capas de la sociedad. Gonzague de Reynold habla de cinco etapas de la Cristiandad. Primero hubo una protocristiandad (SS. I-III), Papas misioneros, catacumbas, Padres apostólicos. Luego la primera etapa (preparación) con Constantino, Teodosio y Justiniano. La segunda etapa (base) con Carlomagno. La tercera etapa (SS. X-XI) con Oton I. La cuarta etapa (s. XII) con el Sacro Iamperio. La quinta etapa (S. XIII) con San Luis. Para Cauterio habría también una sexta etapa de la cristiandad.</p>
<p>El imperio medieval, apresado entre las garras del nominalismo filosófico, del voluntarismo teológico, del creciente naturalismo político, agoniza sin remedio, sin embargo, al mismo tiempo, en el extremo occidental de Europa, los cinco reinos ibéricos («las Españas») se encaminan hacia su unidad al cabo de una guerra de ocho siglos. Tras los Reyes Católicos, Carlos V nos aparece como un discípulo de las ideas de su abuelo Fernando y como heredero de los profundos sentimientos de Universalidad cristiana que latían en el corazón de Isabel, escribe Menéndez Pidal, de Carlos hubo de aprender a su manera Felipe II, de quien cuenta Gracián que decía reverentemente ante el retablo de Fernando: A éste le debemos todo. En España cuaja la antigua noción romana del Imperio que consiste en considerar a todos los hombres como una gran familia. La cristiandad iberoamericana alcanzó su plenitud bajo el reinado de Felipe II.</p>
<p>Refiriéndose el descubrimiento de América y el propósito evangelizador, dijo el Papa actual: «Era el prorrumpir vigoroso de la universalidad querida por Cristo, como se lee en S. Mateo, para su mensaje. Este, tras el concilio de Jerusalén, penetra en la Ecumene helenística del Imperio Romano, se confirma en la evangelización de los pueblos Germánicos y eslavos (ahí marcan su influjo Agustín, Benito, Cirilo y Metodio) y halla su nueva plenitud en el alumbramiento de la cristiandad, el Nuevo Mundo».</p>
<p>Decíamos que Cristiandad era la impregnación del entero orden temporal, la cultura, la política, la economía. Veamos.</p>
<p><em>La cultura</em></p>
<p>Desde el comienzo se advierte el anhelo de «crear cultura», inseparable de la evangelización. En 1544, el obispo Zumárraga, refiriéndose a la conveniencia de imprimir la doctrina, aludía al número de indios capaces de aprovecharse de la misma «pues hay tantos de ellos que saben leer», lo que demuestra se había cumplido la Real Cédula de Fernando, de 1513, por la que se ordenaba que «todos los hijos de los caciques se entregaran a la edad de 13 años a los frailes franciscanos, los cuales les enseñaran a leer, escribir y la doctrina». Treinta años después haría necesaria la instalación de una imprenta, destinada a publicar libros para estos nuevos lectores. En 1552 un Concilio de Lima ordenaba a los clérigos tuvieran «por muy encomendadas las escuelas de los muchachos&#8230; y en ellas se enseñe a leer, y a escribir, y lo demás».</p>
<p>La labor de enseñar a leer y escribir a los indios fue verdaderamente ardua. Primero los misioneros debieron aprender la lengua de los naturales, para poder elaborar vocabularios y gramáticas que hicieran posible dicha docencia. Las Gramáticas, sermonarios y prácticas de confesionario que en los idiomas indígenas escribieron los religiosos son tan numerosos e importantes que bastan para constituir un monumento filológico sin par. La lingüística adquirió así una función netamente evangelizadora.</p>
<p>El lenguaje temporal expresaba el estadio propio de la conciencia indígena y en él habla de «encarnarse» el Verbo, «habitar» y hacerse indio. Solamente así había de desmitificar su mundo y, asumiéndolo, transfigurarlo en su nuevo ser cristiano. El misionero, que se expresaba en un lenguaje temporal alfabético desde hacía milenios, tenía ente sí un doble<br />
cometido: debía aprender el lenguaje prealfabético del indio y, el mismo tiempo, con el propósito de fijar la doctrina, deba «encarnar», vertir, traducir el mensaje en la propia lengua indígena. Sobre todo este último propósito produjo un fenómeno extraordinario e irreversible sobre el cual no se ha llamado suficientemente la atención, como lo señala Caturelli: hizo ingresar casi de golpe la lengua indígena al estadio alfabético, dando origen así al fonetismo completo de las milenarias escrituras precolombinas. Un verdadero mestizaje cultural.</p>
<p>Los primeros encuentros fueron con gestos, mímica, ademanes, señas. Así se entendió Colón con algunos caciques. Pero el problema era insuperable mientras no se aprendiera la lengua, cuando lo que se quería transmitir era nada menos que las verdades elementales de la Revelación cristiana. Al principio, como los indígenas los veían gesticular así, tenían a los misioneros por enfermos o por locos. Ello demuestra la heroica urgencia por la evangelización de los primeros misioneros atacados por la «locura de Cristo». Sin embargo, era menester buscar medios más eficaces para la »encarnación» de la Palabra. Sí la fe entra el oído, y el oído debe escuchar la palabra de la predicación, era necesario aprender la lengua.</p>
<p>Entre nosotros es el P. Guillermo Furlong quien mejor ha estudiado la obra educadora de España en América, ampliamente diversificada. Había primero, dice, una instrucción<br />
hogareña, en las casas de las familias pudientes, de los encomenderos; luego una instrucción conventual, ya que casi todos los conventos tenían escuela aneja; instrucción parroquias; instrucción particular, en colegios especiales; instrucción misionera, como en las reducciones de indígenas.</p>
<p>En lo que respecta a la enseñanza superior, la Corona de España así dictaminaba: «Para servir a Dios nuestro Señor y bien público de nuestro Reinos, conviene que nuestros vasallos súbditos y naturales, tengan en ellos Universidades y estudios Generales donde sean instruidos y graduados en todas las ciencias y facultades, y por el mucho amor y voluntad que tenemos de honrar y favorecer a los de nuestras Indias, y desterrar de ellas las tinieblas de la ignorancia criamos, fundamos y constituimos en la ciudad de Lima de  los Reinos del Perú y en la ciudad de Méjico de la Nueva España, Universidades, y estudios generales, y tenemos por bien y concedemos a todas las personas que en las dichas Universidades fueran graduadas, que gocen en nuestras Indias, Islas y Tierras Firmes del Océano, de las libertades y franquicias de que gozan en estos Reinos los que se gradúan en la Universidad y estudios de Salamanca».</p>
<p>Ya en 1538, es decir, 46 años después del Descubrimiento, se fundaba la Universidad Real y Pontificia de Santo Domingo; en 1551 las de Lima y Méjico, a cuyo decreto de fundación acabamos de aludir; en 1573 la de Santa Fe en Bogotá, etc. . Y así, el siglo XVI, el primer siglo de la Presencia de España en América, veía la aparición de numerosas Universidades, alcanzando la vida intelectual un apogeo que luego nunca igualó. En 1613 se fundó la primera Universidad en territorio argentino, la de Córdoba.</p>
<p>En nuestra tierra esa educación fue profunda. Sabemos que Santa Fe contaba con escuela desde 1581, Santiago del Estero desde 1585, Corrientes desde 1602 Córdoba y Buenos Aires desde mucho antes. Asimismo poco a poco se establecieron los estudios secundario y finalmente los universitarios.</p>
<p>Durante XVII y XVIII las escuelas es multiplicaron en la Argentina de manera asombrosa, al punto que el analfabetismo fue escaso o nulo. Las bibliotecas particulares que han podido ser reconstruidas revelan que el grado de cultura de las clases superiores fue realmente de categoría. La decadencia comenzaría a partir de 1806, en coincidencia con el hecho de las Invasiones inglesas.</p>
<p>Ecos de esa cultura popular han llegado hasta nosotros gracias sobre todo al ímprobo esfuerzo de Juan Alfonso Carrizo, quien logró reunir en diversos volúmenes las viejas canciones de nuestra tierra. La poesía de nuestro pueblo fue un estupendo trasplante del cancionero español, un transplante cultural. Los hombres de la Conquista trajeron en sus labios cantares de los siglos XVI y XVII, y los volcaron acá. El natural los oyó y los canto, porque la religión y la común cultura habían realizado hacer de unos y otros un mismo pueblo. Carrizo recuerda que en 1931 oyó cantar en la Puna de Atacama, a cuatro mil metros de altura, a unos pastores que llevaban un ataúd en medio de la nieve: «¡Señor San Ignacio, &#8211; alférez mayor, &#8211; llevas la bandera &#8211; delante de Dios!».</p>
<p>Los centenares de poemas de elevada belleza teológica que Carrizo ha recopilado, digna de los Autos sacramentales, nos muestra el acervo cultural con que España supo impregnar a nuestro pueblo sencillo. Se podría repetir también aquí aquello que dijera Chesterton tras visitar unos pueblitos de Castilla: «¡Dios mío, qué cultos estos analfabetos!» Las coplas son admirables: «El rico no piensa en Dios &#8211; por pensar en sus caudales; &#8211; pierde los bienes eternos &#8211; por los bienes temporales». Era la cultura evangelizada, o lo que ahora se ha dado en llamar «la evangelización de la cultura».</p>
<p><em>La política</em></p>
<p>Asimismo el evangelio impregnó el campo de la política. La política se basa en la amistad. «En Cristo no hay Indio ni Griego, bárbaro ni escita, sino solamente la nueva criatura que por el conocimiento de Dios se renueva conforme a la imagen de aquel que la crió » (Col 3, 1C). El caballero-conquistador fue, además, fundador, como ejecutor, más o menos fiel, de España fundadora. El acto de descubrimiento inicial y progresivo implicaba no solamente el fin principal de la evangelización, sino el de la fundación, también progresiva, de un nuevo Mundo. Por eso, desde el principio, en lo inmediato el conquistador, mediatamente España, ejercieron en diversos sentidos un acto fundacional. Fundar viene de fundus, base. Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de las instituciones de gobierno, España funda la polis. Funda en fusión con el mundo precolombino. Fundación es también en este caso, nacimiento de algo nuevo, distinto, original, enraizado en la tradición greco-romana-ibérica y católica sobre lo originario. Por eso no puede negarse a España la maternidad histórica respecto de América.</p>
<p>Las autoridades políticas, existían allende y aquende el Océano. Dos fundamentales en España, la Casa de Contratación de Sevilla (erigida en 1503), que regulaba el despacho de navíos, y el Real Consejo de Indias (fundado en 1519), organismo referido tanto a lo civil como a lo religioso. En Indias, los Virreyes; las Reales Audiencias para la justicia; los Gobernadores, que cuando cumplían a la vez funciones militares se llamaban Capitanes Generales, y cuando estas funciones les eran conferidas desde su designación, Adelantados. Por fin los Cabildos, institución de fundamental importancia por su representatividad social. El mismo día de la fundación de una ciudad se creaba el Cabildo (con sus Alcaldes, no más de dos, y regidores, entre 6 y 12). Se trataba, en realidad, del antiguo municipio romano, persistente durante la reconquista de las ciudades españolas y trasplantado a América con el mismo sentido de representatividad política que recuerde al carácter de la antigua polis griega. Pero con una diferencia propiamente «americana»: incluía un distrito suburbano inmenso. A pesar de las vicisitudes, que, a lo largo de la historia, hubieron de sufrir los Cabildos, ellos fueron, en el orden social y político, no sólo la base de las futuras provincias de las naciones iberoamericanas, sino el «lugar» físico, espiritual y moral de toda la vida política, y del «federalismo» americano, heredero del autonomismo de las ciudades de Castilla y Aragón.</p>
<p>El proyecto religioso y cultural de España dejó sus huellas asimismo en el ámbito de la política, logrando entre nosotros una encarnación admirable en la figura de Hernando Arias de Saavedra. España no vaciló en mezclar su sangre con la sangre ardiente del nativo, dando así origen al hombre de la tierra. En nuestra zonas el ejemplo del Adelantado Domínguez Martínez de Irala, el primero en desposar a la india, haciendo respetar la descendencia habida de ella -casó sus hijas con los capitanes más distinguidos de la conquista-, fue seguido ampliamente por sus compañeros. Y así aparecieron las familias criollas y mestizas, una nueva aristocracia brotada de la tierra, a cuyos miembros Felipe II no trepitó en conceder el titulo de hidalgos. El nacido de la tierra virgen, heredero de la tradicional caballerosidad española, en constante batallar con la selva y el indio, aprendió a dominar diestramente el caballo, el lazo y las boleadoras; fue ese tipo de hombre sufrido menospreciador de lar cosas materiales, ajeno a la epidemia del oro. Don Quijote, afirma R. de Maeztu, encontró su prolongación en Martín Fierro y Don Segundo Sombra. Hernando Arias es el representante genuino de este nuevo tipo de hombre. Paraguay fue quizás el primer lugar de América donde el nacido de la tierra alcanzó a tomar el poder en la persona de Hernando Arias. Nació en Asunción, en el año 1560, de dos familias de la nobleza hispánica; su padre, Suarez de Toledo, pertenecía a la raza de los conquistados; su madre, de Sanabria y Calderón, era una mujer de temple indomable; su hermanastro, don Hernando de Trejo, el primer obispo criollo del Tucumán propulsor de la Universidad de Córdoba.</p>
<p>Elegido reiteradamente como Gobernador del Paraguay, tuvo, Hernando Arias, el temple de un auténtico conquistador, victorioso en innumerables batallas, con lo que hizo posible la navegación sin sobresaltos desde Asunción hasta el Río de la Plata. Enfrentó así mismo con notable clarividencia y arrojo la penetración portuguesa en Buenos Aires y el Paraguay. Pero fue al mismo tiempo un juez ejemplar. Según la vieja tradición hispánica, la justicia no se reducía como ahora a la aplicación casi automática de determinado artículo de cierta ley a cierto caso concreto, sino que en cada alegato, en cada sentencia los jueces se remontaban a las fuentes mismas de la moral y el derecho. Cada administrador de la justicia se sentía en alguna forma revestido de la dignidad del legislador, porque en cada dictamen apelaba de la letra de la ley al espíritu y propósito que la inspiraron. Habían aprendido de S. Tomás que la ley había de ser justa, y la ley que no es justa no es ley, sino iniquidad. Hernando Arias fue un juez de ese estilo, velando por la aplicación de la justicia en todos los campos y particularmente en el ámbito de las encomiendas. Solórzano ha explicado bien lo que realmente fueron las encomiendas, destruyendo la leyenda que quiso contraponer la bondad y abnegación de los misioneros a la codicia y crueldad de los encomenderos. La encomienda fueron nuestro modo de feudalismo, es decir, una escuela de vida y de honor, al mismo tiempo que el brazo secular para el adoctrinamiento de los indios. Hernando Arias salió al paso de los excesos de algunos encomenderos legislando al respecto admirablemente.</p>
<p>Propulsó así mismo la cultura y en este sentido fue un verdadero educador. No sólo fundó numerosos colegios sino que sobre todo trató de elevar al Indio a la vez que contribuyó a su evangelización, colaborando para ello estrechamente con Martín Ignacio de Loyola, sobrino de S. Ignacio y obispo de Asunción, y más aún con el Franciscano Fray Luis Bolaños, su amigo predilecto, con quien inició la instalación de los primeros pueblos de indios, labor para la que luego llamó también a los jesuitas, quienes llevarían a cabo esa obra de arte de la pastoral que fueron las reducciones guaraníticas. Gracias a Hernando Arias se fundaron numerosas poblaciones, desde S. Ignacio Guazú, en la actual Paraguay, hasta Baradero, en la actual provincia de Buenos Aires. Rara era la carta que no insistiera ente el monarca -nada  menos que Felipe II, en ocasiones-, para que enviara más religiosos en pro de tan ardua labor.</p>
<p>Numerosos testimonios certifican que regalaban de su propio pecunio campanas retablos etc. Y al mejor estilo de los señores medievales consideró un timbre de gloria edificar templos para la honra de Dios y la santificación de las almas. El día en que se adecente nuestra galería de próceres, Hernando Arias figurará allí como uno de los más nobles. Cuarenta años de guerra, en un campo que tuvo por escenario la selva paraguaya y la extensa pampa argentina, recorrida sin descanso, conociendo toda la gema de los sufrimientos físicos, desde las heridas en el combate, hasta la fiebre del pantano que le desfiguró el rostro y le quitó el sentido de la audición, así como de los sufrimientos morales, desde la critica de conventillo hasta la calumnia de gran nivel. Protector de ciudades, colaboró activamente en la fundación de Buenos aires -no olvidemos que estaba casado con la hija de Juan de Garay -, Concepción del Bermejo y Vera de las Siete Corrientes. Defensor celoso de  las fronteras frente al agresor portugués, sólo desenvainó su espada para defender las buenas causas; en los paréntesis de sus luchas no tenía reparos en tomar las herramientas del albañil para colaborar en la construcción de una iglesia, un hospital o una escuela. Ningún personaje de la Conquista reúne con Hernando Arias las admirables dotes de la virtud heroica en más alto grado, juntamente con las cualidades distintivas del estadista, Y. todo ello en admirable equilibrio. Fue caudillo, soldado, gobernador y juez, tan amado que, según se decía en una carta firmada en 1610 por los capitulares de Asunción, «no hay viejo ni mozo que no lo tenga representado en el alma, padre verdadero de la tierra». Un auténtico caballero, encarnación misma de la Hispanidad en el campo político.</p>
<p><em>La economía:</em></p>
<p>Si se quita la intención evangelizadora, la conquista de América aparece -y así se la querido reiteradamente mostrar- como el caso de un pueblo poderoso que se enfrenta con pueblos débiles, los vence, los explota lo más posible, y de este modo acrecienta el patrimonio de la Corona y las posibilidades mercantilistas de la Metrópoli. En una concepción semejante, los aspectos religiosos pasan a ser anecdóticos, o también expresión del «atraso secular» de España.</p>
<p>La especificidad de la Conquista española resplandece cuando se la compara con la colonización británica. Vicente Sierra lo ha señalado con claridad. Resumamos lo principal de su desarrollo. La historia nos muestra cómo España incorporó Provincias, Inglaterra instauró colonias. Esto cobra evidencia en algo bien concreto y hasta sintomático: La colonización inglesa fue siempre costera, instalando factorías junto al mar, la española es preferentemente mediterránea. Basta ver el mapa de nuestra Patria y la ubicación de sus ciudades antiguas, y compararlo con el mapa político de la India, por ejemplo. Sólo España se transfundió de veras, penetró las selvas, atravesó las montañas; a todos buscó para anunciar la buena nueva. La colonización inglesa no se dirigió al hombre para elevarlo sino en vista de posibles negocios.</p>
<p>Ello explica por qué Inglaterra, cuando necesitó salir de la metrópoli e iniciar su política colonial, no intentó transmitir a sus nuevos súbditos las líneas esenciales de su espíritu y de su cultura, y mucho menos difundir sus ideas religiosas, por eso durante largo tiempo no llevó misioneros consigo. Inglaterra condujo adelante su tarea con ausencia de controles religiosos o éticos, lo que permitió la eclosión de la mentalidad capitalista: en vez del «justo precio», noción anclada en la visión tomista y católica, la búsqueda de ganancias cuanto mas mejor, sobre la base de un nuevo tipo de ascetismo de carácter laico, basado en el hedonismo. Cuando Montesquieu, apóstol del liberalismo, sobre el cual tanto influyeron las ideas británicas, se refiere a la significación de la actividad colonial, enseña: «El objeto de colonias es hacer el comercio en mejores condiciones que con los pueblos vecinos, con los cuales todas las ventajas son recíprocas» Hay en todo esto un claro influjo de las ideas calvinistas, con su exaltación del trabajo y del consiguiente beneficio. La obtención de riquezas comienza a ser un fin, e incluso un signo de predilección divina, mientras que la pobreza es considerada como un signo de fracaso, hasta de castigo divino. Por eso no hay que extrañarse que el desarrollo económico haya sido mayor en los países protestantes que en los católicos. El espíritu del capitalismo liberal habría sido imposible con una iglesia Católica fuerte porque ella nunca consideró la economía como un menester ajeno a la moral. La influencia de la Reforma, especialmente en su versión calvinista, sobre las ideas políticas abrió paso el liberalismo económico, y este rompió el equilibrio de la Cristiandad en pro de la obtención de ganancias. En adelante el fin primario sería crear y acumular riquezas.</p>
<p>España, signada por la Contrarreforma, está en las antípodas de Inglaterra. La Contrareforma no fue sólo una reacción negativa contra la herejía, sino la decisión de superar las tendencias paganizantes del Renacimiento que condicionaban a vastos sectores eclesiásticos, para restaurar el primado religioso, una vez liberada la Iglesia de los dos grandes peligros del momento, la herejía de la mundanización, enfrentar el desafío de los tiempos nuevos. Inglaterra y España, son dos universos morales. Cuando Inglaterra canta el comercio de esclavos «que eleva hasta la pasión el espíritu de empresa comercial, forma excelentes marinos, , y produce enormemente dinero», España goza con los Autos sacramentales. Son dos mundos distintos, quizás con la diferencia que media entre cosmovisión del mundo moderno y la de la cristiandad. Por eso mientras Inglaterra disminuye al máximo los días de fiestas religiosas, en aras de la productividad, España castiga severamente a los encomenderos que los violan. Este diverso concepto de las festividades muestra gráficamente la diferente manera con que la Reforma y la Contrarreforma encaran la existencia. Frente a una Inglaterra que en ocasiones entregó directamente a compañías Comerciales la soberanía política de las zonas de colonización, España insistió una y otra vez sobre el justo precio, tratando de poner en contacto directo al productor y al consumidor. La teoría del justo precio no es sino la aplicación del carácter evangelizador de la Conquista al área de la economía.</p>
<p>No es que España se desinteresase completamente de la economía. Porque podría parecer que el hecho de servir un ideal absoluto, implicase el desprecio por los ideales relativos de riquezas o placeres con que otros se satisfacen. No fue así, ya que un absolutismo que excluyese de sus miras lo relativo y lo cotidiano, sería menos absoluto que el que logra incluirlos. Sólo que la visión hispánica consideraba relativo a lo relativo y absoluto a lo absoluto.</p>
<p>La expresión de Franklin<em> time is money</em>, no debe ser tomada a la ligera porque en esa concepción del mundo y de la vida, el tiempo donde el hombre cumple su esfuerzo y ruge el león de la competencia, debe conducir al «oro» del poder terreno. Este espíritu es la antítesis de la España tradicional y lo contradictorio del espíritu iberoamericano. La futura declaración de la Independencia (1776) y la imponente expansión territorial posterior, en buena parte a costa de Méjico (1848), pone las bases del hijo predilecto de aquella Inglaterra. Si se piensa que de los 65 firmantes de la declaración de la Independencia, 53 eran Masones, se comprende por qué el mito iluminista del progreso indefinido con cierto sentido de soteriología terrena, ha sido y es la médula misma de los Estados Unidos. Según Ratzinger la democracia de América está radicada en la «concepción Protestante del hombre y del mundo».</p>
<p>Pero volvamos a nuestra comparación entre Inglaterra y España. Inglaterra y España respondían, por cierto, a las directivas de sus respectivas metrópolis. Es evidente que de la España de la Reconquista, de la contrareforma, de los Autos Sacramentales, del Concilio de Trento, de la Compañía de Jesús, de Vitoria, no podía surgir una mera colonización económica sino una misión; así como de la Inglaterra Puritana, de los saqueos a los bienes de la Iglesia, de los piratas y corsarios, de la «economía política», no podía salir una misión sino una colonización.</p>
<p>Por cierto que tanto Fernando como sus sucesores se preocuparon también por importar oro de sus Provincias de ultramar, ya que, como ordenaba el primero, «que ningún oro esté allá holgando en ningún tiempo». Los necesitaban para sus necesidades internas, así como para costear la misma evangelización y promoción de las nuevas tierras. Para ello Fernando fundó la Casa de Contratación, pero en modo alguno la concibió como totalmente independiente de la realidad espiritual de la España de entonces, de la España de las Bulas misionales. Cuando en 1511 reunió a los miembros del Consejo de Indias para referirse a ese tema, se expresó en los siguientes términos: «Siendo la obligación y cargo, con que somos Señor de las Indias, ninguna cosa deseamos más que la publicación y ampliación de la Ley Evangélica, y la conversión de los Indios a nuestra Santa Fe Católica. Y porque a esto, como al principal intento que tenemos, aderezamos nuestros pensamientos y cuidados: Mandamos, y cuanto podemos, encargamos a los de nuestro Consejo de las Indias, que pospuesto todo otro respeto de aprovechamiento, e interés nuestro, tengan por Principal cuidado las cosas de la Conversión y Doctrina, y sobre todo se desvelen y ocupen con todas sus fuerzas y entendimiento en proveer ministros suficientes para ello . . . De manera que cumpliendo Nos en esta parte, que tanto nos obliga, y a que tanto deseamos satisfacer, los de dicho Consejo descargarán sus conciencias, pues con ellos descargamos Nos la nuestra». La posición es clara: hay que ocuparse, como resulta obvio, de los problemas económicos, pero ante la labor misional es preciso posponer «todo otro respeto de aprovechamiento e interés nuestro», pues el principal «y final deseo e intento» es la conversión y adoctrinamiento de los indios.</p>
<p>Un caso concreto tipifica dicha tesitura sin equívoco posible. Cuando en cierta ocasión los cortesanos le dijeron a Felipe II que la conquista de las Filipinas costaba mucho dinero sin rendir nada en cambio, el adusto rey repuso: «Si no bastaren las rentas de Filipinas y de Nueva España a mantener una ermita, si más no hubiere, que conservara el nombre y veneración de Jesucristo, enviaría las de España con que prorrogar el Evangelio . . . No se ponga ningún motivo que toque intereses, sino los más universales». ¿A qué «universales» se refiere? Lo había dicho poco antes: «la concesión pontificia de aquellas tierras para evangelizar».</p>
<p>Naturalmente que no todo fue trigo limpio. Hubo bandidos, estafadores, mercaderes inescrupulosos, explotadores. Pero, como escribe Ramiro de Maeztu, «aunque es muy cierto que la Historia nos descubre dos Hispanidades diversas, que Herriot recientemente ha querido distinguir, diciendo que era la una la del Greco, con su misticismo, su ensoñación y su intelectualismo, y la otra de Goya, con su realismo y su afición a la &#8216;canalla&#8217;, y que pudieran llamarse también la España de Don Quijote y la de Sancho, la del espíritu y la de la materia, la verdad es que las dos no sin sino una, y toda la cuestión se reduce a determinar quién debe gobernar si los suspiros o los eructos». O Felipe o Felipillo. . .</p>
<p><em>Nuestro desgaje de España</em></p>
<p>¿Cómo puede ser entendido nuestro desgaje del tronco hispánico, nuestra separación política de España? Es que la España del S. XIX ya no era la de los Reyes Católicos, ni la de Carlos V o Felipe II. Como bien dice de Maeztu, «de las incertidumbres hispanoamericanas del S. XIX tiene la culpa el escepticismo español del S. XVIII».</p>
<p>La España a de aquel siglo conoció una gran decadencia. Ante todo en la monarquía. Ya desde la introducción de la casa de Borbón, a comienzos del S. XVIII, comenzó un proceso de ablandamiento que se ahondaría trágicamente en el siglo siguiente. Decadencia asimismo en la aristocracia. El hidalgo de los siglos XVI y XVII recibía una educación severa y disciplinada de modo que el pueblo recibía de buena gana su superioridad, pero cuando dicha educación se hizo notoriamente muelle, Y al espíritu de servicio sucedió el de privilegio como dice de Maeztu, los caballeros se convirtieron señores primeros, y en señoritos después, no es extraño que el pueblo les perdiera el respeto. En la segunda mitad del S. XVIII gobernaron aristócratas masones, cuyo propósito último era dejar a España sin religión. Por supuesto que la impiedad no entró en España blandiendo ostensiblemente sus principios, sino en secreto. Durante muchas décadas los nobles siguieron rezando su rosario. Pero empezaron por envidiar el fasto y la pujanza de las naciones extranjeras, principalmente si eran protestantes: de la flota y el comercio de Holanda e Inglaterra, de los encajes y lujos de Versalles. Después se asomaron en actitud acoquinada a los autores extranjeros, comenzando por el antihispanista Montesquieu, hasta llegar a experimentar vergüenza por la gesta evangelizadora de los Habsburgos.</p>
<p>España siempre se había caracterizado por exaltar el auténtico humanismo. cuando en 1509, Alonso de Ojeda desembarcó en las Antillas, no les dijo a los indios que los hidalgos leoneses eran de una raza superior, sino esto: «Dios nuestro Señor, que es único y eterno, creó el cielo la tierra un hombre y, una mujer, de los cueles vosotros, yo y todos los hombres que han sido y serán en el mundo, descendemos». A los ojos del español antiguo, todo hombre, cualquiera que fuese su posición social, su carácter o nación, era siempre un hombre. Este humanismo clásico era de origen religioso, es la doctrina del hombre que enseña la Iglesia pero penetró tan profundamente en las conciencias de los españoles, que todos lo aceptaron como algo obvio. En cambio ahora se iba introduciendo el nuevo humanismo, el del Renacimiento que resucitaba el viejo criterio de Protágoras según el cual el hombre es la medida de todas las cosas. Bueno es lo que al hombre la perece bueno, lo que le es verdadero, lo que cree verdadero, lo que le satisface. La verdad y el bien perdieron su condición de trascendentales para troncarse en relatividades, solo existentes en relación al hombre. Y el español es siempre tajante: o cree en valores absolutos o deja de creer totalmente, como si para él hubiese sido hecho el lema de Dostoiewski: o el valor absoluto o la nada absoluta. Cortose así la tradición ibérica, en pro del inmanentismo iluminista del Siglo XVIIII, que corrompió el alma de España, disolviéndose la visión de la temporalidad histórica cristiana en la del temporalismo secularizante propia del liberalismo iluminista. Al absolutizar los valores seculares, la nación misionera acabó por negarse a sí misma, el Imperio se trocó en metrópoli de colonias.</p>
<p>Quizás uno de los hechos más trágicos grávidos de consecuencias del siglo XVIII fue la expulsión de la Compañía de Jesús de todas las naciones de Europa. Intereses bastardos, como la avaricia del marqués de Pombal, que quería explotar, en sociedad con los Ingleses, las misiones guaraníticas de la orilla izquierda del río Uruguay, y al amor propio de la marquesa de Pompadur, que no podía perdonar a los jesuitas se negasen a reconocerle en la corte una  posición oficial, cual querida de Luis XV, fueron los métodos que utilizaron los jansenistas y los «filósofos» para atacar a la Compañía. El conde de Aranda los ayudó desde España. «Hay que empezar por los jesuitas como los más valientes», escribía D&#8217;Alembert a Chatolai. Y Voltaire a Helvecio, en 1761 «Destruidos los jesuitas, venceremos a la infame». La infame, para él, era la Iglesia. El hecho es que la expulsión de los jesuitas de todas las tierras dependientes de la corona Española produjo en numerosas familias criollas un sentimiento de profunda aversión para con la Madre Patria.</p>
<p>Por su parte, se avergonzaba más y más de sí misma. Si en el siglo pasado Castelar pudo escribir:» No hay nada más espantoso, ni más abominable, que aquel gran imperio español que era un sudario que se extendía sobre el planeta», hemos de pensar que ya en el siglo XVIII los propios funcionarios españoles, contagiados por las pasiones, de la Enciclopedia, empezaron a propagar, tales ideas deprimentes. Y así Ramiro de Maeztu pudo llegar a afirmar taxativamente que fue de España de donde salió la separación de América. La crisis de la Hispanidad se originó en España. En los camarotes de los barcos españoles viajaban ahora los libros de la Enciclopedia francesa. La Casa borbónica propiciaba un nuevo proyecto basado en los negocios y la explotación de los recursos. Las Indias dejaron de ser así el escenario donde se realizaba un gran intento evangélico para convertirse en codiciable patrimonio. Un erudito ingles Cecil Jane, desarrolla no hace mucho la tesis de que la separación de América se debió a la extrañeza que a los criollos produjeron las novedades introducidas en el gobierno de nuestros países por los virreyes y gobernadores del siglo XVIII, destruyendo el fundamento mismo de la lealtad americana. «Desde ese momento ganó terreno la idea de disolver la unión con España, no porque fuese odiado el Gobierno español, sino porque parecía que el Gobierno había dejado de ser español, en todo, salvo el nombre». Algo semejante afirmó entre nosotros Juan Manuel de Rosas y su ministro Anchorena.</p>
<p>La mayor responsabilidad recae pues sobre la España Gobernante en general, que al renegar de sí misma, con la esperanza de agradar a las naciones enemigas y sobre todo a Francia. Sintomático es en este sentido lo que Aranda escribía a Floridablanca en 1776: «Rousseau me dice que, continuando España así, dará la ley a todas las naciones, y aunque no es ningún doctor de la Iglesia, debe tenerle por conocedor del corazón humano, y yo estimo mucho su juicio». Generaciones sucesivas de españoles se fueron educando en la vergüenza de ser español, en la envidia a la Francia revolucionaria, y en la más supina ignorancia del sentido de la gesta americana. Según el estudioso ingles antes citado, en las guerras de la independencia los hispanoamericanos combatieron en buena parte por los principios españoles de los siglos XVI y XVII contra las ideas de superioridad peninsular y de explotación económica que llevaron a América los virreyes y funcionarios de Fernando VI y Carlos III. La situación queda caracterizada en un hecho que no deja de ser llamativo: Morillo, el general de Fernando VII, era volteriano y Bolívar, en cambio, aunque iniciado en la masonería cuando joven, proclamaba en Colombia en 1827: «La unión del incensario con la espada de la ley es la verdadera arca de la alianza». Por cierto que algunos revolucionarios de América, educados en el espíritu de la Revolución Francesa, y que están en el origen del partido unitario, hubieran podido hacer suya aquella frase de un francés de aquel tiempo: «Vous n&#8217;êtes pas les fils del&#8217;aspagne; vous êtes les fils de la Revolution française» Pero también hubiesen podido repetirla numerosos españoles, que gozaban oyendo la Marsellesa, el primer himno que no<br />
nombra a Dios.</p>
<p><em>El destino de Iberoamérica</em></p>
<p>Hace poco se han celebrado los 500 años del Descubrimiento de América. muchos trataron de darle a la gesta una interpretación torva y siniestra, mediante la exhumación de los vacuos prejuicios empleados por la «leyenda negra». Interesante resulta recordar a este respecto que fue el español Julián Juderías quien publicó, en 1914, la primera edición de «La Leyenda Negra», paradójicamente inspirado en un sentimiento patriótico. Había llegado a la conclusión de que los prejuicios protestantes primeros, y revolucionarios después, crearon y mantuvieron la leyenda de una «España inquisitorial ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los  pueblos cultos», lo mismo ahora que antes; y como esas ideas ofendían su patriotismo escribió su obra con el propósito de mostrar que los españoles sólo habían sido intolerantes y fanáticos cuando los demás pueblos de Europa también habían sido tales, y que se debía estudiar a España sin fobias y prevenciones.</p>
<p>Frente a ello, hay que salir por los fueros de la verdad conculcada, evocando a la reconstrucción de lo destruido. Es preciso rehacer la hispanidad. Como bien dijo Ramiro de Maeztu, «la obra de España, lejos de ser ruinas y polvo, es una fábrica a medio hacer, como la Sagrada Familia de Barcelona, o la Almudena, de Madrid, o si se quiere, una flecha caída a mitad de camino, que espera el brazo que la recoja y lance al blanco, o una sinfonía interrumpida, que está pidiendo los músicos que sepan continuarla. Se va haciendo cada vez más apremiante volver a descubrir a América, es decir, quitarle sus maquillajes, sus disfraces y máscaras falaces, para poder reencontrar su verdadera esencia.</p>
<p>Afirma de Maeztu que, por desgracia, la mayor parte de los países de Hispanoamérica parecen tener ahora dos patrias ideales, aparte de la suya. La una era la Rusia soviética; la otra, los Estados Unidos. Son los dos grandes señuelos actuales. Para las masas, los obreros, los universitarios de izquierda, la revolución bolchevique; para los políticos y los economistas, los empréstitos norteamericanos. O el culto de la revolución o la adoración del bienestar.</p>
<p>Dividida su alma por estos ideales antagónicos, ambos exóticos, extranjeros a su alma, los pueblos hispánicos no hallaran sosiego sino cuando se reencuentren con su vocación inicial, cuando retornen a su centro de gravedad, que es la hispanidad. «Noli foras ire &#8211; decía Ganivet, parafraseando S. Agustín-; in interiore Hispanae habitas veritas». ¿Por qué los pueblos hispánicos estamos tan exangües y deslucidos, pesando tan poco en el concierto universal de las naciones?. Porque hemos dado la espalda a las fuentes. Buscando ser originales, acabamos por perder nuestra originalidad. Porque lo original ¿no es acaso lo originario?</p>
<p>Habría, que actualizar lo de Maeztu. Desaparecida Unión Soviética, solo parece quedar el NOM (Nuevo Orden Mundial). Frente a él nuestro bloque. No Panamericanismo, ni Latinoamericanismo, ni Indoamericanismo. Los argentinos hemos de ser más argentinos; los colombianos más colombianos. Y no lo lograremos sino somos a la vez más hispánicos, pues la Argentina y Colombia son, es cierto, nuestras respectivas tierras, pero la Hispanidad es nuestra común raíz espiritual, el mismo que la condición de nuestra presencia peculiar en el mundo. Debemos retomar la antorcha de nuestra misión, una misión interrumpida por el espíritu de la Revolución moderna, de la Revolución anticristiana, retomar las esencias de los siglos XVI y XVII: su mística, su religión, su moral, su derecho, su política, su arte, su función civilizadora, Para Proyectarnos a la construcción de un futuro mejor. Se tralla de una obra a medio hacer, de una misión inacabada.</p>
<p>Los últimos Papas nos incitan a ello. Pio XII dijo a España: «España tiene una misión altísima que cumplir. Pero solamente será digna de ella si logra totalmente de nuevo encontrarse a ella misma en su espíritu tradicional y en aquella unidad que solo sobre tal espíritu puede fundarse. Nos alimentamos, por lo que se refiere a España, un solo deseo: verla una y gloriosa, alzando en sus mano poderosa una Cruz rodeada por todo este mundo que, gracias principalmente a ella, piensa y reza en castellano, y proponerla después como ejemplo del poder restaurador, vivificador y educador de una fe. . . »</p>
<p>Juan Pablo II: llama a Iberoamérica, «continente de la esperanza»</p>
<p>Dice el Papa: «Yo obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu Historia y benéfica tu presencia en los demás continentes». Evidente que esta «presencia benéfica» ha sido la evangelización de América. Y en un discurso sobre el V Centenario pronunciado en Salta: a la luz del mandato de Cristo de ir a evangelizar a todos los pueblos, recordó el encuentro entre los primeros españoles y, el mundo precolombino, del cual «ha nacido vuestra cultura, vivificada por la fe católica que desde el Principio arraigó tan<br />
hondamente en estas tierras».</p>
<p>De Maeztu propiciaba la reaparición de «los caballeros de la Hispanidad», también de los poetas, ya que no hay nación sin poesía: «Si la plenitud de la vida de los españoles y de los hispánicos está en la Hispanidad, y de la Hispanidad en el recobro de su conciencia histórica tendrán que surgir los poetas que nos orienten con sus palabras mágicas ¿Acaso no fue un poeta quien asoció por vez primera las tres palabras de Dios, Patria y Rey?. . . Nuestros guerreros de la Edad Media crearon otra que fue talismán de la victoria: ¡Santiago, y cierra España!. En el siglo XVI pudo crearse, como lema del esfuerzo hispánico, la de: «La Fe y las obras. . . » Los caballeros de la Hispanidad tendrán que forjarse su propia divisa. Para ello pido el auxilio de los poetas. Iberoamérica esta en estado de vigilia ante el amanecer que llega y que en cierto modo lleva consigo. Así parecían haberlo instituido lo compañeros de Colón, cuando ya visible el alba, cada noche, hasta el amanecer del 12 de octubre, rezaban presididos por el Almirante:</p>
<p>Bendita sea la luz<br />
y la Santa Veracruz<br />
y el Señor de la Verdad<br />
y la Santa Trinidad.<br />
Bendita sea el alba<br />
Y el Señor que nos la manda.<br />
Bendito sea el día<br />
y el Señor que nos lo envía.<br />
Amén</p>
<p>P. Alfredo Sáenz S.I.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="i-amphtml-fill-content i-amphtml-replaced-content" src="https://i2.wp.com/i0-wp-com.cdn.ampproject.org/i/s/i0.wp.com/kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/09/Dr.-Alfredo-Sa%CC%81enz.jpg?ssl=1" sizes="auto, (max-width: 360px) 326px, 100vw" srcset="https://i0-wp-com.cdn.ampproject.org/i/s/i0.wp.com/kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/09/Dr.-Alfredo-Sa%CC%81enz.jpg?w=678&amp;ssl=1 678w, https://i0-wp-com.cdn.ampproject.org/i/s/i0.wp.com/kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/09/Dr.-Alfredo-Sa%CC%81enz.jpg?resize=640%2C360&amp;ssl=1 640w" width="620" height="348" /></p>
<p><em>* El Padre Alfredo Sáenz es Licenciado en Filosofía y Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de San Anselmo, en Roma. Durante 13 años fue Encargado de Estudios en el Seminario Arquidiocesano de Paraná, teniendo a su cargo, la revista cuatrimestral Mikael. Ha estado a cargo de Teología Dogmática y Patrística en la Facultad de Teología de San Miguel, dependiente de la Universidad del Salvador, de Buenos Aires. Autor de numerosos artículos en diversas revistas nacionales y extranjeras, principalmente en Mikael y Gladius. Ha recibido los Doctorados Honoris causa por la Universidad Católica de La Plata y por la Universidad Autonoma de Guadalajara.</em></p>
<hr />
<p><em>Nota originariamente publicada por Kontrainfo el 12 de octubre de 2020.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>12 de Octubre: hispanidad, identidad nacional e indigenismo. Una lectura crítica del «Día de la Diversidad Cultural». Por Facundo M. Quiroga</title>
		<link>https://kontrainfo.com/12-de-octubre-hispanidad-identidad-nacional-e-indigenismo-una-lectura-critica-del-dia-de-la-diversidad-cultural-por-facundo-m-quiroga/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Oct 2022 14:40:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[12 de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[Facundo Martín Quiroga]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[INADI]]></category>
		<category><![CDATA[Indigenismo]]></category>
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					<description><![CDATA[12 de Octubre: hispanidad, identidad nacional e indigenismo Por Facundo M. Quiroga El 12 de Octubre se celebra un nuevo aniversario de la llegada de Cristóbal Colón y sus hombres&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-21819" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/12deOctubre_mapa-1.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/12deOctubre_mapa-1.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/12deOctubre_mapa-1-640x360.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><strong>12 de Octubre: hispanidad, identidad nacional e indigenismo </strong><br />
<strong>Por Facundo M. Quiroga</strong></p>
<p>El 12 de Octubre se celebra un nuevo aniversario de la llegada de Cristóbal Colón y sus hombres al continente americano. Pocas fechas han sembrado tantas polémicas como esta. Desde la denominación de “Día de la Raza” con la que hemos crecido y con la que nos hemos educado, hasta la nueva denominación de “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, diferentes posturas filosóficas, políticas e historiográficas se trenzaron en discusión sobre el análisis y la interpretación de los acontecimientos que devinieron en toda una era que cambió la historia de la humanidad, y que modificó el orbe, sus sociedades y sus culturas para siempre.</p>
<p>Nos centraremos en ciertos aspectos controversiales de la denominación actual en relación a la tradicional, con el fin de dilucidar qué está detrás de este cambio, y por qué es necesario replantear, en estos tiempos de emergencia y urgencia del armado de grandes bloques regionales, no sólo el nombre, sino el trasfondo teórico que justificó la modificación y el sentido de la fecha.</p>
<p><em>El 12 de Octubre “diverso”</em></p>
<p>Primero, lo que dice el Decreto Nacional 1584/2010, que oficializa el cambio de nombre de la fecha:</p>
<p>“(…) se modifica la denominación del feriado del día 12 de octubre, dotando a dicha fecha, de un significado acorde al valor que asigna nuestra Constitución Nacional y diversos tratados y declaraciones de derechos humanos a la <em>diversidad étnica y cultural</em> de todos los pueblos.” (cursivas nuestras, Ídem en adelante)</p>
<p>El principal organismo público que llevó adelante la iniciativa de la modificación fue el Instituto Nacional contra la Discriminación, la xenofobia y el racismo, más conocido como INADI. La justificación oficial dice así:</p>
<p>“El 12 de octubre se llamó tradicionalmente Día de la raza <em>(lo ponen así, sin mayúsculas),</em> que representa el momento histórico en que Europa occidental arribó por primera vez al continente americano y lo “descubrió”. A raíz de un cambio cultural que <em>desecha la idea de razas</em> para pensar en la diversidad como riqueza fundamental de la sociedad, se aprueba en 2005 el Decreto Nacional 1086/2005 en donde se propone transformar el 12 de octubre en un Día de <em>reflexión histórica y diálogo intercultural.</em> En 2010, a solicitud de los Pueblos Indígenas de Argentina, se firma el Decreto Presidencial 1584/2010 donde se cambia la denominación por Día del Respeto a la Diversidad Cultural. En el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, el INADI reconoce el <em>valor identitario y pluriétnico</em> que atraviesa a nuestra Nación desde su conformación histórica como Estado. (&#8230;) La diversidad cultural es un valor que deber ser celebrado, porque resguarda en última instancia la esencia humana misma, que es la diferencia y el cambio sobre el que se erigen los derechos humanos para todas las personas».</p>
<p>Ese es el principal argumento que se esgrime. Hay que entender que organismos oficiales como el INADI y ONGs como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) han desarrollado, desde la Ley de Educación Nacional de 2006, una enorme influencia en la redefinición de las categorías con las que la escuela pública enseña la historia americana. Con producciones que constan de muy buena calidad en algunos aspectos, pero que también presentan claros visos de introducción de la agenda progresista, el campo de los “estudios culturales” se acercó a la educación y nunca la abandonó; de hecho, ha intensificado notablemente su accionar, sobre todo a partir de la introducción de la agenda de género. La punta de lanza fue, sobremanera, la universidad pública.</p>
<p>Es más: más allá de las opiniones que uno pueda tener al respecto, hay unidades políticas que fueron mucho más allá, reformando la estructura del Estado en pos de la “plurinacionalidad”, como Bolivia, y también radicalizando sus posiciones respecto del propio 12 de Octubre, como Venezuela, en donde pasó a denominarse “Día de la Resistencia Indígena”. Aquí, quien lleva la batuta en la introducción de este término es el Movimiento Nacional de Mujeres (posteriormente de Mujeres y Disidencias), que tuvo intenciones de declarar al encuentro como “Plurinacional”, sin llegar a un acuerdo todavía por rencillas internas.</p>
<p>Lo que queremos que se observe es cómo se hace esa traslación semántica introduciendo conceptos nuevos que emergen a partir de la puerta que el propio INADI abre en un primer momento: se pasa de “intercultural”, “pluriétnico”, a “plurinacional”, una palabra cada vez más frecuente en la retórica del progresismo. Invitan a pensar la idea de que los pueblos originarios, todos, son y siempre fueron “naciones”, y que los estados nacionales les deben una “reparación” (ya sea por sus campañas militares internas o por los hechos del período virreinal), o bien los declaran directamente como enemigos irreconciliables. Sería la aplicación extrema del nacionalismo esencialista que analiza el pensador Marcelo Gullo respecto de la injerencia ilustrada en el continente, que estimuló la idea de que las naciones que se independizaron del Imperio Español ya existían desde siempre.</p>
<p><em>El 12 de Octubre original</em></p>
<p>El Día de la Raza queda proclamado en el año 1917, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen. Así finaliza el decreto:</p>
<blockquote><p>“(…) siendo eminentemente justo consagrar la festividad de la fecha en homenaje a España, progenitora de las naciones a las cuales ha dado con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua una herencia inmortal, se declara Fiesta Nacional el 12 de octubre.”</p></blockquote>
<p>Es cierto que la festividad se inicia con España como referencia. No hay en el decreto mención a los pueblos indígenas. Pero aún siendo así, el contexto histórico nos indica que la preocupación por la identidad americana ya se formulaba como problema fundamental, ante el avance de las disputas imperiales y el internacionalismo obrero en plena gran guerra. Urgía repensar el legado hispánico para construir una síntesis entre la ilustración y el positivismo ochentista, el modernismo, la cultura católica y la democracia popular como fenómeno político que comenzaba a dar sus primeros pasos en el continente. Así, autores como José Enrique Rodó con su Ariel o la obra de Rubén Darío, Ricardo Rojas, José Martí entre muchos otros, comienzan, desde todos los rincones, con sus diversos estilos y también sus diferencias, a buscar dicha síntesis desde la poética, la narrativa o el ensayo.</p>
<p>Se arriba a un punto nodal en la rica historia de la fecha cuando, recogiendo el guante de la iniciativa cultural hacia la síntesis continental, el escritor mexicano José Vasconcelos postula, en su libro “La raza cósmica”, una idea de conjunción iberoamericana que expande a lo largo de toda la obra. Es así como el Día de la Raza llega a celebrarse en el corazón de una civilización mestiza en 1928. Dice Vasconcelos:</p>
<blockquote><p>“El objeto del continente<em> nuevo y antiguo</em> es mucho más importante. Su predestinación obedece al designio de constituir la <em>cuna de</em> <em>una raza quinta en la que se fundirán todos los pueblos, para reemplazar a las cuatro que aisladamente han venido forjando la Historia</em>. En el suelo de América hallará término la dispersión, allí se consumará la <em>unidad</em> por el triunfo del <em>amor fecundo, y la superación de todas las estirpes”</em></p></blockquote>
<p>Como podemos observar, en esta justificación, no se encuentra ni una sola alusión a racismo alguno, a superioridad e inferioridad. Todo lo contrario: el Día de la Raza aparece como expresión de síntesis de la identidad americana. Tampoco aparecen alusiones biológicas; lo que sí figura es un afán de construir, tal como lo expresaban otros intelectuales de la primera mitad del siglo XX como Manuel Ugarte o Víctor Haya de la Torre, una unidad política territorial, popular y superadora de las diferencias, sin pretender anularlas.</p>
<p>Hay que observar también que nunca se habla de naciones separadas en el afán celebratorio de la fecha. Esa unidad era inconcebible si se colocaban por encima las mezquindades locales. Un especial lugar lo ocupa la lengua española, alabada y reivindicada por todos los intelectuales americanistas sin excepción, elemento fundamental que nos une como ningún otro territorio en el mundo.</p>
<p><em>Replantear las claves de lectura progresistas</em></p>
<p>Dando cuenta del profundo ideal sincrético y autónomo de lo que, desde tiempos de Yirigoyen, se entendió por raza, y aduciendo también que esta raza abarcadora de los bloques hispano-católico, indígena y afroamericano se constituye en oposición y en guerra cultural declarada contra la “sajonidad”, al decir del intelectual mexicano; pero también habiendo manifestado que el propio General Perón, de ascendencia tehuelche, legitimó como pocos el valor político y cultural de dicho sincretismo pura y exclusivamente americano (invitamos a leer su discurso sobre la hispanidad del 12 de Octubre de 1947), podemos realizar algunos planteos, y algunas preguntas, que invitamos a debatir, pero que requieren, sí o sí, que no se mate al mensajero y que se dejen los prejuicios sobreideologizados de lado.</p>
<p>Nos preguntamos: ¿cómo fue posible o cómo fue que surgió, en el INADI (una de las instituciones insignia del progresismo posmoderno) la idea de que “raza” podía solamente aludir a superioridad o a desprecio a los “pueblos originarios”, cuando no hay una sola mención despectiva hacia el pasado indígena del continente? Que Yrigoyen haya decretado el día en reivindicación de la hispanidad, no conduce de ninguna manera a que se postule una eliminación del componente indígena de nuestra identidad, ya hemos hablado del contexto y de lo profuso y nutricio de los autores americanistas de su tiempo. De hecho, todos esos intelectuales ya se encontraban revisando gran parte del roquismo y de sus consecuencias políticas y económicas.</p>
<p>No hay una correspondencia entre lo que el INADI deja entrever por lo que entiende como “raza”, y el sentido que el término condensa de parte de la intelectualidad y la política nacional y continental. Esto nos da la pauta para argüir que, o bien el INADI no tiene idea de dicho periplo histórico del concepto, o bien lo tiene y, a sabiendas, lo rechaza para imponer su idea de “diversidad cultural”, en concordancia con las teorías interseccionales y “decoloniales” emergidas, dicho sea de paso, de la academia anglosajona posmoderna. Deciden tirar por la borda todo el legado cultural autóctono, nacido en esta tierra, para adoptar el posmodernismo sin debate alguno.</p>
<p>Existe en la argumentación del INADI otra incongruencia escandalosa: afirma que “Europa occidental” llegó a América. Lamentablemente para ellEs (¿quizás? ¿También el INADI podría sostener que hubiera sido mucho mejor que nos conquistasen los ingleses?), es España quien lo hace, quien toma la iniciativa (y de inmediato se lanza Portugal), no Europa Occidental. Si ya la justificación arranca con semejante dislate de poner en un mismo saco a España y, por caso, Gran Bretaña, sería eso prueba suficiente de escasos conocimientos históricos. Pero es un recurso muy efectivo para ahorrarnos trabajo intelectual: Son todos colonialistas, racistas, e hicieron un genocidio del cual, obivamente para ellos, España es el perpetrador más cruel y sanguinario. El problema de esta imprudencia es que la definición de raza como concepto biológico es de origen anglosajón, y jamás tuvo nada que ver con el Reino de las Españas.</p>
<p>De hecho, y en rigor, el Día de la Raza era la única fecha celebratoria de carácter específicamente continental. Todo lo que logró el progresismo hispanofóbico fue, en base a recortes arbitrarios de la historia cuando no directamente falsedades desarrolladas al amparo de los intereses británicos, lograr que lo que fue una fecha integradora, cambie el sentido según cada país. Es decir, de fecha continental termina siendo una fecha nacional, haciendo perder el sentido original, o bien, elaborando uno nuevo que tenga cualquier cosa (reivindicación de “naciones” que jamás existieron, invisibilización de las contradicciones al interior del mundo prehispánico, ocultamiento de las masacres y conquistas aztecas e incas respecto de los pueblos vecinos, etc.) menos la invitación a la síntesis y al mestizaje.</p>
<p>Es el propio INADI, finalmente, quien termina introduciendo el biologicismo: cuando habla de que el concepto de “raza” es rechazado, no hace más que dejarse llevar por cualquier diccionario y no por la historia, o bien por la historia contada por el progresismo, totalmente influido por el relato negrolegendario, pero que no escatima esfuerzos en legitimar el concepto de raza como una unidad puramente biológica, tal como lo desarrolló el darwinismo social. Cree que raza es lo mismo para todos, hablemos del mundo hispánico o del mundo anglosajón, cuando a las claras, y con los argumentos en la mano, no lo es. Para la tradición hispánica, la raza no tenía ningún contenido de carácter biológico; el concepto de raza es espiritual y cultural.</p>
<p><em>Los peligros de un nuevo esencialismo separatista</em></p>
<p>Uno de los grandes peligros del machaque en torno al Día de la Diversidad Cultural, es construir un relato esencialista de los primeros habitantes de este suelo, a lo que el término “pueblos originarios” le es funcional, de fácil y apresurada lectura, que lejos está de llamar a la unidad nacional. En rigor, una de las maniobras de la diplomacia anglosajona es, precisamente, atacar la estructura cultural y política de los estados nacionales, unificando las demandas de los “pueblos originarios” teniendo como enemigos a los estados, planteando reivindicaciones de soberanía que lejos están de ser verdaderas históricamente.</p>
<p>Esto último lo vemos, por ejemplo, en lo que constituye la cultura mapuche, a la que respetamos y reivindicamos (sin pretender jactancia alguna respecto de mi experiencia en el área, por otra parte, sumamente enriquecedora); pero tomar sólo un criterio -por ejemplo, la expansión de la lengua mapuzungun-, para definir una geografía cultural (la “Nación Mapuche”, según mapas difundidos por la muy minoritaria ONG <a href="https://www.mapuche-nation.org/">Mapuche International Link</a>, llegan casi hasta la Ciudad de Buenos Aires) nos deja bastante inquietos respecto de la legitimidad que puede ir ganando el discurso separatista muchas veces enarbolado por el propio INADI a través del concepto de “diversidad cultural”, del cual ya hemos hablado respecto de su origen anglosajón.</p>
<p>No hay que engañarse, de todas formas, los discursos separatistas siguen siendo muy minoritarios, pero tengamos en consideración que estos tiempos son muy distintos: por caso, la Ministro de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, ex abogada de Milagro Sala y Facundo Jones Huala, <a href="https://www.frontlinedefenders.org/en/elizabeth-gomez-alcorta">forma parte de la ONG de “Derechos Humanos” Frontline Defenders</a>, con sedes en Dublin y en Londres, financiada también por las consabidas Ford Foundation (CELS de Horacio Verbitsky) y Open Society Foundations, entre muchos otros, y la titular del propio INADI es la Abogada Victoria Donda, también <a href="https://kontrainfo.com/finalmente-se-supo-la-lista-de-politicos-argentinos-apoyados-por-george-soros-y-la-open-society/">vinculada a la fundación regida por George Soros</a>. Es decir, hay agentes que profesan una ideología separatista en el riñón del gobierno, y nos ahorramos el recuento de hechos nefastos que han ocurrido en estos meses en relación a su accionar.</p>
<p>Los cuadros políticos gubernamentales actuales adolecen de un analfabetismo histórico, cultural, literario e intelectual escandaloso; no han desarrollado, desde la recuperación democrática, ningún sentido de la necesidad de unificar nuevamente la Nación y el Continente, retomando la síntesis que había llegado a su máxima y objetiva expresión con el General Perón y que, por el ala neoliberal conservadora, las dictaduras (que lejos de promover un auténtico nacionalismo, se encargaron de mancillar los símbolos extranjerizando todo lo que pudieron los factores de desarrollo nacional) se encargaron de destruir, inaugurando el derrotero del desastre en todo sentido.</p>
<p>En un contexto internacional que llama a construir grandes bloques civilizatorios, centrados en la unidad histórica, política y cultural, no podemos resignarnos a volver a caer en la balcanización y los resentimientos fomentados por el extranjero. La hispanidad, el indianismo, la negritud, y también la inmigración, que se mezclan y producen expresiones nuevas constituyendo una identidad nacional y continental única y sólida, más allá de los anglicismos que pretenden, desde hace décadas, tergiversarla e infravalorarla, deben ser defendidas como formando parte de un bloque indisoluble, como una ecúmene característica.</p>
<hr />
<p><em>Nota originariamente publicada por Kontrainfo el 12 de octubre de 2020.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Hispanoamérica, su historia y su porvenir: del heroísmo a la denostación permanente. Por Patricio Lons</title>
		<link>https://kontrainfo.com/hispanoamerica-su-historia-y-su-porvenir-del-heroismo-a-la-denostacion-permanente-por-patricio-lons/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 Oct 2021 14:10:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[12 de octubre]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Patricio Lons]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Patricio Lons «Con la Leyenda negra, la Reforma se ingenió en denigrar la empresa más grande y más noble que conocen los siglos» -Eva Perón Tanto los españoles como&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-21813" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/comunidad-hispana.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/comunidad-hispana.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2020/10/comunidad-hispana-640x360.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><strong>Por Patricio Lons</strong></p>
<p><em>«Con la Leyenda negra, la Reforma se ingenió en denigrar la empresa más grande y más noble que conocen los siglos»<br />
-Eva Perón</em></p>
<p>Tanto los españoles como los hispanoamericanos, suelen condenarse a sí mismos, en cuanto análisis realizan de su realidad actual y de su pasado. Parece que todo lo hubieran hecho mal, como si la cultura española hubiese estado condenada <em>ab initio</em> a la falta de objetivos y a la ineficiencia.</p>
<p>Las críticas constantes a las empresas civilizadoras acometidas en todo el mundo, nunca profundizan en los acontecimientos. Le llaman saqueo al intercambio que hacían entre indios y blancos. Gracias al uso del caballo, el buey, el arado y la herradura que compraban con metales americanos, los aborígenes pasaron de cuarenta a un solo día para sembrar una hectárea de tierra. De matarse, someterse y comerse unos a otros, los pueblos precolombinos, antes dispersos y sin sentido de pertenencia a un territorio común, <strong>se convirtieron en una civilización compartida con Occidente y se unificaron continentalmente en lengua y religión.</strong></p>
<p>¿¡Que hubo abusos?! Siempre los hay entre los hombres. Hoy cualquier argentino o español, sufre el saqueo de los políticos que soportamos desde hace unos cuarenta años. Pero de la plata extraída solo se iba a España <strong>el “Quinto real”, evaluado entre un 7 % y un 20%,</strong> cuando los políticos actuales saquean hasta más de un 50% de los ingresos de todo productor y le dejan un 100 % de incógnitas sobre el futuro que le espera. Con aquel Quinto real, cuando en las trece colonias inglesas en América se fundó Harvard, <strong>en las Indias españolas ya había unas veinte universidades, y cuando España se fue, le había dejado al Nuevo Mundo veinticinco universidades</strong> y toda una infraestructura de gobierno.</p>
<p><strong>La corona española fue el imperio más grande de la tierra.</strong> Construido de forma transversal a los demás antes conocidos, desarrollado de norte a sur, lo que no es un dato menor, pues esta condición es lo que lo convertía en el árbitro geográfico del orbe, <strong>con una moneda universal que circulaba hasta en China y otras regiones de Asia que le permitió crear una economía global.</strong></p>
<p>Parece que el mal debía destruirnos para llevar a la Humanidad al actual desorden mundial. La geografía, la moneda y ser los árbitros civilizadores de medio orbe fueron las causas que movilizaron a sus enemigos. <strong>Tan errada no estuvo su obra, pues a pesar de que el imperio fue balcanizado en más de veinte países, estos no se libanizaron en guerras sin fin entre estados, tuvieron muchas menos guerras internas que los europeos, gracias a compartir una fe y una lengua.</strong> El período de la Cristiandad Hispánica en América, caminó junto al idioma y eso le dio <strong>conciencia continental a todos sus habitantes.</strong> Y eso es herencia de la Madre Patria. Que muchos hombres y mujeres del mundo consiguieran en esta tierra labrarse una vida, también lo fue.</p>
<p>Como dijo Eva Perón:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><em>“La Leyenda negra con la que la Reforma se ingenió en denigrar la empresa más grande y más noble que conocen los siglos, como fueron el descubrimiento y la conquista, solo tuvo validez en el mercado de los tontos o de los interesados. A nadie engañó que no quisiera ser engañado.</em><br />
<em>Somos, pues, no sólo hijos legítimos de los descubridores y conquistadores, sino herederos de su gesta y de la llama de eternidad que ellos transportaron por sobre los mares. …Este es mi homenaje al pueblo que nos dio el ser y nos legó su espiritualidad. ¡Bendito sea!”.</em></p>
</blockquote>
<p>Argentina, España, Guinea Ecuatorial, Dos Sicilias, Filipinas y todo el mundo ibérico, nacieron y fueron forjadas en las creencias fogueadas en ochocientos años de terribles luchas por la Reconquista, que por justicia no pueden ser olvidadas. Si estas naciones dejan de criticarse tanto, analizan fríamente sus errores pero para poder valorizar sus muchos aciertos, encontrarán ese sol que las hermane para fundirse en un espíritu común y fundar con optimismo la grandeza de su porvenir.</p>
<p><strong>La sociedad moderna vive en ingravidez de una falta de objetivos como civilización, nada mejor que buscarlos en su propia historia y tradición para volver a orientarse.</strong></p>
<p><em>*Texto original escrito para Comunidad Hispanista</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La «perdonitis» sólo beneficia a los propagadores de la Leyenda Negra &#8211; Por Juan Manuel de Prada</title>
		<link>https://kontrainfo.com/la-perdonitis-solo-beneficia-a-los-propagadores-de-la-leyenda-negra-por-juan-manuel-de-prada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Oct 2021 16:29:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ANÁLISIS]]></category>
		<category><![CDATA[Conquista de América]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hispanoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel de Prada]]></category>
		<category><![CDATA[Leyenda Negra]]></category>
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<p><em>Por Juan Manuel de Prada</em></p>
<p>Hace unos días, Francisco felicitaba en una carta al pueblo mexicano, en el segundo centenario de su independencia, pidiendo perdón «por los pecados personales y sociales, que no contribuyeron a la evangelización». De inmediato, la derechita cañí española saltó como un resorte, entendiendo que Francisco estaba atacando el legado español, incurriendo en esa «postura unilateral y falsa» que denunciaba Pemán, consistente en querer blanquear a los conquistadores, aun cuando se mostraban crueles o ambiciosos, olvidando que también eran españoles los reyes que dictaron leyes contra la crueldad y la ambición y los frailes gruñones que denunciaban la violación de tales leyes. Esta postura de la derechita cañí sólo beneficia a los propagadores de la Leyenda Negra, que así pueden apropiarse de esos frailes gruñones, como si hubiesen sido rebeldes alzados contra una injusticia institucionalizada.</p>
<p>Pero la carta de Francisco contenía, sin embargo, errores lastimosos que la derechita cañí ni siquiera ha olido. El primero de todos ellos, desde luego, la grotesca ocurrencia de felicitar a los mexicanos en el aniversario de su independencia, que es como si al sifilítico se le felicitase en el aniversario del día que contrajo la sífilis. Y a continuación contiene una errónea concepción sobre el perdón que, sin embargo, no es propia de Francisco, sino heredada de sus predecesores. Los pecados individuales y sociales cometidos hace quinientos años por gentes crueles o ambiciosas son, a la postre, consecuencia inevitable de la falible naturaleza humana, herida por el pecado original; y pedir perdón por esos pecados antiquísimos sólo sirve para consagrar una nefasta visión roussoniana y progresista de la naturaleza humana, que insinúa que aquellos hombres cometían esos pecados porque la civilización en la que estaban inmersos los abocaba a ello. Esta perdonitis no sirve para sanar heridas, sino tan sólo para excitar el victimismo de los bellacos.</p>
<p>A Francisco sólo le correspondería pedir perdón por los pecados que la Iglesia hubiese podido cometer institucionalmente, mediante leyes eclesiásticas que contraviniesen la ley divina y moral. Sería muy justo y pertinente, por ejemplo, que la reina de Inglaterra pidiera perdón por los crímenes institucionalizados que se realizaron en las colonias sojuzgadas por sus antepasados, donde los indígenas tenían vedado el acceso a la enseñanza, o donde no estaban permitidos los matrimonios mixtos, porque sus leyes criminales así lo establecían. Pero, institucionalmente, ¿qué hizo la Iglesia en Nueva España? Pues lo que hizo fue defender que los indígenas eran hijos de Dios, que la Redención de Cristo los incluía en su abrazo y que había un Papa que había delegado en el rey español la misión de llevarles una Buena Nueva que contenía en su meollo la vertiginosa idea de la unidad universal de todos los hombres, bajo una paternidad común. Algo de lo que la Iglesia no debe pedir perdón, puesto que fue la encomienda divina que recibió.</p>
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