Cristina en Ensenada: “Que el odio y la violencia de los demás no nos contagie”. Discursos completos

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Discursos completos en Ensenada
por Cristina Fernández de Kirchner

1- DISCURSO CON LA MILITANCIA EN EL BARRIO MOSCONI:

Cuando ingresaba a la ciudad me acordaba de otra Ensenada, la Ensenada de mis años jóvenes que no tiene nada que ver con esta Ensenada de hoy, pujante, creciente, es el producto también, como señalaba Mario, de políticas públicas, la recuperación de YPF para el pueblo de la Nación, el patrimonio de la Nación, pero yo quiero referirme a algunas cuestiones que hizo recién mención Mario, y sé que por ahí el se va a enojar, pero no importa, las voy a decir igual.

Porque él está con eso de “Cristina conducción”, yo no quiero que digan “Cristina conducción”, quiero que digan “Cristina militante junto a todos y cada uno de ustedes siempre.”

Porque sé que son momentos difíciles para nuestro pueblo pero quiero decirles a todos y cada uno de ustedes y no solamente a los que hoy en esta tarde maravillosa de sol han querido juntarse para compartir, para acompañarños, quiero dirigirme a todos y cada uno de mis compatriotas: en momentos difíciles, en momentos donde parece que vienen a arrebatarnos los derechos y las conquistas que tan duramente se han conseguido después de tanto sacrificio y de tanta tragedia que ha tenido que vivir el pueblo argentino a lo largo de su historia, quiero decirles, compatriotas, que en los momentos difíciles los argentinos, los ciudadanos tenemos dos opciones, o nos subimos al auto de la autocompasión, de compadecernos, que van mal las cosas, que no se puede hacer nada, o nos subimos al auto de la autoestima, nos subimos a la convicción de que sabemos que las cosas que hemos logrado nadie nos regaló nada, nos las hemos ganado con esfuerzo, con trabajo.

Cada pibe que pudo ingresar a la universidad debe saber que nadie le regaló nada, porque tiene derecho siendo hijo de trabajadores a ir a esa universidad.

Cada uno de los obreros de una cooperativa como la de Luis, o los trabajadores de YPF, o del YTEC, o de tantas otras fàbricas, ese puesto de obrero no se lo regaló nadie, fue producto de un proyecto nacional que hizo de la industria un puntal para la generación de puestos de trabajo y el crecimiento del país.

Cada jubilado que pudo ser incluido -gracias a mí no, los hombres y las mujeres que ocupamos circunstancialmente el puesto de mando más importante que te puede otorgar el pueblo argentino somos un instrumento en definitiva, ese instrumento puede servir para incluirte en la jubilación, en el trabajo, en la universidad, en la escuela, en los derechos, o también puede ser un instrumento de exclusión, pero tenemos que tener en claro que los que deciden si se conforma o no un proyecto que realmente lleve felicidad al pueblo y grandeza a la Nación no es la voluntad de un dirigente sino la voluntad inclaudicable de millones de argentinos que están dispuestos a defender lo logrado y a seguir avanzando.

Por eso por favor que nadie los convenza de que ese auto que se pudieron comprar era un lujo inmerecido, que nadie los convenza de que el aire acondicionado que suplantó al viejo y oxidado ventilador era un derecho que no se merecían.

Yo quiero que nadie los convenza de que esa jubilación que lograron no les correspondía, que nadie los convenza de que esa computadora que sus hijos recibieron en el colegio y que le permitieron acceder como el resto de los chicos al mundo nuevo y contemporáneo era un privilegio. Al contrario, deben saber que todas y cada una de esas cosas son a las que tienen derecho por el hecho de ser ciudadanos y tener derecho al trabajo, a la vida, a la educación, a la salud, al progreso en definitiva.

Porque observo -siempre he sido muy observadora- que últimamente algunos los quieren convencer a los argentinos de que vivían demasiado bien. Ya sé que no los convence nadie, es más fácil convencer a dirigentes pero al pueblo no, eso siempre es así, pero no se hagan problema.

¿Cómo hacer para que todas y cada una de esas conquistas, todos y cada uno de esos derechos sigan en cabeza de sus titulares y seguir avanzando? Porque una sociedad, un pueblo necesita seguir creciendo económicamente para incorporar más gente, porque los pibes van cumpliendo 18 años y hay que tener fuentes de trabajo para ocupar a esos pibes que salen del colegio o la universidad y son ya potenciales trabajadores.

¿Cómo hacerlo? Y por eso creo que entrar en discusiones dirigenciales y superestructurales no vale la pena, divide, confunde, aburre y cansa.

La gente necesita que le hablen de sus problemas, no de los problemas de los dirigentes. Los dirigentes nunca tienen problemas, los que tienen problemas son los ciudadanos de carne y hueso.

Por eso frente a los que dicen “la conducción”, yo no, yo quiero ser militante fundamentalmente, y quiero además que nadie confunda el tema militancia con algo partidario, porque de esa manera podríamos excluir a otros que por allí no se identifican con nuestras ideas y acá la idea no es excluir a nadie sino incluir, unir, juntar, porque sin la unidad de los trabajadores, de los estudiantes, de los docentes, de los comerciantes, de los empresarios, es imposible avanzar. Si nos dividen, es entonces ahí donde estamos perdidos.

Cuando hablo de “Cristina militante” hablo militando junto a ustedes en cada lugar, el universitario, en esa universidad para que pueda seguir estudiando y siga abierta y que otros más se incorporen, en el colegio el docente tiene que militar para que los chicos vayan a estudiar y no a comer al colegio, porque habíamos logrado que los chicos no fueran a comer a los colegios, el comerciante también militando en su asociación junto a sus pares para que no le apliquen tarifas que no va a poder pagar y que va a tener que terminar cerrando su comercio, luchando también y militando cada uno en el espacio de su actividad.

No hace falta… -obviamente los que somos militantes políticos nos juntamos en la básica, en la organización- pero hay un montón de gente, un montón de ciudadanos que tienen otros espacios, tenemos que enseñarles también, que transmitirles que la militancia es fundamentalmente la política, pero no la política de un partido sino la política que es la que permite cambiar y mejorar la vida de la gente.

A muchos los hicieron confundir… el bombardeo mediático, el pica-seso permanente los hizo confundir, y claro, muchos creyeron que habían podido abrir su comercio porque era producto de su esfuerzo y no porque teníamos millones de argentinos que se habían incorporado al consumo y entonces era bueno tener un comercio, muchos creyeron que habían conseguido un buen trabajo porque se habían preparado, esforzado, muchos creyeron que habían podido por fin ingresar a la universidad porque sus padres habían trabajado, y una parte es cierta, porque sin el esfuerzo personal es imposible avanzar, pero ¿cuántos años estuvieron esforzándose los argentinos, o antes del 2003 los argentinos se levantaban a las 12 del mediodía y eran todos vagos? No, señor, eran los mismos argentinos que cuando tuvieron la oportunidad de demostrar que valían, que si el Estado los apoyaba, podían estudiar, fundar empresas, abrir comercios, tener una fábrica, entonces lo hacían.

¿Qué fue lo que pasó? Simple. Si uno se centraliza únicamente en el que circunstancialmente el gran poder puso ahí se equivoca, miren un poco atrás del sillón y van a ver los que lo pusieron, y van a ver que son fundamentalmente los grandes medios de comunicación y fundamentalmente también los sectores financieros internacionales. No carguemos las tintas en aquellos que… No vengo a hablar mal de nadie, mi idea es venir a hablar bien de ustedes y con ustedes, que es lo que más me interesa.

No quiero perder el tiempo hablando mal de otros, quiero ganar el tiempo hablando con ustedes y explicando lo que creo que tenemos que hacer todos, primero: unidad; porque además, mis queridos compatriotas, con las cosas que están pasando… Con esta inflación que se ha disparado, con la inseguridad, con el tarifazo, y podría seguir durante horas… También con la generación de un estado policial que persigue a los militantes políticos… Hoy mismo me hablaban de una bomba molotov contra una unidad básica de los compañeros de juventud. O lo que pasó también hace poco en marzo cuando balearon desde un edificio -un francotirador- a militantes, y casi mata a dos compañeros. Esa violencia…

Nosotros tenemos que ser hoy mejores que nunca. Cuando nosotros íbamos a nuestros actos cantando felices con nuestras banderas, es eso lo que tenemos que hacer.

Que el odio y la violencia de los demás no nos contagie, por favor, tenemos que ser lo suficientemente buenos, maduros, para saber que van a tratar de provocar. Por eso les digo a todos que no vine a perder el tiempo hablando mal de los demás, vengo a ganarlo hablando de las cosas buenas que todavía faltan hacer en nuestro país, y de cómo podemos hacerlas.

Por eso quiero agradecerle a Mario. En realidad voy a confesarles algo. Siempre me decían “tenías que ir de vuelta a Ensenada a ver todo lo que hizo Mario”… Mario, un gran intendente. La otra vez cuando estuve con Hebe me decía “tenés que ir a Ensenada porque Mario ha hecho maravillas y te tiene que mostrar las cosas que ha hecho”, pero cómo no voy a saber las cosas que Mario hizo en Ensenada si juntos las hicimos, porque ésta es la otra cuestión, la articulación que pudimos armar con muchos intendentes que ni siquiera eran de nuestro partido político, entre la Nación y el territorio. Un gobierno que bajó al territorio, que bajó junto a la gente para entender cuáles eran los problemas. Los años de postergación… y tal vez yo conozca como buena platense -tolosana me dicen, tenés razón- como pocos la postergación.

Quiero en esta tarde de sol hablar también de la necesidad de que los trabajadores, los jóvenes obreros se incorporen en las fábricas, en las comisiones internas, en las seccionales. Es imprescindible también articular a los trabajadores, porque sobre ellos van a ir… Ya están yendo con un claro proyecto de precarización laboral, de reducir los salarios, que por cierto ya han sido reducidos cuando se arreglaron paritarias por la mitad o menos de la inflación y en cuotas.

Pero van por más, porque quieren bajar lo que entienden que es un costo laboral, que nosotros entendemos al revés, que es una palanca de la demanda agregada del consumo interno para que precisamente, con ese consumo interno que tanto nos criticaron y tan poco entendían, estuvieran abiertos cada vez más comercios, y nuestras pequeñas y medianas empresas y las grandes también tuvieran dónde colocar su producción, en un mundo que también hay que entenderlo, porque muchas veces nos miramos el ombligo y discutimos entre nosotros pero tenemos que saber que hay un mundo lleno de excedentes de cosas, por eso está entrando a nuestro país, que siempre ha producido fruta y nunca ha tenido que importar nada, fruta de otros países y a menores costos, porque viene con dumping social y porque hay excedente en todos los países, porque ha caído el consumo mundial, porque cada vez es más regresiva la distribución del ingreso.

No solamente en la región o en nuestro país ahora sino en el mundo se consume menos, porque los trabajadores ganan menos, o no tienen trabajo, o vienen los inmigrantes, esa marea humana que vemos en los noticieros, sin recursos, con miseria, entonces hay mucho excedente. Por eso nosotros también pudimos sortear la crisis internacional de 2008 y 2009, pero no lo hicimos de inteligentes, lo hicimos de entender y de saber que teníamos que cuidar nuestro mercado interno, a nuestros trabajadores, para que pudieran consumir las clases medias, esas clases medias que por ahí se habían enojado -algunos, no todos- porque no entraba el vasito de Starbucks o no sé qué cosa.

Te envenenan, perforan la cabeza de la gente, y no es que la gente sea tonta, es un fenómeno global el de picarte la cabeza.

El otro día decía en una charla que me invitaron los compañeros de la UBA de la Facultad de Filosofía y Letras, le decía a los compañeros que tienen una inmensa responsabilidad, la de encontrar los instrumentos, los mecanismos para que todos nosotros, absolutamente todos estemos en condiciones de procesar y de entender el bombardeo de información falsa, tendenciosa, sesgada que muchas veces nos envían, para estar preparados a informarnos y a formarnos, pero para eso tenemos que estar formados primero.

Por eso no hay que enojarse con nadie, hay que tomarse el trabajo y el tiempo de explicar, de hablar, de unir, porque de esta manera vamos a poder construir una nueva mayoría que tal vez no nos identifique únicamente con los que toda la vida militamos juntos y pensamos igual, tal vez vengan otros que creyeron que nada de lo bueno que habían logrado lo iban a perder.

Se me ocurrió una disgresión, porque vieron que pasa que les recomiendan a todos ahora que hay que comer menos, que si no tenés manteca podés cocinar con aceite, yo a la tostada le pongo manteca de toda la vida, todavía no le he podido poner aceite, pan con manteca y azúcar como preparaba mi abuelo, pero ahora tenés programas, animadoras y animadores que te dicen que no necesitas aceite, cómo podes cocinar sin aceite, comer sin manteca, y hasta te dicen, el otro día lo leí en la portada de un diario, que algunos dudan de que el desayuno sea una comida importante… Lo leí, letra de molde, en La Nación leí que hasta nos quieren hacer dudar de que no hay que desayunar, fijate hasta dónde llega.

No hay que enojarse, hay que abrir la cabeza, ser inteligentes y tener memoria, la memoria que algunos pretender ocultar o desviar, la memoria, la verdad y la justicia.

Hay algo de eso que menciona el compañero, hay una suerte de tufillo antiperonista en algunos, pero no son todos. Ya se vivieron otras épocas. El otro día estuve en la Villa 31 y dije que es como el peronismo, la quisieron hacer desaparecer 20 veces y está firme y cada vez más alta. Así que por eso no se preocupen. Hay que preocuparse sí por volver a colocar en el centro de nuestra atención, en el centro de nusetro trabajo al pueblo, a lo que se necesita para volver a ser felices, a lo que necesitamos esencialmente para que vuelva a surgir la sonrisa y la esperanza, la esperanza de que el día de mañana va a ser mejor que el de ayer, que ese fue uno de los logros más importantes de nuestro gobierno, más allá de que alguno se levantaría protestando o encendiendo la televisión, más allá de eso sabíamos que el día siguiente iba a ser mejor.

Les quería comentar porque me distraje… Vieron que les recomiendan lo del aceite, lo de la manteca, que no prendas la estufa, que no prendas el aire acondiconado, que no andemos en patas, pero vieron que lo único que no te recomiendan es que apagues el televisor. ¿Se dieron cuenta? Y los plasmas consumen mucha electricidad, pero nadie, ningun programa les dice “apagá la tele” como esa canción que había puesto uno que yo sé para su campaña. Apagá un cacho la tele, mirá un poquito lo que pasa alrededor tuyo y después te vas a dar cuenta que es necesario tener un poco de pensamiento propio.
Es más fácil y es mejor, te convierte en alguien más libre, y además saber que ningún nombre es providencial, que no hay salvadores ni salvadoras, que todos y cada uno de ustedes son los que deben empuñar esa bandera, defender esos derechos y avanzar todos juntos con la mayor cantidad de compatriotas que podamos ayudar, convencer, acompañar, en una larga marcha que es la de construcción de la soberanía popular por sobre todas las cosas. De eso se trata.

2- DISCURSO CON DIRIGENTES EN EL TEATRO MUNCIPAL DE ENSENADA:

La verdad que estábamos reunidos el otro día con un grupo de compañeros intendentes, entre los que estaba Mario, en el Instituto Patria, y nació ahí la idea de venir a Ensenada. Yo ya venía con muchas ganas de venir a Ensenada porque Hebe, ya saben quién es Hebe, ¿no? Hebe me venía diciendo “tenés que ir a Ensenada, no sabés todo lo que hizo Secco”. Pero Hebe, cómo no voy a saber lo que hizo Secco si lo hicimos todo juntos, le digo yo. “No, pero vos sabés lo que es él…” Bueno, y acá estamos. Yo quiero primero empezar porque me encantó eso que dijiste “como una mujer común y corriente”.

Eso, de eso se trata, quiero trasmitirles qué siente una mujer común y corriente después de haber sido ocho años presidenta de la República y haber sido la compañera de quien inició el 25 de mayo de 2003 el proceso de transformaciones políticas, económicas y sociales más importantes después del primer peronismo de Perón y Evita.

De todo lo que logramos en estos años, y quiero partir de un momento que fue un punto de inflexión, ese 9 de diciembre cuando la Plaza y las avenidas aledañas reventaron de gente en un hecho inédito que era despedir a un gobierno después de doce años y medio de gestión.

Y qué siente esa mujer común y corriente cuando vuelve al llano y comienza a ver cómo se van destruyendo todos y cada uno de los logros que se construyeron en esos doce años y medio.

Si ustedes recuerdan un poco mi discurso del día 9 de diciembre, van a encontrar como que hay una suerte de descripción de lo que vino, una suerte de admonición, no quiero decir admonitoria ni advertencia porque me coloca en un lugar brujeril del que no quiero… pese que algunos intentan colocarme.

Me resisto terminantemente pero quiero contarles primero como una mujer común y corriente lo que se siente de ver cómo se van perdiendo esas conquistas, cómo va avanzando a una velocidad muy rápida el hambre, la desesperanza, la falta de trabajo.

Yo sé que Mario quiere que yo hable y califique pero yo les voy a decir: no voy a andar buscando traidores, por empezar. Miren, déjenme que les cuente algo. Yo creo que hay otra cosa, porque traidor es una palabra muy grande. Judas fue un traidor, Brutus cuando lo traicionó a Julio César. Los traidores cambian la historia. (mujer del público: “Macri”). No, ese no, ese es leal… No, nadie más leal que a los suyos que ese. Guarda eh, no se equivoquen. Yo creo hay lo que Arturo Jauretche llamó… porque por eso traidor es una palabra demasiado grande. Los traidores suelen cambiar la historia, Judas cambió la historia, Brutus cambió la historia de Roma también, con Julio César.

Yo creo que hay pensionistas del poder, o sea, gente que está pensionada, porque así como está la pensión en Anses… Había una persona, había un intendente en Santa Cruz hace muchos años cuando Néstor era gobernador, no lo voy a nombrar pero en Santa Cruz saben de quién hablo, que decía que él era oficialista, que él no tenía la culpa si cambiaban los gobiernos pero que él era de vocación oficialista. Pero era oficialista siempre dentro del peronismo, hay que reconocerlo.

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Entonces yo creo que hay pensionistas del poder, creo que es imposible construir un proyecto de país únicamente con los que uno está con la absoluta convicción de que son como uno, piensan como uno, que no va a defeccionar. Porque uno me dice “no, pero mirá que este tal cosa”.

Pero si Néstor cuando llegó el 25 de mayo del 2003 se ponía además a seleccionar con quiénes iba a hacer el proceso de transformación no hubiéramos hecho absolutamente nada, porque hubiéramos perdido el tiempo depurando y discutiendo entre nosotros y no operando sobre la realidad para transformarla, que es lo que debe hacer todo dirigente político.

Entonces, es cierto que como mujer debo decirles, como mujer común y corriente y como militante, que duele mucho cuando por allí no defendía lo que habíamos logrado, como si esos doce años y medio hubiéramos estado tres o cuatro solos construyendo seis millones de puestos de trabajo, reestructurando la deuda externa, pagándole al FMI, incorporando a tres millones y medio de jubilados, la ciencia y la tecnología, el plan de infraestructura en materia de energía nuclear, en rutas, en lo que se les ocurra, la transformación fue formidable.

Y después escuchar hablar de herencias y demás cuando ojalá Néstor el 25 de mayo del año 2003 hubiera recibido una milésima parte del país que nos tocó entregar a nosotros el 9 de diciembre. ¿Pero ustedes lo vieron a Néstor hablando de la pesada herencia o buscando antes quién había hecho tal cosa?
Y mirá que habían hecho cosas antes, habían hecho megacanjes, blindajes, endeudado el país hasta el moño y más allá también. Se puso a laburar, porque en definitiva esto es la tarea de todo dirigente político y me encanta esa frase que vi cuando entre, la quería decir hoy en el acto y me olvidé. Me impactó una frase que hay en la entrada, con un cartel azul precioso, azul del Frente para la Victoria como digo yo, que dice “Secco” grande y dice “Nosotros no cambiamos, nosotros gobernamos”. Y esto es el tema. No hay un slogan de campaña, porque en realidad cuando uno llega al gobierno no se trata de venir a cambiar o a tirar lo que hizo el otro, se trata de gobernar y de hacer lo que uno piensa que tiene que hacer en el país para que la gente viva mejor y el país pueda crecer. Esa era la idea y el objetivo de Néstor, entre tantos otros, como también la política de derechos humanos, de memoria, verdad y justicia que nos colocó al país, no al gobierno de Néstor y Cristina Kirchner sino al país, a la República Argentina, como un modelo en materia de derechos humanos en el mundo.

¿Y qué sentí en estos meses? Porque muchos me decían “¿por qué no salís a hablar”. ¿Qué, a salir a pelearme con…? No, yo digo que la realidad finalmente se termina imponiendo. Uno sabe. Ustedes se acuerdan, el día 13 de abril cuando nadie hablaba de tarifas en este país, yo hablé de la tarifa del luz y del gas en Comodoro Py, hablé de la conformación de un Frente Ciudadano. Dije que había que ir a buscar a todos aquellos que iban a ser perjudicados por las políticas porque las facturas de luz y de gas y el chango del supermercado no lo iban a poder hacer frente hayan votado a Daniel Scioli, hayan votado a este o hayan votado o al otro. Esta es la verdad, ¿pero por qué? ¿Porque soy visionaria, porque soy muy inteligente? No, porque no estuve ocho años sentada ahí de arriba. Cuando vi la resolución del aumento de tarifas, sabía que… y no había forma de explicarlo. Muchos me decían “hay que salir”. No, no, hay que esperar que llegue la factura, no hay otra forma de que la gente se dé cuenta de, cuando le llegue la factura, lo que han hecho. Porque el bombardeo mediático, los problemas que tiene la gente, se van acrecentando y entonces se hace muy difícil.

Y yo aprendí una cosa y la aprendí no ya de presidenta sino de militante en los años 70, que no hay que ir nunca atrás de la gente. Tampoco hay que ir delante de la gente, hay que ir madurando junto con la gente y acompañándola en sus procesos, con sus procesos de reconocimiento, no más vanguardia esclarecida. Tampoco pensionistas del poder retardatarios y entregados, eso tampoco.

Pero me parece que en el caso de Mario, que tiene responsabilidades institucionales que son diferentes, porque obviamente él tiene que estar en el día a día, dando respuesta. Yo le hablé a los intendentes cuando vine aquella vez, la primera vez que fuimos, que fueron muchísimos intendentes al PATRIA, que los primeros que iban a sentir el olor al caucho quemado iban a ser los intendentes necesariamente, y sobre todo aquí en la Provincia de Buenos Aires donde se produce un fenómeno muy particular. La relación es intendente-presidente, es como que se salta entre el presidente y el intendente, no sé si será por la cercanía, por la terrible influencia de los medios de comunicación nacionales que se convierten prácticamente en medios de comunicación provinciales, separando al resto, se produce ese fenómeno.

Entonces creo que la tarea, y por eso cuando Mario me propuso que iban a venir compañeros y compañeras dirigentes de los distritos de la región, me parece muy bueno porque tenemos que intercambiar ideas. Y fundamentalmente generar nuevas formas de construcción y de acumulación política diferentes a las que teníamos hasta ahora. De repente por eso creo que lo que decía hoy, que quiero por allí desarrollarlo ahora un poquito más. El tema de la militancia en los distintos frentes, sindicales, estudiantiles, barriales, o como por ejemplo el compañero Mariano que nos acompaña que lo anunciaron del CEPIS y pasó medio inadvertido. Yo quiero decirles que el compañero Mariano, que está ahí en la punta de la mesa sentado, de barba, colega recibido en la UNLP como yo de abogado, es el presidente del CEPIS, que es el que se presentó ante la justicia en la ciudad de La Plata, obtuvo el fallo de la Cámara Federal de La Plata que hoy también obtuvo también un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Hay una magnífica metáfora en esto, una magnífica metáfora. Ustedes se acuerdan que yo el 9 de diciembre dije cada uno de ustedes va a ser dirigente de su propio destino; cuando vean que los que tienen que estar adelante no agarran la bandera, agárrenla ustedes y salgan ustedes.

Bueno, eso fue lo que hizo Mariano y otros compañeros más y la metáfora está en que fíjense el fallo… es una disquisición muy abogadil, muy de abogados, pero vieron que la Corte admitió el recurso para los residenciales y no así para los industriales y comerciales. Bueno, yo creo que es una metáfora, más allá de las disquisiciones jurídicas que las hay, es una magnífica alegoría o metáfora, porque en realidad la que se movilizó por el tarifazo fue la gente, suelta, en las calles, en los municipios, de diferentes formas, organizadamente en el caso del CEPIS yendo a un juzgado, haciendo lio, bocinazos o protestando en el otro. En Villa Gesell cuando se negaron, junto con el intendente a la cabeza, a pagar las facturas. Fueron y obtuvieron el resultado, que tomen cuenta en todo caso los comerciantes y los industriales para también obtener los mismos resultados. Y esto es lo que yo quería decir hoy, cada uno en momento como este en los cuales vienen por las conquistas y en los cuales vienen por los derechos no solamente de los trabajadores. Porque algunos pensaron que, claro, iban a ser los trabajadores que iban a aguantar menores salarios y demás. No, vienen por el consumo, y cuando es el consumo es el consumo de los trabajadores, de la clase media, de los universitarios, de las pequeñas y medianas empresas, de las empresas grandes también que necesitan el insumo del gas y de la electricidad.

Entonces la gran metáfora y el gran mensaje de todo esto, la gran alegoría si se quiere, es que es necesario la unidad de los sectores que componen la vida nacional, que generan la riqueza de la nación y que son los trabajadores con su trabajo, que son los empresarios, los comerciantes, los científicos, los estudiantes que se están preparando para calificar mejor como mano de obra o para incorporar ciencia y tecnología. Es la unidad de todos, a los cuales dividieron prolijamente, a los cuales dividieron prolijamente, porque cada vez que en la historia argentina han llegado al poder, de diferentes maneras, minorías muy concentradas, representantes de intereses muy minoritarios y muy concentrados, solamente ha podido ser a partir de la división del campo popular y la confusión del resto de los sectores que no alcanzan a ver que a través del bienestar general es como crece una Nación.
Lo que yo decía hace instantes en ese maravilloso acto que armó Mario que yo venía a visitar a una cooperativa de trabajadores y terminamos armando el acto en plena calle con banda y todo, para no olvidarme de la Marcha de San Lorenzo. No serán los granaderos pero te juro que me encantaron, me encantaron. Además ahí estaban esos pibes como están ahí los pibes de la UES en los cuales yo centro… La otra vez se enojaron algunos compañeros un poquito mayores, ¿pero sabés por qué Mario apuesto tanto a estos pibes? Porque estos pibes son los que crecieron adentro de este proyecto, estos pibes… el plenario de estudiantes secundarios que estuve el otro día en la UTN de Avellaneda y preguntaba las edades, quince, dieciséis, el presidente de un centro de estudiantes dieciséis… Tenía tres años cuando Néstor llegó al gobierno, y tenía a Néstor tatuado en el brazo. Entonces evidentemente hay toda una generación que se construyó a sí misma en un país donde la justicia y la igualdad… y la libertad, porque yo quiero hablar también de esto hoy en la Argentina.

Ustedes se acordarán que el 9 de diciembre hablé mucho de la libertad, y muchos me miraban y decían “¿qué está hablando esta mujer? Si lo importante es la igualdad”. ¿Es que saben por qué pudimos construir tanta igualdad? Porque hubo mucha libertad primero. Sin libertad no se construye igualdad, y hoy vienen por la libertad para después destruir la igualdad.

Este es el gran tema también que hoy tenemos que poner en valor: la libertad. Cuando vemos lo que nos pasó en marzo, que pasó casi inadvertido, cuando un francotirador baleó en un local partidario a un grupo de militantes de Nuevo Encuentro, entre los cuales una de las jóvenes heridas era una joven de la organización de La Cámpora, que estuvo a 5 cm. de la muerte, por eso hoy hay una persona presa, aportante del partido del gobierno en la campaña, francotirador, que estuvo a 5 cm. de matar a una persona, por eso está preso hoy, por tentativa de homicidio.

¿Se imaginan ustedes si durante mi gobierno en un acto de la oposición un militante o un aportante del FpV desde un edificio hubiera baleado a una agrupación o a una manifestación opositora? ¿O hubiera aparecido una bomba en la puerta de la casa de la jueza que dictó un fallo amparando a los ciudadanos que fueron a pedirle que los cuidara por el tema del tarifazo en materia eléctrica? Bueno, esto es lo que está pasando, pero así como empezaron los despidos el 10 de diciembre y entonces esos mensajes al conjunto del sector privado y comenzaron la destrucción de puestos de trabajo en todo el mundo privado, también los mensajes de violencia bajan también a la sociedad.

Por eso creo que tenemos que ser muy responsables, militar más que nunca y fundamentalmente no responder a ninguna de las provocaciones que se nos hacen. Porque creo que en el fondo algo de eso hay.

Y entonces, ¿cómo organizarnos? Organizarnos en todos los frentes, en el frente estudiantil, en el frente sindical.
Mario trae la impronta de los sindicatos, su militancia sindical lo hace ver las cosas con un pragmatismo y con una llanura para expresar las cosas que por ahí pone nervioso algunos pero que siempre es bueno. Los de la universidad somos un poco más retorcidos para hablar, le damos más vueltas a las cosas, yo últimamente no porque estoy ya… de vuelta de muchas cosas. Pero creo que en todos los frentes, y esto de la militancia que estuve recién reunida con el presidente del Concejo Deliberante que lo acompaña a Mario y que es también presidente de la Cámara de Comercio, estuvimos mirando la obra que se está haciendo desde del municipio para abrir nuevos restoranes, nuevos lugares de comida. Y creo que cada uno en su lugar, desde un comerciante, porque si no van a tener que seguir cerrando los comercios, desde las empresas, porque si no van a tener que seguir cerrando o despidiendo gente o cerrando pequeñas y medianas empresas que no quieren despedir gente. Porque una cosa es una gran empresa, donde un número de trabajadores es un número, pero el pequeño y mediano empresario se ha creado como empresario junto a sus trabajadores, ha compartido el cumpleaños de sus hijos, de los hijos de los trabajadores, y muchísimos pequeños empresarios prefieren tener que cerrar la empresa e irse junto con sus empleados antes que despedir a hombres y mujeres que tal vez los han acompañado durante años en esta cosa de la empresa.

Entonces creo que esta militancia, y no identificada con lo político partidario, sino militancia en el término de hacer, de hacer para transformar una realidad, debe darse en todos los frentes.
Y debemos despojarnos de las diferencias, despojarnos de las historias que por ahí fueron encontradas, entender que a mucha gente le picaron la cabeza durante meses y años. Estoy releyendo de vuelta, y les recomiendo que lo hagan, los Profetas del Odio y la Yapa (la colonización pedagógica), donde Arturo Jauretche explica de manera magistral cómo se le pica la cabeza a la gente y cómo se le ponen ideas totalmente contrarias a sus intereses. Bueno, el caso de los subsidios. La política de los subsidios fue denostada durante muchísimo tiempo. Es mentira que nosotros nunca habíamos ajustado las tarifas, esto es mentira, lo reconoce la propia Corte hoy en uno de los apartados de su fallo cuando habla de los cargos. Es mentira, pero habían convencido a la gente de que bueno, que había que hacer las cosas de otra manera. Y entonces parecía que los subsidios los pagaba Magoya, y cuando, claro, por eso yo dije ese 13 de abril en frente a Comodoro Py, hablé de la factura de gas y de luz porque había leído las resoluciones y sabía lo que eso significaba. ¿Pero me iba a poner a explicar ahí? No, me iban a decir que era contrera o que ponía palos en la rueda, y no es así.

Entonces creo que tenemos que tener una tarea de militancia-docencia, de convencimiento, de convicción, como cuando vos vas a convencer a alguien el día de la elección. Acá ya no se trata de ir a convencer que te vote, acá es más fácil. Hay que ir a convencer a cada compañero, a cada compatriota, a cada vecino, que se defienda, nada más que eso, que se defienda para que no le saquen lo que ha logrado en todos estos años.
Es más fácil, es más fácil. Y explicarle que cuando hablamos de no endeudarnos lo hacemos porque sabemos que en algún momento se va a tener que pagar, que cuando hablamos de cuidar la Anses y las acciones que tiene la Anses lo hacemos porque queremos cuidar a los millones de jubilados, a los que jubilaron porque tuvieron la suerte de que les aportaran y también a los que se jubilaron porque no tuvieron la suerte y trabajaron en negro durante muchísimo tiempo y nadie les reconocía nada y eran parias y hoy tienen derechos.

Hay que convencer a toda esa gente que defender eso no es defender una identidad partidaria ni al FpV, es defender lo que ellos han logrado en estos años, porque lo han logrado porque había políticas de estado que lo permitían.
Que cada argentino se pregunte, ¿a qué hora se levantaba hace quince años? ¿se levantaba al mediodía? ¿Trabajaba dos horas por día? ¿Era un vago? ¿O las políticas públicas eran tan malas que no le permitían conseguir trabajo o no tenía una paritaria libre que le permitiera tener un buen sueldo y entonces el sueldo era de hambre porque había precarización laboral?

Y con dos dígitos de desocupación no hay más paritarias, se terminan las paritarias. Cuando la desocupación pase a dos dígitos, que ponen el sueldo que quiere el que te emplea, y si además en este país, nuestro país, tenemos que importar, comenzar a importar por ejemplo hortalizas, o pollo después de haber desarrollado la industria avícola como lo hemos desarrollado en estos doce años y medio, estas cosas tenemos que hablar.

Hablar de las cosas concretas, de la manteca, del aceite, no vayamos a hablar de que tal diputado votó tal cosa o es un traidor. No, no le hagamos perder el tiempo a la gente y le llenemos la cabeza de cosas que no le importan. Hablémosle de las cosas concretas de todos los días, de cómo tenemos que hacer para conservarlas, para defenderlas, porque ese fue el objetivo.

Mi objetivo no es ganar elecciones, mi objetivo es que la gente viva mejor, cada vez mejor en un país. Ese es el objetivo, porque por eso me hice peronista, sino sería de otro partido.
Me hice muy joven. Como buena platense tenía un padre gorila y… esto me va a valer críticas en el día de mañana, pero tenía un padre gorila y una madre peronista y una abuela muy peronista, pero no me hice peronista para ganar elecciones porque en principio no había elecciones cuando me hice peronista, así que, primera cuestión, no era pensionista del poder, era militante. Nací militante, no pensionista del poder.

Porque cuando me hice peronista era muy joven, no había elecciones, había dictadura militar y me hice peronista porque me gustaba lo que me contaban que había hecho el peronista, porque me lo contaban que había pasado en mi casa, no que le había pasado al vecino. Le había pasado a mi abuelo, que trabaja en frigoríficos aquí en Ensenada, aquí en Ensenada mi abuelo trabajaba en frigoríficos. Después terminó durante el gobierno peronista trabajando en aduanas, era despachante de aduana o trabajaba en la aduana ahí, no sé qué hacía, ni me acuerdo ya, trabajaba en la aduana. Me acuerdo que trabajaba en la aduana mucho porque le tocó estar en Río Santiago la noche que… no quiero ni mencionarlo, amenazaba con bombardear la destilería de YPF. Sí, los tanques, se amenazó con bombardear los tanques en el 55 y yo era muy chiquita pero me acuerdo que mi tía y mi mamá estaban esperando a su padre que volviera y no volvía y salían, nosotros vivíamos en 4 y 32, lo recuerdo como si fuera hoy, aunque era muy chiquita pero son cosas que te quedan muy grabadas porque lloraba y pensaba que se iba a bombardear. Y bueno, yo ahí creo que me empecé a hacer peronista de chiquita y bueno, ya después cuando fui más grande. Por eso digo que uno no es peronista, o si pertenece a otro político, para ganar elecciones, porque además tampoco les iba por ahí muy bien cuando ganaban con el tema de las elecciones, sino porque tienen ideas.

Me encanta esa frase de Mario, “ponerle el cuerpo a las ideas”. De esto se trata, y yo siempre le he puesto el cuerpo a las ideas, el cuerpo y algo más también, porque la verdad que fueron momentos muy difíciles. Y por eso en estos meses que vivo como mujer común y corriente, que nunca lo dejé de ser, porque el hecho de ser presidenta no te convierte en algún ser excepcional aunque algunos se crean que son excepcionales por ser presidentes. No, no, primero sos vos, y vos sos en definitiva lo que hacés excepcional al presidente. No es el cargo de presidente el que te hace excepcional a vos. Me parece que sobran los ejemplos en la República Argentina para advertir que llegar a ser presidente no te convierte en algo excepcional.

Por eso es que siempre me sentí una mujer y me sigo sintiendo una mujer común y corriente, con grandes responsabilidades cuando era presidenta, y con grandes responsabilidades también ahora que no lo soy. Me siento responsable fundamentalmente frente a las nuevas generaciones, porque quiero… yo trabajé mucho para dejarle a mis nietos, a mis hijos y a los jóvenes un país diferente al que me tocó a mí ser joven, pero también trabajé mucho para que los trabajadores, los obreros, no volvieran a lo que había sido el país de los 90 o antes, entre la desocupación, entre la precarización laboral. Trabajé mucho para traer más de mil científicos al país y que la ciencia y la tecnología tuviera un lugar preponderante y pudiéramos agregar mucha tecnología a un país que lo necesitaba y revalorizara las universidades, al Conicet, a la Comisión Nacional de Energía Atómica. Trabajé mucho para todo eso, entonces siento una gran responsabilidad de que esos logros no se pierdan.

(mujer del público: “En Ensenada tenemos memoria, Cristina”) Yo creo que hay memoria en todo el país, porque esto no sucedió hace… La gran desventaja que tienen los que quieren tirar todo esto abajo es que estas cosas a mí me las contaba mi abuelo que habían sucedido. (mujer del público: “Nosotros las vivimos, Cristina). Esta es la gran ventaja, esta es la gran ventaja y esto por eso les va a costar un poquito más que la gente se olvide, porque a ver, no fue magia, no fue ficción, fue realidad lo que vivimos.

No vivimos doce años y medio de magia, vivimos doce años y medio de gente que pasó y pudo tal vez comprarse la casa, comprarse el auto, comprarse una moto, algunos que pudieron conocer por primera vez el exterior, los que cambiaron el ventilador o el turbo, que usábamos cuando era chica, pudieron poner el aire acondicionado o cambiar la heladera.
Que nadie les haga sentir, porque he escuchado declaraciones tales como que no se podía seguir viviendo en esa ficción del consumo. ¿Pero quién les dijo que el consumo popular es derroche?

¿Quién les dijo? ¿Cómo no se dan cuenta que el consumo popular es uno de los motores más importantes de la actividad económica? Sin consumo, no hay generación de riqueza, es el consumo lo que mueve la necesidad de la inversión para poder vender. ¿Quién va a invertir si nadie va a comprar?

Entonces creo que todas estas cosas que por ahí en el cúmulo y en el fárrago de las cosas y en la velocidad y el vértigo de las transformaciones no pueden ser correctamente visualizadas, no digo valorizadas, digo visualizadas. Bueno, tal vez ahora comiencen a valorizarse y a visualizarse, y no para andar dándole las gracias a nadie. Al contrario, simplemente para poder defenderlas, para poder apuntalar lo que se ha hecho porque había que mejorar muchas cosas, claro que sí, y las estábamos… La inflación por ejemplo, que nos atormentaron con el tomate y la inflación, que venía descendiendo, lo reconocían todas las consultoras y que ahora se ha disparado, y que con este fallo hoy de la Corte que deja afuera de la cobertura o de la protección por ejemplo comercios o industrias, estoy segura que va a haber remarcación de precios porque naturalmente van a tratar de defenderse de lo que ya van a tener que pagar en materia de facturación de luz y de gas. Y no va a ser una culpa ni del comerciante ni del empresario, es una reacción lógica de defensa frente a lo que van a tener que hacerse cargo aparentemente como están las cosas. Quiero leer primero bien el fallo antes de emitir opinión, yo no soy de las que hablo sin haber leído desde el primer punto hasta el último, es una deformación profesional como abogada, pero obviamente es esto por una disquisición de carácter legal.

Pero estas cosas van a suceder, entonces creo que es hora de que todos, y fundamentalmente aquellos que hemos abrazado las ideas de que la Patria es el otro, de la solidaridad, de que no puede haber un país donde el 20% viva recontra bien y el 80% viva con la ñata contra el vidrio. No es un país viable, porque no es justo. Porque la desigualdad trae violencia, porque la desigualdad trae inseguridad, porque la desigualdad trae desunión entre los argentinos, porque entonces hay un resentimiento del pibe que no puede tener la marca de zapatillas o de campera que tiene el otro y podemos volver a esa Argentina donde te robaban un par de zapatillas o una campera en una parada de micros porque no se podían comprar la última marca. Yo no quiero más volver a ese país, quiero un país igual para estar más tranquilos y más seguros todos, y con libertad además. Y nosotros además, para finalizar, para finalizar amigos y compañeros, y esto no es una crítica a gobiernos de nuestro propio origen, pero nosotros logramos algo que no se había logrado, que fue durante doce años y medio articular lo que yo digo que son los dos principios básicos de nuestra Constitución, de nuestra democracia: la libertad con la igualdad. Porque, y esto me puede valer la crítica de algún compañero peronista el día de mañana, no importa, una más no me va a hacer nada, durante los primeros gobiernos peronistas, producto también de lo que veníamos, por allí hubo cosas que hirieron las susceptibilidades de las clases medias, inclusive de las clases medias que surgían al calor del propio peronismo.

Nosotros articulamos en dosis absolutamente compatibles la libertad con la igualdad. No recuerdo que se haya podido hablar de una presidenta en la forma que se me hablaba y se me trataba a mí. No recuerdo sinceramente. Es más, ahora porque un tipo va con un cartelito en un tren que dice “fulanito mentiroso”, se lo llevan preso porque dicen que es mentiroso. ¿Se imaginan si a mí se me hubiera ocurrido ir con la policía federal o la gendarmería metiendo preso a los que me insultaban? Pero, dios mío, me hubieran… Bueno, en fin, dejémoslo ahí.

Pero esto de poder articular la libertad con la igualdad es un activo de este espacio político que tenemos que defender, porque tenemos que defender también la libertad, la libertad de expresarse, la libertad de la política, la libertad de poder expresar libremente nuestras ideas donde queramos; una libertad que tenemos que recuperar, que nos quieren cercenar. Entonces, libertad e igualdad, ¿y saben para qué? Para lograr el bienestar del pueblo.
Yo me acuerdo que durante el advenimiento de la democracia tomamos conciencia de lo importante que era la Constitución con el preámbulo, cuando nos hablaban del preámbulo y nos recitaban el preámbulo. Yo creo que algunos se olvidaron de eso, y creo que hay que volver a rescatar que hay que leer completa la Constitución, que habla de la libertad, que habla de la igualdad y de la obligación que tenemos y que tienen cuando encabezan los representantes del pueblo y de la nación, que son los que también están en el Parlamento, son los que tienen que garantizarle a los 42 millones de argentinos que van a vivir en una Argentina cada vez más libre, cada vez más igualdad y cada vez con mayor calidad de vida. Porque eso es lo que dice la Constitución y es una obligación.

Por eso la labor que tenemos que llevar todos adelante, desde el lugar en que estemos, desde una intendencia, desde una asociación sin fines de lucro, de lo que podríamos denominar una organización libre del pueblo, como la CEPIS, desde un partido político, desde una cámara empresarial, desde los sindicatos, desde las fábricas, desde la universidad, desde el centro de estudiante, desde la comisión interna de delegados, desde la seccional de la CGT, de todos lados, todos tenemos que unir nuestras fuerzas para que la Argentina pueda recuperar la calidad de vida que teníamos, porque teníamos calidad de vida.

¿Que había cosas que corregir y cosas que mejorar? Siempre, no somos perfectos; ¿Que había cosas que hacer mejor? Hay que hacerlas mejor. Cuando ustedes cantan volver, yo siempre lo digo, volver, pero volver mejores, mucho mejores. Me parece que esto es la clave, y volver también junto a otros más que tal vez no entendieron, no nos acompañaron pero que, estoy segura, juntos podemos volver a hacer las cosas en una Argentina como la que soñamos y que estoy segura que la vamos a lograr. Muchas gracias a todos y a todas.

DISCURSO DE MÁXIMO KIRCHNER en el Primer Encuentro del Proyecto Nacional y Popular realizado en la ciudad de La Plata el 12 de agosto de 2016: “TENEMOS QUE ANIMARNOS A CONSTRUIR OTRO CAMINO”

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La Plata es una ciudad que tiene que ver con muchas cosas que ocurrieron en la Argentina. Nací aquí en febrero de 1977, y si hago las cuentas para atrás, me da mayo o junio de 1976, más o menos. Siempre me hice una pregunta, y siempre encontré la respuesta: el amor vence al odio. Si hubo una ciudad castigada por el genocidio, por la represión, por la desaparición, fue la ciudad de La Plata. Y pensé qué había llevado, en medio del miedo y del terror, a querer la vida, a seguir.

A diferencia de tantos compañeros que hay acá, yo tuve la suerte de criarme y crecer con mis padres. Es una gran diferencia. Y allí está uno de los mayores orgullos que puedo tener: la política de derechos humanos que se implementó desde mayo de 2003 no solo fue la decisión política de un gobierno, sino que ese gobierno pudo hacerlo porque la llama de esa lucha la mantuvieron encendida muchos: Madres, Abuelas, Familiares, Hijos, compañeros de los padre desaparecidos que se encargaron de contarles a esos chicos cómo eran sus padres. Un compromiso que solo se puede hacer desde la militancia, desde el saber qué está en juego.

Nosotros siempre vemos en esa generación, y elogiamos en ella, la solidaridad, la entrega y hasta la capacidad de despojarse de la propia vida en pos de un proyecto para todos.

Este es el desafío que tenemos de aquí en adelante: si a esa generación que recordamos todos los días la tenemos presente por esa entrega, nosotros tenemos que ser capaces, para lo que viene, porque lo necesita la gente, el ciudadano, el pueblo, de despojarnos de nuestro egos individuales para construir y forjar en la patria una unidad conducente. Una unidad que no se base ni se piense solo en una victoria electoral. Porque así como las victorias no son permanentes, las derrotas tampoco lo son. Lo que es permanente es la construcción política y la visión de un país que viene del fondo de la historia. Si nosotros pudimos caminar es porque muchos caminaron antes. Nuestra responsabilidad ahora es caminar para que en el futuro, muchos de los pibes que están acá, puedan caminar.

Hay que construir. A veces uno se levanta temprano y mira los diarios y ve a un montón de dirigentes amontonados en las fotos, casi como pensionados de la política de amontonarse. Dirigentes más preocupados en diferenciarse de los doce años de los que fueron parte que de lo que le está pasando a la gente ante lo que hace el gobierno. Dirigentes más interesados en caerles bien a esos que están de paso en la Casa Rosada que acatar la responsabilidad que tienen, que es cumplir con aquello por lo que fueron votados. No estén sentados en esas bancas en nombre de la gobernabilidad. Están sentados en esas bancas en nombre de un proyecto político que ahora parecen desconocer u olvidar, alejándose, piensan, de un espacio, cuando en realidad de lo que se están alejando es de la gente.

Nosotros, en ese sentido, elegimos otro camino. Ese camino tiene sus consecuencias. Muchos dirigentes tienen miedo de los carpetazos judiciales. Y me llama la atención que le tengan más miedo a los carpetazos judiciales que a la condena de sus propios compañeros en los sindicatos, que a la condena de sus propios compañeros en las universidades, que a la condena de sus propios vecinos en los barrios.

No se puede hacer política, no se puede aspirar a cambiar las cosas de esa manera. En estos siete meses, a aquellos que todavía el anterior gobierno no había llegado, a los que se llegaba con políticas muy particulares como la AUH u otras, o aquellos que estaban en los límites, cuáles pueden ser las consecuencias que están sufriendo hoy con los planes económicos que se están implementando desde este gobierno. Planes económicos que no tienen nada que envidiarle a los de la dictadura.

Cuando uno ve las noticias, no deja de darle bronca. Parecería que, si algunos compañeros protestaran, pusieran en riesgo la vida de un presidente. A nosotros nos cortaron más de 100 días las rutas los mismos que hoy se quejan de que un grupo de vecinos le quieran comunicar al presidente lo mal que la están pasando. Hay que escuchar a la gente, no hay que agredirse. No puede ser que desde los medios de comunicación se festejen los escraches a Axel Kicillof arriba de un barco y se enojen por un par de vecinos con cartelitos. Fomentaron constantemente este tipo de situaciones. Le mintieron en plena campaña a la sociedad.

El ruido que hay entre el presidente y quienes lo votaron es el contrato electoral. Dijeron que no iban a subir las tarifas, que iba a haber empleo, que no iban a perseguir a nadie. Y se cansaron de perseguir compañeros en todos los lugares, espiando twitter, facebook, redes sociales.

Tenemos que comprender que para construir unidad hay que buscar los puntos de acuerdo. Muchos de esos puntos de acuerdo son los que se construyeron durante los últimos doce años. Pero también hay que reconstruir lo que se está destruyendo y construir lo que viene. Y lo que viene son ustedes. Nosotros tenemos que bancar la parada. Con la fuerza de ustedes, nosotros podemos hacer todo. Necesitamos que se movilice la gente, no en el sentido negativo, sino en el positivo, de la construcción. Nuestras movilizaciones tienen que estar llenas de alegría, de cantos, de amor. Eso los vuelve locos, porque nos quieren provocar para vernos violentos. Esto es lo que están buscando. Quieren victimizar a quienes prefirieron que cierren los números de una planilla Excell con la gente afuera a que cierren los números con la gente adentro. Y esto no es una frase hecha, es un horizonte que tenemos que volver a construir.

Nos quieren individualizar como sociedad. Nos metieron en la cabeza que todos separados somos unos genios o grandes jugadores de fútbol o grandes periodistas, pero que todos juntos somos una mierda. Así operan en el sentido común. En el lenguaje también está la trampa. Cuando nos hablan asociando constantemente la palabra “público” a la palabra “gasto”, como si pagarles a los médicos no fuera una inversión, como si comprar un tomógrafo no fuera una inversión, o levantar viviendas o construir rutas. Cuando nos hablan asociando siempre la palabra “privado” a la palabra “inversión”. Este tipo de situaciones que vemos a diario terminan decantando en eso que fue el 22 de noviembre. En una derrota que Néstor tildaría de “dos puntitos, nomás”, pero que fue una derrota. Y las derrotas se asumen. No hay forma de transformarlas en victoria si no asumimos que perdimos. Si no entendemos que lo que tenemos enfrente es, desde que volvimos a la democracia, la mayor suma del poder público y privado respondiendo al mismo eje de poder en la cabeza de la presidencia: la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y el país. La suma es inaudita: medios de comunicación, poder económico y poder político. Todo junto en contra de la gente.

Debemos replantearnos cómo podemos hacer para volver a convencer, para volver a proponer; para entender qué puede llevar a que una sociedad vote en contra de sus propios intereses. Y no va a servir decir “yo te dije”. A nadie le guste que le digan “yo te dije”. Podemos decirlo una vez, pero después, de inmediato, hay que convocarlos. En muchas casas hay gente que tiene ganas de salir. Pero hay que ir a buscarlos. Están esperando que se los represente. Les prometieron un futuro venturoso, vivir mejor y parece que no, que no se puede hacer y que los últimos doce años fueron una mera fantasía generada vaya a saber por quién.

Quizás una de las cosas más criticables de este gobierno es cuando hacen referencia a esa pesada herencia. No se asumen. Acá no hay pesada herencia, hay una fuerte creencia en quienes gobiernan que este es una país para unos pocos y que el resto debe cerrar la ventana, no andar descalzo y ponerse un traje térmico como si estuviera en la Base Marambio porque hay que hacer el esfuerzo.

La tensión que todos estamos viendo en estos días es que aquella alianza que se construyó para el 22 de noviembre está virando de Cambiemos al Pro. Se va achicando. No es un país para el 51% que los votó sino para el 24% que los votó en las PASO. Y si hubiera alguna vez un crecimiento será solo para ese 24%. Se ve: la única noticia positiva de los últimos días es que se vendieron 400 tractores más que el año pasado. Más de 200 mil despidos, provincias se endeudan para mantener una política monetaria arcaica, presupuestos subejecutados, falta de inversión, todo eso para vender 400 tractores más.

Tenemos que pensar muy bien, leer muy bien y tratar de comunicarle muy bien esto a la gente. Dicen que cuando nosotros argumentamos o contamos lo que quisimos hacer lo hacemos desde la perfección. Nos pusieron en un lugar como si estuviéramos defendiendo Disneylandia. No es así. La Argentina es un país que tienen altas y grandísimas complejidades. Que necesita que se la cuide, que se la administre bien. Pero no se puede gobernar un país que no se conoce. No se pueden desconocer las asimetrías sociales, culturales y económicas que tiene nuestra patria. Muchas de ellas pudimos morigerarlas, muchas pudimos mejorarlas, pero nos quedaron deudas y cosas por hacer. Pero lo que se ve hasta acá es una política de endeudamiento. La lluvia de dólares terminó siendo ácida, corrosiva, porque es deuda y más y más deuda. Y si pueden hacer eso es porque nosotros dejamos un país desendeudado, un país que en 2003 tenía unas reservas de 7.500 millones de dólares y dos años después pagaba al FMI 9 mil millones de dólares. Un país que tiene una potencialidad única. Potencialidad que está en el campo, por supuesto, pero también en su gente.

Y vemos que esto se destruye a lo largo de lo actuado en estos siete meses de gobierno. Siete meses donde confirmamos lo que muchos sabíamos y ellos denominaron “campaña del miedo”, diciendo que queríamos asustar a la gente, diciendo que asustarla era una manera de dominarla. No hay mejor manera de dominar a un pueblo que volverlo escéptico. Un pueblo que no cree en nada es lo más fácil de manipular, más en estos tiempos de comunicación y de monopolio de la comunicación. El problema es otro: tenemos que mirarnos a nosotros mismos, generar las condiciones objetivas necesarias de unidad no en contra de alguien sino a favor de todo lo que sabemos que se puede hacer, de lo que se hizo, de lo que nos faltaba, de que no quede ningún sueño trunco, de que no nos convenzan que mejor es irse a la casa.

No tengamos miedo a las estigmatización o a la demonización o a la imitación. No pasa nada, no es ahí donde anida la construcción. Ni en los focus group ni en rezarle a las encuestas. Hay que animarse a construir otro camino, ese camino que pudimos caminar porque habían caminado muchos antes, y al punto de dar su vida. Nosotros tenemos que caminar para que otros caminen. Esta ciudad de La Plata es cuna de una de las mejores bandas de rock de la historia, es cuna de una movida cultural importantísima, estaba llena de vida. Esta ciudad también la pasó feo, muy feo. Esta ciudad tiene que volver a ser lo que fue: la que permitió no solo que vuelva Perón, sino, lo que era más importante, la que permitió que miles de jóvenes volvieran a creer en su país. Esta ciudad tiene que volver a ser y entrar en ebullición con todos sus trabajadores y todos sus estudiantes para construir un sentido para poder forjar la unidad en toda la patria. Una ciudad en la que todavía corre por sus calles todo el dolor, una ciudad que sumó jóvenes de las barriadas, de las universidades y también de las familias más acomodadas que se entregaron a la militancia. Creo que la clave es esa. La respuesta está ahí. No caer en las provocaciones.

El sujeto que tenemos que construir no puede basarse sólo en un apellido o un nombre, aunque en política sea muchas veces lo que catalice el voto. Tenemos que construir un sujeto colectivo, aunque muchos digan que somos anacrónicos, que eso ya pasó, aunque nos inviten a la frustración, al arrepentimiento. Hay muchos dirigentes políticos que vienen a invitarnos a arrepentirnos, a que no perdamos, a que escondamos las fotos de Evo, de Chávez, de Néstor y de Cristina. Y nosotros tenemos el ejemplo de las Madres y las Abuelas que levantaron las fotos de sus hijos y los buscaron sin pensar en una victoria electoral sino en la construcción de un país mejor.

Tenemos una oportunidad única para construir con amor. Enfrente tenemos un modelo económico del cual conocemos sus consecuencias, pero que también aspira a quebrarnos el ánimo, el alma. A la salida de esto hay dos autos: la autocompasión y la autoestima. Nosotros tenemos que elegir la autoestima. No tenemos que martillarnos los dedos. Hicimos mucho, nos faltó hacer, acertamos y nos equivocamos. Pero no dejemos que nos quiebren la autoestima. Tenemos que acompañar, tenemos que estar ahí, tenemos que levantarnos en la responsabilidad que cada uno tiene. Y aunque vengan degollando, no aflojemos ni abajo del agua. Hay que dar la pelea con amor, sin caer en ninguna provocación.

Vamos a generar la transformación. La política no es sólo administrar la realidad sino, fundamentalmente, transformarla todos los días. No pierdan los sueños, ustedes tienen toda la fuerza. Vayan a buscar a los que faltan que la victoria no es una cuestión de un día sino que se construye minuto a minuto.

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