La crisis en Argentina como parte de la crisis de Occidente III

Ricardo Vicente López

Una hipótesis sugerente

Propongo una periodización de nuestra historia reciente, con grave riesgo de ser un tanto arbitraria, que podría enunciarse así: La década de los cincuenta inicia en nuestro país la transformación de una cultura con fuerte presencia del modelo europeo hacia una cultura que va siendo impactada por el modelo estadounidense. Si se me acepta el punto de partida podríamos comenzar a pensar cuáles son los cambios producidos. Para ello voy a proponer un pantallazo general, y en tanto tal va a adoptar la forma de una mirada panorámica, que se detenga recargando un poco sus colores, en algunos aspectos más intensos,  que hagan visibles ciertos rasgos que denuncien lo que la hipótesis intenta expresar. Ello no nos mostrará  una fotografía, sino algo más parecido a una caricatura que, como tal, exagerará para hacer más evidente lo que intento rescatar. Para luego volver la mirada sobre nuestra Argentina y, así, comprendernos mejor.

Acuarelas de la vida estadounidense

El periodista Bob Herbert, columnista del New York Times, ha escrito una nota que tituló Change the Channel [cambiar el canal] como un modo de llamar la atención del ciudadano medio americano que pasa por la vida sin mirar por la ventanilla. Dice, por ejemplo:

Si hay un tema que merezca mayor cubrimiento por parte de los medios noticiosos, es el de la persistencia de la misoginia en Estados Unidos. El sexismo en su infinidad de formas destructivas atraviesa casi todos los aspectos de la vida estadounidense. Para muchos hombres, es el verdadero pasatiempo nacional, mucho más importante que el béisbol o el fútbol. Y sin embargo, poca atención se ha prestado a los estragos que la misoginia produce en la sociedad, en general, y en las mujeres y niñas en particular. Sus formas son ilimitadas. La pornografía dura es un negocio de muchos miles de millones de dólares, que se ha extendido mucho más allá de los hombres exhibicionistas de sobretodo para llegar a incluir a cualquiera que tenga un computador portátil. Enjambres de fotógrafos enloquecidos arriesgan vida e integridad para obtener fotos de Paris Hilton o de Britney Spears sin calzones.

Haciendo una referencia académica recuerda:

«Shakespeare nos dice: “no temáis a la grandeza”. Por el momento, estamos actuando como si estuviéramos aterrados».

Sin embargo, sostiene:

Los americanos somos  el pueblo mejor informado en la historia del mundo. Pero somos expertos en distanciarnos de cualquier realidad desagradable. La mayoría de nosotros nos comportamos como si no tuviéramos ninguna responsabilidad personal por el profundo sufrimiento humano que nos rodea, y ninguna obligación de intentar aliviarlo. El mundo es como un gran show mediático, un espectáculo de televisión. Podemos cambiar de canal, si las cosas se ponen demasiado feas. O apagar la televisión. La genuina conciencia social está estacionada en una esquina”.

Esta afirmación debe ser retenida por las consideraciones que haré más adelante sobre ello. Podría pensarse que la educación es el problema central de los estadounidenses, esto en un dato digno de ser pensado. En la ciudad de Nueva York el tema ha adquirido importancia, al parecer, y está inmerso en un largo debate sobre cómo reformar la educación pública. El multimillonario alcalde Michael Bloomberg estaba decidido a resolver este problema. Para ello comenzó por:

Romper el poder de los burócratas atrincherados, incorporando a antiguos ejecutivos de negocios, para hacer funcionar el sistema de acuerdo a las directrices de los modernos principios de gestión, informó el Business Week. La magnitud de la tarea, a la que tienen que hacer frente los reformadores, resulta evidente desde el momento en que sólo el 16% de los estudiantes que entraron en bachillerato (preparatoria), consiguieron pasar las pruebas necesarias para lograr el diploma Regents, el título que representa la competencia básica en temas centrales tales como matemáticas, lectura e historia. Business Week afirmaba que los problemas se extienden a lo largo del país, con fallos en muchas escuelas públicas, mientras los estados y ciudades tienen que hacer frente a un avance en los recortes presupuestarios.

Se parece a lo que oíamos decir en nuestro país en los noventa: hay que ajustar; aunque deberíamos preguntarnos: ¿se parece a algo que estamos volviendo a oír? Pero ¿cómo se piensa el problema educativo, si la prioridad es bajar el “gasto” (como lo denominan) en el área institucional? “Cualquier semejanza con la experiencia de la Argentina es pura coincidencia”.

El Doctor Josep Fontana (1931) historiador español; profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra y miembro del Consejo Editorial de la revista política Sin Permiso,  preocupado por el deterioro de la educación en Europa dirige su mirada hacia los Estados Unidos:

El asalto no se refiere solamente a las universidades. En Estados Unidos —y es bueno fijarse en lo que ocurre allí, porque es el anuncio de lo que nos puede llegar pronto— la escuela pública está siendo atacada por dos caminos distintos. En primer lugar, por la necesidad de reducir el gasto. Michael Bloomberg, el multimillonario alcalde de Nueva York, ha puesto al frente de sus escuelas a Cathleen Black, presidenta del grupo Hearst (que edita publicaciones como Cosmopolitan o Marie Claire), una ejecutiva sin ninguna preparación en el terreno de la educación, que ya ha anunciado que su tarea se va a centrar en reducir el gasto del sistema escolar público, que es el que usan los pobres. Bob Herbert, que sitúa estos hechos en el contexto  de una Norteamérica en que coinciden el mayor paro y los mayores beneficios de las empresas financieras, advierte: «La guerra de clases de la que nadie quiere hablar sigue sin pausa».

El despliegue implacable de las políticas neoliberales, que rigen a partir de la década de los ochenta, Consenso de Washington mediante, más la presencia del  gobierno republicano de Ronald Reagan, ha  variado muy poco con los sucesivos gobiernos. Su aplicación ha desmantelado la educación pública sin que ello signifique que fue reemplazada por la privada con mejores resultados. Es que la persecución ideológica impide la libertad necesaria para una sana formación. Recuerden a Herbert: están «aterrados». Sigamos al profesor Fontana:

Hay una segunda línea de ataque, en que participa activamente la Bill and Melinda Gates Foundation [es la fundación privada de caridad más grande del mundo, fundada por Bill Gates y Melinda Gates] que combate la escuela pública como ineficaz, sin tomar en cuenta la pobreza de recursos con que funciona, y acusa de ello a los sindicatos del profesorado, que se niegan a aceptar el despido de los maestros menos capacitados. Su alternativa son las charter schools, que están “exentas de reglas locales o estatales” que inhiben una administración y gestión flexibles.

Lo que estos planteamientos suelen ocultar es que, detrás de los argumentos de costo y eficacia, hay el propósito de combatir una enseñanza independiente y crítica, que se pretende reemplazar por otra que inculque valores patrióticos y conformismo social. James Loewen (1942) es un sociólogo estadounidense, historiador, autor de Lies My Teacher Told Me (Mentiras que mi profesor me contó), explica que los profesores norteamericanos tienen que ir con cuidado cuando hablan en clase de temas como, por poner un ejemplo, la guerra de Vietnam:

He entrevistado a profesores de Enseñanza Secundaria que han sido despedidos, o han recibido amenazas de despido, por actos menores de independencia como los de proporcionar a los alumnos  materiales que algunos padres consideran discutibles. Lo cual, sabiendo que nadie va a acudir a defenderles, les empuja a “la seguridad de la autocensura”.

Puede generar alguna sorpresa al lector un poco distante de la cultura estadounidense que sólo se informa por la TV. La campaña de ocultamiento de este problema permite forjarse una imagen idealizada de la educación y sus resultados en aquel país. Esto posibilita que se hable de modelos “made in USA” para aplicar a nuestra educación.

Por tal razón convoco a profesionales de prestigio, los más de ellos en su mayoría estadounidenses, para acercarnos a la cara real del tema. Esta aproximación debe funcionar como una advertencia, puesto que la globalización ha sido en realidad una yanquización del planeta, al menos como propósito aunque todavía no logrado totalmente.

Esta concepción se va imponiendo allí donde no encuentra  resistencia, y eso sucede hoy en Europa, aunque ya lo había señalado el periodista, ensayista y político francés, Jean-Jacques Servan-Schreiber (1924-2006) en su famoso El desafío americano (1967), en el que denuncia la penetración cultural del gran país del Norte. Otro tanto sucede en algunos países de nuestra América. Se impone estar alertas e informados de estas intenciones. La tendencia, tanto en la escuela como en la universidad, apunta en la dirección de limitarse a ofrecer una  formación que se dedique a preparar para el ingreso inmediato en la empresa. El perfil del egresado está definido por la demanda del mercado. Se trata de consolidar el tipo de “currículum oculto”, de que habla el crítico cultural estadounidense, Henry A. Giroux (1943) uno de los teóricos fundadores de la pedagogía crítica en dicho país:

La clase dominante se asegura la hegemonía, transmitiendo formas de conocimiento, cultura, valores y aspiraciones que son enseñadas, sin que nunca se hable de ellas o se expliciten  públicamente.

Todo lo cual debería llevarnos a reflexionar sobre las motivaciones que hay detrás de estas políticas. Nos dice este investigador:

Los presidentes de los College, son ahora llamados C.E.O. son menos conocidos por su liderazgo intelectual que por su rol como forjadores de fondos y su habilidad para construir puentes entre el mundo académico y el de los negocios. Los avezados capitalistas ahora escarban en los College y universidades en la búsqueda de grandes beneficios hechos a través de acuerdos de licencia, el control de derechos de propiedad intelectual, y la inversión de compañías derivadas de la universidad. En el tiempo del dinero y las ganancias, los sujetos académicos ganan estatura casi exclusivamente por su contravalor en el mercado. Esto se suma a lo que intentó la administración Bush: privatizar la educación superior cortando los programas sociales, saqueando los servicios públicos y empujando a los estados al borde de un desastre financiero.

El Doctor Santiago Quiroga García también nos advierte acerca de cómo avanza este proyecto neoliberal:

Por desgracia, estas leyes son hoy en día los diez mandamientos que la nueva deidad, el mercado,  entrega a instituciones “filantrópicas” (FMI, BM, OMC…) para que regularicen el robo, institucionalicen el crimen al amparo del Derecho Internacional y suman a la madre tierra en una crisis ambiental que heredarán los futuros creyentes de esta fatídica religión. En primer término, existe un proceso de privatización a escala mundial que está abriendo las puertas de la educación al mercado (recortando la asignación de recursos públicos o privatizando).

 

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