<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>De Gaulle &#8211; KontraInfo</title>
	<atom:link href="https://kontrainfo.com/tag/de-gaulle/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://kontrainfo.com</link>
	<description>Portal de contrainformación y geopolítica</description>
	<lastBuildDate>Sun, 06 Apr 2025 02:37:20 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.1.4</generator>

<image>
	<url>https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2018/01/FaviconKontraInfo2018-70x70.png</url>
	<title>De Gaulle &#8211; KontraInfo</title>
	<link>https://kontrainfo.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Escritores en la picota &#8211; Por Juan Manuel de Prada</title>
		<link>https://kontrainfo.com/escritores-en-la-picota-por-juan-manuel-de-prada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Apr 2025 02:37:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna de Juan Manuel de Prada]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[André Breton]]></category>
		<category><![CDATA[Brasillach]]></category>
		<category><![CDATA[De Gaulle]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel de Prada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://kontrainfo.com/?p=37439</guid>

					<description><![CDATA[Escritores en la picota Por Juan Manuel de Prada Recientemente se volvió a avivar en España el debate sobre la libertad artística y los limites morales de la literatura. ¿Merecen&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-37441" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2025/04/Escritoresenlapicota_DEPRADA1.webp" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2025/04/Escritoresenlapicota_DEPRADA1.webp 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2025/04/Escritoresenlapicota_DEPRADA1-640x360.webp 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><strong>Escritores en la picota </strong><br />
<em><strong>Por Juan Manuel de Prada</strong></em></p>
<p>Recientemente se volvió a avivar en España el debate sobre la libertad artística y los limites morales de la literatura. ¿Merecen una protección especial quienes dan -utilizamos la expresión de Mallarmé- un sentido más puro a las palabras de la tribu? Aquí habría que discutir quiénes son los escritores que en verdad purifican las palabras de la tribu: y quiénes son meros petardos que buscan notoriedad con ocurrencias aberrantes. En los últimos tiempos, por otro lado, la libertad artística se halla sitiada y sin el escudo protector de su categoría estética: pues cada vez es mayor el número de zoquetes organizados en hordas sin juicio estético e incapaces de distinguir los usos enunciativo y figurado del lenguaje.</p>
<p>En 1932, André Breton defendió públicamente el incendiario poema de Louis Aragon Front Rouge (en el que podía leerse: «¡Fusilad a Léon Blum!»), frente a los cargos de incitación al asesinato, Breton consideraba que la obra de un escritor no se puede juzgar por la literalidad de tal o cual pasaje, como si fuese un mero panfleto político y que la literatura crea «acciones simbólicas transgresoras que no pueden ser sometidas a la censura o a la condena legal». Pero no podemos olvidar que muchos plumíferos utilizan esta excusa de la «acción simbólica transgresora» como la forma más barata y sensacionalista de publicidad. ¿Deben las leyes mantener un refugio para sus experimentos más extremos? ¿Necesita o merece el escritor -cualquier escritor, aun el más venal o birrioso- más libertad de expresión que el hombre de la calle? ¿No deberíamos, por el contrario, considerar que la literatura tiene unas obligaciones morales y que, por lo tanto, los escritores tienen una responsabilidad especial, como sostenía Platón? Nosotros nos adherimos al juicio formulado por Barbey D&#8217;Aurevilly: «Los pintores de nervio pueden pintarlo todo y su pintura es siempre bastante moral cuando es trágica e inspira horror hacia aquello que reproduce, sólo son inmorales los impasibles y los burlones».</p>
<p>En estos días, inevitablemente, me he acordado del escritor fusilado hace ochenta años Robert Brasillach (1909-1945), uno de los personajes que pululan por mi reciente novela &#8216;Mil ojos esconde la noche&#8217;, y sobre quien acaba de publicarse un suculento libro, &#8216;El caso Brasillach&#8217;, de Alice Kaplan (Fórcola), que he tenido el honor de prologar. Brasillach había militado en la juventud en la Acción Francesa de Maurras, para distanciarse luego de su maestro e ingresar en las filas del fascismo francés, partidario de estrechar lazos con el invasor alemán. Brasillach expuso sin recato sus ideas en el semanario antisemita &#8216;Je Suis Partout&#8217;, cuyas vicisitudes también narro en mi novela. En 1944, a diferencia de otros muchos escritores colaboracionistas que tomaron las de Villadiego, Brasillach permaneció en Francia y se entregó a la Policía. En enero de 1945, sería juzgado por «inteligencia con el enemigo» y condenado a muerte. Remito a los lectores interesados en los pormenores de este juicio al citado libro de Alice Kaplan.</p>
<p>Una de las principales responsabilidades del general De Gaulle en 1945 era la de usar su poder de perdonar o conmutar las penas. Más de cincuenta escritores ilustres encabezados por François Mauriac (entre los que se contaban Colette, Valery, Cocteau, Claudel o Camus) dirigieron una petición de clemencia a De Gaulle en la que podía leerse: «En ese partisano cegado y traicionado por la pasión hasta el punto de cometer los peores errores, vemos aún a aquel hombre que nos asombró hace años cuando descubrimos que amaba como hay que amar lo mejor de la cultura y la civilización francesas&#8230; Es espantoso tener que cortar una cabeza que piensa, aunque piense equivocadamente». Pero De Gaulle se negó a indultar a Brasillach, alegando que su talla intelectual y los valores estéticos de su obra lo hacían más responsable de sus palabras que a una persona común. Si Brasillach hubiese sido juzgado unos pocos años más tarde, se habría librado del fusilamiento, pero en febrero de 1945 De Gaulle necesitaba un chivo expiatorio para poder instaurar su genial ficción política de una Francia mayoritariamente resistente frente a una minoría rectora colaboracionista: ficción que, a cambio de hacer rodar unas pocas cabezas, le permitió evitar una guerra civil.</p>
<p>De Gaulle adoptó entonces con Brasillach la misma solución pragmática y cruel que Caifás adopta con Jesús: «Nos conviene que uno muera por el pueblo». En 1960, estando de nuevo en el poder De Gaulle durante la guerra de independencia argelina, se publicaría el célebre &#8216;Manifiesto de los 121&#8217; en apoyo del FLN. Muchos de los firmantes del manifiesto fueron arrestados, pero no Jean-Paul Sartre (quien, por cierto, quince años atrás se había negado a firmar la petición de clemencia en favor de Brasillach). Desde ámbitos conservadores se exigió a De Gaulle que Sartre no recibiese un trato privilegiado; a lo que De Gaulle respondió con una frase con vocación de epigrama: «On ne met pas Voltaire en prison» («No se puede meter en la cárcel a Voltaire»). De Gaulle, que había dejado caer implacablemente todo el peso de la ley sobre el escritor Brasillach, concedió al escritor Sartre el estatus de persona con derecho a saltarse la ley. De este modo, quedó demostrado que sólo algunos escritores privilegiados pueden permitirse el lujo de realizar «acciones simbólicas transgresoras» a los que «piensan equivocadamente» se les puede enviar tranquilamente a la picota.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cómo De Gaulle crece con el tiempo</title>
		<link>https://kontrainfo.com/como-de-gaulle-crece-con-el-tiempo/</link>
					<comments>https://kontrainfo.com/como-de-gaulle-crece-con-el-tiempo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo / RVL]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Apr 2017 18:11:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[INTERNACIONALES]]></category>
		<category><![CDATA[De Gaulle]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://kontrainfo.com/?p=4581</guid>

					<description><![CDATA[La importancia de esta nota de R. Poch reside en la contraposición que plantea entre la sencillez espartana del Gral De Gaulle y la danza de millones en las que&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2017/04/DeGaulle-1.jpg"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-4589" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2017/04/DeGaulle-1.jpg" alt="" width="996" height="559" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2017/04/DeGaulle-1.jpg 996w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2017/04/DeGaulle-1-300x168.jpg 300w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2017/04/DeGaulle-1-768x431.jpg 768w" sizes="(max-width: 996px) 100vw, 996px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><em>La importancia de esta nota de R. Poch reside en la contraposición que plantea entre la sencillez espartana del Gral De Gaulle y la danza de millones en las que están envueltos gran parte de los políticos de hoy. Parecen dos mundos antagónicos irreconciliables.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo De Gaulle crece con el tiempo</strong><br />
<em>por Rafael Poch &#8211; <a href="http://www.blogs.lavanguardia.com">www.blogs.lavanguardia.com</a> &#8211; – 20-3-2017</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En la Francia sumida en una campaña electoral bien accidentada por los escándalos de dinero de políticos caraduras, aparece una frase que a todos da que pensar: “¿Se imaginan al General de Gaulle (1890-1970) investigado por la justicia?”. La dijo François Fillon, candidato de la derecha antes de que le acusaran de haber ingresado alrededor de un millón de euros durante una década con los empleos, que se creen ficticios, de su esposa e hijos</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente, el General está en las antípodas del actual espectáculo que ofrecen el Penélopegate [1], las sombras sobre la declaración del patrimonio del niño bonito de la escena, Emmanuel Macron, también muy opaco en la financiación de su campaña, o en los crónicos fraudes de Marine Le Pen. <strong>De Gaulle vivía como un espartano en el Elíseo. Todo lo que no era estricta representación, lo pagaba de su bolsillo: las facturas de gas y electricidad de sus aposentos privados, incluidas. Su mujer, Yvonne, compró una vajilla corriente para no utilizar las del Elíseo en el comedor privado de la pareja. Y cuando se iban de fin de semana a Colombey-les-deux-Eglises, el General pagaba la gasolina de su bolsillo</strong>, explicaba hace veinte años su amigo Michel Jobert. De Gaulle rechazó conceder a su hijo el título de Compagnon de la Libération, pese a que respondía sobradamente a los criterios. Eludía cualquier posibilidad de nepotismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Jacques Vendroux,  sobrino-nieto del General, recuerda las llamadas que De Gaulle hizo para que sus hijos y sobrinos no pudieran eludir el servicio militar, explica Thomas Snégaroff en un reportaje difundido esta semana por FranceInfo. A Vedroux que le tenía que haber tocado la mili en París, lo mandaron a la Guayana. Integridad hasta el extremo de una discriminación positiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cuando murió, De Gaulle dejó escrito en su testamento lo siguiente: “No quiero funerales nacionales, ni presidente, ni ministro, ni secretariado de la Asamblea Nacional ni representación corporativa. No se pronunciarán discursos ni en la iglesia, ni fuera. Nada de oración fúnebre en el parlamento. Ningún puesto reservado durante la ceremonia a excepción de mi familia, de mis compañeros de la Orden de la Liberacion y del consejo municipal de Colombey. Declaro por anticipado rechazar toda distinción, promoción, dignidad, cita, condecoración, sea francesa o extranjera”</strong>. Y punto.</p>
<p style="text-align: justify;">“Quiso ser enterrado como la gente del pueblo, por eso propuse que fueran los jóvenes del pueblo quienes llevaran el ataúd, fabricado por el carpintero local como el de cualquier otro vecino”, explicaba hace unos años Jean Raulet, alcalde de Colombay-les-Deux-Eglises, en el mencionado reportaje.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Una figura que va a más</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Todo esto se explica estos días en París, a propósito del mencionado cargado ambiente electoral, pero la invocación nostálgica a De Gaulle va mucho más allá, por la simple razón de que la figura del General crece con el tiempo</strong>. Mitterrand, que no le llegaba ni al tobillo, dijo de De Gaulle que fue, “el último de los grandes hombres del siglo XIX”. Hoy se tiende a pensar, siguiendo al filósofo Régis Debray que en realidad De Gaulle fue más bien, “el primer gran hombre del Siglo XXI”.</p>
<p style="text-align: justify;">Es muy significativo que esto lo diga un tipo de izquierdas como Debray, si se recuerda la mala prensa y la estúpida incomprensión que el General recibió en vida en el campo de la izquierda. La figura de De Gaulle crece, va a más, tanto a izquierda y derecha, no solo al ser comparada con los gestores de la rutina y las relaciones públicas determinadas por los sondeos de opinión, que son los actuales políticos, sino también por haber sido un hombre de Estado, es decir “alguien capaz de asumir riesgos”, según la propia definición del concepto que ofreció él mismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el actual gallinero político global (un espacio dominado por mediocres gallinas al servicio de las finanzas) ¿Quién se destaca por asumir riesgos? De Gaulle era un político con sus propios criterios, que pasaba de los periodistas en lugar de ser un esclavo de los medios. Claro, el Estado aún estaba entonces por encima de las finanzas, otro motivo de nostalgia</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Una tarde en la facultad</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Con De Gaulle había política exterior. Francia no era una potencia sometida más, entre otras, y en el mundo se la respetaba por ello. Fue el primero en reconocer a la China de Mao, trataba directamente con Moscú, tenía una visión propia de Europa de Lisboa a Vladivostok, echó a los militares americanos de Francia…</strong> Todo eso vino a cuenta la semana pasada, en un acto dedicado a la política exterior francesa organizado en la facultad de ciencias políticas de París, con asistencia de tres ex ministros de exteriores considerados “gaullistas”; Hubert Vedrine, Alain Juppé y Dominique de Villepin. Sus intervenciones, ante un público de estudiantes, reflejaron el actual nivel: “la Unión Europea está amenazada de dislocación” (Juppé) “¿Qué hemos hecho para que Rusia se lance en los brazos de China y para que Turquía se entienda con Moscú?” (de Villepin) “Los occidentales han perdido el monopolio del poder en el mundo y eso les resulta insoportable” (Vedrine): un catálogo de preguntas sin respuesta y afirmaciones banales sin continuidad ni solución. ¡Qué pobreza! No hay visión, ni concepción ni dignidad: “todo el mundo espía a todo el mundo, la cuestión es que no te pesquen”, respondió Juppé, desentendiéndose de la afilada pregunta de un estudiante sobre la vergüenza que supone la complicidad europea en el sistemático y masivo espionaje de la NSA y la CIA en Europa, documentada por los héroes de nuestro tiempo Snowden y Assange.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y eso que la calidad política de Francia sigue estando por encima de la media europea. ¡Pobre Europa! ¿Alguien se imagina al General de Gaulle sometido a la disciplina alemana del 3% en déficit público?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">………………….</p>
<p style="text-align: justify;">Rafael Poch-de-Feliu- (Barcelona, 1956) &#8211;  Estudió historia contemporánea en Barcelona e historia de Rusia en Berlín Oeste. Corresponsal de «Die Tageszeitung» en España, redactor de la agencia DPA en Hamburgo y corresponsal itinerante en Europa del Este; corresponsal de «La Vanguardia» en Moscú,  corresponsal de «La Vanguardia» en China; Actualmente es corresponsal de «La Vanguardia» en Berlín.</p>
<p style="text-align: justify;">[1] François Fillon, el candidato de la derecha en las elecciones presidenciales, está acusado de haber facilitado empleo a su esposa, Pénélope Fillon que habría ganado casi un millón&#8230; por no hacer nada.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://kontrainfo.com/como-de-gaulle-crece-con-el-tiempo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
