Entidades judías repudian a la DAIA por sus maniobras contra Cristina Kirchner

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Repudio de la Asociación 18 J
por Asociación 18J – Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA

La presentación realizada el martes pasado por dos familiares de víctimas de la masacre de la AMIA, sucedida en julio de 1994, en la que se acusa a la ex presidenta y al ex canciller por “Traición a la Patria” debe ser leída como otra de las maniobras digitadas por la DAIA y la AMIA para enturbiar la Causa en la que se está juzgando al ex titular de la primera de esas instituciones, Rubén Beraja. No de deja de ser asombroso que víctimas directas del atentado se sumen a una campaña de judicialización que es ajena a la Memoria, la Verdad y la Justicia que estamos reclamando hace más de 22 años.

Cuando los Familiares de las víctimas reclamábamos, a mediados de los años 90, que la tarea de la justicia debía orientarse exclusivamente a reparar el dolor que sufríamos, las autoridades judiciales de aquellos años nos negaron la verdad al ser cooptados por “razones de estado” y reyertas domésticas ajenas a la verdad que exigíamos.

Décadas después, cuando le demandamos al fallecido fiscal Nisman que hiciese lo propio, nuevamente fuimos engañados en nombre de internas geopolíticas que se desentendían de nuestra necesidad de verdad. Hoy contemplamos con profundo dolor y vergüenza cómo dos aislados Familiares de víctimas del atentado –con la presentación hecha ante juez Bonadìo– se suman otra vez a la instrumentación de lógicas políticas locales e internacionales ajenas a nuestra desesperada búsqueda de verdad.

En tiempos en que se desarrolla el juzgamiento, en los Tribunales Federales de Comodoro Py, a varios de los encubridores del atentado a la AMIA –entre los que figuran el ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja, el ex Jefe de la Policía Metropolitana, Jorge Palacios, el ex presidente Menem, el ex juez Galeano, los ex fiscales Müllen y Barbaccia, etc–, vemos con asombro cómo se busca invisibilizar dicho proceso apelando a grandilocuentes presentaciones judiciales.

Nos resulta llamativo y contradictorio que quienes hoy se presentan a denunciar por Traición a la Patria a la ex presidenta y al ex canciller, son los mismos que desistieron de querellar a quienes efectivamente encubrieron, desviaron la investigación y sembraron pruebas falsas, impidiendo así haber llegado a la verdad verdadera.

La Asociación 18 J repudia las maniobras digitadas por la DAIA y su cuerpo jurídico y exige una vez más a estos dirigentes “comunitarios” –representantes de intereses inconfesables– que desistan de utilizar el dolor de las víctimas y se abstengan de adjudicarse una representación colectiva de la cual carecen.
Buenos Aires, 5 de agosto de 2016

La complicidad y responsabilidad de DAIA
Dr. Luis Kon – Integrante de la Comisión Jurídica del Llamamiento Argentino Judío.

Tanto el atentado a la AMIA como el que lo precediera con la explosión en la Embajada de Israel, dos años antes, tienen como telón de fondo confrontaciones que deben contemplarse dentro del espacio de la geopolítica.
Estas motivaciones de Estados se cobraron la vida de víctimas inocentes en todo el sentido de esa adjetivación, ya que no protagonizaban ningún rol en ese tremendo combate desatado entre grandes potencias del planeta, sus ejércitos y servicios de inteligencia, a los que se sumaron naciones de menor porte y dirigentes políticos más minúsculos aún, a los que tomar partido en esa lucha les quedaba grande. Las consecuencias de sus temerarios
comportamientos así lo demostraron.
A más de veinte años de esas tragedias, sigue sin esclarecerse su autoría mediata e inmediata al tiempo que se han oscurecido aún más las investigaciones acerca de sus orígenes. En este marco, pareciera que instituciones como la DAIA, los servicios de seguridad locales e internacionales —SIDE, CIA y MOSSAD— y el entramado de fiscales y jueces han quedado ligados al procedimiento y no han hecho más que enturbiar la posibilidad de llegar a la verdad. Algunos de estos actores han sido procesados por el encubrimiento y la desviación del proceso hacia pistas falsas. Otros han construido una siniestra confabulación para que la verdad no se conozca nunca
y todo lo que tienda a obtenerla se deslice irreversiblemente hacia una vía muerta. Tan muerta como la vida de los que la perdieron en medio de esta doloroso drama.

En ese contexto, no tendría que producir ninguna sorpresa que la
última ocurrencia de la DAIA sea promover la reapertura de la denuncia de Nisman, contra la ex Presidenta y su entonces Canciller, que ya fuera desestimada en todas las instancias judiciales.

El Memorándum

Concretamente sobre el Memorándum de Entendimiento, podrá
discutirse su oportunidad o su eficiencia judicial y diplomática. Podría sostenerse que fue un intento frustrado de avanzar en la causa donde se había imputado criminalmente a varios funcionarios del gobierno iraní y por la posibilidad que permitiría lograr interrogarlos. Las organizaciones de familiares lo apoyaron con reservas pero apuntando que era mejor que nada y en los primeros días, los propios directivos de DAIA y AMIA también opinaron de
manera favorable. Es más. Ni DAIA ni AMIA, propusieron ninguna medida para avanzar en el procedimiento de investigación penal. Hoy impulsan el juicio en ausencia, contrario al orden jurídico nacional, cuya única finalidad es cerrar la causa sin que se conozca la verdad.

Es absolutamente evidente que el giro que en poco tiempo hicieron, al pasar a impugnarlo, derivó de su subordinación a la política exterior del Estado de Israel, adscripta a los sectores conservadores del Partido Republicano que fogoneaban la creación de una alianza para desatar una guerra contra Irán y preparar a la opinión pública para una invasión de corte similar a las que habían efectuado en Afganistán e Irak, años anteriores. En el minúsculo espacio local y en la misma línea se enrolaron los servicios de inteligencia comandados por Stiuso y el fiscal Nisman que ya a esta altura operaba como una pieza de ese engranaje careciendo de la mínima autonomía que debería haber conservado como funcionarios.

Finalmente el tratado fue aprobado en la Argentina por el Congreso y obviado por el parlamento iraní, condición indispensable para su entrada en vigencia, poniendo este hecho en evidencia los prejuicios ostentados por quienes consideraban que el mismo favorecía a Irán.

¿Qué hizo DAIA en los últimos años?

Para entender la conducta de DAIA, restan dos cuestiones que
mencionar.

La primera es su actuación para activar un recurso de
inconstitucionalidad contra el tratado sancionado por el Congreso Nacional. Y la segunda es su respaldo a la denuncia de Nisman, sumada a la campaña para convertir en un héroe mediático a un personaje, que más allá de su trágica muerte (con la que es necesario ser piadoso), distaba de albergar los perfiles “patrióticos” que sobre su figura se intentó generar.

La denuncia presentada con llamativa urgencia por parte del ex fiscal fue motivada políticamente por quienes condicionaban todo el accionar de Nisman y fue inmediatamente apoyada por DAIA. Esa presentación pasó por varios jueces que la desecharon por incompetencia o extemporaneidad (Servini de Cubria, Lijo, Canicoba Corral) y llegó al Juzgado de Rafecas que en una
cuidadosa sentencia la desestimó por inexistencia de delito. Dicho
temperamento fue confirmado por la Cámara Federal, casualmente la misma que con relación al memorándum se había expedido decretando su inconstitucionalidad. Pero en esto, señaló con sobrados fundamentos que ningún delito era imputable a la ex Presidenta o al ex Canciller. La misma opinión emitieron destacados juristas como Gil Lavedra, Moreno Ocampo,
Maier, Zaffaroni. De modo que la aventurada imputación de complicidad con el terrorismo internacional o encubrimiento de los autores del atentado a la AMIA, fue destinada al rincón que le correspondía: su archivo.

¿Qué quiere hacer DAIA ahora?

Con los antecedentes que en estos veintidós años ha acumulado esa
institución, que ahora quiera reabrir esa denuncia no debería sorprendernos.
No debería producir ninguna sorpresa porque desde que comenzó la investigación sobre el atentado, la conducta de la DAIA ha sido entorpecerla, desviarla a una pista falsa, perder el tiempo, aceptar conclusiones inspiradas por razones de Estado o intereses geopolíticos y desplegar una conducta que instalan a sus directivos en una situación poco confiable para muchos sectores
de la sociedad.

Los familiares de las víctimas que están nucleados en tres agrupaciones (Memoria Activa, 18J y APEMIA), han condenado el comportamiento de DAIA o han tomado deliberada distancia con las actividades de la organización que se autointitula (descaradamente, sin legitimar dicha aseveración) como
“representante política” de la colectividad judía en la Argentina. En el tema del atentado, DAIA no ha podido representarlos y ni siquiera convocarlos a sus actos. En la actualidad, en que se produce esta nueva aventura de DAIA,
podrían contemplarse dos datos muy sugestivos, cuya mención no puede omitirse: el primero es que resulta paradojal que incursionen en una causa cerrada que trató una denuncia de encubrimiento, cuando justamente el más importante de sus directivos, al tiempo del atentado, se encuentra bajo proceso por ese delito. El ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja, el ex Presidente Menem, el director de la SIDE, Anzorreguy, el ex juez Galeano, los fiscales Mullen y Barbaccia, el comisario Fino Palacios y otros imputados
desfilan semanalmente por el Tribunal Oral Federal Numero 2 acusados por enturbiar la causa bajo el silencio de los medios hegemónicos.

En lo que se refiere a Beraja, vale apuntar que ya estuvo encarcelado
por defraudación bancaria y asociación ilícita y procesado con prisión preventiva en razón de la quiebra del Banco Mayo, cuya presidencia ejercía con simultaneidad a la función dirigente en la comunidad, lo que suponía una ausencia total de autonomía, en razón de los graves conflictos financieros que la entidad bancaria mantenía mientras era fiscalizada por el Banco Central del
gobierno menemista.

La actual comisión y también las que sucedieron a la dirigida por Beraja, jamás realizaron una revisión crítica de esa conducta. Son cómplices hoy en la estrategia mediática de invisibilización del proceso de encubrimiento, que lleva ya más de un año de desarrollo y sobre el cual la prensa hegemónica guarda absoluto silencio, a pesar que se incriminó a inocentes, que pasaron largos años en prisión. Si no fuera por la modesta y esforzada actividad de prensa de los Familiares de las Víctimas, de Memoria Activa, 18J y APEMIA, ningún registro quedaría de este proceso.

Para reabrir la causa cerrada al desestimar la denuncia de Nisman, sería necesario aportar nuevos elementos sobre el hecho por cual acusan a Cristina Kirchner y a Héctor Timerman, amén de otros funcionarios y ciudadanos.
Dichos “nuevos elementos” no existen. Por el contrario, los descubrimientos posteriores a la muerte del fiscal, aportaron elementos como para que Nisman no encaje en el héroe justiciero que la DAIA quiso construir alrededor de su figura. Si el contenido de la denuncia ya era suficiente para desacreditarla intrínsecamente, las revelaciones sobre la ilicitud del patrimonio de Nisman, su farandulesca existencia, subordinada a los servicios de seguridad extranjeros, terminaron por hacer del desgraciado fiscal, un sujeto al que solo unos trasnochados operadores pueden reivindicar.

Si no fuera por los enormes apoyos mediáticos que su alineamiento con la política exterior de Israel y la subordinación a sus servicios de inteligencia le brindan, el último lugar donde debería entrometerse DAIA sería una denuncia de encubrimiento ya que está mucho más cerca de ser responsable de esa conducta, que de convertirse en parte acusadora. La otra situación mencionada, sobre la cual DAIA ha guardado silencio y jamás ha realizado crítica alguna, gira alrededor del procesamiento con prisión preventiva de Rubén Beraja, por la quiebra del Banco Mayo. La Sala II de la Cámara Federal, en julio de 2004, pocos días antes de cumplirse el décimo aniversario del atentado, condenó a Beraja y otros imputados por la integración de una asociación ilícita que en forma reiterada cometió los delitos de estafa en perjuicio de la administración pública.
En ese fallo se contempló que al mismo tiempo que detentaba el cargo de Presidente del Banco Mayo, era un dirigente indiscutido de la comunidad judía. Como miembros de esa asociación también estuvieron procesados o imputados Salomón Cheb Terrab, Victor Liniado, Jaime Hasbani, Ricardo Elías Tobal, Alfredo Bigio, Jaime Yabra, Jose Naftali, Rafael Charur, Leon Laniado, Isaac Duek, Abraham Fleisman, Alberto Tawil, David Malik, Felipe y Sergio
Kompel, Horacio Alegre, Alberto Lahaam y Jose Babour. La mayor parte de estos personajes alternaban su condición de directores del Banco o de empresas beneficiarias de autopréstamos o representantes de mesas de dinero que canalizaban depósitos a plazas off shore, con cargos dentro de DAIA o actuación en la vida comunitaria. Hoy mismo, al tiempo que DAIA anuncia que
va a intentar la reapertura de la denuncia de Nisman, esa causa está a punto de prescribir sin que se haya iniciado el juicio oral contra los acusados.

Para tener una idea de la dimensión de este proceso, es necesario
recordar que la causa fue abierta en 1998, cuando se comenzaron a investigar la liquidación del Banco, relacionada con maniobras que perjudicaron al Estado en más de 600 millones de dólares, aparte de los perjuicios sufridos por los clientes del Banco. Las articulaciones dilatorias realizadas por Beraja y varios de
los procesados que esperan el juicio oral, si no se inicia el mismo antes del 17 de agosto, corren el riesgo de provocar la prescripción de la causa y beneficiar con la impunidad a todos los responsables de esa monumental estafa. Sobre el affaire Banco Mayo y todo lo relatado, jamás dentro de las comisiones directivas posteriores a estos hechos, se realizó ningún pronunciamiento ético
o político, que diera cuenta de la gravedad del comportamiento de los participantes en las maniobras denunciadas. Por el contrario se los cubrió con el silencio o continuando relaciones con varios de los involucrados, como si nada hubiera sucedido. A la luz de estos antecedentes, la iniciativa de la actual comisión directiva de DAIA de reabrir la denuncia de Nisman, parece más un mecanismo distractivo para sacar el foco de la investigación de los sitios más
relevantes y útiles para el esclarecimiento del atentado, instalar una cobertura para todos los directivos involucrados en las conductas que se han descripto y volver a desviar el proceso hacia la nada.

Buenos Aires, 4 de agosto de 2016.

Fuente: https://drive.google.com/file/d/0B7aUANBFTKCTSWdiY1RQYllfbFk/view

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