¿En que coinciden Milagro Sala, Domingo F. Sarmiento y Adam Smith?

Por Araceli Bellotta *

La muy protegida imagen política de la Gobernadora Vidal se deshace cuando se la mira desde sus manejos del dinero del Estado. La autora traza una inteligente semejanza para colocarla en su verdadero valor y ver su verdadero rostro. 

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, con el fundamento de “optimizar recursos”, decidió cerrar ocho escuelas en el Delta del Paraná y clausurar establecimientos rurales.

Milagro Sala, Sarmiento y Adam Smith lo dicen: no cierren escuelas

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, con el fundamento de “optimizar recursos”, decidió cerrar ocho escuelas en el Delta del Paraná y clausurar establecimientos rurales: tres jardines y un secundario para adultos de la localidad de Tres Arroyos; dos primarias de General Viamonte; ocho escuelas en Lincoln; dos primarias de Junín; dos en Balcarce; dos en Chivilcoy; dos en Pehuajó; tres en Bolívar; y una en Chascomús, entre otras.

Vidal tomó esta medida apenas diez días antes del inicio del ciclo escolar, con el riesgo de que muchos de los alumnos queden expulsados del sistema educativo. Porque, a pesar de que sean relocalizados, es probable que muchos de ellos no cuenten con los recursos necesarios para trasladarse a sus nuevas instituciones.

Pero además, según el Boletín Oficial, el gobierno de Mauricio Macri emitió hoy dos Letras del Tesoro por 753 millones de dólares, con destino directo a la provincia de Buenos Aires, está financiando a la Nación. El envío fue tomado “en el marco de la programación financiera para el presente ejercicio”, confirmó la resolución del Ministerio de Finanzas.

Esto quiere decir que la provincia de Buenos Aires está financiando a la Nación por esa cifra, y sin el cobro de interés alguno, sin embargo la gobernadora afirma que no le alcanza para sostener a las escuelas, ni tampoco para acordar un aumento salarial digno para los maestros.

Hace unos años, la diputada ante el Parlasur y líder social, Milagro Sala –presa política desde hace más de dos años del gobierno de Cambiemos– recordó la experiencia que la impulsó a fundar escuelas en los pueblitos de Jujuy, hoy abandonadas como el resto de su obra por el gobernador Gerardo Morales.

Fue en 1997, cuando viajó a Cuba con una delegación de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) del que era secretaria gremial, para participar del retorno de los restos del comandante Ernesto “Che” Guevara: “Me acuerdo que estábamos en Sierra Maestra. Nos bajaron en un descampado y nosotros nos preguntábamos a dónde estaba la escuela que nos iban a mostrar. Y llegamos a una casa humilde, como las que tenían los compañeros de Parapetí –localidad de su provincia– y nos miramos buscando las veinte aulas. Pero nos explicaron que la escuela era esa, que ellos creían que donde había un niño, un joven o un adulto había que abrir un aula porque había que guiarlos”.

Cuando regresó a la Argentina, multiplicó la experiencia y comenzó dando clases debajo de los árboles. Entre 2003 y 2016, la matrícula de las escuelas de la organización liderada por Milagro Sala pasó de 150 a más de cinco mil alumnos.

Hace casi un siglo y medio, el 13 de julio de 1876, Domingo F. Sarmiento pidió la palabra en el Senado de la Nación durante el debate en el que se discutía la disminución de gastos ante la crisis económica que entonces se vivía. Eran los tiempos del presidente Nicolás Avellaneda, el mismo que ante el peligro de default pronunció la frase: “millones de argentinos economizarían hasta sobre su hambre y sobre su sed, para responder a los compromisos con los mercados extranjeros”.

Pero Sarmiento, uno de los maestros del liberalismo en la Argentina, sostuvo:

Adam Smith, que ha fundado toda la economía política en la demanda y en la oferta, aplicándola a todos los casos de la riqueza y de los valores, ha hecho una sola excepción: ‘menos para la educación’, porque la educación será demandada, tanto más, cuanto más educados sean los pueblos que la piden, y la rechazará el ignorante que más la necesita.

Se trastornan, pues, todas las reglas de la economía de los pueblos tratándose de educación: el ignorante no quiere educarse él, ni quiere educar a sus hijos, y el educado quiere cuanta más educación puede obtener en favor suyo. Entonces, es legítima la intervención del Estado, y el Estado puede compeler a los pueblos a educarse, porque la educación es necesaria para la industria, para el uso de las instituciones libres, y para todos los casos que constituyen la prosperidad”.

* Araceli Bellotta  (1960) – Historiadora, escritora y periodista argentina; se ha especializado en rescatar el papel de las mujeres en la historia; Directora del Museo Histórico Nacional; Miembro del Instituto de Altos Estudios “Juan Perón”, del Instituto de Historia y Sociología Sarmiento y del Instituto de Revisionismo Histórico “Manuel Dorrego”.

Fuente: El Presente de la Historia – www.presentedelahistoria.com – 24–2018

 

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