Falleció impune Ernestina Herrera de Noble. Clarín la despidió mintiendo sobre su pasado

Falleció impune Ernestina Herrera de Noble, la histórica directora y accionista del Diario Clarín y su extenso conglomerado mediático. Quedó al frente del diario a partir de 1969, año en que falleció su marido. La década del ’70 la vio brindando con Jorge Rafael Videla, en medio de la adquisición de Papel Prensa a través de la tortura y amenazas a sus anteriores dueños. Fue durante los años 1976 y 1977 en que también Ernestina se apropió de Marcela y Felipe, hijos adoptados a través de documentos llenos de iregularidades y de quienes siempre se sospechó podrían ser hijos de desaparecidos.

El diario Clarín, fiel a su estilo, eligió despedir a su directora con un texto plagado de mentiras y tergiversaciones históricas. Veamos solo algunas de ellas:

-Al describir el contexto histórico de los ’70 dice:
“El crimen de Aramburu fue la presentación formal de la guerrilla peronista Montoneros, a la que se sumaría la guerrilla trotskista del Ejército Revolucionario del Pueblo. Esa violencia, a la que se agregó el terrorismo de Estado desatado el 24 de marzo de 1976, ensangrentó a la Argentina y duró casi 15 años en los que Clarín, con la viuda de Noble al frente, defendió el ejercicio pleno del estado de derecho, se opuso a toda forma de violencia, impulsó el respeto por las libertades individuales y por el sistema democrático y pugnó, como siempre, por el desarrollo del país que parecía estancarse”.

En realidad, es más que conocido el apoyo de Clarín a la dictadura militar, con quienes realizó enormes negocios. Los múltiples brindis y agasajos mutuos entre Jorge Rafael Videla y Ernestina de Noble han quedado incluso extensamente retratados. Por otro lado, poner el foco en la violencia de las guerrillas para luego, y como algo secundario, decir “a la que se agregó el terrorismo de Estado” es una falsificación histórica, ya que las guerrillas surgieron en medio de las dictaduras militares de Onganía y Lanusse, en medio del contexto de proscripción y persecución del peronismo y el Terrorismo de Estado, iniciado en 1976 no fue una respuesta a la guerrilla, que para marzo de ese año se encontraba diezmada, sino una imposición que partió desde los EEUU y se instrumentó en toda América Latina, con la finalidad de aplicar el saqueo de nuestros países mediante los planes económicos neoliberales.





Continúa el diario: “El crecimiento de Clarín, la firmeza de su directora para mantener las ideas y postulados que identificaron con una línea clara e inquebrantable al diario y al Grupo, desató en los últimos 20 años una campaña de desprestigio contra la señora Noble y contra Clarín, con la única finalidad de menoscabar la figura de sus directivos, destruir el renombre y popularidad del diario y, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, adueñarse del Grupo Clarín para controlar la información, o borrarlo literalmente del mapa de las comunicaciones argentinas. La señora de Noble no respondió a esos ataques, a menudo bárbaros, violentos, inhumanos, tal vez escudada en un lema que era de su esposo y que había asumido como propio: “Quienes hacen un diario no tienen que ser noticia””.

En ningún momento se intentó durante los gobiernos kirchneristas “adueñarse del Grupo Clarín”, sino simplemente que se aplicara la ley de medios, votada por el Congreso y avalada por la Corte Suprema, para que ese grupo económico no pudiera al mismo tiempo controlar más de 200 medios en todo el país, algo completamente desproporcionado e impedido en los principales países del mundo por el riesgo que implica para el derecho público a la información de que ésta esté controlada por unas pocas familias. Decir que desde el diario “no se respondió” también es falso, de hecho su editor, Julio Blanck, reconoció haber hecho durante esos años “periodismo de guerra”, el que claramente recurrió a todo tipo de mentiras y operaciones políticas.

Sigue la nota elogiosa: “la Guerra de Malvinas que Clarín cubrió sin dejarse llevar ni por el voluntarismo, ni por los mensajes exaltados ni por el optimismo impuesto por la dictadura; por el contrario, intentó atenuar el exitismo sin dejar de reflejar la adhesión ciudadana que despertó, en principio, aquella aventura militar”.

No solo no “intentó atenuar el exitismo” sino que en sus tapas llegó a hablar de “euforia”, para luego dedicarse a ser mero vocero de la Junta Militar:








Sobre el caso de la apropiación de los hijos, el diario dice: “En 2001, y por una denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo, el objetivo de esa campaña de desprestigio fueron los hijos de Ernestina, Marcela y Felipe Noble Herrera, cuya guarda primero, en 1976, y adopción definitiva, en 1977, habían sido otorgadas por la Justicia”.

De acuerdo al libro “Los niños desaparecidos y la Justicia. Algunos fallos y resoluciones. Tomo III” podemos encontrar otra versión de los hechos: “Ernestina Herrera de Noble solicitó el 13 de mayo de 1976 en el Juzgado de Menores Nº 1 de San Isidro, por entonces a cargo de la jueza Ofelia Hejt (fallecida), la adopción de una niña que dijo haber encontrado once días antes en una caja de cartón dejada en la puerta de su casa, ofreciendo como testigos a su vecina Yolanda Echagüe de Aragón y a Roberto García, su chófer, a quien presentó como el cuidador de la finca de Yolanda Echagüe de Aragón.  Al momento de la declaración, existieron varias contradicciones entre lo declarado por Ernestina de Noble y Yolanda Echagüe de Aragón. Por su parte, Roberto García afirmó en el año 2001, que “nunca concurrió a un Tribunal de Menores en San Isidro”, que nunca fue cuidador de finca, y que desde 1952 fue chofer de Roberto Noble, y tras su fallecimiento,continuó desempeñando la misma tarea para Ernestina Herrera de Noble.3 Además, la nieta de Yolanda Echagüe de Aragón, Eugenia Duro de Aragón, declaró que su abuela -quien había fallecido al momento de la investigación- “no fue vecina de Herrera de Noble”. Poco después, el 7 de julio de 1976, Herrera le solicitó a la misma jueza, la adopción de otro bebé, un varón que habría sido dejado ese mismo día en el mismo juzgado de la jueza Hejt, por una persona que dijo ser madre soltera, que exhibió un documento nacional de identidad que luego se comprobó que no le correspondía y dio un domicilio que resultó falso. Ese mismo día, sin más trámite, la jueza le entregó la guarda del bebé y apenas 43 días después le otorga la adopción y le impone el nombre de Felipe Noble Herrera. La Jueza Hejt es la misma que en 1977, sin disponer medidas para ubicar a su familia y pese a las evidencias de que sus padres habían sido secuestrados por el Ejército, entregó en guarda a Andrés La Blunda, de tres meses, quien recuperó su identidad en 1984″.

“1 Figura con doble apellido antes de la sentencia de adopción,

2 Se dejó en blanco el espacio correspondiente al padre y a la madre, cuando debió constar la palabra “deconocido”.

3 Entre el número de expediente 1.308 de Marcela y el 9.149 de Felipe hay 7.841 causas de diferencia. Una cifra imposible de creer, teniendo en cuenta la cantidad de expedientes que ingresan habitualmente en los juzgados..

4 No consta a qué “direción” se refiere.

5 El número de expediente no tiene indicación del organismo al que pertenece y debe suponerse que se trata de una constatación médica. pero entre el número de Feipe y el 37.755 de Marcela hay ¡5.499! bebés nacidos entre el 23 de marzo y el 17 de abril del mismo año. otra cifra sospechosa, ya que indicaria que esa oficina, atendia un promedio de 215 nacimientos por dia.

6 Entre la ficha 25.127.946 de Felipe y la ficha de Marcela 25.127.753, hay 193 nacimientos en un lapso de 25 dias. se puede decir que si es una cifra razonable.”

Continúa la nota de Clarín explicando cómo destituyeron al único juez que intentó tocar al poder del grupo económico: “El 17 de diciembre de 2002, por una orden arbitraria y carente de toda juridicidad del entonces juez federal de San Isidro, Roberto Marquevich, la directora de Clarín fue detenida sin que el juez siquiera la hubiese citado a declarar. Marquevich, que había dado súbito impulso a la denuncia de Abuelas y que incluso habría llegado a comentar en reuniones públicas su decisión de detener a Ernestina, fue destituido luego por haber ordenado esa detención sin causa, prejuzgando y con manifiesta enemistad, tal como dictaminó luego la Justicia”.

Veamos cómo explica la situación el propio juez destituído por el poder de Clarín:

 

Con respecto a la sangrienta apropiación de Papel Prensa, el diario se vuelve a ufanar de su control sobre el poder judicial, diciendo: “En diciembre de 2016, el juez Julián Ercolini sobreseyó en forma definitiva a Ernestina Herrera de Noble y a Héctor Magnetto, entre otros imputados, en la causa que investigaba aquella supuesta venta de Papel Prensa hecha bajo tortura por los herederos del financista David Graiver, secuestrados por la dictadura”.

Así lo relata el hecho una de las víctimas, Lidia Papaleo:

Finalmente la nota de Clarín termina despidiendo a Ernestina Herrera de Noble con otra mentira, diciendo: “Este es el costo que pagamos por negarnos a canjear nuestra independencia. Este es el costo que pagamos por seguir reflejando la realidad. Mostrando lo que el poder quiere ocultar o disfrazar”.

Esta frase constituye otra gran falsedad: “el poder” solo muy parcialmente lo tienen los distintos gobiernos, que solo detentan el poder formal. El poder real lo tienen las corporaciones, entre ellas Clarín, que ven pasar a los distintos gobiernos, los que usualmente se someten mansamente a sus designios. Los presidentes solo ocupan un “puesto menor”, como bien dijo el CEO de este grupo de medios, Héctor Magnetto. 

 

 

Loading Facebook Comments ...

This article has 2 Comments

  1. Bueno… quedó demostrado que lo único que no se puede comprar es la muerte y las enfermedades terminales. Esperemos que le haga un “click” a muchos de los funcionarios que son capaces de matar hasta a madre por asegurarse un mango más en la cuenta bancaria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*