La construcción del Capitalismo por las élites supranacionales. Por Daniel Estulin. El rol de la City de Londres, la Masonería y clubes secretos

Por Daniel Estulin*

Posiblemente la principal diferencia metafísica y metahistórica entre el capitalismo y los sistemas que lo precedieron consiste en el hecho de que la historia de este sistema desde un momento bastante temprano, aproximadamente a mediados del siglo XVIII, adquiere el carácter de un proyecto o una construcción, o incluso, un carácter dirigido, nomogenético.

No se puede decir que antes del siglo XVIII nadie, ningún grupo ni fuerza, hubieran intentado dirigir el curso de la historia de tal o cual forma. Pero estos intentos con muy escasas excepciones, primero, tenían un carácter local; segundo, eran a corto plazo y, como regla, fracasaron y, tercero, antes de mediados del siglo XVIII, más exactamente el período entre los años 1750 y 1850, estos intentos carecían de una seria base material.

En el “largo siglo XVI” (1453–1648) aparece lo que Immanuel Wallerstein llamó el sistema-mundo europeo (noratlántico), la Historia adquiere un carácter mundial. Además, surgen condiciones necesarias para la planificación histórica por parte de aquellos grupos que al tomar como punto de partida la época del “largo siglo XVI” en los 100 años posteriores se convirtieron en operadores del mercado mundial y, por consiguiente en operadores de la Historia Mundial.

La posibilidad de planificar y dirigir el curso de la historia, construyéndola, depende de varios factores:

1. Existencia de una organización capaz de plantear y realizar tareas de esta clase; capaz de plantear objetivos geohistóricos y realizar planeamiento estratégico a nivel mundial.

2. Existencia de un objeto de manipulación adecuado como medio para la realización de tareas de planificación y construcción histórica (de geoingeniería).

3. Existencia de una base financiera que garantice el acceso al poder y a la propiedad y asegure posiciones en estas dos esferas y control sobre los flujos informativos que tengan un rol significativo en la vida de la sociedad o, como mínimo, de su élite.

4. Existencia de las estructuras de saber racional que analicen las leyes de la Historia, los procesos masivos y grupos sociales como objetos y medios de planificación y construcción histórica.

La Masonería inglesa apoyada por el poder financiero de la City, la fuerza de los operadores del mercado mundial (burguesía), los clubes aristocráticos y, por supuesto, por el Estado Británico, era la organización capaz de encauzar la historia de cierta forma. A finales del siglo XVIII a los masones se le sumaron los Illuminati que “fueron creados” por los jesuitas para luchar contra la Masonería pero salieron de su control. Los masones, a su vez, obtuvieron la base operativa fabricada por ellos, me refiero a EEUU: una nación creada artificialmente como una especie de polígono histórico al cual pronto se trasladaron también los Illuminati que siguen prosperando allí hasta hoy día (Skull and Bones de la Universidad Yale) y otros grupos y estructuras que se sentían incómodos en Europa.

A mediados del siglo XVIII, sorprendentemente, aparecieron tanto un adecuado objeto de manipulación (las masas o la sustancia), como una base financiera muy potente (el dinero o la energía) y nuevos flujos de información (información). El objeto de manipulación puede ser masa o clase, es decir, un material humano atomizado que consta de individuos y no de colectivos. Cualquier colectivo tradicional, con tradiciones enraizadas, que tiene normas, valores y costumbres, sea comunidad, tribu o casta es difícil de manipular.

Mientras tanto, la “muchedumbre solitaria” de las ciudades, sobre todo preindustriales y de período temprano de industrialización, que aún no se había convertido en clase trabajadora y que tan solo se estaba convirtiendo en las “clases peligrosas” descritas por Eugène Sue, era un objeto adecuado para las manipulaciones históricas de gran escala. Y este objeto, esta ”sustancia” es la que aparece precisamente a mediados del siglo XVIII para explotar o más bien ser explotada en la “época de las revoluciones”, en los años 1789–1848.

*Daniel Estulin es escritor, autor de 15 libros con más de 7 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, sus textos han sido recomendado por estadistas de la talla de Fidel Castro; agente de contrainteligencia ruso; productor del documental Bilderberg The Movie; nominado al premio Pulitzer y ganador del Premio Internacional de Periodismo.

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