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	<title>Alegoría de la Caverna &#8211; KontraInfo</title>
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	<title>Alegoría de la Caverna &#8211; KontraInfo</title>
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		<title>Los dichos de un tal Sócrates. Parte I &#8211; Por Ricardo Vicente López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo / RVL]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Dec 2022 06:22:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna de Ricardo V. López]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Ricardo Vicente López Parte I Amigo lector, lo voy a invitar a una aventura del pensamiento, reflexionar sobre algunas ideas que hemos heredado de alguien que demostraba con su&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-29994" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2022/12/Socrates002.jpeg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2022/12/Socrates002.jpeg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2022/12/Socrates002-640x360.jpeg 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><em><strong>Por Ricardo Vicente López</strong></em></p>
<p>Parte I</p>
<p>Amigo lector, lo voy a invitar a una aventura del pensamiento, reflexionar sobre algunas ideas que hemos heredado de alguien que demostraba con su conducta lo que afirmaba en sus prédicas: un tal Sócrates (470 -399 a. C.)​​​​. Fue un filósofo clásico griego considerado como uno de los más grandes, tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue maestro de Platón, quien, a su vez, tuvo a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres <em>los representantes fundamentales de la filosofía de la Antigua Grecia</em>. En un pasaje del libro la <em>República</em> conocido como <em>La alegoría de la caverna</em>  su autor, el filósofo griego Platón (427-347 a. C) mediante una metáfora,  propone exponer sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento, entendido este en su sentido más amplio:</p>
<blockquote><p>«Conocer implica adquirir nuevas referencias y significados sobre nuestra realidad en el mundo. Asociamos a menudo el conocer con aprender, comprender o saber algo. La palabra «conocimiento» deriva del griego “gnosis” que significa «conocer». La gnoseología o teoría del conocimiento es la disciplina de la filosofía que estudia la posibilidad del conocimiento».</p></blockquote>
<p>Platón sostenía que la realidad se presentaba como una dualidad, por lo cual el conocimiento, desdobla este objeto: lo que hoy llamamos <em>realidad</em> lo denomina <em>Mundo Sensible</em> (la Naturaleza) que es un mundo de apariencias, siempre mutables y, por ello imperfectas, del cual sólo podemos obtener opiniones (dóxa). Se le contrapone un <em>Mundo Inteligible</em> (el de las Ideas) en el cual podemos lograr el verdadero conocimiento (epistéme). Esta dualidad tiene un fundamento que parte de <em>una concepción idealista que sobrevalora la realidad inmutable, como condición de lo realmente verdadero</em>.</p>
<p>Platón desarrolla su teoría acerca de cómo se puede captar la existencia de esos dos mundos en los que se desenvuelve la vida humana: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) en el cual las cosas son cambiantes y el mundo inteligible (que es materia del conocimiento puro, sin intervención de los sentidos, Aristóteles denominó esto como la Metafísica: meta=más allá, física= Physis es la palabra griega que se traduce por naturaleza). Sin embargo, para sorpresa nuestra, ese debate que aparece en la Alegoría, tenía por finalidad <em>definir cuáles son las condiciones exigibles a quienes deben ocupar un cargo político</em>. Es decir: ¿qué tipo de hombres [<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>] había que elegir para que se hicieran cargo de los asuntos del Estado? Amigo lector no se asombre, este tema es muy antiguo, muy anterior a la democracia del siglo XIX. En esos debates, entonces, se acordó que hay dos clases de hombres: los que viven entre las sombras (las mayorías ignorantes) y aquellos otros, (muy pocos), que han tenido la posibilidad de acceder a la verdad que ilumina la luz del sol (traducido a un lenguaje actual: la realidad exterior tal cual debe ser vista desde los valores ideales de la perfección).</p>
<p>Llegados a este punto, amigo lector, ud. me preguntará: ¿había tantos hombres perfectos en Atenas? Por lo menos había algunos que se lo creían. La respuesta es evidente: no. Un pasaje de los debates expresados en La República de Platón, en los cuales Sócrates siempre ocupaba el papel central, se narra una anécdota muy interesante, al respecto:</p>
<blockquote><p>«Cierta vez, uno de los discípulos de Sócrates, que quería tener certeza respecto de las palabras del Maestro le preguntó al Oráculo de Delfos [<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>] ¿quién era el hombre más sabio de Atenas? Para asombro de muchos, la sacerdotisa dio el nombre de Sócrates. Cuando el discípulo relató, en la reunión siguiente, lo que le había dicho, Sócrates rechazó esa afirmación y se tomó un tiempo para contestar. Recorrió las plazas y lugares de reunión en Atenas de la época, preguntando a aquellos que ostentaban ese título, quiénes eran sabios y todos aquellos que dicen serlo me contestaron que sí, ellos eran sabios. Cuando volvió a reunirse con sus discípulos les dijo: “El oráculo me ha escogido a mí como el más sabio entre todos los atenienses, porque yo soy el único que sabe que no sabe“».</p></blockquote>
<p>No sólo el Maestro rechazó la calificación del Templo sino que dejó asentado que uno de los principios de la sabiduría era la humildad. Lo cual dejó definido como un principio del camino del saber es saber todo lo que se ignora. Dice de él la página www.algundiaenalgunaparte.com:</p>
<blockquote><p>«Sócrates fue una especie de <em>evangelista del razonamiento riguroso</em>, iba por las calles de Atenas <em>predicando lógica</em>, como Jesucristo iría cuatro siglos después por las villas de Palestina <em>predicando amor</em>. Y lo mismo que Jesús, sin haber escrito en su vida una sola palabra, ejerció en el pensamiento humano una influencia que millares de libros no han podido superar. Sócrates conocía la virtud del valor por propia experiencia. Él nos enseñó que la buena conducta está siempre sometida a la razón, que todas las virtudes, en el fondo, consisten en la primacía de la inteligencia sobre la emoción. Solía decir: «Antes de que comencemos a discutir, <em>decidamos cuál es el tema exacto de la discusión</em>».</p></blockquote>
<p>Tal vez las enseñanzas de Sócrates no hubieran dejado una huella tan honda en la humanidad si este predicador no hubiera muerto como mártir de sus ideas. Parece absurdo condenar a muerte a un hombre por el mero hecho de enseñar a los jóvenes “a pensar y argumentar con cierto rigor”. Sin olvidar los dos cargos que fueron formulados contra Sócrates: el de <em>no creer en los dioses venerados por la ciudad</em>  y el de ser “<em>un corruptor de la juventud”</em>. Los sectores dominantes temían que los jóvenes <em>aprendieran doctrinas subversivas</em>. Desde entonces los ricos temen a las ideas emancipadoras, otro tanto le sucedió a Jesús de Nazaret.</p>
<p>El verdadero conocimiento nos lo ofrece la vía de la razón, al estar basada en el ser y rechazar, por lo tanto, toda contradicción en los argumentos. Por lo demás, <em>el ser es inmutable, por lo que el verdadero conocimiento ha de ser también inmutable</em>. La verdad imperante no puede estar sometida a la relatividad de lo sensible. Quien predique el cambio social y político debe aprender de estos casos.</p>
<p>He aquí lo que yo creo entender de Platón: el mundo sensible [el mundo real exterior, lo que hoy denominamos realidad] es una apreciación de lo inmediato, pero para el filósofo ateniense eso no es la realidad real, lo último que se percibe, con la dedicación necesaria, es la idea del bien [el sol]; pero, una vez percibida, hay que deducir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas. Mientras que en el mundo visible rige la luz… en el mundo inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento. Entonces, siendo esto así: <em>los que van a ejercer cargos públicos son quienes deben saber todo ello para proceder sabiamente en la vida privada o pública</em>. A Platón no se le escapaba que esta exigencia rige también para el elector. Ahora se puede comprender por qué Platón exigía para ocupar cargos públicos ser filósofo.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Hoy es necesario aclarar, para no ser acusado de “machista”, que las mujeres no participaban de la vida política.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> El oráculo de Delfos era un lugar sagrado donde se acudía para consultar a los dioses. Estos emitían un mensaje o respuesta que las pitonisas y/o sacerdotes daban en nombre de los dioses a las consultas y peticiones que los fieles les formulaban.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La sociedad de masas. El control de la opinión pública. Parte V</title>
		<link>https://kontrainfo.com/la-sociedad-de-masas-el-control-de-la-opinion-publica-parte-v/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo / RVL]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Oct 2021 16:04:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna de Ricardo V. López]]></category>
		<category><![CDATA[Alegoría de la Caverna]]></category>
		<category><![CDATA[manipulación mediática]]></category>
		<category><![CDATA[Platón]]></category>
		<category><![CDATA[Sócrates]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Ricardo Vicente López Parte V (Puede leer la parte IV, acá) Estoy convencido de que las preguntas más profundas que debemos hacer, y hacernos, son para poner bajo la&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-26277" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2021/10/AlegoriadelaCavernaPlaton2.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2021/10/AlegoriadelaCavernaPlaton2.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2021/10/AlegoriadelaCavernaPlaton2-640x360.jpg 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><em>Por Ricardo Vicente López</em></p>
<p><em>Parte V<br />
(Puede leer la parte IV, <a href="https://kontrainfo.com/la-sociedad-de-masas-el-control-de-la-opinion-publica-parte-iv-la-alegoria-de-la-caverna/">acá</a>)</em></p>
<p>Estoy convencido de que las preguntas más profundas que debemos hacer, y hacernos, son para poner bajo la lupa crítica el sistema de la sociedad global. Esta tarea exige una gimnasia intelectual que a una mayoría importante de sus habitantes actuales les fue negada. Que esto haya sido una consecuencia de un sistema escolar esclerotizado o que haya sido el resultado de un plan estratégico para la manipulación, no cambia la situación actual que exhibe. En nuestro caso de argentinos, extensivo a nuestros hermanos hispanoamericanos, la institución educativa basada en la práctica del memorismo, impide toda posibilidad de desarrollo del pensamiento crítico. Este es uno de los resultados. Es evidente que la pregunta, en tanto tal, no tiene cabida en el aula, salvo excepciones, a partir de la vocación de un docente original. Ello me permite afirmar que, explícita o implícitamente, la <em>pregunta crítica</em> estuvo y está prohibida.</p>
<p>La enseñanza superior encorsetada por el especialismo, tampoco la ofrece, Se da un juego perverso entre “<em>los que saben</em>”, que están dentro del círculo académico, aún los que de ellos tengan la mejor voluntad, no pueden dejar de lado su lenguaje. Y no alcanza su voluntad individual para enfrentar la posibilidad de incitar una renovación. Por esa razón para esas grandes mayorías que, aún así, profesan una admiración excesiva por esas instituciones, se justifican  a sí mismas diciendo que no están en condiciones de acceder a las altas Casas de Estudio <a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p>“<em>Ellos, los que saben</em>, pero no educan”, con actitud sustentada por los aires de superioridad y menosprecio que tienen para con “<em>Esos Otros”, a los que algunos llamamos, cariñosamente, los ciudadanos de a pie</em>. Estos quedan desplazados, tantas veces imposibilitados, de comprender la filosofía, sin la cual no puede haber un verdadero pensamiento crítico. Entiéndase bien: me refiero a la filosofía de los “cultos”. Sin embargo hay mucha más filosofía, que podría ser calificada como popular, uno de sus primeros cultores fue Sócrates (470-399 a. C.), el Maestro de Platón, que reunía a los jóvenes en las plazas de Atenas y les enseñaba a pensar correctamente: les proponía un juego de preguntas y de repreguntas en la búsqueda de una respuesta fundada. Su audacia la pagó con su vida. Me pregunto si ese ejemplo congeló cualquier intento posterior de desarrollar una filosofía que liberara a las personas; volvamos a la Caverna:</p>
<blockquote><p>«Sócrates dice que tiene que rechazar dos tipos de acusaciones diferentes: su «mala fama», la opinión esparcida por sus rivales de que es un criminal: un curioso que pregunta hasta al cielo y la tierra; y los más recientes cargos legales de <em>corromper a los jóvenes y de creer en cosas sobrenaturales de su propia invención,</em> en vez de los dioses de la polis. El acusado descalifica estos «cargos informales» dándoles una apariencia legal diciendo: «<em>Sócrates comete delito al investigar los fenómenos celestes y subterráneos, debido a que, según ellos, convierte el argumento más débil en el más fuerte, instruyendo esto a otros</em>, y sin creer en los dioses, es decir, es ateo». Ateo a los dioses que justificaban la injusticia»</p></blockquote>
<p>Queda claro que el filósofo ateniense era un personaje molesto para el orden establecido en aquella Atenas, era éste su mayor delito, a lo que se le agregaba su prédica a los jóvenes para que aprendieran a pensar y superar el dominio de la ideología imperante:</p>
<blockquote><p>«Sócrates dice que estas preguntas indiscriminadas le ganaron la reputación de entrometido, pero a partir de ahí él interpreta su misión en la vida como la prueba de que la verdadera sabiduría no pertenece exclusivamente a los dioses: que la sabiduría humana debe servir para la formación de ciudadanos justos».</p></blockquote>
<p>Mucha historia ha corroborado cuál es <em>el destino de los rebeldes</em>. Muchos otros también han sido juzgados y condenados por haber denunciado la injusticia de este mundo. Todo esto llevó a que <em>las personas consideradas sabias por la sociedad se volvieran enemigas de Sócrates</em>, ya que él los dejaba en ridículo y con ello amenazaba su autoridad. Recordemos que, unos cuatrocientos años después, otro predicador, Jesús de Nazaret, con palabras de un contenido similar, fue acusado y condenado «por delitos relacionados con desórdenes públicos y el cuestionamiento a la autoridad».</p>
<p>Amigo lector, Ud. se estará preguntando dónde quedó la Caverna. Lo que he querido hacer es mostrar una marco histórico que permite comprender mucho mejor lo que Platón dice por boca de Sócrates. Antes de comenzar con ello, quiero contarle una experiencia personal. En los comienzos de los sesenta yo cursaba en la facultad de Filosofía y Letras (UBA) la carrera de Filosofía. Fue entonces que entré en contacto con los textos de Platón y a ese joven que yo era lo maravilló la <em>Alegoría de la Caverna</em>, aunque me costó mucho comprenderla. Quiero comentarle un pequeño pasaje tal como me lo enseñaron. Y digo, además, que las veces que después leí comentarios sobre ese pasaje todas coincidieron en lo siguiente: el prisionero que se liberó y descubrió la verdad y quiso contárselo a sus compañeros “no fue comprendido y no le creyeron”.</p>
<p>Necesito recordarle que estamos rondando el tema de esta serie de notas: <em>la relación de las masas y el poder</em>.  Además ya recordé que cuando Platón estaba escribiendo <em>República</em> unos treinta años antes Sócrates había sido ejecutado. Es decir una muerte tan injusta de su Maestro, querido y admirado, no podía haber sido olvidada. Esto dio lugar a algunas interpretaciones que suponen que el prisionero incomprendido podía ser Sócrates. Esta tesis que le propongo ahora se me presentó muchos años después, cuando el que era, para mí, <em>el prisionero incomprendido</em>, <em>la figura de un liberador</em>, deja de serlo para pasar a ser una pobre víctima más. Lecturas posteriores me permitieron comprender que <em>el prisionero no se había liberado</em>, lo habían obligado a levantarse y subir el duro camino hacia la luz, y padecer el enceguecimiento que le impuso el sol. Además, y esto me parece el pasaje más crudo del relato: dice Sócrates que el resto de los prisioneros no sólo no le creyeron sino que, <em>de haber estado sin las cadenas habrían intentado matarlo</em>. Las palabras del texto original dicen:</p>
<blockquote><p>«<em>Liberamos  </em>a uno de estos prisioneros. Le <em>obligamos a levantarse</em>…  ahora lo arrancamos de su caverna a viva fuerza y lo llevamos por el sendero áspero y escarpado hasta la claridad del sol&#8230; Imagina Glaucón ahora que este hombre vuelve a la caverna y se sienta en su antiguo lugar… <em>Y si alguien intentase desatar a sus compañeros y llevarlos allí, ¿no lo matarían, si pudiesen agarrarlo</em>?»</p></blockquote>
<p>Amigo lector, he abundado en esta descripción y he reproducido sus palabras para que podamos ahora avanzar en una interpretación que le propongo. Yo no puedo evitar el ser un argentino, ya maduro, del siglo XXI, que leo y pienso desde mi situacionalidad, lo cual teñirá mi interpretación con ese condicionamiento. Platón vivió en una sociedad esclavista y fue un rico terrateniente con esclavos que trabajaban en sus plantaciones. Él también estaba condicionado por su situacionalidad. Digo esto para dejar en claro que yo no sé qué pensaba Platón cuando escribió estas páginas, lo que voy a ofrecerle es qué me parece a mí y qué me dejó la lectura de ese libro.</p>
<p>Si Ud. puede recordar lo que escribí en páginas anteriores, siguiendo a investigadores como Gustave Le Bon o Gabriel Tarde, entre otros, respecto de la dualidad entre la masa y los gobernantes: aparece una preocupación respecto de un conflicto latente. Platón trata en su famoso libro el problema que él advierte entre el conjunto mayoritario de los miembros de la polis (minoritario respecto de la totalidad de pobladores de la Atenas de entonces), a los que califica como <em>los hombres de las sombras</em> (recordar la Alegoría), y <em>los pocos hombres de la luz </em>(los filósofos), los que serían llamados a gobernar.</p>
<p>Se ha escrito mucho sobre este libro fundamental, dentro de su importante producción filosófica, sin embargo, el menosprecio de Platón respecto de los miembros de la masa (hombres de la sombra), comprensible en un miembro de las clases superiores, es muy poco mencionado. Como tampoco se dice nada de que era un terrateniente esclavista. Quiero aclarar que esto que digo no es una denuncia sobre el gran ateniense, sino que señalo los prejuicios de la gran mayoría de los filósofos académicos que ocultan todo esto, que es para ellos impensable en el <em>Divino Platón.</em> Los que han escrito, conscientemente los menos e inconscientes la mayoría, han sido formados por la tradición de “<em>las personas que saben”</em>  de la Academia. A todos aquellos que plantean utilizar esta información de la Historia, totalmente despreciable para <em>estos filósofos</em>: “La filosofía no debe ser <em>manchada con la política”</em>. Sobre este tema volveré más adelante.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Un estudio histórico-político de esta institución: <em>La universidad y el proyecto popular</em> está disponible en la página  www.ricardovicentelopez.com.ar.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La sociedad de masas. El control de la opinión pública. Parte IV &#8211; La Alegoría de la Caverna</title>
		<link>https://kontrainfo.com/la-sociedad-de-masas-el-control-de-la-opinion-publica-parte-iv-la-alegoria-de-la-caverna/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[KontraInfo / RVL]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Oct 2021 19:05:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna de Ricardo V. López]]></category>
		<category><![CDATA[Alegoría de la Caverna]]></category>
		<category><![CDATA[manipulación mediática]]></category>
		<category><![CDATA[Platón]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Ricardo Vicente López Parte IV (Puede leer la parte III, acà) Hay textos que impactan mucho la mentalidad de los pensadores da cada época, al verse enfrentados a las&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-26173" src="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2021/10/AlegoriadelaCavernaPlaton.jpg" alt="" width="748" height="421" srcset="https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2021/10/AlegoriadelaCavernaPlaton.jpg 748w, https://kontrainfo.com/wp-content/uploads/2021/10/AlegoriadelaCavernaPlaton-640x360.jpg 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></p>
<p><em>Por Ricardo Vicente López</em></p>
<p><em>Parte IV<br />
(Puede leer la parte III, <a href="https://kontrainfo.com/la-sociedad-de-masas-el-control-de-la-opinion-publica-parte-iii/">acà</a>)</em></p>
<p>Hay textos que impactan mucho la mentalidad de los pensadores da cada época, al verse enfrentados a las diversas interpretaciones a las que han dado origen. Uno de ellos, por la profundidad de las posibles y diversas lecturas que se fueron realizando podría hacernos pensar que el tema ya está agotado. Yo no he podido sustraerme a ese embrujo que el gran Platón (428-347 a. C.) generó en su posterioridad. Yo ya le he propuesto, amigo lector, en algunas notas anteriores, una lectura de su tesis. Ahora quiero que me acompañe con una mirada más analítica sobre la riqueza que encierran las palabras de este famoso texto: <em>La alegoría de la caverna</em>. Pero, lo haré con una mirada un tanto plebeya, teniendo en cuenta las varias que circulan con tono académico. Por ello debo advertirlo, respecto de que lo que sigue, es mi interpretación, que no tiene más valor que eso.</p>
<p>Para ello recurriré a un trabajo mío, escrito hace ya un largo tiempo, que fue escrito con un lenguaje más sencillo y que pretende ser una versión más accesible y, a su vez, un poco más rebelde, y es muy probable que sea muy antojadiza. Lo escribí pensando en un personaje, admitido simbólicamente como la expresión de una síntesis dentro de los públicos masificados. Es una parte de esos públicos que necesitan y demandan una formación más sólida, sostenida por una filosofía que, por regla general, no está a su alcance: <em>el ciudadano de a pie</em>. No es cualquier ciudadano, es, en mi opinión, la expresión de los que tienen <em>hambre de saber</em> y no encuentran cómo y donde satisfacerla.</p>
<p>El trabajo al que me referí  <a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> fue una propuesta para plantear un paralelo entre la antigua Atenas y nuestro mundo globalizado, rescatando similitudes y contradicciones. Fue un texto pensado para trabajarlo en clase con una lectura comentada y analizada a través de preguntas, respuestas, con comentarios colectivos. Teniendo en cuenta la mucha sabiduría que queda encerrada en el ámbito de las Academias, a la que no pueden acceder muchas personas que no manejan ese lenguaje técnico. Ese lenguaje que se ha convertido en una jerga “para unos pocos elegidos” como decía Les Luthiers. El lenguaje, con el cual se expresan, es una barrera que impide al <em>ciudadano de a pie</em> acceder a los grandes de la Filosofía. Esa es la razón por la cual intenté hacer una <em>traducción</em> al habla cotidiana de las personas, dispersas, que forman parte de la multitud: los <em>ciudadanos de a pie</em>.</p>
<p><em>Un poco de historia del pensamiento </em></p>
<p>Escribí en las páginas citadas, algunas reflexiones que, creo, pueden sernos útiles ahora. Teniendo presente que la mención de su título: <em>De la caverna platónica a la globalización mediatizada, </em>un atrevimiento, una interpretación cuyo valor es muy limitado, pero útil:</p>
<blockquote><p>«Tal vez resulte fuera de lugar, para el lector desprevenido, el salto en el tiempo que propongo: unos veinticinco siglos. Sin embargo, creo que puede sernos altamente revelador respecto de cómo algunas expresiones originarias, incipientes, del fenómeno de masas —dentro del marco de una sociedad mucho más sencilla y trasparente— anunciaban algunas revelaciones que sólo el ojo agudo, certero y crítico de un filósofo de esa calidad pudo detectar, este es el caso de Platón (428-347 a. C.). Este gran pensador evidenció, en sus trabajos, méritos intelectuales de excepción. Ellos han obligado, a pesar del tiempo que nos separa, que debamos seguir leyendo y estudiando su obra. Platón fue un filósofo griego discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. En 387 fundó la Academia, institución que continuaría su marcha a lo largo de más de novecientos años. A ella fue Aristóteles en 367, desde Estagira [<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>], para estudiar filosofía, compartiendo, de este modo, unos veinte años de amistad y trabajo con su maestro. Platón participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió, siempre en forma de diálogo, sobre los más diversos temas».</p></blockquote>
<p>De este autor seleccioné algunos pasajes de uno de sus trabajos de la madurez: la <em>República</em>. De ella podemos leer esta síntesis:</p>
<blockquote><p>«República −en griego, Politeia, de polis, que significa <em>ciudad-estado</em> esta traducción sería más adecuada que el título original &#8212; es la más conocida e influyente obra de Platón, y es el compendio de las ideas que conforman su filosofía. Se trata de un diálogo entre Sócrates y otros personajes, como los discípulos o parientes del propio Sócrates».</p></blockquote>
<p>El modo de la narración choca con nuestra forma actual de contar una historia. No debemos olvidar que para el pensamiento antiguo, cercano a sus fuentes orientales, este modo de referir un tema era muy común. Por tal razón, le pido, amigo lector, un esfuerzo de ubicación temporal y cultural para lograr una interpretación más profunda acerca de qué nos dice y qué intenta comunicarnos para que pensemos. Comencemos por analizar cuál es el significado de la palabra “alegoría”:</p>
<p>La alegoría (como la parábola, el mito o la analogía) es un recurso narrativo para trasmitir una historia de modo que sea accesible a mucha gente. Es un modo de hablar figuradamente, es una figura literaria que pretende representar una idea valiéndose de formas humanas. Alegoría es una palabra que hemos heredado del griego <em>allegorein</em>. La Real Academia la define como: «Representación en la que las cosas se ofrecen con un significado simbólico. Composición literaria o representación artística que tiene sentido simbólico». La alegoría pretende pintar una imagen, de lo que no tiene imagen, para que pueda ser mejor entendido por las mayorías. El vocablo hace mención a aquella ficción en la cual una idea, frase, expresión u oración que posee un significado distinto al que se le puede dar literalmente  <a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Este tipo de relato encierra una enseñanza que hay que rescatar.</p>
<p>La alegoría intenta describir cuál es el estado de los hombres en general, hoy diríamos del pueblo [<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>]. A tal efecto, describe una situación imaginaria que intenta representar la situación del hombre medio de aquella época. Propone Sócrates:</p>
<blockquote><p>«Imagina una especie de caverna subterránea, con una larga entrada, abierta a la luz del sol, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estar quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz del fuego, arde en un plano superior a los encadenados. Se ha construido un tabique por encima del cual se exhiben sus figuras. La pared del fondo es como una pantalla que reproduce las figuras… Pues bien, imagínate ahora, a lo largo de esa pared, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados».</p></blockquote>
<p>Ante esta descripción todos quedan sorprendidos, no se entiende hacia dónde lleva Sócrates su razonamiento, éste continúa su relato y comienza a explicar:</p>
<blockquote><p>«Son iguales que nosotros, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre el fondo de la caverna? Dado que durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóvil las cabezas… Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?&#8230; Entonces no hay duda de que ellos no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados».</p></blockquote>
<p>Amigo lector, preste atención a la continuidad del relato ya que Sócrates agrega una situación nueva: otro personaje, el cual fue liberado de las cadenas:</p>
<blockquote><p>«Si alguno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse para ir a mirar la luz exterior… ¿no sería capaz de descubrir que aquellos objetos cuyas sombras veía antes, no eran más que sombras? Ahora cuando se halla más cerca de la realidad y goza de una visión verdadera… ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería falso? Y que al ver la luz verdadera todo adquiriría una nueva brillantez… ¿no crees que se consideraría feliz por haber descubierto la verdad?»</p></blockquote>
<p>Llegado este momento, el personaje liberado que ha descubierto la verdad se sentiría obligado a contar todo lo vivido:</p>
<blockquote><p>«En esa situación si compartiera su experiencia con sus compañeros encadenados, ¿no se reirían de él por narrar fantasías que no existen? ¿no podrían llegar a matarlo por hablar necedades? La exasperación de los otros, creerse engañados ¿no intentarían matarlo, si encontraran la manera de hacerlo?»</p></blockquote>
<p>Hemos llegado al final del relato alegórico, y Sócrates pasa a ofrecer sus conclusiones:</p>
<blockquote><p>«Pues bien, esta imagen hay que aplicarla toda ella a lo que hemos dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista del sol con la caverna-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol».</p></blockquote>
<p>Es decir, el diálogo se fue dando en torno a qué tipo de hombres había que elegir para hacerse cargo de los asuntos del Estado. Como resultado de ello, estuvieron de acuerdo en que <em>hay dos clases de hombres</em>: <em>los que viven entre las sombras y aquellos, muy pocos, que han tenido la posibilidad de acceder a la verdad que ilumina la luz del sol (que es la verdadera realidad)</em>. En la próxima nota le propondré mis reflexiones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Lleva por título <em>De la caverna platónica a la globalización mediatizada</em> – publicado y disponible en la página <a href="http://www.ricardovicentelopez.com.ar">www.ricardovicentelopez.com.ar</a> – en la Sección Biblioteca.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Fue una ciudad de la Antigua Grecia en la provincia de Macedonia, famosa por haber sido el lugar de nacimiento de Aristóteles.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Recuérdese el modo de hablar de Jesús de Nazaret.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Participaban sólo los hombres libres, porque los esclavos no participaban de la polis; para la Atenas antigua, los esclavos no eran ciudadanos.</p>
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