El “Puente Terrestre Mundial” de China – Cómo afectaría a América Latina. Por Helga Zepp-LaRouche

Debería ser obvio para cualquier persona que no se puede solucionar el problema de la inmigración ó la epidemia de drogas en Estados Unidos, sin que se lleve adelante el desarrollo a los países de Centroamérica y el Caribe en particular. Hay muchos lugares que, no son un “mierdero”, sino que son un infierno. Por ejemplo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el nivel de desnutrición crónica, o sea, el hambre, en el África subsahariana es el 22.7% del total de la población, la peor en el mundo. La segunda región del mundo que está en peores condiciones es el Caribe, con un promedio de 17.1%. Pero en Haití, un increíble 47% de la población tiene hambre permanentemente, y un 80% vive en la pobreza. Y todo el Caribe está muy lejos de ser un paraíso para los cruceros de lujo; para las personas que viven allí, es un infierno, así como lo es la mayor parte de Centroamérica.

El único modo en que puedes abordar esto, obviamente, es lo que China ya está haciendo de manera activa con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, por ejemplo en Panamá, donde van a construir un tren de alta velocidad desde la ciudad de Panamá hasta la ciudad de David, provincia de Chiriquí, en la frontera con Costa Rica. Y China es también el único país que está ayudando seriamente a Haití, y anunciaron un proyecto de $5 mil millones de dólares para reconstruir a Puerto Príncipe, la capital de Haití.

Así que, esto requiere a la Iniciativa de la Franja y la Ruta por completo, no solo un proyecto o dos. China ha propuesto en los más altos niveles que España y Portugal sean puentes para La Franja y la Ruta con Iberoamérica y el Caribe, y los dos gobiernos iberos ya acordaron que ellos no solo quieren ser el punto de llegada en occidente a la Nueva Ruta de la Seda, sino que quieren ser de modo activo el puente para las naciones que hablan español y portugués en Iberoamérica y también en África.

En estos momentos estamos trabajando para redactar toda esta cuestión de extender la Nueva Ruta de la Seda hacia las Américas, como parte de la actualización de nuestro informe global sobre “La Nueva Ruta de la Seda se convierte en el Puente Terrestre Mundial”; para construir un tren de alta velocidad desde el extremo de Iberoamérica, Chile y Argentina, a todo lo largo hasta atravesar el Tapón del Darién y llegar al Estrecho de Bering, a través del cual conectar con los programas de infraestructura de Eurasia.

Uno de los grandes problemas allí, es que hay residuos de la geopolítica, como el hecho de que varios países de Centroamérica y el Caribe que todavía tienen relaciones diplomáticas con Taiwán y no con la República Popular de China (RPC). Recientemente, Panamá cambió eso y acordó respaldar la política de “Una sola China”, y obviamente esto es algo muy importante para los chinos, quienes están constantemente enfrentando los esfuerzos para no reconocer esa política de Una sola China. Es más, ellos recientemente se quejaron de que el Hotel Marriot y otras compañías, están hablando sobre Macao y Hong Kong y el Tíbet como si fuesen “otros países”, como si no fueran parte de China. Así que esto es un problema de si aceptas la soberanía de China, que obviamente tiene mucho que ver con el modo en que ellos respondan.

La situación económica es tan severa que no solamente puedes tratar de construir algo desde abajo, sino que tienes que saltar etapas y elevar el nivel de productividad de toda esta región a órdenes de magnitud muy superiores. Hay ángulos que son obvios. Por ejemplo, en la Guayana francesa, que actualmente no es un país soberano, sino que hasta el día de hoy es todavía un departamento colonial de Francia, tienen el lugar de lanzamiento de la Agencia Espacial Europea, en Kourou, que está muy cerca del Ecuador. Y luego tienen además el lugar de lanzamientos de la Agencia Espacial brasileña, en un lugar llamado Alcántara, que queda todavía más cerca al Ecuador. Estos sitios no es que no tengan problemas, pero representan ya la existencia de una capacidad científica importante, y eso se podría convertir en un proyecto regional, un motor de la ciencia para la economía para toda la región de la Cuenca del Caribe.

Luego tienen la ampliación del Canal de Panamá, tienen el proyecto del Canal de Nicaragua, y como Lyndon LaRouche siempre ha recalcado, si construyes todos esos canales, incluyendo el Canal de Kra, en Tailandia, entonces realmente estas hablando de un solo océano en el mundo, lo cual eliminaría muchos de los puntos de conflicto geopolíticos de los británicos.

Así que tenemos que impulsar esto realmente, que Estados Unidos tiene que unirse a la Nueva Ruta de la Seda. Esto incluiría la construcción de grandes proyectos en lugares como Puerto Rico, devastado por los huracanes, por ejemplo en Ponce, en la costa sur de Puerto Rico, que se podría convertir en un gran puerto y punto de embarque para la Ruta de la Seda Marítima. Construir allí un puerto de aguas profundas abriría posibilidades para toda una serie de corredores de transporte marítimos hacia el Golfo y la costa Oeste de Estados Unidos. Conectada con esto, la Ruta de la Seda Marítima haría algo similar en Mariel, Cuba, en donde también está planeado construir un puerto de aguas profundas. Y puesto que esto queda muy cerca de Estados Unidos, todo debería estar integrado en un solo proyecto.

La situación obvia es que, lejos de que el mercado de valores sea el indicador de la supuesta excelencia de la economía, nos encontramos sentados en un barril de pólvora: todo el sistema financiero podría hacer explosión con cualquiera de los numerosos detonadores posibles. Así que lo urgente es impulsar que Estados Unidos se una al nuevo paradigma de la Nueva Ruta de la Seda. Y como parte de eso, tienes una estrategia de desarrollo para todos los países del Caribe, de Centroamérica y de Sudamérica, y para toda Norteamérica hasta llegar al Estrecho de Bering, para conectarse con el sistema de transporte euroasiático. Ese es el único nivel por medio del cual podemos salir del desastre actual.

 por Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, 16 de enero del 2018.

 

Comments

comments

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*