Documento secreto: el submarino ARA San Juan tenía orden de espiar objetivos británicos. Se refuerza hipótesis de ataque externo

Tal y como se afirmó en informes previos que circularon por fuentes rusas, un nuevo documento que había sido mantenido en secreto por el Gobierno y la Armada ahora confirma la interacción militar entre el submarino ARA San Juan y fuerzas británicas. Las responsabilidades son muchas: ¿A quién se le ocurre enviar un submarino que no estaba en condiciones de navegar, según las auditorias, a una misión tan riesgosa en aguas argentinas pero controladas por la marina británica? Si en el viaje anterior ya había sido detectado y seguido por un submarino nuclear británico, ¿no era una misión suicida introducirse en esas condiciones en un espacio controlado por el histórico enemigo de la Argentina? ¿El Ministro de Defensa podía ser tan inútil de no saberlo? ¿El “Comandante en Jefe de las FFAA”, Mauricio Macri, tampoco estaba al tanto? ¿Nadie va a renunciar ante esta tragedia que se lleva 44 vidas por la completa inutilidad de nuestras “autoridades”?

Llamativamente el documento es filtrado por Infobae, un sitio web de noticias cercano a la Embajada de los EEUU y al gobierno macrista, quizá con la intención de salvar a este último y echar todas las culpas sobre la Armada, antes de que la misma información fuera revelada por otros medios más críticos de la administración de Mauricio Macri. Tampoco se debería descartar que la información se filtre como parte de una interna entre servicios de inteligencia norteamericanos y británicos, que más allá de alianzas en muchas cuestiones, también tienen sus disputas internas.

Veamos los puntos principales del documento filtrado:

Objetivos británicos

-Según la “Orden de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos” N° 04/17, fechada el 24 de octubre de 2017,  el submarino ARA San Juan debía “obtener reconocimiento preciso” y “localización, identificación, registro fotográfico/fílmico” de aeronaves militares y logística (RAF 130) que responden a la gobernación de las Islas Malvinas y a la Real Fuerza Aérea británica. El escrito precisa que debía recolectar información sobre varios buques, entre ellos el “BP CFL HUNTER”, el “HMS CLYDE” y el “FPV PROTEGAT” (ver página 3 del documento adjunto):

-La tripulación tenía la misión de realizar inteligencia sobre parte de la flota y la aviación de guerra y comercial inglesa con base en las Islas Malvinas.

-El dato, desconocido hasta hoy, fue negado ante reiteradas consultas periodísticas y de los familiares de los tripulantes por el Ministerio de Defensa y por la Armada.

-Fuentes militares no descartan que en el marco de dichas operaciones el buque de guerra argentino haya sido detectado fuera de la Zona Económica Argentina por naves de patrullaje británica.

-De ser así, la maniobra podría haber sido interpretada como una invasión a lo que consideran una zona de conservación pesquera de las Malvinas.

-Esta podría ser una de las razones por las cuales el ARA San Juan era vigilado de cerca en una misión anterior por un submarino nuclear británico.

-En la cartografía británica, parte de la zona hacia donde había sido destinado el submarino está señalada como de prohibición de pesca para buques no autorizados por la gobernación de las Islas Malvinas y es patrullada por naves rápidas inglesas, similares a las utilizadas por la Prefectura Naval Argentina para proteger las riquezas naturales en el mar.

-Para que no queden dudas sobre la zona en la que el submarino desaparecido debía realizar sus operaciones de fotografía, localización e identificación, la orden estableció un área de patrullaje denominada “Juliana”.

-Abarcaba una amplia superficie comprendida por las latitudes y longitudes 46° 00′ S, 61° 30′ W- 46° 00′ S, 59° 34′ W- 47° 50′ S, 60° 24′ W, 47° 50′ S, 62° 20′ W , cuya proyección demuestra que el submarino y sus tripulantes debían navegar en un área que el Reino Unido considera como propia.

El área Juliana está delimitada por las latitudes y longitudes 46° 00′ S, 61° 30′ W- 46° 00′ S, 59° 34′ W- 47° 50′ S, 60° 24′ W, 47° 50′ S, 62° 20′ W

-De acuerdo a estos documentos, al submarino argentino se le ordenaba expresamente que violara el artículo 111° de la Convención de la Naciones Unidas Sobre el Derecho del Mar (Convemar), que delimita el derecho de persecución. No existen documentos oficiales que determinen si el ARA San Juan cumplió con esta directriz en la misión en la que desapareció. Sí, en cambio, en su penúltima navegación.  

-El 9 y 10 de julio de 2017, cuando el ARA San Juan detectó el “rumor sonar” de un submarino nuclear presumiblemente británico por la zona en que navegaba, que en ese caso la Armada Argentina denominó “Área Micaela”, se violaron convenios y tratados internacionales.

-Los posicionamientos del submarino argentino cuando identificó a su par nuclear lo ubican, según la cartografía naval (ver infografía), el día 9 a las 19:48 a 18 millas náuticas (33,3 km.) dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina.

-La proyección de la dirección de donde provenía el “rumor sonar” ubica al submarino extranjero cerca de la posición del ARA San Juan. En cambio al día siguiente, el 10 de julio, a las 03:45, ubica al ARA San Juan sobre la línea imaginaria que determina el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva. Y esta vez el “rumor sonar” ubica al submarino nuclear mucho más cerca del submarino de bandera argentina.

-En la navegación anterior a su desaparición el ARA San Juan individualizó y fotografió a los objetivos ingleses, tal como estaba previsto en la “Orden de Operaciones del Comandante de la Fuerza de Submarinos N° 01”, el dato no fue informado en el reporte oficial que consta en la causa.

-A esta altura parece difícil que eso hubiese ocurrido ya que el propio comandante Fernández reconoció que durante aquellas tareas encomendadas el único periscopio que funcionaba tenía la óptica dañada, que por momentos solo podía navegar a 5 nudos, que había ingresado agua del snorkel, que desde el momento de zarpar el submarino presentó problemas en su sistema de comunicaciones, que desde el día 11 de navegación perdieron 50 litros de aceite diarios y que, entre otras irregularidades, “a partir del segundo día de navegación se detectó un ruido permanente en la línea de eje entre 65 y 85 revoluciones por minuto (RPM), que se mantuvo a lo largo de toda la navegación”.

-Esos ruidos, para un submarino, son como los sonidos de un sonajero de un niño para los padres: permiten ubicarlo de inmediato. Es muy probable que esta sea una de las razones por la cual el submarino nuclear no tuvo inconvenientes para detectar en su sonar al ARA San Juan.

-Hasta la publicación de esta nota, las autoridades nacionales habían mantenido en secreto las tareas de espionaje encomendadas al submarino.

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