Macri usó una ONG de la CIA para decir que Argentina es hoy más “transparente” que en 2015

Macri utilizó una ONG de la CIA, Transparency International, para afirmar que en solo 2 años, la Argentina “mejoró” en el ranking de corrupción de países, 21 posiciones. Como bien demuestra el economista Andrés Asiain, la metodología empleada para realizar el “ranking” es nada transparente, por no decir directamente un dibujo. A pesar de ser quizá el gobierno más denunciado por corrupción de la Historia Argentina en solo 2 años, con infinidad de cuentas con dinero en negro en el extranjero, el poder financiero a través de una ONG que controla, intenta mostrar al régimen macrista como lo que no es.

Así lo expone Andrés Asiain:

Argentina mejoró las posiciones y calificaciones del Índice de Transparencia Internacional. Pasamos del puesto 106 al 85 en dos años. Es la primera vez que Argentina mejora 21 posiciones en dos años. Pero, tenemos que seguir trabajando”, señaló el presidente Mauricio Macri al inaugurar las sesiones ordinarias en el Congreso. La noticia no deja de sorprender en el marco de un gobierno signado por casos de corrupción como las sociedades offshore del propio presidente y otros funcionarios y allegados en el marco de los Panamá Papers “legalizadas” con un auto-blanqueo, el escándalo por el intento de auto-condonación de la deuda del grupo Macri con el Correo, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, echando a su empleada doméstica que trabajaba en negro y cobraba como parte de la intervención en SOMU, la renuncia de Díaz Gilligan como subsecretario de la presidencia después que le encontraron más de un millón de dólares sin declarar en Andorra o las presuntas coimas recibidas por el jefe de la AFI que investiga la justicia brasileña, entre otras.

El “índice de transparencia internacional” al que aludió el presidente es en realidad el índice de percepción de corrupción, publicado por una ONG autodenominada Transparencia Internacional. La ONG que trabaja “por un mundo libre de corrupción” según indica su página web, es presidida por una abogada cordobesa [N. del e.: Delia Matilde Ferreira Rubio] entre cuyos antecedentes figura la presidencia de la ONG local Poder Ciudadano y ser parte de la administración del CEPPA, un centro de estudios investigado como presunta pantalla para triangular fondos desde el gobierno de la ciudad de Buenos Aires hacia la fundación PENSAR (semillero de cuadros técnicos del macrismo).

El índice de transparencia internacional donde Argentina escaló posiciones durante el macrismo, no es elaborado a partir de datos objetivos, sino a través de una “poco transparente” metodología. La misma consiste en el trabajo que hacen dos “investigadores en su casa” y dos “asesores académicos” a partir de la “opinión de hombres de negocios y expertos” previamente recopilada por otra serie de fundaciones y ONG. La “percepción de corrupción” en Argentina es elaborada por miembros de Poder Ciudadano, una ONG que recibe fondos de la CIA por intermedio de la Fundación Nación para la Democracia, y que antes dirigía la militante del PRO Laura Alonso, actual titular de la “Oficina Anticorrupción”.

Recapitulando, el “índice de transparencia internacional” es elaborado por grupos cercanos al macrismo escondidos bajo el cartel de una serie de ONG, que dibujan un indicador manipulando una mejora en la lucha contra la corrupción durante la gestión Macri. Un caso que transparenta el funcionamiento local-internacional de ciertas ONG de prolífica producción de índices que sistemáticamente dan malas calificaciones a los gobiernos populares, y buenas a los liberales. Modernas herramientas para la construcción de parámetros de gestión aceptables de acuerdo a los intereses del establishment local e internacional.

Veamos ahora cómo la ONG citada por Macri,  Transparency International, no es más que una fachada de la CIA, una de las principales agencias de inteligencia de los EEUU, en esta nota de Red Voltaire, del periodista Thierry Meyssan:

La prensa internacional comenta el último informe de Transparency International sobre la corrupción a través del mundo. Pero acepta las conclusiones de ese documento sin plantear la más mínima interrogante sobre sus autores, su metodología y sus fines. Transparency International se presenta a sí misma como «una organización de la sociedad civil global que dirige la lucha contra la corrupción». En otras palabras, su misión Les abrir nuevos mercados a las multinacionales acusando de corrupción a los gobiernos que se les resistan y, en definitiva, favorecer la globalización económica.

Aunque dice ser una organización no gubernamental, Transparency International es un organismo dependiente de la National Endowment for Democracy (NED), la principal agencia de intervención legal de los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña. Por lo tanto, no resulta nada sorprendente que sus principales dirigentes estén íntimamente ligados a la CIA estadounidense y al MI6 británico.
Transparency International fue creada por Peter Eigen, un jurista alemán que trabajó 25 años en el Banco Mundial antes de convertirse en consultante de la Fundación Ford, pantalla filantrópica de la CIA. El señor Eigen se enroló en la Carnegie Endowment for International Peace, otra pantalla de la CIA. Pero lo más importante es que se convirtió en uno de los administradores de Crown Agents (literalmente, los Agentes de la Corona), un antiguo servicio de la Corona británica, privatizado en 1997, que se encarga de prestar asistencia en cuestiones de privatización a los gobiernos extranjeros. Fue así que Peter Eigen desempeñó un papel esencial en el proceso de privatización de la economía iraquí bajo la ocupación anglosajona, mientras que Crown Agents hacía el papel de subcontratista de la USAID. Peter Eigen está casado con Gesine Schwan, catedrática alemana especializada en la denuncia del antiamericanismo y candidata derrotada del SPD a la presidencia de la RFA.

La canadiense Huguerre Labelle es la sucesora de Eiguen en la presidencia de Transparency Intertional. La señora Labelle presidió anteriormente la Agencia canadiense Para el Desarrollo Internacional, o sea la homóloga canadiense de la USAID. Peter Eigen creó un Consejo Consultivo que sirve de aval a Transparency International y del que forman parte, además de sus amigos de Crown Agents y de la fundación Carnegie, el ex presidente de Alemania, Richard von Weizsäcker; el ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, y el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) Pascal Lamy, entre otros. Transparency International tiene filiales en un centenar de países, pero la más importante es, por supuesto, la de Estados Unidos, fundada por personajes cuyo perfil es más que elocuente: Frank Vogt, otro ex funcionario del Banco Mundial y turiferario de la globalización. Actualmente trabaja par el American Entreprise Institute junto a su amigo Paul Wolfowitz, ex director del Banco Mundial. Michael J. Hershman, ex oficial de la inteligencia militar. Fue el segundo hombre al mando de la USAID y hoy dirige la unidad antiterrorista de la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

El presidente de la rama francesa de Transparency International es Daniel Lebeque, ex vicepresidente del BNP (Banco Nacional de París). En el consejo de administración encontramos al ex secretario general de la OCDE, Jean-Claude Paye, y en el alto consejo aparece el ex presidente del FMI (Fondo Monetario Internacional), Jacques de Larosiere, así como Pierre Rosanvallon, ex secretario general de la Fundación Saint-Simon. Transparency International es extremadamente discreta en lo tocante a su propio financiamiento. Lo cual es perfectamente normal ya que este proviene nada más y nada menos que de la National Endowment for Democracy (NED) y de la USAID, de la Fundación Soros y de la Fundación Ford, además de una serie de multinacionales –BP-Amoco, Exxon, Rio Tinto, Shell...– que son harto conocidas.

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