El poder de las élites empresariales en la política latinoamericana

Miguel Serna * y  Eduardo Botinelli **

La palabra tiene algunas peculiaridades mediante las cuales no dice lo que dice que dice: por ejemplo empresario ¿qué significa? ¿quiénes son empresarios? ¿a qué se dedican?

La irrupción del ciclo neoliberal trajo consigo a candidatos políticos empresarios y alteró la arena política latinoamericana. En un período marcado por la implementación de políticas públicas pro mercado en la región, ellos consiguieron colocarse en los principales puestos de poder. ¿De qué empresarios se trata y por qué lograron ingresar a la política?

Una interpretación sencilla para explicar el ascenso del “activismo empresarial democrático” puede ser que su aparición se haya dado como resultado de la implantación de reformas económicas neoliberales que terminaron por situarlos en el centro del empoderamiento, en tanto agentes del cambio económico y del orden social. Pero una mirada más completa del fenómeno exige preguntarse de qué empresarios estamos hablando y cuál es su relación con los partidos políticos. También, si se trata de grupos nacionales o representantes de grupos multinacionales. Finalmente, cómo es que se articulan élites y cámaras empresariales en el control de las empresas y sectores económicos más dinámicos, durante un período que se caracteriza por la creciente apertura económica y el avance del poder de las corporaciones multinacionales.

Los empresarios, entendidos como actores colectivos y grupos de interés, han variado su práctica política. Desde la diversidad y heterogeneidad de sus organizaciones, hasta la incidencia política sobre los gobiernos. Incluso, la cohesión y unidad política ante coyunturas de amenaza del statu quo.

De hecho, la organización colectiva e influencia política de los empresarios en América Latina puede ser sistematizada en cinco tipos de acción política empresarial: protestas y revueltas empresariales; golpes de estado; invasiones militares; elecciones con acomodos empresariales a partidos o candidaturas populistas; y candidaturas y gobiernos conservadores. Mientras que las primeras tres fueron las más comunes en el pasado y durante períodos de crisis, las últimas prácticas políticas se relacionan con estrategias de adaptación para insertarse en el juego democrático.

En el pasado reciente, durante los autoritarismos militares de la década del 70 en el Cono Sur, los empresarios impulsaron una legitimación ideológica. Aunque con niveles de participación y apoyo variables para cada país, mantuvieron vínculos con los gobiernos y se comportaron en sintonía con el anti-estatismo y el liberalismo económico dominante.

Durante los procesos de transición democrática, en cambio, los empresarios tuvieron escasa representación política. Pese a ello, el sistema político no cuestionó los intereses fundamentales de la economía de mercado. Más aún, aunque de manera progresiva, consiguieron insertarse en la dinámica de las democracias como un actor económico y político de creciente visibilidad pública.

Con el impulso del segundo ciclo de reformas neoliberales y su politización en clave de contraposición ideológica a las alternativas populistas y socialistas, el ascenso al poder político de los empresarios se vio facilitado. Pero la concentración y extranjerización de las estructuras económicas, la transformación en la composición de los grupos empresariales dominantes, las crisis económicas de fines de la década del 90, y el ascenso de la “marea rosa” de las izquierdas latinoamericanas, los obligó a un repliegue táctico. A inicios de los años 2000, ante un nuevo escenario del pos-consenso de Washington, se reconvirtieron políticamente.

Hacia la primera década y media del nuevo siglo, la llegada al poder político y las experiencias de gobierno de las izquierdas impulsaron la aparición de espacios de convivencia y aproximación pragmática entre las izquierdas y ciertos sectores del empresariado. Por un lado, se produjo una moderación del discurso anticapitalista de la izquierda y un reconocimiento del papel que juegan los empresarios para el desarrollo económico; por el otro, los empresarios atravesaron una moderación política y un acercamiento pragmático a los gobiernos.

Los empresarios en la política: algunas pistas de investigación

Un abordaje de la captura de espacios de poder fácticos en el campo político por parte de las élites empresariales en México, Colombia, El Salvador, Chile, Brasil, Bolivia, Perú, Argentina y Uruguay, analiza, por una parte, el sobredimensionamiento de la presencia e influencia de los empresarios en el campo político. Por otra parte, las modalidades de incidencia y práctica de las élites empresariales en la política y los Estados latinoamericanos para beneficiar sus propios intereses económicos y captura de rentas.

Al observar primariamente las encuestas de parlamentarios de la Universidad del Salvador, se aprecia una sobrerrepresentación de empresarios ocupando cargos parlamentarios: el total de empresarios con presencia en la política en México, Colombia, El Salvador, Chile, Brasil, Bolivia, Perú, Argentina y Uruguay, asciende a casi la cuarta parte de las bancas, con un 22,6%.

Sin embargo, existen diferencias sustanciales entre los distintos países: El Salvador se destaca ampliamente por ser el país con mayor presencia de empresarios en la política, con un 40%. En el extremo opuesto, se encuentran Uruguay y Argentina, con un 17% y un 13%, respectivamente. El resto de los países se ubican en torno al promedio encontrado, es decir, entre el 21% y el 26%.

Más allá de las evidencias empíricas aportadas por este estudio, la participación cuantitativa y cualitativa de los empresarios en la política es bastante más significativa. De los estudios de caso disponibles se sabe que la participación de los empresarios es aún más extendida e incisiva en la “alta política” del Parlamento, al nivel del Senado y al de los líderes políticos partidarios. También, en los puestos estratégicos del gabinete ministerial de los gobiernos y, particularmente, en el área de economía y finanzas. Además, hay que sumar la influencia indirecta de los empresarios en la política a través de la acción colectiva de las gremiales y asociaciones empresariales.

En todos los casos, las evidencias empíricas aportadas refuerzan la hipótesis de sobrerrepresentación política de los grupos empresariales y de las élites económicas en América Latina, cuando se los compara con el peso que tienen esas categorías y grupos sociales en la estructura social de cada país.

El Análisis de Correspondencia Múltiple permitió identificar los perfiles de los distintos parlamentarios, y hacer foco en los empresarios que se dedican a la actividad política. En este sentido, se aprecia una relación entre parlamentarios de izquierda, obreros y trabajadores rurales. A su vez, se presenta una fuerte vinculación entre quienes iniciaron su actividad política en sindicatos, y organizaciones campesinas y mineras. De la misma manera, entre los parlamentarios de izquierda, los docentes, quienes tienen estudios primarios y secundarios, y con los no creyentes.

En contraposición a este último grupo, se encuentran los parlamentarios de partidos de derecha, quienes están fuertemente relacionados con los empresarios. Comparten el cuadrante de correlación entre los factores, los parlamentarios de los partidos de derecha con los distintos tipos de empresarios (tradicionales propietarios de empresas, productores rurales, comerciantes, rentistas y ejecutivos de empresas). Este tipo de parlamentarios se encuentran, a su vez, relacionados a profesiones no jurídicas, jueces, militares, grupos con perfil religioso, y con vínculos con las religiones protestantes y católica. Sin embargo, también se presentan próximos a aquellos que iniciaron su actividad política en Asociaciones empresariales.

Finalmente el análisis factorial permitió identificar tres grupos de dirigentes políticos con perfiles de reclutamiento social y carrera política diferenciados. De una parte, los dirigentes provenientes del sindicalismo y de la militancia en asociaciones de la sociedad civil ubicados más próximos al espacio ideológico de la izquierda. En el campo opuesto, se ubican los grupos de dirigentes provenientes de las posiciones de privilegio económico -en la captura de rentas y/o de dirección empresarial-, más próximos a la derecha ideológica. Por último, los dirigentes políticos-profesionales que se posicionan en el centro político.

Claramente, los empresarios que participan de la política latinoamericana tienen una fuerte proximidad con los partidos de Derecha, vinculados a las profesiones no jurídicas, la religión y la participación en asociaciones empresariales. Así, el grupo de políticos-empresarios se encuentra en las antípodas los políticos-sindicalistas, pero también en oposición a los políticos-profesionales.

* Miguel Serna Profesor Agregado de Dedicación total Universidad de la República, Investigador Nivel II SNI (Uruguay), Doctor en Ciencia Política UFRGS (Brasil), Sociólogo, Universidad de la República (Uruguay);

** Eduardo Botinelli Profesor Asistente y Doctor en Sociología por la Universidad de la República, Director de Factum.

Fuente: www.clacso.org/megafon/megafon Nº 15/2 – Agosto 2017

 

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