Macri contra la educación: “A mí la carpa blanca no me la ponen. No somos Menem”

Macri parece que no quiere parecerse ni a Menem ni a De la Rúa. Y es verdad: su ideal es volver a conseguir un control total del país por parte de los sectores oligárquicos, como el que tuvieron a partir de 1976, sin ningún tipo de resistencia. De hecho, cuando en una entrevista de televisión realizada en el año 2007 fue consultado sobre qué político admiraba, mencionó al intendente de facto de Buenos Aires, el brigadier Osvaldo Cacciatore.

En esta nota de Andrés Klipphan se relata el origen de la frase de Macri: “A mí la carpa blanca no me la ponen”, promoviendo lo que parece ser la nueva estrategia de Cambiemos, “mostrarse duro” para fidelizar a la minoría de derecha que lo votó en primera vuelta en 2015 y polarizar de esta forma el electorado.

“No somos Menem. A mí la carpa blanca no me la ponen”
Por Andrés Klipphan / Revista Veintitrés

La orden de Mauricio Macri. El Presidente estaba molesto y ordenó al jefe de Gobierno y a la ministra de Seguridad que desalojaran y reprimieran. El descontento de las fuerzas policiales, un escollo que no esperaban.

“Nosotros no somos Menem. A mí la carpa blanca no me la ponen”. Esas fueron las palabras que usó el presidente Mauricio Macri cuando en la tarde de ayer, habló por celular con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, según relató un funcionario de la alcaldía de la ciudad. En broma, una fuente relató que el Presidente se imaginaba que en unos meses cantantes como Joaquín Sabina (como Joan Manuel Serrat con la carpa blanca) apoyarían la lucha docente y se transformaría en un problema de difícil solución. Decidió, entonces, cortarlo de cuajo.

Con ese mismo énfasis el líder de Cambiemos en persona llamó a su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para que evite la instalación de la “carpa docente itinerante”. La ex ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, a través de uno de sus secretarios, coordinó junto a Martín Ocampo, el ministro de Justicia y Seguridad de la CABA, el aparato represivo que terminaría, utilizando el monopolio de la fuerza del Estado, sacando a palazos y gas pimienta a los maestros que desde las 17 habían comenzado a armar la estructura de la escuela itinerante frente al Congreso de la Nación, como forma alternativa a los paros, para reclamar por las paritarias nacionales, entre otros ítems.

La idea inicial era sólo utilizar a los efectivos de la Policía de la Ciudad, sin embargo también debieron utilizar a la Policía Federal. Bullrich escuchó de boca del propio Ocampo que entre los integrantes de su fuerza de seguridad, había efectivos que estaban en desacuerdo con ser usados para reprimir a los docentes.

Tanto el Gobierno nacional como el porteño negarán este acontecimiento inédito, pero Veintitrés recibió el llamado de varios policías que expresaron su disconformidad con enfrentarse a los trabajadores docentes que no iban a cortan ninguna arteria.

“Están distorsionando nuestro accionar”, fue la frase usada por uno de ellos que solicitó que se reserve su identidad.

Un segundo efectivo aseguró también que “los jefes nos dijeron que la orden viene de bien arriba”. El bien arriba sería Macri, tal como denunció  Eduardo López, titular de la Unión de Trabajadores de la Educación, que agrupa a los docentes porteños.

El resultado fue cuatro, de los casi 500 docentes agrupados en CTERA y UTE, detenidos y al menos once heridos.

Desde el gobierno porteño intentan hacer pasar discusión por si los sindicatos habían solicitado o no permiso para instalar la escuela itinerante. Intentaban contar, sobre todo a través del canal de noticias TN, que apenas habían pedido autorización para realizar un acto el domingo 9, pero no para montar una estructura.

Desde SUTEBA, Roberto Baradel, recordó que hacía tres días habían cumplido con esa vía administrativa pero que ésta fue infructuosa porque nunca fue respondida.

El segundo justificativo de la represión esgrimida por el gobierno de Rodríguez Larreta fue la de preservar la integridad física de los maestros y los transeúntes por si se desprende algún caño y cae.

La excusa parece, como mínimo, irrisoria. En la Ciudad de Buenos Aires cada vez que azota una pequeña tormenta caen árboles sobre autos. Niños fueron gravemente heridos al caerse una escultura o el alumbrado público.

La forma de actuar de la Policía de la Ciudad y la Federal se pareció mucho a la manera de actuar de la UCEP, la estructura usada por Macri, cuando era jefe de gobierno, para “recuperar el espacio público” utilizando la intimidación y el uso ilegítimo de la fuerza contra los indigentes que dormían en plazas, en las calles o en entradas de bancos y comercios.

Al actual Jefe de Estado se le imputaron 17 casos de violencia contra gente en situación de calle y  el decomiso y secuestro de elementos, materiales y mercaderías como alimentos, colchones y frazadas.

Sin embargo, la justicia, a través del juez de Instrucción Facundo Cubas dictó su sobreseimiento el 25 de junio de 2015, es decir, en medio de la campaña electoral que lo catapultó a la Casa Rosada.

Lo del domingo, frente al Congreso de la Nación, y contra los docentes se parece mucho a ese accionar de la UCEP, pero con todas las fuerzas federales a disposición.

La represión contra los docentes, además, no hizo más que agravar la tensión con los gremios que podrían llamar a un paro a nivel nacional y que ven como “límite” el uso de la fuerza para acallar los reclamos.

Fuente: http://www.veintitres.com.ar/article/details/156248/no-somos-menem-a-mi-la-carpa-blanca-no-me-la-ponen

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